Y en tus ojos [Pasado]
#1
Otro día de exploración, otro día de no aburrirse con el ir y venir de la gente. Miraba los pescadores charlar, salir y zarpar, otros llegar con cajones de mercadería y luego irse directo al bar para almorzar.

La brisa era suave, el sol daba de lleno. Hacía calor pero no era sofocante. Estaba más que agradable, le gustaba este clima. Un puerto con bastante gente, donde el olor a sal se hacía presente con cada ola que llegaba y chocaba a unos cuantos metros de la costa para luego acariciar la madera del puerto. Muchas de esas maderas estaban algo viejas pero se mantenían firmes para que todo siga en pie, como si fuesen capitanes de su propio barco.

Si, se podría decir que este lado del pueblo Baquella le resultaba ciertamente hermoso a Devon, quién veía a la gente pasar desde su silla. Sentada con las piernas estiradas, sólo observando cómo iban y venían mientras se relajaba tomando un poco de sol. Entonces como si la misma luz le hubiese dado un gramo de conciencia, recordó que tenía que seguir estudiando los libros que había comprado, aunque por suerte ya estaba cerca de terminar.

La lectura en una mano y su moneda del otro, jugando con esta entre sus dedos sin que le importe ser vista. Pensaba mientras leía, sacaba teorías y conclusiones y no requería la opinión de nadie acerca de estos pensamientos. Estaba sola, a gusto, recordando otras historias similares. Y entre sus memorias, se acordó de Bai, aquella mujer de la cuál habían tenido una gran cena. Le enseñó algunas palabras pero no mucho más. Ser erudito era complejo pero le gustaba. Saber más le gustaba más que apostar y más que tomar cerveza.

Pero de entre todas esas memorias, se desconcentró haciendo que agarre su moneda hasta guardarla mientras suspiraba y miraba al cielo. Estaba esa otra mujer, Vex. ¿Cómo no recordarla? Su hermoso cabello negro con mechones blancos, esa dulce voz, esa forma de estar siempre jugando al tira y afloje. Una sonrisa se le escapó. Ya no se podía concentrar. Sacó su cuaderno, una libreta algo vieja que usaba para anotar y dejar sus conclusiones con cada historia y luego sacó tinta y una pluma. Comenzó a escribir, volviendo su vista al libro cada tanto, intentando recordar y re-pensar algunas líneas.

Cuánto más escribía, más bebía de su cerveza y sólo levantaba la cabeza cada tanto para ver si veía a la mesera. Al encontrarlo luego de un tiempo, le pidió otra cerveza más y un poco de pan, queso y algún jamón o algo para poder picar, aparte de maní pelado. No comía mucho cuando se disponía a escribir, sólo picaba lo que encontraba o lo que podía pagar.

Su pluma iba y venía en tiempo calculado desde su cuaderno al tintero. La caligrafía era prolija, digna de alguien que alguna vez había vivido demasiado bien para ser verdad pero ahora mismo, parecía más una pirata que otra cosa. Y hablando de pirata, nunca había terminado de elegir dicho bando, no porque no quisiera, sino porque no podía traicionar a sus ancestros, o eso sentía.

Sus padres habían muerto por culpa de los revolucionarios, eso lo sabía pero no le daba la piel para convertirse en una persona que rompía con toda regla como los piratas. Sólo hacía eso cuando se cruzaba con uno del grupo “R”. A ellos si, los acribillaba sin remordimiento. Tras unas cuantas líneas, se quedó pensando cómo continuar, tratando de encontrar las palabras mientras miraba el libro, re-leyendo, estudiando, pensando. Todo parecía correcto pero sentía que algo faltaba. No sabía el qué, sólo estaba quita, siguiendo las letras, continuando con una historia vieja que no parecía haber sido contada muchas veces.
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#2
Dicen que el océano es un lugar de infinitos misterios donde la muerte acecha en cada ola, pero para mí simplemente era un hermoso lugar que conectaba miles de lugares aun por descubrir. Aun así no era ingenua, sabía que antes  de cada viaje debía de prepararme, de buscar toda la información posible acerca de mi próximo destino ¿Qué hacia donde me dirigía?... Ahí estaba el problema, no tenía un lugar al cual dirigirme en aquel momento.

El ultimo barco pirata al que pertenecí había abandonado el pueblo de Baquella hacia unos días. Mi viaje con ellos lo había dado por finalizado, descubrí una hermosa isla, la cartografié y anote todo lo que me intereso en el pequeño cuaderno que siempre llevaba conmigo. Era consciente de que me habían buscado pero nunca me gustaron las despedidas asique solamente me oculte hasta que decidieron marcharse.

Ahora solo debía de buscar una nueva tripulación que me interesara su destino, un nuevo lugar que descubrir donde me empaparía de sus costumbres, de sus lugares, de todo... y para conseguir eso solo había dos lugares. Primero de todo fui al puerto, Escuche algunas conversaciones rápidas sobre para donde zarparían los próximos barcos pero no hubo nada que llamara mi atención, muchos de esos lugares ya los conocía pues no estaban muy lejos de Baquella.

Al no encontrar nada interesante simplemente cambie de rumbo, quería ir hacia el interior del pueblo, puede que en alguna taberna encontrara algo más interesante, quizás una historia o la aventura de una nueva banda. Estaba a punto de abandonar el puerto cuando sentí como Furia se deslizaba por mi cuerpo saliendo de debajo de mi top - ¿Furia? – Pregunte mirándola como se deslizaba bajando por mi pierna hasta el suelo. Normalmente se mantenía oculta en el interior de mi ropa, así pasaba desapercibida y evitaba los comentarios de la gente por el simple hecho de llevar una serpiente conmigo. Ella era consciente de que no debía de salir, que eso podía darnos problemas y yo solamente quería pasar desapercibida lo máximo que pudiera, por eso me quede por un momento quieta mientras veía como se alejaba.

- ¡O-oye! – Eleve un poco la voz como si eso fuera a servir de algo mientras la perseguía entre la gente del puerto. Era sorprendente lo fácil que se movía entre la gente mientras a mi me estaba resultando casi imposible debido a la cantidad de personas del puerto. Cuando por fin conseguí alcanzarla tuve que arrodillarme y agacharme para atraparla pues estaba justo subiendo por la pata de la silla en la que había alguien sentado – Te tengo pequeña alimaña, cuando lleguemos a la posada vamos a tener una charla – Hable seria además de algo molesta mientras la cogía y esta solo parecía satisfecha con su hazaña. La adoraba, era mi fiel compañera pero cuando tenía esos momentos solo deseaba convertirla en brocheta de serpiente. Al agarrarla con mi mano esta se deslizo por mi brazo para de nuevo ocultarse dentro de mi ropa – Disculpe, si le ha molestado le da… - Comencé a hablar mientras elevaba mi mirada arrodillada buscando disculparme hasta ver a quien había molestado, pero en cuando la vi me quede paralizada mientras mis ojos se abrieron - ¡Devon! – Exclame al darme cuenta de quién era sorprendida pues era la última persona que esperaba encontrarme en aquel lugar - ¿Qué haces tú aquí?- Pregunte de forma prácticamente automática.
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#3
Intentaba concentrarse en lo que pensaba, en lo que leía, en lo que meditaba pero no parecía ser suficiente. Es como si una fuerza mayor le estuviese diciendo que parara, que sería mejor hacerlo más tarde o incluso otro día. No es que estuviese cansada, simplemente sentía que no había inspiración suficiente para seguir por hoy.

Largó un suspiro largo por la nariz, tendido mientras bajaba un poco de la silla, estirando las piernas. Tiró la cabeza hacia atrás, mirando el cielo infinito mientras otro suspiro aburrido se escapaba de sus labios. Por el rabillo del ojo, notó una sombra, una humana pero no le prestó atención hasta que escuchó su voz. La reconocía, la conocía y demasiado bien.

Agarró los apoyabrazos con un poco de fuerza para sentarse bien mientras giraba la cabeza en dirección a la chica y sin poder evitarlo, sonrió al escuchar su nombre.

¿Yo? Sólo estaba esperando a ver cuando es que volvíamos a encontrarnos… Por ahí quieres que vuelva a hacerte cantar - bromeó la chica y negó con la cabeza - Ven, siéntate, cuéntamelo todo mientras bebemos - mostró los dientes con confianza.

¿Qué historia tenían estas dos? Bueno… Muchas. Tantas historias que podían sacarse en temporadas. Primero, se conocieron cuando Devon apenas había entrado al mundo de los cazarrecompensas, cosa que Vex ya tenía bien claro. Y convengamos que las primeras veces se llevaban bastante bien y luego evolucionó a una cosa mayor. Se forjó una amistad de tal palo, tal astilla.

Combatían y viajaban juntas, tenían buena sinergia y también, eso evolucionó a otra cosa. Era un amor imposible para Devon pero jamás le dijo nada, aún así, logró que fueran a la cama varias veces pero siempre quería más, al menos con ella. Luego la vida las llevó por caminos distintos. Vex se fue al mar, se cambió de lado, se hizo pirata y tuvieron encuentros casuales y Devon, bueno, siempre fallaba “de casualidad” cuando se trataba de cazar a esta chica. A este punto, no sé si era tonta o simplemente ya le parecía imposible escapar de esos hermosos ojos rojizos. Aguanta soldado, que si bien no es tu enemiga, tampoco puede ser tu amiga.

Mira… - le enseña su libro - Yo ando todavía coleccionando historias y escribiéndolas en mi libreta. Todavía quedan varias islas del Sur por recorrer, así que… Bueno, a veces vengo aquí a mirar el mar y ver si te bajas de algún barco pirata para tenerte una noche a mi lado de nuevo - se ríe y niega con la cabeza - Esas fueron lindas épocas, cuando éramos como carne y uña - bebe un poco de su cerveza y ve a la mesera venir - Ah, espera, te va a pedir - la chica se quedó esperando la orden de Vex mientras le dejaba la nueva cerveza a Devon y se llevaba el reciente vaso vacío.

La cazadora se pasó la lengua por los labios para limpiarse la espuma y le dio un fuerte trago a su fría y rica cerveza nueva. Suspiró satisfecha, fresca y bien fría era mejor.

Entonces Vex… ¿Qué haremos hoy? ¿Dónde terminaremos? - mira la serpiente y estira la mano para ver si le puede rascar debajo de la cabeza como si fuese un gatito.
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#4
Si existía alguien en este mundo capaz de sacarme completamente de mis casillas y a la vez que la siguiera sin dudarlo esa era Devon. Desde que me fui de Amazon Lily y la primera vez que me tope con ella, yo solo era una civil, una novata que hasta el pueblo más pequeño le parecía fascinante, aunque a día de hoy aun me lo parecían.

Ella era cazadora, se dedicaba a atrapar piratas y sus viajes me resultaban útiles para ir de un lugar a otro conociendo el mundo, sin olvidar que teníamos el mismo gusto por el conocimiento, ella aprendiendo como erudita y yo como exploradora. Éramos una buena combinación, un buen dúo, a excepción de cuando bebíamos… en esos momentos por mucho que pretendiera seguirla o vencerla mi cuerpo cedía muchísimo antes siquiera de acercarse ¿Por qué tenía que ser tan grande? No, realmente no era eso, solo es que mi tolerancia era mínima.

Aun así no habíamos permanecido siempre juntas, ella tenía sus sueños y deseos y yo los míos, por lo que nos acabábamos separando y encontrando, para acabar disfrutando de ese extraño tira y afloja que parecía dominar nuestra relación. Aun recordaba  cuando ella misma fue la que me enseño mi cartel de “Se busca” no era una cifra alarmante, pero el viajar usando los barcos de los piratas me paso factura y me volví una al parecer. Aquello no me agrado de inicio y no iba a negarlo, sentí miedo.

No miedo al peligro, ni siquiera a que la marina me quisiera atrapar o que me ganara enemigos o cualquier cosa así. Mi miedo fue a que mi relación con Devon se fuera al traste, ella debía de entregarme y privarme de mi libertad o mejor dicho de mis deseos de explorara, esa era la mayor traición que podía recibir de alguien que apreciaba. Por suerte nunca ocurrió, siempre conseguía acabar por escabullirme, incluso cuando pasábamos la noche juntas, o quizás es que simplemente prefería continuar siendo ingenua.

Al escucharla mi mirada se afilo como si fuera una daga al mirarla, pero no tardo en relajarse provocando que diera un suave suspiro - ¿Ya quieres emborracharme? Es pronto aún para eso – Hable mientras me levantaba y me sacudía la ropa al haberme agachado. No pensaba quedarme mucho pero en cuando dijo aquel “Mira” me atrapo cual ratón al que muestran un mísero trozo de queso.

- ¿¡Tienes nuevas historias!? – Sin preguntar siquiera tome el libro para acercarme a la mesa y sentarme con ella mientras lo abría y hojeaba cada página completamente concentrada – Si, si pasare la noche a tu lado – Dije concentrada leyendo sin siquiera pensar en lo que decía o al menos así fue hasta que escuche la palabra “épocas”, esa palabra solía venir cargada de historias por lo que me hizo perder mi concentración en su libro para devolvérsela a ella y ahí me di cuenta que hablaba de nosotras provocando que apretara un poco los labios.

- Una cerveza – Dije sin siquiera mirarla mientras miraba las hojas de forma más relajada y las pasaba tranquila recordando el cómo era viajar juntas – Eran buenas épocas – Dije finalmente cuando sentí como Furia salía de debajo de la ropa al sentir a Devon e iba con ella, deslizándose primero por su mano y luego por su brazo – Pero tú eres cazadora y a mi viajar con piratas me convirtió en una, así que no creo que podamos volver a ellas fácilmente – Quizás podía sonar frio pero esa era la realidad, volver a ser uña y carne era algo prácticamente imposible pues ella debía de entregarme y cobrar mi recompensa, aunque quizás aun no era lo suficientemente jugosa como para que esa situación se diera.

No tarde en ver como la mesera se acercaba con mi cerveza y le dedique una suave sonrisa antes de dar el primer trago y volver a mirar a Devon - ¿Aun quieres terminar en algún lugar conmigo? Mira que si te ven con una pirata puede que tu reputación se dañe – Bromee con ella mientras mi mirada se desviaba por un segundo a Furia que estaba cómoda con ella como siempre y volví a su libro – Llevo varios días aquí, los piratas que me trajeron se fueron sin encontrarme y ahora estoy esperando a ver que llama mi atención para volver a irme a explorar otra isla –sonreí suavemente ante la idea mientras hojeaba su libro hasta que vi una página – Cuéntame de este sitio ¿Dónde está? – Gire el libro para que lo viera – ¿Y tú?... No puedo creer que tu único deseo de estar aquí sea ver el océano y esperar a que yo baje de algún barco -
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#5
La dejó ser mientras reía. Sabía que Vex era un imán cuando se trataba de historias  así que si, esto iba a tener para rato y con suerte, sería incluso hasta el día siguiente.

No es que te quiera emborrachar pero más importante… ¿Es pronto para besarte o es tarde para querer hacerlo? Por ahí alguien logró conquistar tu corazón - se llevó ambas manos al corazón cual idiota romántica para luego reír y negar con la cabeza.

Observó el libro con serenidad mientras se relajaba un poco y dio un largo trago a su cerveza. No creía ni una palabra de que quedaría con ella esta noche.  ¿Por qué? Porque no creía que Vex tuviera ese interés. No creía que tuviese nada directamente. Si bien se habían ido a la cama unas cuantas veces, nunca llegaron a nada. Eran como el policía y el ladrón, jugando a “hacer que te atrapo” pero luego siempre al final, termina escapando.

Al ver la serpiente, relajó aún más los músculos para que escale como quisiera y con la otra mano le acarició la cabeza con sumo cuidado.

¿Quién es la serpiente más bonita? - preguntó con esa voz de idiota como si le estuviese hablando a un niño - Tu eres la serpiente más hermosa que el planeta jamás ha visto - sonrió mostrando los dientes y tras unos segundos, volvió la vista a Vex.

Al fin la veía y no a ese libro. Agachó levemente la cabeza para mirarla mejor, sin dejar de sonreír en ningún momento y estiró su mano hasta apoyarla con calma en la ajena, incluso ocupando una parte del libro.

Vex… Si fuese por ti, me uniría a la tripulación que estés con tal de que sigas volviendo a mi… Pero estás bajo las cadenas de lo que te interesa, y sólo lo que te interesa así como yo ando atada a las historias y la cultura - la soltó y agarró su cerveza para beber un largo trago - Así que, no tengo ningún tipo de reputación que dañar. No soy Marine ni pirata. Sólo soy yo contra quién quiero - miró para otro lado, intentando pensar un poco sobre las palabras ajenas.

¿Entonces estaba escapando? ¿Y si tenía una orden de búsqueda seria? De esas que los Marines se meten de a grupos, donde todo de repente se vuelve… Irreversible. Bueno, para eso estaba Devon, ¿No? Para cagarles la misión y que esos ojitos rojos sigan respirando. Una risa salió de entre sus labios y negó con la cabeza mientras tomaba el libro con la mano libre.

Me gusta venir a pasar el tiempo sin encontrarme con nada. Luego me puedo encontrar con muchas cosas. Gente que reconozco, gente que me odia, gente que no puedo olvidar - y se refería a Vex justamente - Gente que podría ser enemiga u amiga dependiendo de cómo van las cosas pero también es que me relaja ver el mar. Escuchar las olas, sentir la brisa. Aparte escucho cosas que otros no. Presto atención a tonterías, como y bebo algo rico, no le veo nada malo - miró la página y tras mirarla, cerró el libro.

Esperó un poco, miró a Furia, le acarició de nuevo y volvió a Vex para suspirar por la nariz. No sabía si debía contarle o no. Si llegaba a interesarle, podía ser peligroso.

¿Alguna vez escuchaste la Montaña de los Mil lamentos? - preguntó por las dudas, no sea cosa de quedar como idiota.
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#6
Al escucharla mis ojos se entornaron sin poder evitarlo “Si tú supieras” pensé para mis adentros tomándome un segundo viendo aquel pequeño teatrillo – Solo hay una persona que podría conseguir eso, pero es demasiado idiota para darse cuenta – Hable tranquila sin apartar la vista del libro, lo cierto es que nunca le confesaría que era ella ¿Por qué? Ni idea… Quizás era simple miedo al rechazo o quizás solamente era muy consciente de que la vida de ambas sería muy difícil con eso presente, pues continuábamos en bandos prácticamente opuestos y si algún día me entregaba bueno… posiblemente seria de los golpes más duros de mi vida.

Una sonrisa se dibujo en mis labios suavemente al escucharla hablar con Furia pero no dije nada, solo leyendo hasta que vi su mano sobre la mía y sobre aquel libro. Mi rostro no cambio, solo la miraba pero aquel gesto junto con sus palabras hicieron que mi corazón se acelerara hasta que me soltó y desvié la mirada “¡Concéntrate!” pensé para mí misma pues ella tenía razón, cada una estábamos atadas a nuestros intereses, el problema es que si algo competía con mis ansias de exploración era simplemente ella y no podía evitar pensar que nunca me habían entrenado para algo así – Todos tenemos una reputación y todos nos vemos envueltos en cosas que podemos o no querer… yo no me hice a la mar buscando ser pirata y aquí estoy – Dije sin mirarla tranquila y tome la cerveza para dar un trago.

La escuche en silencio con una suave sonrisa mientras la miraba y sinceramente la comprendía, pues yo era igual, yo hacía lo mismo… con la diferencia que la gente no me interesaba demasiado, solo me interesaban sus historias y la información que pudieran darme. En aquel ámbito se podían decir que en la mayoría de las ocasiones me interesaban mas los muertos que los vivos. Cuando cerró el libro fruncí el ceño, no entendía que ocurría o que pasaba para que hiciera tal cosa, por lo que cuando la escuche simplemente negué con la cabeza – No – Dije simplemente y saque mi pequeño cuaderno para abrirlo un momento y revisarlo.

Tenía buena memoria pero sabía que no era infalible y quizás era algo que tenia anotado para un futuro pero tras echar una ojeada rápida negué con la cabeza y volví a mirarla – No, ni siquiera tengo anotado nada de ella ¿Qué es? ¿Tienes pensado ir allí? Suena peligroso pero  si tú te has centrado en ello fijo que es interesante, así que dime, si me interesa puede que lo tome como mi próximo viaje, solo debería encontrar a quien me lleve –sonreí merándola y di otro trago a la cerveza dejándola por la mitad.
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#7
O por ahí eres demasiado inteligente para ese alguien, ¿Nunca lo pensaste? - sonrió pero detrás de esa sonrisa, había un poco de dolor.

¿Por qué? Por obvias razones. Devon estaba perdida y jodidamente enamorada de su amor imposible Vex pero se ve que la vida tenía otros planes para ambas. Es como si el camino siempre tuviese que ser por separado, nunca juntas, lo cual lo hacía más difícil pero no por ello había que rendirse. Mucho menos podía olvidarla. Aquella mujer de ojos rojizos la recordaba siempre en cada viaje, en cada paisaje nuevo, cada historia, cada palabra que escribía en su cuaderno.

Por ahí… - la miró de forma pensativa, como calculando sus propias palabras - Por ahí en tu cabeza debo ser algún tipo de historiadora ultra mega hiper buena pero la realidad es otra - sonrió mostrando los dientes - Soy sólo una persona más en este mundo, alguien que no dejará ninguna huella, alguien que arriesgaría ciertas cosas por algo mayor y por cosas que no quiero confesar - rio un poco - Por ahí algún día todo cambie porque nunca las cosas siguen igual… La vida continúa y seguimos nosotros con ella - bajó la vista a su cerveza y bebió un largo trago.

Giró el cuaderno/libro, lo trajo contra ella y dejó la cerveza levemente a un costado para luego empezar a buscar entre sus anotaciones. Tenía las páginas un poco más cerca de una persona común, no porque viese mal, más bien para cuidar su único ojo y no gastar la vista de más. Buscó y buscó, cambiando rápido hasta que se detuvo y sonrió.

La Montaña de los Mil Lamentos - empezó a contar - Si dice que está ubicada en algún lugar del Norte de West Blue. Dicen que llegar es prácticamente imposible, que quién lo intenta, nunca vuelve, entonces, ¿Cómo se cuenta su historia si nadie regresa? - hizo una pequeña pausa para crear un poco de ambiente misterioso - Se comenta por los alrededores, a lo largo de los habitantes de la parte baja y cercana a la montaña que muchos han intentado ingresar y atravesarla pero nunca nadie lo logró. También dicen que por la noches de frío, se escuchan gritos a lo lejos. No es una voz en particular, no. Primero suena una. Es grave, como un llamado, como un aullido algo gutural, antiguo, casi que aparece un ritual. Y luego, otra voz, de un tono distinto pero respondiendo a ese llamado. Y así, cientos de voces empiezan a hacer hablar la montaña con ese llamado. Dura unos pocos minutos, como una alarma, como una sirena de advertencia. De la nada, silencio. Al día siguiente, alguien aparece muerto. Lo más extraño de todo, es que no tiene manos, ni pies, ni cabeza. La persona queda completamente irreconocible. Otras veces han encontrado un cuerpo de la misma forma, sólo que le incrustan una cabeza animal. Según algunos que sólo ingresan unos pocos metros, avistaron algo. Cosas que no se sabes si son humanoides o bestias. También dicen que cuando alguien intenta ingresar a la montaña y atravesarla, es cuando ese “cántico” se escucha - terminó de leer y le ofreció las notas por si quería leerlas por ella misma - Es una historia interesante. Supongo que iré en algún momento allá y me quedaré a dormir para ver que se siente escuchar semejante grito al unísono - tomó su cerveza y le dio otro largo trago.

La mesera se acercó por un costado, sin decir nada, sólo sirviendo comida del día y algo para picar. Tras retirarse, la tuerta tomó un poco de pan, queso y jamón y se lo llevó a la boca para masticar y tragar con ganas, como si hubiese estado esperando por un buen rato la comida pero la verdad, es que le gustaba mucho comer.
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#8
Estaba claro que no era consciente de la huella que ya había dejado en mi. Cuando abandone la isla no me imaginaba nada con nadie, solo deseaba explorar, descubrir nuevos lugares, lenguas, comidas, costumbres, etc… solo quería descubrir el mundo que parecía infinito. Pero ahí me encontraba, la vida había puesto a Devon en mi camino y bueno… si se tratase de una trampa era una de la que no deseaba salir ni alejarme, incluso si me preguntaran volvería a caer sin saber muy bien el razonamiento lógico de aquello.

- Si fueras solo una persona más en el mundo no me hubiera parado tantas veces a escuchar tus historias – dije bebiendo un poco mas-  Serias solo como los viejos de los pueblos que cuentan cosas interesantes pero una vez escuchada la historia solo es una repetición con leves variantes por la memoria. Me contarías que una vez atrapaste sola a 10 piratas en una misma pelea y la siguiente vez me dirías lo mismo pero dirías que son 20, tú no eres así – Aclare y al ver que tomaba el libro solo me quede observándola en silencio.

En cuando comenzó a hablar todo desapareció, cada ruido, cada olor, cada sensación… mi vista solo estaba puesta en ella y en sus palabras. Literalmente en aquel momento podían haberme disparado que no hubiera sido capaz de reaccionar y cuando mas hablaba más me sentía completamente absorta en la historia. Según hablaba en mi mente comenzó a imaginar extraños monstruos similares a lobos por los aullidos, pero lejos de espantarme solo me interesaba cada vez más, sobre todo por los datos de los habitantes. Las historias generalmente cambiaban, se exageraban y cuando llegabas al lugar era algo decepcionante, pero si aquello conseguía que los aldeanos se mantuvieran al margen dudaba mucho que lo fuera. Quizás no era tan horrible, pero decepcionante no seria. Cuando me dio las notas las eche un vistazo sin pensar demasiado en si debía de tomarlas o no, solo volví a releer

- Voy a ir, atravesare esa montaña y descubriré que hay en ella – Dije completamente convencida sin siquiera mirarla y luego deje las notas sobre la mesa según vino la mesera y la pedí mas bebida para luego tomar algo de la comida que había traído – Si puede mantener a los aldeanos alejados fijo que hay algo interesante, quizás incluso esos seres custodien un tesoro, aunque nunca me han interesado demasiado, solo quiero saber que ocurre allí – Tras acabar de hablar di el último trago a la cerveza acabándola y la mire – Deberías ir pronto si deseas escuchar los gritos, cuando yo llegue me asegurare de descubrir que pasa en la montaña y cuando lo haga puede que los gritos desaparezcan –Dije y sonreí mostrando un poco mis dientes

- ¿Hay alguna historia más que deba escuchar desde la última vez? Ahora mismo es que estoy sin nada y bueno… no me gusta quedarme demasiado tiempo en un sitio, la vida es corta y el mundo demasiado grande como para perder el tiempo ¿no crees? – Comente mirándola y luego volví a coger un poco de comida.
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#9
Aquel comentario le hizo sonreír. ¿Entonces si le pasaba algo pero lo ocultaba? Aunque ahora mismo no sabía si estaba inventando para joder con ella o porque estaba borracha, o que, pero no se quedaba tranquila, al contrario, quería más tipos de confesiones así. ¿Pero cómo hacer? Tal vez era momento de despegar del lugar en el que estaba y aliarse con el enemigo, no por Vex, sino por el lado pirata. Por suerte había algo de tiempo todavía para pensar sobre ello. Pensar sobre su vida, qué hacer con esta y ver hasta dónde llegar.

No creo que haya ningún tesoro, es decir, nunca nadie ha mencionado nada porque no han sobrevivido para contarlo - movió los hombros restándole importancia al asunto - Pero te acompañaré Vex… - agarró su cerveza y le dio un fuerte trago antes de relamerse un poco la espuma restante de los labios - Aparte, estás muy confiada en que podrás con todo tú sola - se ríe - Y no creo que ninguna esté en posición de llevarse el mundo por delante, ¿O te volviste un poco idiota? Tu eres la más inteligente de las dos, ¿Te olvidas? Yo siempre siendo tu escudo y la espalda, y tu lejos disparando esas flechas que atraviesan el viento - sonrió mostrando los dientes, completamente convencida.

Tras unos segundos, pensó en alguna historia que contarle pero en su cabeza comenzaban a venirse el atentado contra su familia. No sabía porqué ni tampoco porqué le pasaba cuando estaba siempre con Vex. Es como si fuese una señal para continuar con su vida y dejar todo el pasado atrás. Sintió peso en el corazón y dolor.

¿Es muy raro si digo que quiero intentar vivir mi vida a mi estilo y abandonar la antigua? - bajó la mirada hacia la comida con cierta nostalgia y culpa - Pero la verdad es que si, la vida es demasiado corta como para quedarse en un sólo lugar, así que… Podríamos viajar juntas y yo dejar todo atrás. Sólo me quedaría como una don nadie anotando historias y dejaría ser parte de todo lo que alguna vez conocí… - duda - Los Marines, los piratas… Se pueden matar entre ellos, yo no soy partidaria de ninguna cacería idiota. Sólo los revolucionarios deben morir - apretó un poco la mano libre en forma de puño, realmente los odiaba - Así que, si quieres viajamos juntas y por ahí me convences de volverme pirata - se ríe - Y por ahí con eso termino de ganarme tu corazón - levantó la cabeza levemente, como signo de picardía ya que no podía guiñarle el ojo.

Terminó la cerveza y empezó a comer con un poco más de ganas. Picando un poco de pan, queso, carne, había de todo un poco lo cual era bueno, incluso algo de fruta apartado en otro platito. No sabía si iba a irle bien en la vida pero se estaba arriesgando a todo o nada. Arriesgar su pellejo por acompañarla. ¿Acaso verla había terminado por rematar su corazón y afirmar sus sentimientos?
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#10
Observe como la mesera llego con la nueva cerveza, no era buena bebedora pero no importaba demasiado en aquella ocasión, estaba con Devon y eso significaba una cosa, seguridad… En aquel mundo lleno de peligros y misterios ella era un lugar seguro, alguien en quien confiaba ciegamente sin importar lo que ocurriera. Estaba segura  que si en algún momento me proponía una locura como saltar a un acantilado acabaría saltando sin dudarlo entre protestas, pero saltaría.

Pero no era momento de pensar en ello, no importaba demasiado ahora mismo las situaciones ficticias, por lo que simplemente tome la cerveza mientras la escuchaba que no habría ningún tesoro mientras daba un nuevo trago a la cerveza pero acabe abriendo los ojos de par en par cuando dijo que me acompañaría dejando la cerveza sobre la mesa para mirarla - ¿Cómo? – Pregunte con cierta incredulidad pues ella tenía su propio camino y no entendía porque se desviaría para acompañarme. Mi mirada se poso en ella mientras la escuchaba, no la faltaba razón, el cuerpo a cuerpo no era mi estilo y las peleas a distancia a veces se volvían complicadas en cuando se acercaban demasiado. Pero en esos momentos entraba Devon, sabía que con ella nadie se me acercaría y de la misma forma no permitiría que recibiera ningún daño mientras le cubría las espaldas.

- Tienes razón, siempre nos hemos complementado bien pero no me he vuelto idiota… tú tienes tu camino, no podría hacer que te desviaras por mí, estoy segura que tienes otras prioridades ahora mismo – Comente tranquila aunque sintiendo un nudo en mi garganta por lo que volví a tomar la cerveza dando un trago largo buscando eliminar aquella sensación pero lo único que estaba consiguiendo era comenzar a marearme. Solo me saco de mis propios pensamientos su pregunta provocando que frunciera el ceño levemente ¿En qué diablos estaba pensando para decir eso?, no lo sabía pero algo la pasaba o eso sentía.

Dude, al escucharla no pude hacer otra cosa más que dudar, pues si ella supiera cuanto tenía ganado. Al darme cuenta de ese pensamiento una sonrisa idiota se dibujo en mis labios de forma inconsciente fruto del alcohol que me sinceraba más de lo que deseara – No es raro, yo lo hice, abandone Amazon Lily para seguir mis deseos… Explorar, ver el mundo, descubrir sus historias –mi sonrisa se pronuncio mas-  Nunca busque volverme pirata, acabe siéndolo por usarlos para viajar, ahí sí que no fui muy inteligente – una suave risa escapo de mis labios sin que siquiera lo pensara – Tampoco me gustan los conflictos y una pirata solitaria no deja de ser una captura fácil para la marina o incluso para cazadoras como tu –bebí un poco mas dejando la cerveza casi  vacía antes de posarla en la mesa de nuevo

- Pero… - la mire mientras apoyaba mi codo sobre la mesa y mi mentón en la palma de mi mano mientras mis dedos descansaban sobre mi mejilla y el otro brazo también lo posaba sobre la mesa – Si te volvieras pirata te seguiría a cualquier lado que fueras, incluso me atrevería a quedarme en una tripulación si estas tu en ella – Dije tranquila mientras sonreía suavemente. Quizás estaba confesando más de lo que debía pero no me importaba, no en aquel momento y aun menos por las cervezas. Mi aguante era nefasto y era consciente de ello pero no me importaba o quizás sí, bueno… todo dependía del momento y casi como si supiera que me iba a arrepentir si seguía hablando Furia se deslizo hasta volver conmigo subiendo por mi cuerpo sin que me importara hasta que acabo rodeando mi cuello y luego mis labios junto a mi mano como si deseara impedirme hablar.

Al sentirla sobre mis labios volví a moverme  elevando la mano que tenia sobre la mesa para retirarla de estos - ¡Oye! Déjame tranquila, no estoy diciendo nada – Proteste mirándola pero esta solo saco su lengua mientras me miraba como diciendo “cállate idiota” pero ante ello solo pude suspirar y acabar de beber la cerveza para coger otro poco de pan con queso – Nunca tengas una serpiente, son unas entrometidas que no te dejan beber tranquila – Proteste sin mirarla sintiendo como al parecer al dejar el tema simplemente se acomodaba en mi cuello – Entonces… ¿Qué harás? Si te vuelves pirata podríamos acabar en bandos enemigos también, no es que sean muy amistosos unos con otros tampoco por lo que he ido viendo -
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