[PR] | It's time for Second Training | (Entrenamiento de Busoshoku)
#11
Quizás darle una katana pensando que sabría usarla como el tridente era una mala idea. Elevó sus hombros, extendiendo su mano cuando le fue devuelta. Además, la teoría de Tezca era algo que se le estaba pasando por la cabeza, pero no lo llegó a decir en voz alta. Regresó la mirada hacia su katana, todavía dentro de la vaina. —Tienes razón... ¿Crees... que podríamos hacer algo con eso? Con lo que hacen nuestros Akumas. — Elevó de nuevo la mirada hacia Tezca. —Quiero decir... algo en conjunto. — Hizo una pausa, quizás no era el mejor momento, dado que, sin comprender el motivo, parecía seguir molesta. Lo mejor, por el momento, era seguir enfocándose en el entrenamiento y que Tezca pudiera ver mejor cómo realizar la técnica. Eso podía esperar para otro momento.

Frotó su frente de nuevo, percibiendo la hostilidad en esa risita. ¿Qué podía hacer para calmarla? No... las cosas no parecían mejorar. Descendió la cabeza y la mano, con un rostro algo dolido, dócil incluso podría decirse.

—Que lo siento...

Elevó la mirada, como buscando una pequeña aprobación que le dijera que se calmara. Descendió la mirada, al menos parecía seguir las órdenes, ya era mejor que solo estar molesta. Vio cómo su propio fango se endurecía bajo sus pies, algo tan... tan extraño... Quizás sí fuera una cualidad de solo sus frutas y ninguna más. —Parece que hasta el destino nos ha unido con nuestros Akumas... — Sonrió como un pequeño tonto enamorado, con las mejillas en un tono rojizo que revelaban la felicidad que poseía por ese pequeño e ínfimo detalle... Al menos hasta que...

—Arriba Súbditos. —

Su sonrisa se desvaneció, con el sudor frío corriendo por su frente, elevando la mirada hacia los dos gólems que ahora se presentaban frente a él. Mierda...

“Definitivamente está molesta.”

La soltó, despacio, haciendo que su fango regresara lentamente hacia su cuerpo, contemplando los Gólems, viendo a la mujer sentarse en uno de ellos después de dar las órdenes. Rascó un lado de su cabeza, tratando de no darle más importancia de la que debía, aunque sí estaba comenzando a ponerle nervioso no saber cómo calmarla. Observó el gólem frente a él, descendiendo la mirada en esa dirección. Era unos centímetros más bajo que él, por lo menos unos treinta centímetros de diferencia, pero tampoco significaba que no tuviera peligro. Reacomodó la katana en su cinturón, buscando la mirada de la mujer, la cual se encontraba ahora sentada encima del segundo, observándolo y, de nuevo, la mirada regresó al Gólem.

—Muy bien. — Cerró los ojos, ahora concentrándose. Su rostro volvió a la seriedad inicial, con la mirada puesta en el gólem, respiró profundamente, calmándose para poder enfocarse y centrarse por completo. —Para hacer el Busoshoku, tienes que concentrar algo... similar a “energía” en la zona que vas a usar, ya sea para defender una parte de tu cuerpo, como por ejemplo el torso, o para atacar, como tus brazos y piernas. También puedes hacerlo con las armas, en mi caso, con la katana.

Ahora sí, mantuvo la katana dentro de la vaina frente al gólem, haciendo un ataque directo que, lejos de dañar al Gólem, lo único que consiguió fue atravesarlo como si solo deformara la arcilla. El daño del Gólem fue básicamente nulo, pero eso no impidió ni frenó a Jin. Por el contrario, esperó a que la mujer lo asimilara y el Gólem retomara su forma nuevamente. —Ahora, por ejemplo, no lo he usado y como has visto no le he podido hacer nada. — La observó de reojo, solo para asegurarse de que la mujer lo estaba escuchando.

—En cambio... — Se puso en posición, esta vez preparando con su mano derecha, se acercó directamente al Gólem, teniéndolo todavía más cerca para no tener que utilizar de nuevo la vaina. A su vez, imbuyó su misma mano en el Busoshoku. —Si concentro el Busoshoku en mi mano... pasa esto. — Descendió la mano, haciendo que, en vez de atravesarlo, su mano se mantuviera firme, sin atravesarlo como lo hizo con la vaina posteriormente.

Elevó la katana sobre su hombro, con su otra mano en la cintura para contemplar a Tezca. —¿Lo entiendes algo mejor? — Era bastante más complejo de explicar que de realizar. —Es como... Una especie de fortaleza extra que agregas, ya sea a tu cuerpo, a tu Akuma o tus armas. Tú podrías, por ejemplo, hacer que tus gólems pudieran hacerme daño en vez de atravesarme o endurecerme. ¿Me explico? — Señaló entonces con la mirada a uno de los árboles que estaban a su alrededor y la misma mano que tocó al Gólem la utilizó para señalarlo a él. —Ahora, viendo que nuestros Akumas parecen comportarse extraño, intenta esto. Haz que tu Gólem me toque, concentra tu energía en tu propio Akuma, para así evitar que se vuelva blando. Será difícil la primera vez, pero inténtalo, igual que el Kenbunshoku de ayer. 

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#12
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¿Algo en conjunto? Eso sonaba… tentador, lindo, romántico. Debo admitir que su propuesta había suavizado mi rostro poniéndome a pensar ¿Qué tan siquiera podríamos hacer? Tendría que ser una situación increíblemente… exacta para necesitar atacar en conjunto ¿no? Al final del dia podía defenderlo. No dije nada, esperaba tenerle una respuesta exacta. Simplemente mirándolo con una expresión menos hostil, desviando ligeramente la mirada al árbol más cercano a nosotros. Si, podía decirse que comenzaba a entender que la razón por la que estaba molesta era un poco ilogica pero vamos, no le iba a dar la razón tan rápido.
 
La explicación fue cuando menos ilustrativa “concentrar tanta energía en una sección que la energía se materializa en algo más fisico” o al menos esa había sido mi conclusión de todo lo que había dicho el hombre. Asentí mientras hablaba casi tomando nota mental, me había enfocado en el con los ojos casi entrecerrados ¿Eso me haría ver más molesta?  Crucé las piernas mientras no podía evitar jugar con uno de mis mechones hasta que otra indicación fue dada.
 
“Haz que tu Gólem me toque”
Bueno, eso parecía fácil pero no de la forma que quería: Ya de por si mantener a los golems existiendo requería de mi, el problema no era que lo toquen pero que hagan más que eso… Realmente nunca había endurecido al arcilla de un golem, ni estaba tan segura de como pero lo intenté: Endurecí mi propia arcilla. —Toca a Jin, vamos, sin lastimar a nadie ¿Me entiendes? — Hice un manoteo para restarle importante y el golem estiró el brazo para tocar al hombre en el hombro: nada, nada más que fango, por supuesto no había ningun cambio, era un golem y aunque era mi creación no eran yo.
 
Me levanté, casi aburrida del espectáculo y con otro manoteo, quité al golem de mi camino. —Cuando tu creadora aparece, te inclinas… Tienes suerte que tengamos público y en skypiea no exista la violencia. — Era una voz casi venenosa, mientras el golem procedía a arrodillarse, me acerqué a Jin, cerrando los ojos para quedarme unos minutos en silencio, estaba concentrándome, imaginando que pasaba toda mi energía a mi mano derecha para rápidamente tocar al hombre con la palma. —Lo tengo. — No, no lo tenía, así como el tacto con el golem: Nada había pasado.

 
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#13
Confundió el silencio por todavía más molestia por parte de la mujer. Rascó nerviosamente su nuca, sin saber qué más poder aportar a la conversación y aliviar un poco más a su pareja. Lo positivo era que, pese a todo, al menos estaba centrada en el entrenamiento, y eso lo ayudaba a aliviar un poco el peso de la incomodidad que lo atosigaba internamente, sin atreverse a volver a hablar del tema tras su disculpa.

Vio al Gólem acercarse a él, sin hacer nada, solo lo dejó hacer, manteniendo el blando de su Akuma. Al contacto, el gólem claramente comenzó de endurecerse a ablandarse, haciendo, una vez más, que ambos Akumas tuvieran aquel extraño fenómeno que resultaba tan nuevo para él. Miró de reojo a Tezca, a quien ya ni sabía si era buena idea hablar o no con ella, solo para regresar la mirada hacia el gólem apenas pocos segundos después.

Se estremeció con cierta sorpresa tras el repentino manotazo al gólem. Oh mierda... Estaba de mal humor... Tragó saliva, tratando de centrarse, con el sudor frío corriendo por su frente. Cerró los ojos unos segundos, frotando sus ojos en un intento de relajarse. Tenía que calmarse, no imaginarse ese tipo de cosas. Maldito fuera el momento que imaginó algo así.

Volvió la mirada al frente, donde ahora veía el espectáculo del gólem arrodillarse frente a la mujer como un perrito fiel. ¿Cómo diantres podía ser tan sexy incluso así? Trató de descartar el pensamiento, evitando la mirada una vez más por unos segundos, con un ligero tono rojizo en sus mejillas, como si hubiera sido atrapado haciendo una travesura, aunque realmente no estaba siendo el caso. Adoraba esa parte violenta, agresiva... y también la agradable y cariñosa de Tezca.

La dejó tocarlo, claro que la mano de Tezca solo lo atravesó lentamente, sin éxito. No dijo nada al respecto, solo la observó en silencio antes de elevar su mano cuidadosamente hasta la suya, volviendo a su estado natural. —Es un poco difícil... — Juntó su palma con la ajena, por primera vez, comparando el tamaño de sus manos, pero sin perder detalle en la mirada tras sus gafas. —Pero lo estás haciendo muy bien. Sigue concentrándote. — El rojo parecía que al fin se iba desvaneciendo, dejando ver su piel pálida una vez más. —Intenta cerrar los ojos, y centrar esa energía en tu mano. Será difícil, pero solo deja que la energía fluya lentamente, imagina... Una corriente de agua que baja desde tu brazo hasta tu mano.

Gradualmente, pasó de ser palpable a formar su mano en forma de lodo, lentamente, para que así Tezca pudiera adaptarse. Esperaría un poco más. Lo bueno es que había ramas a su alrededor de distintos tamaños, lo que significaba que podría intentar otro ejercicio además de ese si lo conseguía, o en caso de que no lo consiguiera, también.

—Sé que puedes conseguirlo. Aprendes muy rápido. A mí me tomó algo de tiempo.

Sus ojos volvieron a elevarse, haciendo que su intangibilidad volviera por completo. —Piensa en... — Un sonido, gracias a su afilado oído, captó su atención. Desvió la mirada por unos segundos, escuchando de dónde provenía. Era un golpe seco, como algo muy grande cayendo  y, acompañado poco después... Un nuevo sonido.

—¿Un... animal?

Miró a Tezca con curiosidad, sin saber si lo había escuchado, apartando su mano esta vez, despacio. Eran... ¿lamentos? Eran aullidos lastimosos, muy a lo lejos. Frunció las cejas, mirando a Tezca de reojo y volvió la mirada hacia la dirección de donde provenían los sonidos. —Vamos a investigar. — Esta vez por seguridad. ¿Qué ocurría si se habían metido en un territorio peligroso? Prefería prevenir antes que curar. —Deja que me adelante. — Elevó su diestra en señal de silencio y evitó completamente el ruido, dando pasos lentos pero firmes, caminando con un silencio impactante y casi perfecto. Los lamentos se escucharon cada vez más y más cerca, guiándose del sonido de donde provenían, hasta que al fin lo vio.

Un lobo peleaba y lloriqueaba, atrapado en un árbol que aparentemente acababa de caer. El lobo estaba asustado y, cuando Jin reveló su posición, comenzó a gruñir por el miedo y a modo de defensa, mostrando sus colmillos con furia. Su cola y parte de su pata no parecía ser capaz de salir, atrapado entre las raíces del árbol, sacudiéndose más solo para terminar enredándose más entre ellas. 

—Eso sí es tener mala suerte.

No hablaba por ellos, sino por la criatura. La mente de Jin entonces tuvo una nueva idea, eso podía servir. —Tezca, intentemos liberarlo. Las ramas están demasiado duras, pero si usas Busoshoku podrás ayudarlo. — Lo malo era que el lobo seguía sacudiéndose y gruñéndo a los dos recién llegados. —Yo intentaré calmarlo. — No existía miedo. De hecho se acercó al animal, despacio, y éste volvió a mostrar sus fauces, casi mordiendo el propio aire. 


Jin se mostró calmado, dando un paso tras otro, haciendo una señal a Tezca con la mano para que rodeara el árbol y se acercó un poco más al animal, que volvió a gruñir y gemir por el dolor. —Sé que estás asustado, tranquilo, te sacaremos de allí. — El animal parecía comenzar a cansarse, todavía en alerta, y comenzó a olfatearlo desde la distancia. —Eso es, buen chico.

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#14
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La interrupción del hombre se vio notoria cuando el ruido proveniente del bosque parecía inundar nuestros oídos. Me miró con lo que creí que era una pregunta como si mágicamente pudiera saber de que se trata esta situación, por supuesto era tan desconocida para mi como para el hombre. Coloqué ambas manos en la cintura mientras los golems parecían desmantelarse una vez más para que los restos de arcilla regresaran a mi cuerpo como si nada.
 
Admiraba el espíritu aventurero del mayor pero irnos por ahí en una tierra poco conocida no era la mejor idea de todas. Aún así no dije más simplemente dejando que guiara el hermoso camino al peligro o lo que sea que pudiéramos encontrarnos en ese momento. Miraba por encima de su hombro, tomando mi tridente con una mano por si a alguien se le ocurría atacarnos. Caminé detrás suyo, los lamentos se hacían cada vez más notorios y parecían ser como había dicho el hombre: De un animal.
 
Ahí es donde estaba, lo que parecía un lobo bastante enojado, cosa que yo también estaría si me quedo atrapada entre la maleza, parecía enredarse cada vez más. —¿Huh y tu como terminaste aquí? ¿Me entiendes? Jin… Tampoco es como que me vaya a pagar si lo libero. — Chasqueé la lengua, terminando por hacer lo que me decía al acercarme al rodearlo, intentando liberarlo de las lianas pero eran realmente fuertes. —Maldición… Síguelo distrayendo. — Continuaba intentando moverlas, intentando aplicar lo que el mayor me había enseñado.
 
Respiré un segundo, tomándolas confuerza, sintiendo una energía recorrer mis brazos hasta los puños y apreté para jalarlas. Por un segundo parecía funcionar, terminando no por romperlas pero al menos rasgarlas. Solo pude suspira exhuasta, soltando las lianas para verme ambas palmas: rojas, un poco molestas, tal vez irritadas por lo salvaje. —Casi…—
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#15
Las enredaderas, ante el movimiento del lobo solo parecía empeorar, las ramas se sacudían agresivamente, no ayudando demasiado en la liberación de la pobre criatura, quien ahora gimoteaba de dolor y, al sentir un tirón, gruñó de nuevo, volteando la cabeza en dirección a Tezca, mostrando sus fauces e intentando morderla, terminando sus colmillos en una de las ramas que lo aprisionaban. Jin se acercó algo más, con cierta cautela, alargando su brazo lo suficiente para que el animal terminara mordiendo su propio brazo, solo dejando que los fauces del animal lo atravesaran como el hombre de lodo que era. Eso hizo que gruñera de nuevo, buscando con la mirada de sus ojos azules al hombre de cabello oscuro, volviendo a gruñir una vez más e intentando atacar.

—Tezca, yo lo distraigo, solo recuerda lo de la corriente e intenta no dañarte las manos.

El lobo, asustado, volvió a gruñir, intentando morder de nuevo a Jin, quien nuevamente se dejó hacer, solo siendo atravesado por los fauces una vez más, confundiendo a la criatura quien ahora no sabía por dónde centrarse. Por su lado, aprovechó también para usar su brazo libre a modo de ejemplo, usando el Busoshoku en la misma y, con ella, tomó una de las ramas, que comenzó a jalonear hacia atrás, procurando que el animal no saliera herido.

¡CRACK!

Una rama menos. Eso no impidió un sobresalto del animal, quien volvía a gruñir una vez más, mirando a Jin con más amenaza de lo que hacía o hizo con Tezca. Las orejas del animal de pelaje oscuro parecieron descender entre gimoteos y gruñidos, cada vez más asustados al sentirse más y más acorralado. Jin aprovechó para descender una rodilla hasta el suelo que ensuciaba su pantalón, restándole importancia al menos por el momento, solo observando al animal e intentando acercar su mano libre que, una vez más, el lobo trató de morder para escucharse el sonido de sus dientes chocar, sin ningún éxito.

—Sé que estás asustado. Sé lo que sientes.

Sus ojos se suavizaron, con las fauces del lobo cerrados en el brazo que parecía no conseguir morder. Trató de viajar en sus recuerdos a aquellos en los que era una persona distinta a la de entonces, perdida, sin el mismo conocimiento que en ese momento. —Solo confía un poco en nosotros. El olor debe ser nuevo para ti, pero si quisiéramos hacerte daño ya nos habríamos ido.

Los ojos de Jin se elevaron, revisando de reojo a Tezca, contemplando las manos que parecían comenzar a enrojecerse. —Mi amor, no seas brusco... Brusca. — Maldita costumbre que no se iba a quitar pronto. —Lo primero es intentar desenredar las ramas mientras lo intento calmar. El Buso te ayudará a no hacerte daño y tu arcilla de paso evitará que el lobo te haga daño. Lo estás haciendo bien.

Por supuesto que su prioridad era la de la mujer por encima de esa situación que se estaba dando. Volvió a descender su mirada hacia el pequeño lobo. Los gruñidos parecían disminuir lentamente, ahora más seguro de que no se buscaba daño al no existir agresividad por parte de ninguno de los dos. Aún así, cada nueva sacudida brusca lo hacía voltear en la dirección al sonido, cada jalón brusco solo conseguía asustarlo de nuevo, o apretar más las ramas que se habían enredado en el animal. —Saldrás de esta pequeñajo. — La voz calmada de Jin parecía ayudar a que el animal disminuyera más y más su agresividad, también cansándose poco a poco al no poder pelear con la misma fuerza inicial. —Espera... — Apartó sus manos, con el sudor corriendo por su frente, introduciendo su mano derecha dentro de su propio brazo izquierdo, de donde retiró una botella de agua que abrió, acercándola al hocico del animal. El mismo comenzó a olfatearlo, buscando investigar de qué se trataba, elevando la mirada hacia Jin con cierta inseguridad. Entonces, comenzó a voltear lentamente la misma botella, de donde el lobo comenzó a beber, ahora más distraído de las acciones realizadas por Tezca. —Eso es. Tenías sed. Estás cansado. Lo estás haciendo muy bien.

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#16
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¿Todavía intento ayudarlo y me gruñe? ¿Y este quien se cree? Honestamente me daba igual que mordiera, a ver si un pedazo de arcilla le iba a gustar, pero Jin como siempre se metió ante el peligro recibiendo las fauces de la malagradecida bestia. Chasqueé la lengua, ladeando la cabeza con cierta molestia, sabía que debía entender que se trataba de un animal pero no podía evitar la molestia de pasar por esto pasando tiempo con mi novio. La bestia parecía molesta, asustada, simplemente mordiendo al hombre de barro, debía admitir que incluso me parecía irritante dejar que “lastimara” a Jin.
 
No dije nada, Jin había logrado romper aquella liana con facilidad a la cual solo pude mirar con cierta frustración por no poder hacer nada, suspirando para alejarme un par de pasos: Observando como parecía tratar a aquel lobo con paciencia, su voz calma logró que en efecto me calmara también, cerrando los ojos para intentar relajarme.
 
Este poder era simplemente como el otro, solo que una corriente… un rio… la arcilla en mis venas que recorría con lentitud: Había logrado hacerlo antes y ahora más. Intentaba no escuchar los gimoteos del lobo, enfocándome en ser… ¿líquido? En escuchar como el agua caía para que aquel lobo tomara, como podía sentirla en el brazo, como se quedaba en este, alrededor para lograr cubrirme como una hermosa armadura.
 
Respiré, todavía con los ojos cerrados para dar un par de pasos, buscando aquellas lianas con las manos, sintiendo el agua, el hormigueo, la fuerza. Escuché el sonido de una liana romperse a la mitad con facilidad, sentí que estaba rota, abriendo los ojos mientras aquella sensación de poder se iba. Sin decir más, con rapidez pasé a la siguiente para intentar romperla como una carrera en contra tiempo para que aquel poder no se fuera, pero el panorama era triste.
 
No lo había logrado, soltando un suspiro mientras volvía a cerrar los ojos, así era más fácil. —Si me muerdes juro que hago lobo a la parrilla… ¿Me entiendes? — murmuré aspirando una bocanada de aire mientras comenzaba a sentir aquel hormigo una vez más. Logrando romper la segunda.
 
Si era tan fácil… ¿Por qué no lo lograba con los ojos abiertos?
 
 
 
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#17
Jin, como al inicio, seguía calmado, observando al lobo que ahora jadeaba con cansancio, terminando de beber lo que quedaba del agua, y dejando caer su cabeza, aunque seguía pataleando en un intento de salir de entre las ramas que lo dejaban apresado y atrapado. Sin embargo, en cuanto escuchó la amenaza de Tezca, sus orejas descendieron y una lagrimita invisible pareció asomar por su rostro. Aparentemente, pareció comprender la amenaza de la mujer, porque se quedó rígido como una piedra. Jin no pudo evitar reírse, teniendo que cubrir su boca para evitar que el sonido escapara de entre sus labios. Sin embargo, el aire escapó de su nariz, divertido y trató de disimularlo con un carraspeo.

—Bien Tezca, sigue así. — Habló, tratando de volver a enfocarse en la situación, donde el lobo ahora volvía a intentar sacar fuerzas para escapar. Trató de observar a Tezca, siempre manteniendo al animal bajo la debida vigilancia para evitar que hubiera daños innecesarios. Sabía que, si se hacía de arcilla, no era necesario temer por la seguridad de la mujer, pero no le importaba. Lo mejor era no permitir que se molestara más de lo que ya podría estar. Enfocó la mirada en el lobo, que ahora lo observaba con mirada suplicante, con una silenciosa petición de ayuda hacia la mujer que lo acababa de amenazar. Jin seguía divertido, observando al lobo oscuro.

—No tengas miedo, es mejor persona de lo que crees. Te está ayudando, ¿lo ves?

Un gimoteo escapó del hocico del lobo al escuchar una de las ramas romperse exitosamente. Jin volvió la mirada a la mujer, respirando profundamente. —No te frustres, recuerda que el Kenbunshoku tampoco es algo que salga a la primera. Lo estás haciendo muy bien, Tezca. Además, aprendes más rápido que yo. — halagarla podría ayudarla a calmar su mal humor, quién sabe.

El lobo se sacudió un poco más y Jin aprovechó para revisar el suelo de donde el árbol había caído. La pata y su cola parecían estar aplastadas contra el enorme tronco. —También habrá que intentar sacarlo de allí... Sigue intentando sacar las ramas. Luego hay que encargarse de eso cuando se desenrede, o no podrá salir.

Para acelerar un poco más el proceso, también hizo lo propio, activando el Busoshoku para volver a usarse de ejemplo y que Tezca pudiera verla. En este caso, utilizó el Haki en su mano derecha, con un nuevo ejemplo. Su mano comenzó a tomar la forma del lodo característico de su Akuma e invadió la parte frontal de su posición, extendiéndose por las ramas hasta la mitad de donde alcanzaba. Al activar el Haki en ese instante, las ramas que estaban entre el lodo comenzaron a romperse, partirse y desprenderse, siendo incluso tragados entre el barro. En su caso, con la lentitud que todavía controlaba su Akuma, le tomó más tiempo del que pretendía.

Apartó la mano y el lobo volvió a intentar sacudirse con las patas delanteras, que eran las que ahora se encontraban libres, aunque todavía quedaba la otra mitad de donde se encontraba Tezca, además del enorme tronco del árbol sobre la pata y la cola del animal, por lo que se terminó cansando una vez más, jadeando y dejando caer la cabeza desesperado. Jin sacudió la mano que tenía forma de lodo, dejando que los pedazos de las ramas cayeran hasta el suelo y volvió a observar a Tezca, esperando que consiguiera un nuevo avance.

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#18
Atributos Personaje

¿Por qué estaba desperdiciando mi día con un lobo? Buena pregunta, porque quería aprender esta habilidad tan especial como me la había vendido el hombre. Observé las ramas y lianas como si me dieran la respuesta de como activar esta habilidad, aunque sabía que no lo harían, entonces fue cuando noté de reojo como el hombre comenzaba a utilizar su barro para romper muchas de las ataduras de aquel lobo, lo observé en ese momento, intentando omitir el hartazgo que estaba sintiendo. Al final sentía que era más por la situación, estar en la naturaleza nunca había sido mi fuerte, ni siquiera cuando iba con el viejo a recolectar hierbas.
 
No cerré los ojos, simplemente giré ligeramente la cabeza para observar con más detalle al lobo, acercando la mano lentamente para que supiera que no le haría daño, acariciando su pelaje hasta finalmente soltarlo y bajar la mano hasta las lianas una vez más. Sentí un peso extraño en los brazos, algo parecía solidificarse hasta que logré romper la liana sin mucha fuerza. Tal vez si lo dejaba de pensar tanto…
 
El hombre me había dado la clave sin saberlo pus acababa de descubrir que era mucho mejor que simplemente fluyera, relajar y pensarlo lo menos pues en realidad, como si fuera algo que simplemente ya me pertenecía. Sentí como si algo protegiera msi movimientos guardando por el siguiente. Terminé por romper el resto de las  lianas para finalmente liberar al lobo, o al menos casi, pues todavía su cola y una de sus patas se encontraban atrapadas debajo de un pesado tronco, escuché a la bestia gimotear en desesperación, un poco más docil gracias a Jin, pero aún así parecía intentar salir de esa situación en la que se encontraba. —Ya, ya… Estoy en ello, deja de lloriquear ¿Me entiendes? No tardo… Tranquilo, cariño, déjamelo a mi. — Me acerqué al tronco, simplemente pegándole un puñetazo con aquella armadura que fluía, o al menos esa era la única forma en la que conseguía describirla.
 
Hasta que logró romperse a la mitad
 
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#19
El lobo al inicio pareció tenso al tacto de tezca, gruñendo por lo bajo, pero relajado gracias a las atenciones de Jin. Pronto logró relajarse del todo, cerrando sus ojos en gimoteos que ahora eran más suaves y calmadas gracias a las caricias de la mujer.

—Míralo, parece que al fin lo conseguiste calmar.

Claro que el mérito no era solo de ella, ¿y qué más daba? Para él era mejor que se lo llevara al completo. La vio romper las ramas enredadas, finalmente logrando liberar al lobo, omitiendo la parte del tronco del árbol que lo mantenía apresado. Estaba teniendo un gran avance, sintiéndose orgulloso. —Muy bien Tezca, eres increíble. Aprendes más rápido que yo. — Adulaba a la mujer, en su caso le tomó un tiempo más, pero no se arrepentía.

El lobo gimoteaba nuevamente, arrastrando sus tres patas entre pequeñas lágrimas por el dolor de su pata y cola, como si en su mente ya estuviera libre y pudiera terminar el trabajo por sí mismo, pronto percatándose de que no era útil en absoluto. Sin embargo, las palabras de la mujer lo relajaron, dejando que su cuerpo se tumbara contra el suelo, ahora con un aire algo más calmado que antes. Sus orejas bajaron en un silencioso lamento desesperado. Jin miró a Tezca, quien parecía concentrada, dejando fluir la energía tal y como él se lo había intentado explicar. Respiró profundamente, no queriendo interrumpir a esa concentración.

Descendió lentamente su cuerpo, acomodando sus dos manos en el suelo mientras la mujer contemplaba el tronco. Bajo sus pies el suelo arenoso se volvió de barro, haciendo que se ablandara un poco más y el lobo descendiera del mismo. Su objetivo era evitar que, en caso de un pequeño error, el lobo saliera lastimado. No había falta de confianza, solo evitar un posible conflicto interno que pudiera darse...

Y allí estuvo el impacto, un golpe que logró partir por la mitad el tronco desde donde se encontraba el lobo quien, ahora, trató de correr. Su pata estaba lastimada, cojeando por la misma, pero al fin se vio libre. Se alejó unos pocos metros de ellos, observándolos en silencio por un rato. —Increíble, has hecho un gran trabajo, Tezca. — Levantó la mirada hacia la mujer, con una sonrisa dibujándose de oreja a oreja hacia ella, poniéndose en pie y arrastrando en su propio cuerpo el barro que había formado alrededor del lobo hasta entonces. Contempló el árbol, ahora partido por la mitad, asintiendo con la cabeza con satisfacción.

—Nunca me decepcionas. Eres la mejor.

La sinceridad salió de sus palabras, el lobo observándolos ahora desde esa distancia que había tomado. Hubo un corto silencio, donde el animal elevó la cabeza, aullando en gratitud, su cola a duras penas moviéndose. Después de todo, era un animal salvaje, era de esperarse que quisiera tomar la debida distancia. Sin embargo, se volvió a acercar, ahora con un poco más de cautela, olisqueando a Jin, quien se dejó hacer, todavía con una rodilla en el suelo y la mano extendida. A diferencia de antes, el lobo se vio mucho más relajado y dispuesto a dejarse tocar. El hombre elevó la mano, despacio, evitando de ese modo que se estremeciera o lo viera como amenaza por algo brusco, y sacudió suave y lentamente la cabeza del lobo. —Eres más buen chico de lo que pensaba. Bien aguantado pequeñajo.

A continuación se acercó a Tezca, repitiendo el proceso, olisqueándola y acercándose con cautela. Si ella repetía el proceso de Jin, se dejaría acariciar o tocar, solo para volver a tomar la debida distancia de ambos.

Jin volvió a mirar a Tezca, calmado y con un problema menos. —¿Qué tal? ¿Crees que ahora puedes intentar tocarme usando Busoshoku? — Elevó su mano diestra, volviéndose nuevamente en forma más líquida para ponerla como última prueba. No dudaba que lo había hecho bien, pero había que comprobar si ahora podía volver a repetirlo sin tener que buscar tanta concentración. —Inténtalo. Después de eso, prometo que te invito a lo que tú quieras. Otras compras, una cita en las nubes de la isla o lo que quieras. — El tiempo apremiaba, su tiempo se acortaba y no sabía si más adelante se reencontraría con ella. ¿Por qué no iba a disfrutar de cada segundo? Además, ahora parecía que ya no parecía estar tan molesta como hacía un rato.

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#20
Atributos Personaje

La bestia volvía a acercarse pero no era una mala bestia, al mirarme con esa súplica le di un par de palmadas en la cabeza antes de regresar al hombre que continuaba adulándome: ya estaba aprendiendo, tanto “refuerzo positivo” como suelen decirle aquellos que no quieren aceptar que son egocéntricos, funcionaba lo suficientemente bien para sonreírle con ligereza antes de volver al ceño fruncido que provocaba el esfuerzo de mantener esta energía.  
 
Por fin habíamos terminado con el lobo, estirándome mientras continuaba sintiendo la energía en mis brazos hasta que su petición llegó: tocarlo. Miré mi mano y la forma lodo de la suya. —Yo digo que si ¿Me entiendes? ¿Qué puede ser más difícil que el tronco? — Aún así me acerqué con algo de duda, logrando poner mi mano sobre la suya, como si pasara una gran capa de barro para finalmente tocarlo. Huh. Eso había sido más sencillo de lo que esperaba, dejando el tacto por un rato hasta que me comenzaba a aburrir, terminando por soltarlo. —¿Es de tramposos poner las condiciones una vez que ganas? — Pregunté sin realmente esperar una respuesta de regreso pues me importaba tan poco como el hombre sabía.
 
Usé aquella habilidad para jalarlo con fuerza del brazo hacia mi con una muy maliciosa sonrisa, guiñándole. —Lo que realmente quiero es…— Pasó a ser un simple susurro, terminando por alejarme mientras acomodaba su traje, quitándole los restos de polvo y hojas que podía tener para inclinarme y dejar un beso en su mejilla. —¿Crees que el tiempo perdona? Siempre he dicho que le tiempo madura los sentimientos como la uva se convierte en vino, pensé si debería tomar el asunto en mis manos pero si algo he aprendido es que… lo tomes en las tuyas. Yo solo quiero el resultado. Lo dije en su momento: Nadie le falta el respeto a Tezca Norova—  Me di la vuelta para comenzar a caminar sin mirar atrás, sabía que me iba a seguir.
 
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