[PR] Asadito de chill en Skypiea
#1
02 de primavera 07:00PM  
Casa Mahana Skypia




El final del torneo trajo consigo muchas sorpresas a la tripulación de los Mahana, la primera de ellas fue la impresionante transformación de Tezca en una belleza de ojos coquetos y escote pronunciado.



“Waos… este joven me llena de orgullo y algunas otras emociones 
que son raras y me confunden mucho…”

Pensó Ryota cuando su ahora compañera volvió a reunirse con ellos. El jamás negaría la belleza de una mujer, sin embargo, le costaba dejarle de ver como el egocéntrico y carismático rubio con el que había estado navegado hasta entonces. “¿O sea que ahora no usarás el baño de hombres?” No pudo evitar bromear al respecto, como un autorreflejo de su propia estupefacción.

Por suerte, todos eran un equipo, así que con la ayuda de Runin, Barald y el mismo Tezca, el capitán dejaría de sentir la extraña sensación generada por el cambio de su nakama y pasarían a disfrutar de las últimas palabras del rey.

La segunda sorpresa en caer, fue dada por el rey, desplegando su generosidad y brindando a todos los participantes lugares para su estadía en la isla. Desde ese momento, tendrían un par de semanas para disfrutar de todo lo que Skypiea pudiera ofrecerles con un Airbnb completamente pago y para decorar con cereza de oro, ese mismo soberano, otorgaría su deseo a Barald en un par de días.

Todo fue felicidad y dicha para los Mahana, incluso cuando abandonaron la arena y fueron guiados hasta sus casas, en donde se encontraron con un pequeño palacio, habitaciones personales para cada uno, cocina equipada con despensa llena, agua caliente y un jardín verde con parrilla de barbacoa.

Tal fue la felicidad de Ryota que lo primero que hizo fue meterse a la ducha, para quitarse sus prendas sudorosas y salir de allí vistiendo un conjunto de camiseta blanca y pantaloneta negra que traía en la mochila como ropa de cambio. Algo muy de estar en casa.

Tras ducharse, el castaño salió al patio para toparse con la tercera y última sorpresa, pues sus vecinos eran nada más y nada menos que los Sepultura. La idea terminó llegando de alguna parte, pero cuando quisieron darse cuenta, ya tenían puesta una mesa con comida de las alacenas, parrilla encendida con carne, bebidas fermentadas de la isla sobre la mesa y una pequeña reunión montada.


Cada uno era libre de hacer lo que deseara para la fiesta, la típica reunión de pibes que inicia con un hola y termina con alguien buscando un buen aguacate en la alacena para hacer el guacamole.

El patio de las casas era de prado verde, unos veinte metros x veinte metros, delimitados por una cerca de madera a la altura de la cintura. El clima era agradable por la frescura de la noche y cada cual hacia lo que deseaba. “¿Cuánto para la cena Cheff?” Preguntó Ryota sentado en uno de los asientos ubicados al extremo de la mesa.


“Kekeke, realmente me sorprendí cuando vi al último invitado, bro, ¿tenía tentáculos, no?” Dijo el castaño en medio de un tema de conversación trivial, sobre el torneo y la llegada del último invitado. "Apuesto 5K a que ninguno sabía si era chico o chica."


Off Rol

Karmas
[Imagen: ELRAliP.png]
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#2
En cuestiones de sentirse normal, podía decir que no me sentía tan normal, aunque tampoco era grave. Si, me sentía diferente por el simple hecho de que ahora no tenía el mismo cuerpo que tuve por 26 años. Posterior a la fiesta, terminando por reunirme con mi tripulación y mi novio supe que el cambio podría llegar a ser sorpresivo, solo era cuestión de que se acostumbraran: No es como que algo hubiera cambiado en realidad. Seguía siendo el mismo espectacular y magnifica Tezca Norova. Solo que ahora con curvas más femeninas.
 
No pasó tanto tiempo hasta que la situación se normalizara o al menos esa fue mi hipótesis, escuchando con el resto de piratas el discurso del emperador para darle finalmente un cierre al evento y dirigirnos al que sería nuestro nuevo hogar por un corto periodo de tiempo, donde tuve que separarme temporalmente de Jin. El lugar era acogedor, bastante amplio para nosotros, con habitaciones individuales para cada uno, sin duda un trato bastante bueno ¡Vacaciones de lujo eran vacaciones de lujo! En cualquier lugar de tierra o a muchos metros por encima en una ciudad legendaria.
 
Había llegado directamente a mi habitación a simplemente acostarme sobre la cama y mirar al techo en completo silencio, podía sentir como se arrugaba el saco que el hombre me había prestado pues mi ropa ya no era apta para mi cuerpo actual. Por un segundo un solo pensamiento me invadió, molestando el merecido descanso que estaba teniendo.
 
“¿Qué acabo de hacer?”
 
Darle muchas vueltas a un pensamiento es de los inseguros y de los débiles así que simplemente me respondí. “Dejar claro que eres diferente a ese demonio. Físicamente” No hubo paz, la paz venía con rareza pero al menos me dio la fuerza suficiente para levantarme y darme una ducha.
 
Salí en toalla porque, por supuesto, no tenía nada que ponerme, corriendo descalza a la habitación de Runin y tocar la puerta con algo de prisa. —Cariño, necesito un favor ¿Me entiendes? Tengo un pequeño dilema urgente. — Esperé a que me abriera para pedirle algo de ropa que ponerme, mirando entre lo que me ofreciera algo que me gustara, debía admitir que no fue difícil hacerlo.
 
[…]
 
Hasta que terminé de arreglarme fue que salí a lo que parecía ser el evento de la noche, notando la gran mesa llena de cosas que disfrutaríamos con nuestros vecinos los sepultura, no había logrado hablar mucho con estos, al menos no tanto como me hubiera gustado. —¿Soy yo o nos falta musiquita? Debimos contratar alguna banda ¿Me entiendes? — Me acerqué a la mesa, sentándome en una de las esquinas de la larga mesa a un lado del capitán que estaba hablando, acomodándome el cabello y los lentes. — y no sabes capi capi, cuando llegamos y se acercó aquella madame cariños a hacer su magia dijo:  “Si algun día tu y tu novio quieren probar otras cosas, estoy disponible.” Creo que Jin no lo escuchó, estaba muy cuando técnicamente lo susurró ¿Tan encantadora soy? ¿Por qué no me sorprende? — Comenté buscando la copa perteneciente a mi asiento para darle un sorbo, relajándome en el asiento.
 
 
 
Stats y estados
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#3
Los Juegos habían sido… raros.

Entre su demostración horrorosa en las pruebas, un combate que incluso podía sentir que no se habían equivocado al nombrarlo como el mejor de la arena y luego esa final extraña y sin campeón, todo había sido extraño. Más encima se había encontrado con sus compañeros borrachos y haciendo buenas migas con otra tripulación, junto al descubrimiento de que, aparentemente, algo de su familia aún existía ahí fuera.

Pero ya habían pasado un par de horas desde eso, así que ahora se encontraba alejado del sitió donde se celebraron los juegos. Sus pasos y saltos lo llevaron rápidamente a donde se encontraba su verdadero hogar, el navío que los había traído hasta ese punto en el mundo: El Black Widow.

¿Por qué? Bueno, llevaba en sus brazos a MIyori, quien en su búsqueda de quitarse del cuerpo la fruta del diablo que había consumido, quedó inconsciente. Uker no conocía otro lugar en el que pudiera descansar y recuperarse, y él mismo quería volver al barco para asegurarse de que estuviera bien. La dejó descansar en una habitación, una que preparó con una cama y sábanas que él mismo no usaba. Se dio una ducha rápida, quitandose de las manos y el rostro los restos de sangre ajena que habían quedado tras la lucha, así como el sudor del esfuerzo. Se cambió, con una muda de ropa casi igual a la que llevaba antes puesta, justo a tiempo para que sus compañeros le avisaran que esa tripulación con la que habían pasado el tiempo en las gradas quería organizar una reunión.

¿Desde cuando formaban alianzas con otras tripulaciones? Tomaba a sus compañeros como personas incluso más solitarias que él, pero parecía haberse equivocado.

Dudó un momento, debía cuidar a Miyori y algunas dudas sobre la llegada a Skypeia todavía flotaban en su mente. Además, el propio Kiyoshi los había tratado de raros y vulgares, ¿es que el alcohol los hacía olvidar las cosas como si fueran Hyak? Su cabeza siguió pensando en la situación mientras descendía a la bodega y observaba el barco. Los había llevado hasta ahí, había hecho lo imposible y traspasado los cielos, sus dudas parecían poco infundadas pero algo le daba miedo.

Todos esos barcos destruidos que se encontraron al llegar. Si no fuera tan buen navegante, ni el Black Widow una embarcación tan asombrosa, podría haber sido su destino. Ahora no debían preocuparse de eso, pero en algún momento debían caer de nuevo a su mundo “ordinario”, y entonces… ¿Como? Una caída tan grande, directamente en el agua, sería como chocar con una pared de concreto, directamente en el punto más importante del barco.

Suspiró, aceptando que la construcción y aguante de la embarcación no estaba bajo su área de experticia. Debería hablar de esas cosas con Eros, no sabía si tendría tiempo para esas cosas en los días siguientes pero… Tal vez lo mejor era descansar la cabeza, dejar de pensar en cosas que no podría ni debía solucionar en solitario. Se acercó a uno de los barriles que guardaban en la bodega, lo movió un poco para asegurarse de que su contenido seguía ahí, y se lo cargó al hombro sin que pareciera que esa cosa pesaba varios cientos de kilos.

Lo último que hizo, antes de abandonar el barco y comenzar su ida hacia la civilización nuevamente, fue escribir una nota clara en un papel y dejarla junto a la cama de Miyori, solo en caso de que ella se despertara y él no esté ahí.

“Enseguida vuelvo

-U.”

**************************************

Tras una hora corriendo por el mismo camino que en un inicio los había llevado a la ciudad, ya se había encontrado de nuevo con la visión de las casa doradas y los habitantes alados. No fue difícil dar con las casas que le pertenecían específicamente a los miembros de ambas tripulaciones, habiendo llegado a ellos sin problemas y entregando el barril que llevaba cargando desde que dejó el barco. - Vino, como lo prometí -. Alcohol preparado por él mismo, un barril entero y del que podrían acabar mucho peor que como acabaron en las gradas con una sola botella del líquido milagroso.

En cuanto dejó eso en manos de alguien más, sin saber si sobreviviría a caer en las garras de Runin, se puso manos a la obra. Junto un poco de madera seca, unas cuantas piedras y unas barras de metal y retazos de cuero que tenían en el barco y que habían sobrado de algunas reparaciones hechas por Eros. Colocó las piedras en un círculo en una zona del patio alejada de donde habían colocado la mesa, removió un poco la tierra del interior del círculo y colocó ahí los trozos de madera, asegurándose de que formaran algo parecido a una pirámide y no se cayeran fuera. Usando dos piedras restantes, y chocándolas entre ellas, consiguió lanzar una chispa que, al entrar en contacto con la madera, comenzó a encenderla lentamente. Tuvo que asegurarse de que el fuego empezara, a veces dándole aire con lo más parecido a un abanico que encontrara, hasta que estuvo seguro que no iba a apagarse.

Se tomó solo un momento, pero sin dejar de vigilar su creación en caso de que alguien quisiera acercarse a arruinar algo, para tomar las varillas de metal y comenzar a atarlas unas a otras con los trozos de cuero. Eros era el mejor preparado de la tripulación para lograr artesanías así, pero Uker al menos podía estar preparado para cocinar en cualquier situación o momento, cosa que le había enseñado unos cuantos trucos. En un par de minutos, tenía en sus manos una rejilla cuadrada que se unía firmemente. Tomó otras 4 varas y las ató casi atravesando las puntas de la rejilla, creando 4 patas que hacían parecer eso una mesa, pero que en el momento que colocó esa cosa sobre el fuego quedaba claro que se trataba de sus apoyos para que el metal no entre en contacto directo con el fuego.

Dejó que su parrilla improvisada entrara lo suficientemente en calor antes de poner la carne, sin ocupar un lugar en la mesa para asegurarse de que todo estuviera bien. Aún así, podía escucharlos, tanto a Ryota como a esa mujer rubia que le recordaba a alguien pero no había visto antes en las gradas. ¿Cuántos tripulantes tenía esa banda pirata tan extraña? - Diría que unos… 30 minutos -. Le era difícil saberlo, pero teniendo la parrilla directamente sobre el fuego debería tardar menos, incluso el humo podría terminar de darle un sabor único a la carne.

Hablando de eso, en cuanto el calor del metal fue suficiente, lanzó los trozos cortados de carne a la parrilla. Debía cuidarlos, no quería que se quemaran, pero tampoco sabía si los demás eran psicópatas o personas normales. - ¡Ey! ¡¿En qué punto comen la carne?! -. Podría simplemente cocinar como se le diera la gana y ya, pero ya que eran pocas personas podría darles un trato algo personalizado a cada uno.
[Imagen: nxACuAB.png]
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#4
Los Juegos terminaron. Uker se coronó como vencedor junto a su equipo, por lo que hay motivo para celebrar. Kiyoshi está listo para subirse a la espalda de Eros y obligarlo a que lo cargue de regreso al barco. El cansancio y el estado de alcoholismo le impedirán hacerlo por su cuenta. Sin embargo, el mandamás del evento da la agradable noticia de que les entregará residencias para quedarse por siete días en la isla. Eso significa que podrá tirarse a descansar pronto. Ni bien se van de la arena y llegan a la casa, Kiyoshi, por su estado actual, ni se fijó acerca de qué tan limpio está todo. Tan solo tomó un medicamento para la resaca y se lanzó sobre una cama a dormir tras cerrar la puerta del cuarto, queriendo privacidad.

Pasadas unas horas, abre los ojos, sintiéndose bastante mejor. Su cabeza duele un poco, pero es tolerable. Se incorpora hasta quedar sentado al borde de la cama, procediendo a sacar desde uno de los bolsillos interiores de su chaqueta el inhalador que controla su asma, aplicándoselo dos veces con 10 segundos de espera entre cada intento. Al abandonar el cuarto, se encuentra con la situación de que Uker no está con la excusa de que cuida a la chica de antes. Además, los otros dos le tienen la noticia de que irán a compartir cena con los piratas que conocieron en el camino hacia Shandora. O sea, no debió conformarse con tenerlos de vecinos en las gradas, sino que también aquí en las residencias alquiladas. ¿Qué tan miserable debe ser para que el destino sea feliz?

Durante varios segundos, miró a Eros con gestos de clara desaprobación. No le gustaba la idea de relacionarse tanto con desconocidos. Además, en ese grupo se encuentra aquella chica vulgar… De solo pensarlo, un frío incómodo recorre su espalda. Aun así, como subcapitán, no puede permitir que Eros y Varo vayan solos a visitar a una tripulación entera. Bajo este motivo es que se siente obligado a acompañarlos, aunque su cara sigue demostrando que no quiere hacerlo. Sus palabras no tardan en hacerse presente. — Si resultan ser unos sucios, será culpa de ustedes, tontos. Sepan que me enfadaré bastante. — En cuanto a su rifle, lo deja en el cuarto. Espera no echarlo en falta más tarde.

Tras abandonar la casa que les prestaron, solo unos metros basta recorrer para llegar a la vivienda en la que son esperados. Apenas el médico cruza el marco de la puerta, alza la voz detrás de la mascarilla negra que oculta parte de su rostro. — ¿Dónde diablos están los tontos de esta casa? Díganme dónde están los artículos de aseo. — Y que sin que nadie se lo pida, pasa a dedicar un largo rato a limpiar muebles, piso, de todo un poco. No pasa a las habitaciones, pero todo lo que viene a ser el baño y el salón en donde reposarán y comerán, queda perfectamente limpio tras el trabajo de Kiyoshi, quien no solo usó los implementos que la casa tenía, sino que se ayudó con las partículas de jabón que él mismo puede creer.

Cuando su labor de limpieza termina es que aparece en escena… ¿Esa persona estuvo en las gradas? Una rubia cuya ropa no representa para nada los valores que sus padres le inculcaron a Kiyoshi en su infancia. — No sabía que esta tripulación tenía a dos mujeres vulgares. Como si con la otra no fuera suficiente. — Con esto último, claramente refiriéndose a Runnin.

También es ahora que se percata de la llegada de Uker, quien se encuentra cocinando en el exterior. Menos mal, desde donde está, no es capaz de ver que está cocinando prácticamente en el suelo. Si se entera, por supuesto que lo regañará como nunca antes y se negará a probar tales alimentos. Hay ocasiones en que la ignorancia ayuda a que todo marche bien. Tras ver los asientos que toman el tipo del baño y la rubia desubicada, él elige una silla al extremo contrario, alejándose bastante. No toma la cabecera de mesa porque eso podría hacerlo llamar la atención, hecho que le disgusta. Claro, como si no se hiciese notar insultando a todo el mundo. Él no se da cuenta de eso.

— Oye, Varo, ¿por qué no preparas también algo de tu caldo de pollo? Quizás baje la temperatura en un rato y eso nos mantendrá sanos, tibios y fuertes. — Ese caldo vaya que los salvó en las frías tierras de Drum, y siempre que es necesario, Kiyoshi le pide a su compañero que lo prepare. — Oye, tú. — No es muy educado hablar desde el otro extremo de la mesa, pero Kiyoshi lo hace de igual forma. Se dirige a Tezca. — Acabas de mencionar un nombre que no quiero oír. Me hace acordar a cuando el tonto de Eros le quitó los pantalones. Ya no entiendo si tienen alguna relación o si no entendí lo que ocurrió esa vez. — Vaya tema de conversación acaba de sacar. Kiyoshi desconoce que Tezca, la rubia esa, y el Yakuza de Jin son pareja. ¿Será que al rubio egocéntrico, o rubia, lo que sea, le dé igual escuchar un asunto de ausencia de pantalones entre su novio y el capitán de los Sepultura?

Sea cual sea su reacción, lo dicho está dicho. Sin más. — Dale, Uker, no comemos desde la mañana. Si no hubieras perdido el tiempo yéndote con la otra tonta chica, ya habrías terminado de cocinar. Apúrate.

Posición en la mesa

Karmas referenciados
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso
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#5
Después del cúmulo de emociones vividas durante el torneo, de la inminente despedida, la derrota en combate, las heridas obtenidas, los cuidados del castaño y su serpiente, y la sorpresa inherente a la osada decisión de Tezca, la llegada a las habitaciones ofrecidas por el emperador se siente como el respiro que todos y cada uno de ellos necesitaban. Lo primero que hace es llenar la bañera y meterse en ella, un largo baño le espera, relajante, suave, delicado para no lastimar sus heridas que luego cubre con gasas. Cardan irrumpe en la habitación para unirse a ella, Runin incluso le lava, está demasiado sucio, es inaudito.

Al salir hacia la habitación, envuelta en una toalla blanca, la morena de mirada chocolate rememora desde la llegada a la isla hasta el momento en que su magullado cuerpo choca contra una de las suaves camas de la estancia. El rostro se desvía hacia una gran ventana que da a la parte posterior de la casa; algunas plantas cuidadosamente atendidas ofrecen aire fresco, mientras una ligera brisa la obliga a entrecerrar los ojos, como si estuviera a punto de caer rendida ante el dios del sueño, cualquiera de los tantos conocidos por el mundo mitológico.

¿Cuántos minutos han pasado? El tiempo parece superfluo cuando el sonido apresurado de la puerta la despierta de golpe. Acelerada busca sentarse hasta que lo ve, no, la ve. ¡Qué confuso! Menea el rostro de un costado a otro, algo mareada por el sueño. ¡Tezca! La pregunta le roba una sonrisa de medio lado. No tiene por qué estar a la ofensiva, está segura con sus compañeros. Cardan, por otra parte, sigue bien dormido sobre la cama, en algún momento se ha echado junto a su dueña, muerto por el largo día de aventuras.



—Cariño, ¿a ver una vuelta? Estás precioso, no, preciosa. Veamos qué podemos hacer con esas curvas, fufufu.

Una risa cómplice aflora entre ellas. El hecho de sentirse confundida debido a la costumbre no quiere decir que no se sienta feliz por las decisiones de la rubia, al contrario. ¡Está hermosa! Tanto que ya puede imaginar nuevos escenarios dentro del barco. Incluso podrían bañarse juntas e ir de compras. ¡Ropa! Van a necesitar más ropa, de por sí Yuuki tiende a robarle los pantalones, si Tezca se une al saqueo terminará vistiendo harapos. No, no, hay que programar días de chicas.

El confiable morral se abre para extraer la única prenda que ha llevado consigo durante el camino hacia el lugar, aguantando peripecias. El vestido rojo se ve apretado, ayuda a la fémina a ponérselo. ¿Runin? Ya pensará qué usar luego del baño, le emociona más pensar en ver a la rubia sentirse cómoda con su nuevo cuerpo, con su nuevo “yo”. —Bienvenida al club de las bubis, cariño, fufufu.

La despide con un gesto de un beso volado antes de buscar entre los cajones del complejo. Las vestimentas encontradas son sencillas, nada que logre realzar su figura como le gustaría, algunas prendas son menudas. Elige una que puede parecer suelta aunque le quede corta de abajo. Se peina con parsimonia hasta que el ruido de voces en el exterior le hace intuir lo obvio, es momento de socializar un poco con sus amigos. ¿También se habrán bañado? El aroma a carne relaja sus sentidos, el estómago ruge.



—Bien cocida, cariño.

Es lo primero que dice al salir, escuchando como bienvenida a Uker. ¿Oh? ¿Y ese barril? Curiosa se acerca, lo abre, lo huele. —¡Un verdadero regalo de los dioses, fufufu! —Bromea buscando dos copas y un cucharón para servir, es ahí cuando lo ve, sentándose en el costado más alejado de la mesa, conversando sobre pantalones y el novio de Tezca.

—¿Oh? ¿Pero qué tenemos aquí? —Una sonrisa extensa, casi fastidiosa asoma en su rostro. —Alguien que tiene tan presente a su capitán quitándole los pantalones a otro es porque debe ser o muy fetichista o muy celoso. ¿No lo crees, cariño? Fufufu. —Levanta ambas copas de vino llenas. Bebe un sorbo de la suya antes de pasar junto a Kiyoshi, le hace el ademán de estar a punto de regarle vino encima mas ninguna gota cae sobre él, solo quiere molestarlo. Se retira riendo estruendo para sentarse al costado derecho de su capitán.


—Qué visitas tan agradables tenemos hoy, querido. —Pronuncia con suavidad, entregándole la otra copa de vino. No demora en regresar la atención hacia Tezca. —¿Tu novio te debe más de una explicación, Tezca? Tranquila, si quieres vengarte siempre te quedará Barald… ¿A dónde está él, a todo esto? —Mira a su alrededor.

—Ahora que lo pienso este lugar está reluciente, qué buen trabajo han hecho con estas casas. —Menciona, haciendo conversación, relame ligeramente sus labios. —Incluso ustedes se bañaron, qué novedad, fufufu. —Es mentira, pero le encanta picar a las personas. Regresa la oscura mirada un momento hacia Ryota, huele bien. ¿Cómo es capaz de hacer amigos allá por donde va? Es una habilidad de lo más extraordinaria. Ella prefiere seguir riéndose un poco a costa de otros, es por ello que vuelve a sonreír a Kiyoshi.



—¿Por qué te sientas tan lejos de nosotros? Acércate, no mordemos.

Es ahí cuando Cardan aparece en escena, bien despierto, con su pequeño gorrito y una corbata improvisada que Runin le ha puesto mientras dormía. La serpiente busca el aroma de la comida, acercándose a Uker, curioso lo rodea un poco. —¡Cuidado te quemas, Cardy!


Karmas de estrellitas
[Imagen: MQT49Lq.png]
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#6
Había sido un día largo. Esa enorme corriente de agua que nos había lanzado por los aires, nuestra llegada a una isla entre las nubes, la larga expedición a través de la jungla, el descubrimiento para nosotros de Shandora, los Juegos del Soberano y como no, el vino. Ese maldito y delicioso vino. Sus efectos comenzaron a abandonarme poco después de haber finalizado el evento y con ellos, esa energía extra que llena tu cuerpo cuando bebes. La misma que te hace creer invencible e infatigable, con la que piensas que serías capaz hasta de volar. Y el vacío que habían dejado no tardaría mucho en rellenarse. Cansancio, apatía y, como no, un intenso dolor de cabeza.

Por suerte para mí, el Shichibukai que domina esta isla había sido generoso con nosotros. A todos los participantes nos había conseguido un alojamiento. A decir verdad, el sitio parecía idílico, casi palaciego. Desconocía todos los secretos de las vidas pasadas de mis compañeros y no sabía si ellos habrían disfrutado de aquel tipo de lujos. Para mí, eran sin lugar a dudas la estancia más selecta de la que había disfrutado en toda mi vida. A nuestra llegada me apresuré a darme una ducha. Por mucho que deteste hacerlo, necesitaba despejarme, y hasta yo se cuando las aventuras de los últimos días han hecho estrages en mis olores corporales. Sacudí mi pelaje. Quedó alborozado y algo húmedo, pero el clima me ayudaría a secarme en poco tiempo. Miré mi cama, mullida y con una buena cantidad de cojines. Si me lanzo sobre ella, no hay duda de que me atrapará hasta mañana,. Me senté a descansar un momento. Cerré los ojos.

Para mí desgracia, no podía dormirme. ¿O acaso ya lo habia hecho?. Debía acudir a un evento que se había concretado durante nuestra estancia en las gradas. ¿O había sido en el camino de vuelta? A decir verdad, no sabía en qué momento habíamos acordado aquella reunión, pero suponía que esa falta de información tan solo se debía a la ausencia de memoria provocada por el alcohol. Tomé algo de ropa limpia que había en mi habitación. Nuestros anfitriones habían tenido todo tipo de detalles con nosotros, dejando incluso vestimentas de distintas tallas para nosotros. Revisé un par de prendas. Las camisas son mangas no eran de mi agrado, pero sin duda era eso mejor que llegar a la cena con mi camisa sudada y los pantalones llenos de barro de la selva. Cogí mi sombrero y salí de la habitación.

—¿Y que culpa tengo yo si son unos guarros? Además, no sé si podemos esperar mucho de aquella mujer obscena...

Di gracias por haberme aseado. Nuestras residencias estaban casi pegadas. No sé si es que nos adelantamos demasiado o que la puntualidad de aquellos piratas díscolos había abandonado el barco hacia tiempo, pero cuando llegamos, no había señales de ellos aún. Kiyoshi comenzó a limpiar en su ya más que habitual tic. Yo como no sabía qué hacer, comencé a seguirlo arrastrando los pies, mis hombros caídos, y resoplando a cada a nuevo objeto que comenzaba a limpiar. Cuando tuvo todo listo, fuimos al lugar de la mesa. Tomé asiento frente a Kiyoshi, puse los codos sobre la mesa y hundí la cara entre las manos 

—Yo poco hecha, Uker. Pero solo si no tenía pelaje, recuerda.

Kiyoshi me instó a hacer uno de mis caldos. Lo miré, ladeé la cabeza, mi boca en una final linea. Resoplé por la nariz.

—Claro, Kiyoshi. Ahora lo hago. No queremos que nadie enferme, ¿verdad?

Me levanté arrastrando la silla y me dirigí a coger algunas hortalizas y algo de pollo. La conversación seguía en la mesa y yo no podía quitar mi atención de ella. 

—Señor Ryota. Acepto su apuesta. No me regalé así el dinero. Dijeron que se llamaba Carlos, eso es nombre de hombre. Por cierto, ¿De donde es usted? Nunca he leído acerca de su peculiar dialecto.

Me hice con un caldero y puse todos los ingredientes con algo de agua en el fuego junto a la parrilla de Uker. Normalmente me gustaba dejarlo cocer durante al menos un par de horas, pero con las circunstancias dadas, con unos 20 minutos estaría bien. Solo haría falta un poco más de sal. De todas formas, si el vino corría como en las gradas, no creo que nadie se parase mucho a saborear la comida. Mientras removía la olla, me regodeaba en los comentarios de Runin hacia Kiyoshi.

—Por una vez, es divertido ver cómo otro molesta a Kiyoshi, ¿Verdad, Uker? —saqué el cucharón y verti algo de caldo en una cuchara. Soplé —. Te encargaste de la señorita Miyori, ¿cierto? ¿Qué tal se encuentra?

Giré mi mirada hacia el cocinero. Entonces la vi. Una enorme serpiente que se cernía sobre él. 

—Uker, despacio. Tienes una serpiente justo ahí. Muévete con cuidado y todo saldrá bien.
Emme's Codes

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#7
02 de primavera 06:00PM
Casa Sepultura Skypia

Cuando tras el torneo le asignaron una casita, el capitán no quería nada más que bajar su ebriedad con un baño caliente. Había comprado en uno de los puestos de Nozama unas prendas para cambiarse pues tras tres horas caminando por la selva, la prueba del Coloso, y la cantidad del alcohol que le salpicaron en las gradas estaba quizás en el punto en que Kiyoshi se molestaría con él diciéndole sucio.

Asi fue como terminó con una toalla en la cintura, y una toalla en la cabeza, leyendo un libro sobre filosofía sentado en una reposera de su patio trasero cuando elevó la mirada y notó que los Mahana estaban en el patio de al lado.

02 de primavera 07:00PM
Casa Mahana Skypia


— Ah —Fue todo lo que pudo exclamar, el resto era historia.


Eros yacía sentado con el pelo recogido en una coleta alta, vistiendo una camisa floreada, sandalias y unas bermudas negras en un silencio casi espectral en la cabecera de la mesa precisamente contraria a donde estaba sentado Ryota, las situaciones sociales eran algo en lo que Eros no era diestro pero no por eso dejaba de intentarlo. Observaba como Uker cocinaba con ahínco, Ryota y el travesaño de cabellos dorados hablaban sobre lo acontecido tras el torneo mientras que la ganadora de la prueba del Coloso. Varo y Kiyoshi inclusive estaban dejándose llevar con el hábito festivo, a su manera por supuesto, pero la mente del capitán estaba más centrada en el siguiente objetivo.

— Sean amables hasta con las serpientes, por favor —Exclamó el capitán tratando de controlar a su banda, antes de elevar la mirada hacia Uker que ya se había encargado de llevar a Miyori a seguro trás la extracción de la akuma de la misma. — Jugosa Uker, gracias —Menos mal que tenían cocinero, si no se morirían de hambre y serían infelices como los Mahana. O al menos eso pensó Eros, llevando su mirada llena de lástima hacia Ryota que parecía un pequeño de bajos recursos. Seguro se había hecho a la piratería para buscar un mejor futuro. — Sumando a la pregunta de Varo, me parece un buen momento para que se presenten, ya sabemos sus nombres pero no sus historias… A decir verdad nunca tenemos la oportunidad de poder compartir con otras tripulaciones, siempre intentan matarnos o los reventásemos nosotros a ellos —Lo cual le recordaba algo más que habían mencionado señalando a Kiyoshi.

— Que necesitaba algo para llevarme lo que le había robado tras derrotarlo, ya te lo expliqué... No te preocupes de haberlo querido matar lo hubiese hecho —Aclaró puntualmente para que el novio, o novia, o novie del yakuza se quedase tranquilx de que no era un enemigo jurado ni nada del otro mundo, solo uno más de la lista interminable de personas que lo encontraba irritante.

El capitán se levantó con las manos en los bolsillos, tomando una botella de vino en la diestra para levantarla en alto aclarándose la garganta. — Brindo por una brisa pacífica en los mares turbulentos que nos trajeron hasta aquí, y nos amontonaron pese a todo —Tomó un trago pronunciado de la botella de vino bajando la mitad de la misma para después suspirar tan risueño como su inexpresividad de lo permitía.

Posición & Vestimenta
[Imagen: xNGUFie.png]
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#8
[Imagen: dadasdadada.jpg]
- ¿qué hace un sepultura en mi jardín? ¿invasion? -

Y es que, desde la ventana de su cuarto del apartamento pudo ver por un momento al tonto subcapitan de esa tripulación no homo pero carente de big bubis en su fucking jardín cedido durante siete días y siete noches que ahora, desde la tremenda aventura épica conocida como gradas parecía que no podían librarse de ellos. Si nos remontamos cinco minutos antes de que Barald viera al tontoyoshi por la ventana, todo había empezado de esta manera; 

Recién salía de darse una ducha después de haber dado todo en los juegos del emperador en los que no había hecho nada para merecer la victoria, aunque la carga mental había sido grande por el ki contenido. Cerro la mampara de cristal mientras tarareaba la banda sonora ofisial de los Hanu Mahana que durante meses había estado escuchando en su cabeza durante cualquier momento porque quien no tiene una banda sonora ofisial no tiene opinión. Agarro un albornoz blanco del baño para secarse mientras se miraba al espejo pensando en su siguiente plan genial malvado para hacerse un empresaurio del mundo criminal y todas esas mierdas que siempre solía hacer como un humano mortal que era, cosas cotidianas como lavarse los dientes con pasta dentífrica mentolada de skypeia o quedarse embobado sentado en la taza del inodoro mirando a la nada pensando en eludir impuestos preestablecidos por novios descarados.

Salió del baño de la nueva barycueva que durante esos días sería su base de operaciones y se acercó hasta su armario, donde se colocó ropa más cómoda para el momento una camisa verde corta de botones que  dejo abierta unas bermudas beige y unas chanclas que se habían puesto de moda entre los criminales más sibaritas del mercado laboral nocturno, ese que pensaba frecuentar porque aquí el amigo es un cambiaformas y había que aprovecharlo. Pudo escuchar ruido proveniente del jardín lo que llamó su atención al no reconocer ese tono de voz y fue entonces cuando sacó la cabeza por la ventana y vio al tontoyoshi. 


- ¿Que es esto un asadito con los panas? huele bien - Barald casi se teletransporta de lo rápido que apareció en el lugar, si era una fiesta ese era su lugar, llego justamente cuando Runin le decía a Tezca sobre el. - Estaba preparando mi venganza dahahahahahahaha por eso tardaba tanto ¿por qué hay un campeón de los juegos trabajando? deberían de cuidar más a su campeón, solo el señor varo le ayuda. - Dijo desviando su mirada al pana Uker que se estaba cocinando y a Varo que lo acompañaba. Había dejado sus 9 katanas repartidas por lugares insospechados del apartamento para cualquier persona de menos de 10 años como por ejemplo detrás de un seto, debajo de la barbacoa, en el cajón de los cubiertos o incluso clavada en un techo, nadie jamás las encontraría a excepción de un servidor así que apareció desarmado justamente por detrás de Eros y Kiyoshi.

- Si que muerden así que quédate lejos mejor, quizá te guste -  Se detuvo cuando llego a la silla al lado de Tezca, no sabía muy bien el porqué de esa reunión, tampoco necesitaba un motivo para festejar y más aun tras haber ganado los juegos. Aparto la silla hacia atrás para sentarse y se detuvo un segundo a mirar a Tezca, no pudo evitar quedar embobado durante un segundo. - Este sitio es mio, solo los tontos desaprovechan sus oportunidades. - La guiño un ojo y sonrió para sentarse a su lado. Barald agarro una copa de vino y decidió acompañar a Eros con un sorbito, el nunca bebía pero creía que debía acompañar al resto en la celebración, por si acaso no quedaría muy lejos del seto que tenía justamente detrás de el. - Brindo por eso también y por que Ryota gane alguna apuesta algún día, se que lo harás bro eres el mejor. -  Decidió meterse con su capitán porque siempre lo encontraba gracioso.

[Imagen: FIRMA.jpg]
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#9

¿Quién habría imaginado que esa misma noche la pasarían cenando con los Sepultura? Tan solo 16 horas habían pasado a lo largo del día y ambas tripulaciones pasaron de apuntarse unos a otros con trato hostil, a organizar un asadito la misma noche en que compitieron unos contra otros.

La vida como piratas era bastante movida como para conocer a muchas tripulaciones a lo largo del viaje, siendo contrincantes la mayoría de las veces. Sin embargo, a ojos del capitán de los Hanu Mahana era refrescante encontrar buenos tipos como ellos.

¿Por qué los consideraba buenos tipos? Bueno; Uker había llegado junto con un barril de vino sobre su hombro, regalando el suficiente alcohol a la reunión como para abastecerlos durante toda la semana en la isla y no contento con ello, improviso una increíble parrilla, demostrando su vasta experiencia de asados sin siquiera colocar un, pero.



(Uker no se ve asi, pero desborda la misma Aura)

Kiyoshi ni bien llegó comenzó a limpiar el interior de la casa mientras los demás se organizaban, demostrando que su obsesión con la limpieza era tan cierta como agradable, porque el verdadero MVP de las reuniones siempre era el que se quedaba limpiando al final y Varo Ganchin junto con Eros, eran la cara pública del grupo. Siempre demostrando educación, diplomacia y agrado con los demás.

Por tal razón, Ryota se mostraba a gusto por la compañía de los demás, incluso al escuchar de la voz de Uker que treinta minutos lo alejaban de su bísquet. Lo único que apago la sonrisa del castaño fue cuando Tezca recordó a su novio, quien le había cobrado a la nueva señorita por hacerle un favor con la excusa de “is mi tribiji”


No dijo nada, pero fue evidente que no le agradaba un tacaño como ese.

Entonces, Varo Ganchin tomó la palabra después de que Kiyoshi lo invitara a hacer su especialidad culinaria, asegurando que ganaba la apuesta al conocer el nombre del extraño personaje que todos vieron convertir a Menta y Akira en mujeres.



“¿Estás seguro, bro? Porque ese bato tenía senos… y nunca he visto un bato
con senos… bueno, no uno que no pese más de 120KG…”

La duda era genuina, aunque el nombre fuese masculino, el físico recordaba más al de una mujer, una muy fea, pero mujer, a fin de cuentas. “Creo que deberíamos investigarlo… no está tan fácil la apuesta…” Continuó, tomándose realmente en serio aquella increíble incógnita que planteaban, al menos hasta que la pregunta sobre su dialecto apareció. “Oh, bueno, nací en Baterilla, pero son palabras que se te pegan en las calles, una mezcla de todo.” Fue entonces que Runin hizo acto de presencia bromeando con Kiyoshi y Uker preguntó por el término de la carne.



“Término medio para mí bro, bien jugoso por favor.”

Indico con agrado al ver hacia la parrilla y contemplar el increíble aspecto de la carne, cuyo brillo se intensificaba sobre la parrilla gracias a la grasa que se escurría de sus vetas, finamente cortadas en el sentido de las fibras.

El castaño relamió sus labios cuando Runin se sentó a su lado, obstruyendo su visión, pero ofreciendo otro tipo de imagen igual de apetecible. “Kekeke gracias, ¿verdad? Tuvimos la suerte de que los Sepultura fueran nuestros vecinos.” Respondió, sonriéndole y tomó la copa sin apartar su vista de la mujer, al menos hasta que Barald hizo acto de presencia con la personalidad que lo caracterizaba, aprovechando sagazmente las palabras de Runin para filtrear con la Tezca enchulada.




“Ah perro, jugador de toda la cancha, es de los que piden todas las pelotas, quién lo diría…”

Abrió los ojos ante la agudeza mental del moreno, que no tardó ni unas cuantas horas en enfocar su atención a la rubia de ojos celestes.

No pasó mucho tiempo, antes de que Eros tomara la palabra, interesado por conocer las historias de los presentes.

Todas las cenas piratas como esa, merecían buenas historias, por tal razón Ryota recibió con agrado la idea, tras beber algo del vino en su copa. “Me parece una idea genial mientras esperamos la comida.” Agrego con una sonrisa. “Iniciaré yo si no les molesta. Como dije antes, provengo del South Blue, Baterilla.” Bajo su copa dejándola sobre la mesa. “Mi familia es de pescadores que viven en la costa cerca del pueblo de Baquella, desde pequeño trabaje ayudándole a mis padres en la pesca y el mercado.” Explico con su mirada puesta en la copa de vino recordando aquellos momentos.

“Odiaba ese trabajo, era aburrido, difícil, olía horrible y el dinero no es que llegara a montones.” Miro a los presentes, alterando la vista de uno en uno. “Así que siempre que tenía la oportunidad, me fugaba del trabajo, hasta que me topé con un pirata que despilfarraba su botín en una cantina del puerto, invitaba tragos, apostaba sus joyas, bailaba junto con todos, hacía a todos felices y parecía vivir su vida con una sonrisa.” Volvió a ver su copa de vino, meciendo el cristal en su mano.



“Me hice a la mar, para vivir de esa forma, disfrutando cada día como si mi vida fuera a terminar en cualquier momento, sin trabajo, preocupaciones del día a día o alguien diciéndome lo que tengo que hacer.”

Su historia no contaba con un villano que lo hubiese llevado a tomar esa decisión, tampoco un pasado difícil o carente de amor. Ryota tan solo era un hombre que deseaba vivir su vida a su manera, un sueño ligero y ameno, como parecía ser él.

Una vez que todos quienes desearon compartir sus historias terminaron, el brindis de Eros elevó las copas de los que desearon participar. Entre estas, la copa de Ryota se levantó junto con él apoyando las palabras del de cabellos con tono azulado. “Brindo por lo mismo, porque el viento siempre sople a nuestro favor y el destino sea cada vez mejor.” Tras sus palabras vino Barald, provocándole una carcajada, haciendo que el licor supiera mucho más dulce acompañado de amigos.

“Kekeke, pero bro, si ya soy el pirata más afortunado que existe.” Y no mentía, porque en el fondo de su corazón, se sentía como tal. "Tengo bebida, amigos, amor y estoy por comerme tremendo bisquet..." La saliva se escurrió de sus labios, observando hacia el fuego debido al penetrante aroma que emergía de la parrilla y la icónica sopa de pollo de Varo Ganchin.


Off Rol

Karmas
[Imagen: ELRAliP.png]
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#10
Después de todas las emociones tras los juegos en los que habíamos tenido la oportunidad de participar, y de encontrarme con mis compañeros cuando estaban siendo escoltados fuera de la arena. Que menudas unas reacciones exageradas habían tenido Enji y Juan. Sobre todo Enji, agarrándome como si fuera una de sus chicas francesas, sin ser nada de soy yo. Pero las risas no faltaron y seguirle el juego para acabar destrozándolo mentalmente era divertido. Los días siguientes en el barco a ver a quién intentaba vacilar.

Con todo esto a un lado y tras haber visto la casa que el emperador Zarutsuki me había puesto a disposición, con cocina, baño, sábanas limpias y una terracita bastante cómoda, lo siguiente que hice fue darme una ducha y robarle un par de prendas a Nyra (colándome, obviamente, por la ventana de su casa más rápido, digo rápida, que un rayo) para poder ir cómoda. La ropa que tenía anteriormente me estaba algo grande. El Akira macho-man tenía el pecho ancho, pero hacia los lados, no hacia adelante… Esto era un cambio bastante curioso y divertido, y lo más importante, era una sensación buena.

Por mi parte, lo que más me gustó de poder mantenerme aquí más días fue el hecho de salir a pasear por la noche. Al estar a tanta altitud esta isla llamada Skypiea, las estrellas se veían con una claridad y un brillo impresionante, como nunca antes las había visto, así que un paseo era lo que iba a hacer. Me arreglé un poquito sin dejar de mirarme con una sonrisa en el espejo, disfrutando de mi nuevo yo, y tras colocarme la ropa y peinarme mi larga melena dorada, salí de la casa y eché a andar sin saber que lo próximo que haría sería olisquear una rica barbacoa, a pesar de mi mal olfato. Aquello olía que alimentaba, así que hice lo que haría cualquiera, seguir el rastro. Y para mi sorpresa, me encontré con los Hanu Mahana y con otra gente que bueno, no sabía quienes eran lejos de haber visto sus participaciones en las pruebas, entre ellos el tirador que quedó en primer lugar y me hizo a mí quedar el último. Digo, la última. También estaba Tezca, ahora con su gran pechonalidad.

Me acerqué sin preguntar y desde el otro lado de la pequeña verja de madera analicé las caras y la parrilla. Cerré los ojos y olisquee mejor como si fuera un perrico hambriento. Y al abrirlos de nuevo miré tanto a Runin como a Ryota con una amplia sonrisa, enseñando los dientes. Esta pareja era, de entre todos esos, con los que podía decir que tenía confianza, básicamente porque al resto no los conocía del tú a tú. Y sí, serán piratas, pero buena gente, o al menos eso creo… Y que aquí estaba prohibido el conflicto, o al menos eso dijeron. Pero que eso, una se mete en líos y bueno, luego le echan la bronca y poquito más.

—¡¡¡Chicos, para mi serán un par de choripanes y unas cuatro o cinco chuletitas de cordero lechal!!! —dije con la mano en alto, dando a entender que era mi turno de pedir.

[Imagen: XqXJydW.png]



Off

—Hablo —. ”Pienso”
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