Un vagabundo, un coyote y una chica nueva... [P.R SOCIAL] [PRIV. ARIA ÁSTER]
#11
La pregunta de si acompañarlo o no y la afirmativa hacia escuchar un concierto del trovador habáin hecho que Vesper se emocionara aunque no quisiera admitirlo, pero si demostrarlo, asi que envalentonado mencionó con su característico toque teatral y desbordado:
-Nyejejejeje, no hay que preocuparse que pese a que sea un desastre un par de platos no van a poder contra mi, además de que es un placer para mi brindar experiencias entrañables a joventias tan carismáticas como tú, mejor guarda asiento y conserva la emoción expectante que cuando terminemos la entrevista o cuando menos te lo esperes nosé, quizás hasta te sorprenda... Nyejejeje... Aunque advierto que me he dado cuenta de cositas mientras caminamos y me pareces sumamente entrañable y curiosita.- Exclamó Vesper mientras se levantaba e iba por las bandejas de comida acompañado de unas bebidas.
Al regresar Vesper se veía atiborrado con bandejas de pollo agridulce a las moras que vendían en uno de los tantos locales, además de bebidas sin alcohol para ella y para el apenas unas cuantas cervezas, mientras que con un tono reflexivo y un tanto emocionado mencionó: -Bueno, es mi turno de atiborrarte con preguntas... Y así como existe la cara brillante de la luna tendrás una cara oculta, no? esa luna de la cual casi nunca hablas... Así que dime y no mientas que te he visto, nyejejeje, Si pudieras robar algo sin que nadie te descubriera, ¿qué sería? aparte de carteles de la armada revolucionaria, ¿sabías que mi... "padre" fue activo de esos combatientes?, solo que cuando lo conocí era un viejo carcamán... Pero beno yo ya respondí preguntas por el momento así que como no es mi turno mejor te hago otra pregunta así que dime querida erudita de la historia moderna ¿Si pudieras presenciar un acontecimiento de la historia, ¿cuál elegirías?
- //Dijo para despues dar un bocado a la comida, mientras la joven comía a la par y pensaba su respuesta//
La parada en la zona comercial para comer había sido una buena forma de aletargar el ritmo con el cual ambos iban deambulando e interactuando mientras que con el pasar del tiempo se comenzaron a quedar solos sentados platicando en aquella banca pero el interrogatorio continuaba -Por otra parte... No sé a ver dime.... Supongo que así comote ves de brava y de entusiasta tendrás miedos no? Podrías contarme uno de esos tantos? Digo igual el miedo de ser acediada por un coyote y que este resulte ser un pirata atractivo, gallardo y con tan buen humor igual te dejó medio fría, Nyejejeje, aunque tus expresiones igual querían decir lo contrario señorita mejillas color de algodón de azucar... podrías responderme si tuvieras que elegir entre pasar un año en una isla desierta o viajar con un pirata como yo, ¿qué desgracia preferirías? o por qué no también me dices si ¿alguna vez has hecho una estupidez de la que todavía te sientas orgullosa?- Bromeo entre pregunta y pregunta el trovador.
Fue así que con una mirada entuciasta hacia los ojos de Luna Vesper comentó después de escuchar atentamente sus respuestas...: -Bueno, mi palabra es algo con lo que no juego, así que te debo una poesía y una canción, no?, quizas es algo un poco... rara, aunque ello no me quita lo poéta y mucho menos lo loco delirante entonces... va tal que así... //Vesper en un tono teatral y completamente como si fuera actor de caja comenzó a declamar// Hubo un hombre que, por capricho, quiso devorar una estrella; no por gloria ni por dicha, sino por la simple curiosidad de saber a qué sabía el mar.
Los sabios lo llamaron necio y los marinos, loco sin remedio; sin embargo, ninguno, por más que habló, supo decirle qué había más allá del cielo. «No hay quien conozca el mar», decía el hombre entre carcajadas, «pues cambia más de parecer que un borracho de madrugada». Y aunque su barco se hundiera y el cielo entero se burlara de él, seguiría buscando estrellas, incluso si ninguna terminaba por gustarle. Al fin y al cabo, si el mundo acabara mañana y no quedara más que oscuridad, ¡qué triste sería morirse sin haber descubierto a qué sabe el más allá! //Con una reverencia se planto frente a la periodista// mientras advertía de scar el laúd con un rasgueo leve este comentó... 

-
Gusta seguir con el tour, ya casi es de noche y karate se vuelve especil por las noches..., pero no sin antes una canción, así que caminando y disfrutando que es gerundio y quizás, no lo sé, los vientos soplen a nuestro favor...- //Con un breve rasgueo y un silbido este empezó a tararear una melodía acompañado de su laúd//

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CONTINUARÁ...


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Vesper_Nero
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#12
Aria siguió con la mirada a Vesper mientras este iba a por comida y bebida. Para su sorpresa, él había recordado que no bebía alcohol y le había llevado sin. — Gracias. — Vesper comenzó a hablar nuevamente, advirtiendo que iba a comenzar a lanzarle preguntas, por lo que Aria se preparó.

“...tendrás una cara oculta…”
No pudo evitar dar un respingo en cuanto escuchó eso. Por un momento se sintió descubierta. Pero parecía que simplemente estaba bromeando o haciendo algún tipo de metáfora con el nombre de Luna. — ¿O me ha descubierto? — Se preocupó por un instante. — No, imposible. — No quería echarse flores, pero conocía a Luna al dedillo, era imposible que alguien pudiera descubrir su mentira. Ella era Luna.

“...aparte de carteles de la armada revolucionaria”
Sonrió ante la mención de los revolucionarios, y confirmó que Vesper la había cazado robando el cartel. No parecía que estuviera tratando de extorsionarla o amenazarla, así que decidió dejarlo en el montón de cosas por las que podía preocuparse más tarde. — ¿Robar algo sin que nadie me descubriera…? — Repitió la pregunta para sí misma, para así ganar un poco de tiempo para pensar. Nunca se había parado a preguntarse eso. De todos modos, no era Aria quien tenía que responder. Esbozó una pequeña sonrisa cuando tuvo en mente su respuesta. — Hmm… Si es cualquier cosa, ¡entonces una gran primicia! — Respondió ampliando su sonrisa, tal y como Luna solía hacerlo siempre que hablaba del tema. — Cualquier periodista querría eso… Y si tiene que ser algo físico… — Fingió pensar por unos momentos. — Entonces una cámara, aún no tengo ninguna. — Volvió a beber tras responder. Aunque se arrepintió al instante porque casi se atraganta al escuchar la siguiente línea de Vesper. Dio un corto vistazo alrededor para asegurarse de que no hubiera nadie escuchando su conversación. — ¿Tu padre fue un revolucionario? — Preguntó en el tono más bajo que pudo, conteniendo la emoción que sabía que estaría mostrando fácilmente. No era tampoco un problema grave pues iba en sintonía con Luna. Se cortó a sí misma antes de comenzar a hacer mil y una preguntas, en cambio, apartó la bebida a un lado y recorrió sus anotaciones para añadir todas las preguntas que DEBÍA asegurarse de hacerle.

“...¿Si pudieras presenciar un acontecimiento de la historia, ¿cuál elegirías?”
Aria alzó la mirada hacia Vesper, quien volvía a hablar, mientras volvía a recoger sus apuntes. Acercó su plato y comenzó a comer. No pudo evitar sorprenderse al notar un suave sabor a moras en el plato principal. — Es realmente atento… — Pensó con una sonrisa. — Si es de muy atrás en el tiempo, no sé mucho sobre acontecimientos históricos. — Murmuró haciendo memoria de todos los libros que había leído a lo largo de su vida, desgraciadamente, no había leído tantos sobre historia, no las suficientes veces como para recordar algo exacto… Volvió a mirar alrededor y bajó la voz. Estaba segura que hasta la tonta de Luna llevaba cuidado cuando se disponía a hablar de temas tan sensibles. — Supongo que de todos modos lo mejor sería observar el Siglo Vacío, es de lo que más se desconoce. — Aria sonrió ante la idea, Luna siempre encontraba la manera de hablar de ello. — Sería una gran primicia, perfecta para robarla. — Bromeó, volviendo a un tono de voz normal, y volvió a comer. — Está todo muy bueno, por cierto, muchas gracias.

“...tendrás miedos no? Podrías contarme uno de esos tantos?”
Aria, que estaba observando alrededor, percatándose de que comenzaban a quedarse solos, dio un pequeño respingo ante la mención de los miedos. Era un gran salto, por lo menos para ella. Cuando un líquido rojo espeso y una mirada sin brillo llegaron a su mente, se apresuró a tomar su bebida y calmar sus pensamientos con un sabor dulce. Él había dicho algo más, algo sobre mejillas de algodón de azúcar. ¿Se refería a lo ocurrido cuando la elogió? Decidió ignorar por completo esa parte de su discurso.
Para su desgracia, apartar eso significaba volver al tema del miedo, y no era un tema que le gustase demasiado. Dejó a un lado su bebida y se mantuvo en silencio unos segundos, con una expresión pensativa. ¿Había visto a Luna alguna vez asustada? La respuesta obvia era no, ni siquiera ante la muerte. ¿Tenía miedos? Debía tenerlos. Y estaba segura de que Aria debía conocer al menos uno. — Hmm… Esa es una pregunta un poco difícil… — Respondió mientras pensaba. Había tratado de que la tensión que sentía no se notara, pero estaba bastante segura de que no sería muy difícil notarlo. — El fuego. — Respondió con rapidez y un tono un poco ansioso. Como para dar por finalizado ese tema de una vez. Le preocupó haber matado un poco el ambiente con su reacción, pero no era algo que fuera capaz de ocultar por completo tras una sonrisa. — No me gustan las temperaturas extremas. — Añadió, tratando de quitarle algo de hierro al asunto.

Aria comenzó a reír cuando la siguiente pregunta fue una un poco más de broma. Agradeció la distracción y poder relajarse una vez más. — Hmm… esa también es una pregunta difícil… Estar sola un año en una isla desierta o tener que soportarte… — Bromeó sin borrar del todo una sonrisa divertida. — No has especificado tiempo al viaje contigo, pero elegiré la segunda. No me gustaría estar sola durante tanto tiempo. — Terminó de comer y poco después terminó su bebida. — Si fuese pirata, seguro que sería divertido viajar contigo. — Concedió, porque a decir verdad, debía ser genial viajar por el mar con la libertad de un pirata y con música para disfrutar.

“...¿alguna vez has hecho una estupidez de la que todavía te sientas orgullosa?”
— ¿Alguna estupidez? — Murmuró de vuelta. — He hecho alguna estupidez, pero no creo que pueda sentirme orgullosa de ello… — Razonó mientras se cruzaba de brazos. — A veces peco de optimista, no sé si eso te sirva. — Negó con la cabeza mientras recordaba el suceso más reciente. — Solo a mí se me ocurriría bajar la guardia cerca de un marine… — Siguió dándole vueltas a la pregunta, por si había algo que se le estuviera pasando. — Tal vez de haber comenzado este viaje. Es peligroso, y probablemente una estupidez, pues no conseguiré mucho. — Añadió sin mirar mucho a Vesper. Si Luna hubiera estado cerca, la hubiera acusado de pesimista. Era la primera vez que estaba hablando más como Aria que como Luna, y a decir verdad era algo que le daba algo de miedo. La valiente era Luna, no Aria. — Seguramente seguiré los pasos de Reen y moriré. — Pensó para sí misma. — Pero aún así, no cambiaría mi decisión.

El turno de las preguntas terminó y Vesper comenzó con su concierto. Cuando mencionó las estrellas no pudo evitar sonreír. Su madre le había dicho hacía mucho tiempo que Áster significaba “estrella”.
Por las palabras que utilizó, parecía que hablaba de sí mismo. Llamaba al protagonista loco, y él solía llamarse a sí mismo del mismo modo. Aunque tal vez estaba sobreanalizandolo. Le conmovió que el protagonista continuara luchando por sus sueños pese a las dificultades (y tener el mundo en contra), pero su parte favorita fue sin duda alguna la última. "Qué triste sería morirse sin haber descubierto a qué sabe el más allá." Se quedó con esas palabras en la cabeza más tiempo del que hubiera querido admitir.
Al ver al pirata hacer una reverencia teatral, dejó escapar una pequeña sonrisa y aplaudió un poco. — Ha sido precioso. — Elogió caminando a su lado. — Es un poco triste, pero fue muy bonita. ¿Puedo preguntar en qué está inspirada? Y tal vez algo más. — Dejó caer, con un poco de suerte aun podría hacer alguna que otra pregunta más.

Siguió a Vesper mientras caminaba por la calle, ya oscura por la noche, mientras escuchaba la música que tocaba. — Mi momento favorito del día es la noche, ¿cuál es el tuyo? — Preguntó en un tono de voz bajo sin apartar la mirada del cielo estrellado.




Pensamiento || Diálogo || Narración || Vesper

Apariencia Alter-Ego
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#13
Vesper caminó unos cuantos pasos en silencio, dejando que las últimas notas del laúd se apagaran poco a poco entre las calles ya oscurecidas. La pregunta de Aria le hizo levantar la mirada hacia el cielo. Había algo casi cómico en que, después de haber hablado de piratas, revolucionarios, miedos y estrellas imposibles de alcanzar, terminara preguntándole cuál era su momento favorito del día. Sonrió de lado, acomodándose el laúd sobre el hombro.
-¿La noche?- repitió, como si estuviera considerando la respuesta por primera vez. -Creo que sí...Aunque sospecho que tengo motivos bastante menos poéticos que tú.-
Soltó una pequeña carcajada antes de continuar.
-Nyejejeje, De noche nadie espera demasiado de uno. Los comerciantes cierran sus puestos, los marines dejan de mirar tanto hacia las ventanas, los borrachos empiezan a cantar peor de lo habitual y hasta el mar parece guardar silencio por un rato.- //Alzó una ceja//. -Además, es mucho más fácil decir cosas estúpidas cuando nadie puede verte la cara-.
Hizo una pausa y volvió a mirar las estrellas.
-Pero supongo que también me gusta porque es cuando mejor se ven las cosas que durante el día pasan desapercibidas. Las estrellas, por ejemplo... O incluso la Luna- Dijo el trovador mientras el ambiente se volvia un poco personal e intimo guiñando un ojo a la joven que caminaba con su libreta apretada al pecho.
Entonces giró ligeramente la cabeza hacia Luna y con un tono algo severo y juguetón exclamo:
-¡Aunque no sé si debería seguir hablando de estrellas contigo! Podrías terminar robándote una... //Dijo para en el momento sacar algo de su bolsillo//.
//Era una pequeña medalla dorada con una oz y un martillo grabados en ella, parecia un tanto oxidada y tenía letras en un lenguaje extraño que no se entiende//
Fue así como en un tono solemne y con su habituado tono teatral le dio la medalla a Luna, no sin antes dar un pequeño discurso:
-Teniente generala, Luna, usted en la noche de hoy es condecorada como una audaz periodísta, por sus notables actos de contribución al archivo documental del mundo entrevistando a este joven coyote, acepte esta medalla habilmente robada y que pudieron haber sido más de no ser que me detuviste cuando tropecé con el puesto..., Aceptela y portela con orgullo como una futura miembro honoraria de la armada revolucionaria-
Dijo el trovador para con permiso de la chica colgarla de su ropa, mientras en un tono más natrual mencionar:
-Y sobre el poema... //Vesper se llevó una mano al mentón, pensativo//. -Digamos que conozco bastante bien al idiota que lo protagoniza... //Dejó escapar una risa breve//. Nyejeje, He conocido demasiada gente que asegura saber cómo funciona el mundo... Gente que te dice qué mares son peligrosos, qué islas no debes visitar, qué sueños son imposibles y qué personas deberías olvidar-. //Se encogió de hombros//.-Y cuanto más hablan, más ganas me dan de comprobar por mí mismo si tienen razón...  Aunque debo aclarar que yo jamás sería tan irresponsable como para intentar comerme una estrella... //Guardó silencio durante un segundo (Quizás una Luna..., espera, eso lo dije o lo pensé...) Pensó aunque no pudo no evitar que su rostro se sonrojara un poco de la nada solo para responder//
-Primero preguntaría si alguien ya la ha cocinado... Nyejejeje- 
Sin embargo, después de la broma, volvió a mirar hacia arriba.
-Lo curioso es que la última parte no la escribí porque creyera que hubiera algo esperando al otro lado del cielo... Quizás mi padre... aunque no lo creo ese viejo era un cabrón... Lo extraño... pero era un cabrón... Y sí era honorable... Incluso más que yo...Pero bueno, en realidad la escribí porque me gusta pensar que, mientras uno siga teniendo algo que descubrir, todavía tiene una razón para seguir avanzando...- 
Se sinceró el pirata mientras sus ojos regresaron hacia Luna.
-Y tú acabas de decirme algo bastante parecido... ¿no?, //Señaló vagamente hacia las estrellas con la barbilla// -Quieres subir ahí arriba para comprobar si todo lo que te han contado es verdad...- //Sonrió//. -Eso me gusta...- ( Tú me...) Pensó sin terminar la idea aunque de nueva cuenta las mejillas de Vesper lo delataron un poco.
Continuó caminando a su lado, dejando que durante unos instantes solo se escucharan sus pasos.
-Aunque ahora tengo una última pregunta para ti, Honorable periodista- 
//La miró de reojo//.
-Si algún día llegas a una isla del cielo y descubres que las nubes no son de algodón de azúcar, que no hay ángeles y que todo lo que te contaron era mentira...- //Hizo una pausa deliberada//.  -¿Te decepcionarías? //La pregunta quedó flotando entre ambos mientras Vesper sonrió apenas// -¿O te alegraría haberlo descubierto por ti misma? //Y, antes de dejarle responder, añadió con una sonrisa más traviesa// -Porque si eliges la segunda, quizá sí seas lo bastante pirata como para acompañarme algún día, aunque igual y no juntos pero nos veremos de so estoy seguro.-
Aseveró mimentras dirigió su mirada hacia la luna y continuaron caminando por la costa de la playa.


Paranoias de Vesper

Narrador


Medalla

CONTINUARÁ...


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Vesper_Nero
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#14
Aria bajó la mirada del cielo con una sonrisa. — ¿Un poeta con razones menos poéticas que una periodista? Tal vez estemos haciendo mal nuestro trabajo entonces. — Bromeó devolviéndole la mirada por un momento. — Yo no tengo tantas razones. — Respondió un poco sorprendida ante tantos argumentos a favor. — Honestamente, de noche es el mejor momento para hacer cosas que se supone que no deberías hacer. — Confesó devolviendo la mirada al cielo, recordando lo que hasta hacía poco había sido su rutina nocturna. Siguió escuchando a Vesper hablar de la noche hasta que la acusó en un tono juguetón. — ¡Yo nunca robaría una estrella! — Exclamó con fingida ofensa y una leve sonrisa, preparada para contraatacar. — Robar es cosa de piratas… — Su voz se cortó al ver el objeto que Vesper le mostraba. Por un momento, pensó que era uno de los medallones que habían visto, esos estúpidos medallones antiguos con símbolos de la marina. Solo lo pensó por un segundo, pues reconoció la simbología como revolucionaria.
Sintió que perdía todo el aire por la sorpresa.
Registró el discurso que dio Vesper a medias. Sabía que estaba sobrereaccionando. Él estaba jugando, seguramente un regalo no era algo tan importante para él como lo era para ella. ¿Pero qué podría hacer? No podía simplemente no sentirse como lo hacía. Las tonterías que Luna había repetido una y otra vez se habían quedado grabadas a fuego en su mente, y pese a que le parecían una estupidez, había terminado rigiéndose por ellas.
Siguió con la mirada como le colocaba la medalla en la ropa tras su discurso sin poder pronunciar palabra.

Soltó una de sus manos de la carpeta y acarició el medallón por sus bordes. — Una estrella. — Pensó con la mirada perdida en el medallón. De repente, sintió como si Luna hubiese desaparecido y Aria hubiese quedado al descubierto. Las estrellas tocaban demasiado cerca de casa, especialmente si estaba relacionado con el ejército revolucionario. Se sentía similar a la primera vez que Luna se había acercado a ella. Totalmente expuesta. — ¿Es un regalo? — Preguntó en un bajo tono de voz, con una gran sonrisa que no fue capaz de contener. No necesitaba escuchar la respuesta, ya sabía que lo era. Alzó su mirada hacia Vesper, no se sorprendió cuando notó su visión parcialmente nublada. Agradecería a la noche que escondería ese momento de vulnerabilidad. Luna valoraba los regalos, pero no era Luna la que estaba conmovida en ese momento. — Muchas gracias. — murmuró tallándose los ojos. Ni siquiera se molestó en decirle que Luna quería convertirse en periodista y no en miembro del ejército revolucionario. Por un momento, dejaría a Luna a un lado, podría arrepentirse mañana de ser descuidada. Sonrió, recordando de nuevo las palabras de Luna. — ¿Sabes?, una amiga solía decir… — Dudó un poco de lo que iba a decir. Ahí estaba de nuevo, dudando y dudando. Aria siempre dudaba. De repente se sentía avergonzada, que estupidez. De algún modo se sintió diferente a cuando le contó las tonterías que Luna creía sobre las nubes siendo de algodón de azúcar. — Olvídalo, no importa. — Sí, no, Aria no era tan valiente como Luna, de ninguna manera podría decir lo que estaba pensando. — ¡Muchas gracias por el regalo, lo protegeré con mi vida! — Respondió en cambio con su gran sonrisa.

Cuando Vesper comenzó a hablar sobre su poema, logró calmarse un poco. Aún seguía con la mirada baja y una sonrisa imborrable, jugueteando de vez en cuando con su regalo. Le gustaría fingir que parte de la emoción y felicidad venían por ser algo relacionado con el ejército revolucionario, pero no tenía por costumbre engañarse a sí misma.
No pudo evitar reír cuando Vesper bromeó sobre no ser tan irresponsable como para comerse una estrella — ¿Seguro que no serías capaz? — Bromeó alzando la mirada. Le pareció notar un leve sonrojo en Vesper, pero con la oscuridad, bien podría habérselo imaginado.
Comenzó a hablar de su padre, esta vez con un tono más sincero. No supo qué responder, así que se limitó a escuchar. Se sentía extrañamente desarmada. — Suena complicado… — Murmuró apretando un poco la carpeta. Tal vez Vesper había tenido una relación con su padre similar a la que ella tenía con el suyo.

Estaba hablando sobre ir más allá del cielo cuando le pareció advertir nuevamente un sonrojo en Vesper. Pero de nuevo, con tanta oscuridad, no podía estar segura de lo que veía. Y tampoco veía ninguna razón por la que podría haberse sentido avergonzado. Vesper parecía alguien bastante confiado, y no había dudado en elogiarla ni ser directo en su intercambio.
Después se hizo el silencio. Algo un poco raro, Vesper se había encargado de llenarlo todo el tiempo. O tal vez es que el ruido del día lo había amortiguado. El silencio de la noche le hizo sentirse un poco más nerviosa, no supo muy bien por qué. Volvió a mirar a Vesper cuando dijo tener una última pregunta y sonrió con la última aportación. ¿Viajar junto a un pirata? Nunca se le hubiera ocurrido. Alzó la mirada al cielo nuevamente. — No puedo estar segura si estaría decepcionada o no. — Terminó por responder.  — Últimamente lo que creo ha terminado no siendo cierto. Pensé que el mar era aterrador, pero es precioso. — Confesó con una sonrisa soñadora. — Mientras sea la verdad, creo que la prefiero a cualquier mentira, incluso si la verdad es cruel. Permanecer engañada puede ser más fácil, pero creo que a la vez se sentiría como estar encerrada. — Explicó pensativa. — Y por nada del mundo regresaría a esa jaula. — Pensó. — Aunque me gustaría creer que sí que hay algo más allá, después de la muerte. — Siguió con el tema del “cielo”. — Le hice una promesa a alguien, si no existe nada, no podré cumplir mi promesa nunca. — Todo se basaba en la premisa que podría volver a reunirse con Luna en algún momento. — Si eso no es cierto… Estoy más sola en este mundo de lo que pensaba… — Pensó para sí misma bajando la mirada nuevamente. No pudo evitar sentirse algo abatida.

Siguió caminando en silencio, perdida en parte en sus pensamientos. Reconoció las calles, supo que estaban cerca de donde habían iniciado el tour. — Cuando volvamos a vernos… — Comenzó, asumiendo que habría una próxima vez. — Tendré preparado un regalo para ti. — Se acercaba la despedida, Aria lo sabía. — Muchas gracias por el regalo, lo atesoraré. — Volvió a agradecer con una gran sonrisa. Dudó una vez más, solo el hecho de ser Luna le dio la valentía para tomar el impulso. Se acercó y le dio un corto abrazo a Vesper. No estaba muy segura como se daban, así que imitó lo que Luna había hecho con ella en el pasado.
Se apartó del contacto físico tan rápido como se acercó, como si se hubiera quemado.
— Bueno, debería volver a casa. — Casi tartamudeó, sintió sus mejillas e incluso orejas y nuca calientes. ¿Cómo Luna era capaz de hacerlo y mantener siempre su gran sonrisa y seguridad intactas? — Mañana tengo turno en la cafetería por la mañana. — Explicó sin borrar del todo su sonrisa. — Si te pasas mientras yo esté trabajando, prometo invitarte a algo.




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OFF

Alter-Ego (Luna)
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#15
Vesper soltó una carcajada ante la respuesta de Aria. Había algo que le resultaba particularmente divertido de aquella muchacha: su insistencia en descubrir la verdad, incluso cuando esta podía resultar desagradable. Quizá por eso le agradaba tanto conversar con ella; ambos parecían tener cierta inclinación por perseguir cosas que otros preferían dejar en paz.

-¡Nyejeje! Así que prefieres una verdad dolorosa antes que una mentira reconfortante... Hummmm, ten cuidado, Lunita periodista, que con esa filosofía vas a terminar metiendo las narices en asuntos que ni siquiera los piratas se atreverían a tocar... Aunque quizás los revos sí, Nyejejejeje, seguro que si te esmeras en alguna isla de estas encontrarás alguno y estoy seguro que si te echan el ojo tendré una buena amiga liandola con sus preguntas a marines corruptos Nyejeje- Exclamó el trovador con su acostumbrado optimismo.

Luego se encogió de hombros, sin perder la sonrisa. Sin embargo, la mención de aquella promesa y el abatimiento que percibió en Luna hicieron que, por un instante, se abstuviera de continuar con sus bromas. Había preguntas que, por mucho que le picara la curiosidad, prefería no formular.

-Emmmm, en cuanto a lo que hay después de la muerte... //Paró por un momento// ¡Espero que al menos tengan buenas tabernas! Sería una auténtica desgracia descubrir que uno se pasa la vida navegando para terminar en un sitio donde no sirven ni una copa-.

Volvió a reír para aliviar el ambiente, aunque pronto su atención se desvió hacia la inesperada promesa de un regalo, el cual le fascinó tan solo escuchar, a´si que mientras se llevaba una mano al pecho abrió los ojos con una exagerada mueca de sorpresa.

- ¡¿Otro regalo?! ¡Pero qué afortunado soy! Primero me vuelvo amigo de una revolucionaria y después me va a dar un regalo... Nyejeje, aunque espero que venga de todo corazón, señorita...-

La risa se le escapó de nuevo, pero su expresión cambió ligeramente cuando Luna se acercó para abrazarlo. Vesper se quedó quieto un instante, sorprendido y un poco avergonzado por aquel gesto tan espontáneo, mientras pensaba (¿Así es como se siente un abrazo?... Yo ya...), se interrumíó su pensamiento, ya que apenas tuvo tiempo de corresponder el abrazo antes de que ella se apartara, visiblemente avergonzada.

-¡Vaya! ¡Y yo que creía que los piratas éramos los únicos que sabíamos abordar por sorpresa!-

//Le guiñó un ojo, sin insistir en el asunto//. Después de todo, aquel breve abrazo había sido suficiente para arrancarle una sonrisa que, por una vez, no parecía formar parte de ninguna de sus acostumbradas actuaciones, aunque pese a que se negara a aceptarlo había comenzado a remover los escombros emocionales de Vesper.

Sin embargo ante la invitación a la cafetería terminó por devolverle el colo rosado a sus mejillas así como su habitual entusiasmo... quizás hasta se emocionó de saber que podría pasar más tiempo con la joven Luna... //Se llevó una mano a la barbilla, fingiendo meditar sobre una propuesta de suma importancia.// Intentando evadir sus sensaciones entre bromas y un chispazo de una pequeña herramienta que no recordaba que tenía.

-¿Que me invitas a comer? ¡Por supuesto que iré! Aunque, considerando mi extraordinario apetito y mi refinado paladar para el pan dulce... espero que tengas preparada una buena provisión de pastelillos. Si están recien horneados son mis favoritos... Eso sí, avisame con tiempo.. ¡No todos los días un pirata acepta una invitación tan distinguida de una tan distinguida dama! Que tal si para eso...-

Exclamó mientras de su bolsillo sacó un caracol de den mushi disfrazado como Vesper el cual con tono entre cortez y juguetón dijo:

-Entonces... será mejor que estos chiquitines si tienes uno hagan migas, para que nosotros después podamos comer pan hasta dejar las migas y así poder seguir haciendo migas, te parece justo o no... mi a-"miga"?...-

Dijo dejandole el caracolito y dando un par de pasos hacia atrás un tanto nervioso por su propuesta, dispuesto a despedirse, pero antes de marcharse volvió a mirarla.

-¡Ah, casi lo olvido! Toda gran despedida merece una buena canción, ¿no crees?-

Dejó que la música llenara por unos instantes el silencio de la noche. No era una composición particularmente elaborada ni pretendía serlo; apenas unos acordes improvisados que acompañó con una sonrisa traviesa. Cuando terminó, hizo una pequeña reverencia, como si acabara de ofrecer un concierto ante una multitud.

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-Para la señorita que me enseñó que la Luna no es de queso, sino de carne y hueso y que pese a no estar en el cielo sigue siendo igual de hermosa... //Dijo galantemente// Espero que la próxima vez tengamos una historia todavía más disparatada que contar //Mientras guiñaba un ojo//-

Se echó el laúd al hombro y comenzó a alejarse, aunque no sin antes levantar una mano para despedirse.

Se alejó silbando la misma melodía, dejando que sus últimos acordes se perdieran entre la arena de la playa, mientras tenía la impresión de que algunas aventuras comenzaban precisamente así: con una buena conversación, una despedida y la promesa de volver a encontrarse.
CONTINUARÁ...


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Vesper_Nero
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#16
¿Aria entrando en los revolucionarios? No es como si no hubiera fantaseado con eso. Para ella los revolucionarios eran como los héroes de las novelas: tan increíbles como inalcanzables. Aria no podía entrar al ejército revolucionario. Aria era gris y pertenecía a la jaula. — Tal vez Luna podría. — Pensó, pero en realidad ella no era Luna. Negó con la cabeza, descartando el hilo de pensamientos. No tenía sentido fantasear en mitad de una conversación.

Se ruborizó un poco cuando Vesper agradeció por la promesa de un regalo. ¡Tal vez no debió prometer nada! — No soy una revolucionaria… — Corrigió, aunque honestamente, no pareciera que a Vesper fuese a importarle. Había decidido que era revolucionaria, y parecía que se quedaría con ello. — Oh, bueno, qué importa… — Dejó escapar una sonrisa divertida.

Vesper tardó en responder a su propuesta. Aria se puso nerviosa mientras veía a Vesper tomar una decisión. Anotó mentalmente el comentario de Vesper sobre gustarle el pan dulce y los pastelillos. — Si están recién horneados, son sus favoritos. — Se repitió mentalmente, asintiendo inconscientemente.
Entonces Vesper sacó de repente un den den y propuso intercambiar contactos. — Yo aún no tengo ninguno. Tenía pendiente comprarme uno. — Respondió apenada, bajando un poco la mirada. Aún no había comprado uno para Luna. Debió comprar uno en Roshwan antes de irse.

Sonrió cuando Vesper comenzó a tocar de nuevo una melodía y escuchó en silencio. Sería una pena que ya no podría escucharla hasta la próxima vez que se encontraran. Había escuchado que la vida pirata era peligrosa, esperaba que Vesper se mantuviera a salvo.

La música terminó, tristemente. Se ruborizó cuando fue elogiada de nuevo. Vesper se despidió de una forma bastante bonita. — Lo cierto es que no tenía una buena imagen de los piratas antes de conocerte, así que gracias por hacerme cambiar de opinión. — Aria devolvió la reverencia. Intentó evitar que se notara su crianza aristocrática, pero tal vez no le salió tan bien como hubiera querido. Al fin y al cabo, Luna también tenía bastantes buenos modales.

— Hasta la próxima. — Se despidió antes de que Vesper se alejase demasiado y, aunque seguramente el pirata ya no la veía, agitó la mano también en despedida.

El sonido de sus silbidos alejándose y la brisa fría de la noche le hicieron sentir un poco más sola. Luna y él eran como huracanes, llegaban, dejaban todo hecho un caos, y se iban con la misma sonrisa con la que habían llegado. Aria suspiró con las mejillas aún calientes y miró una última vez en la dirección en la que Vesper se había ido. Dio media vuelta y se fue por el camino contrario, camino al lugar donde se estaba quedando en Kárate. Al llegar, debía asegurarse de pasar a limpio todas sus anotaciones.




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