Un esfuerzo para el que no está acostumbrado, y un hombre que aún con las dificultades que para él debe suponer, hace lo posible para no sucumbir frente a lo que parecía una tarea imposible. Kael es un hombre extremadamente entregado en el refugio de sus pensamientos; saber que para ser aún mejor debe abstraerse y alejarse de ellos es como pedirle que deje de respirar cuando se está ahogando bajo el mar. Por más que intente contener la respiración, por mucho que se esfuerce en intentar que su cuerpo no tragase agua cuando busca oxígeno, finalmente, terminaría viéndose obligado a hacerlo.
Y precisamente por ese pensamiento, nació una nueva idea.
Una que sin embargo, Stroud le extrajo de la mente en el momento en que le dió un capirotazo.
Concéntrese, soldado.
Aquel golpe había borrado la idea de su mente, una que estaba convencido que le serviría para aquel momento tan específico. Algo sencillo, fácil de recordar, pero desvanecido entre los dedos de su mente por, irónicamente, verse como alguien perdido en sus pensamientos.
—Lo siento, Comandante.—¿Qué otra respuesta podría llegar a dar? Él era su superior, y tenía que agachar la cabeza y asentir si ellos decían que lo estaba haciendo de manera equívoca.
Ya no podía abstraerse tan fácilmente. Ante un momento como aquel, su cuerpo estaba entrenado para mantenerse alerta y prestar atención a todo, incluso cuando su sentido de la vista no acompañaba a lo que estaba tratando de hacer. Volvió a comenzar a escuchar los pasos de su comandante por la cubierta, el sonido de la lluvia y el tacto de las gotas cayendo sobre toda su ropa y su cabello, el frío comenzando a afectar a su cuerpo sin aún obligarle a temblar, y su único "consuelo", es que el joven Nanashi decidió, una vez más, volver a darle una instrucción/consejo para que intentase conseguir su objetivo de una mejor forma.
"No tengo ningún sentido. Sólo puedo reconocer las voluntades de quiénes están allí presentes".
¿Cómo se hace presente la voluntad? ¿Cómo se define el color de las auras por un sentido que no es el de la vista? ¿Acaso un ciego podría distinguir colores gracias al poder del Kenbunshoku Haki?
Maldición, se estaba distrayendo de nuevo.
Tenía que seguir intentándolo. Su postura se formó distinta, recobrando un estilo de pelea que hacía años no tomaba en cuenta, practicando la meditación que usaba para hacer frente a su contrincante cuando, en aquellos tiempos, les hicieron utilizar espadas de madera tanto a él como a su amigo de la infancia para mejorar con su estilo de pelea.
Uno que había abandonado muchos años atrás.
—La voluntad...es como notar que algo está ahí, aunque ningún otro sentido te lo diga, pero uno sabe que está ahí.—Expresó para sí mismo, tratando de entender sus propias ideas, y cómo, de entre todas ellas...quizás nacería la respuesta que buscaba para entender el Kenbun.
Pero aún estaba lejos de terminar de entender como debía hacerse correctamente.
Stroud era consciente de que un capirotazo como aquel, si bien no era suficiente para causarle daño a nadie, sí que era suficiente para romper la concentración de alguien. Paradójicamente, lo había efectuado a la vez que había ordenado a Kael concentrarse. Podía resultar sencillo abstraerse hasta el punto del empanamiento, o simplemente aislarse en uno mismo en busca de aquella suerte de paz mental que el Kenbunshoku podía requerir. Nada de eso. En multitud de ocasiones, sería imprescindible emplear aquel mantra en mitad de un combate, o en un lugar en que uno, por más que lo intente, no puede pararse a meditar para encontrar aquella paz. El proceso debía ser rápido, y estar a prueba de estímulos externos. Aquella era exactamente la clave de lo que intentaba hacer.
La lluvia seguía atizando la cubierta, el oleaje seguía meciendo con mesurada delicadeza el casco del Transit, y Stroud continuaba caminando en círculos alrededor de Kael, sus manos tras la espalda, observándolo con atención. "Puede hacerlo, Omuyaga. Encuentre el hilo y tire de él, diantre," pensó para sí, mientras Kael cambiaba ligeramente de postura hacia otra de corte más abiertamente marcial. Un enfoque interesante; aquel tipo era una verdadera caja de sorpresas. Arqueó una ceja en silencio. ¿Con qué saldría ahora?
Era fácil caer en la trampa de pensar que el Kenbunshoku requería, además de una abstracción total, una desconexión del mundo, pero probablemente fuese al revés. Stroud ni siquiera estaba seguro, porque aquello se le empezaba a escapar ya en el plano teórico, pero la impresión que le daba era que implicaba una conexión absoluta y completa con el campo de la voluntad, solo que, en lugar de estar dividida a través de los canales habituales —los sentidos tradicionales, como la vista o el olfato—, se concentraba en una única vía. Otra cuestión era, claro, sumar aquella al resto de las percepciones de uno, pero aquel era el paso cuesta abajo de toda aquella montaña. Primero, había que subir a la cima y percibir la voluntad.
Asintió ante las palabras de Kael. Parecía que empezaba a intuir por dónde iba el asunto. No dijo nada, exhortándolo a que continuase por aquel preciso camino. Tal vez se acercase al hilo por ahí. Le dio algunos segundos para que continuase sus pensamientos. "Olvídese de los sentidos, Omuyaga, pero no se olvide del mundo. El mundo sigue aquí, girando, y usted sobre él. Con la vista, ve un plano de colores y formas. Con el oído, oye un plano de sonidos. Encuentre un plano más. Perciba su propia voluntad, manifestándose con la misma claridad con que la veo yo, o...," dijo, acercándose subrepticiamente y propinándole otro capirotazo, "la mía," dijo antes de volver a alejarse y continuar caminando en aquellos círculos, sin perderlo de vista. "Deje de oír sonidos, deje de ver colores. Vea y oiga mi voluntad."
Se detuvo por un instante, clavándose a unos siete metros del soldado y observándolo con firmeza, como si pudiera mirarlo a los ojos. "Piense en las veces que se haya enfrentado a alguien. En un combate real, en un sparring, da lo mismo. Recuérdelo. Sitúese allí mentalmente," recalcó, vislumbrando su postura, "oye al contrincante, pero algo le dice también cuándo quiere matarlo, ¿verdad? Sabe cuándo un golpe es medido, y cuándo no. Hay algo que se lo dice. Tal vez eso tenga algo que ver."
Off
Resumen
Stroud deja que Kael entienda qué está buscando y le incita a percibir un cambio en su propia voluntad.
Turno
Sexto turno del tema.
Bélico
Mantengo mi Kenbunshoku básico activo en un área de 30 metros, contemplando todas las auras a mi alrededor en este radio.
Kenbunshoku Haki (Base)
Kenbunshoku Haki
Especial
2 huecos
Información
Requisitos: Nivel 16 • Kenbunshoku experiencia 500
Daño: Ninguno.
Coste: 1 de Espíritu por cada metro de expansión.
Efecto:
Permite percibir la presencia, poder y emociones de seres vivos a un metro de diámetro por cada 1 punto de Atributo de Kenbunshoku Haki, formando una esfera que abarca en todas direcciones.
Enfriamiento:
Ninguno.
Permite proyectar tu Kenbunshoku para detectar el aura o presencia de cualquier ser vivo a tu alrededor. También te permite identificar de manera vaga cómo de poderosos o sus intenciones más superficiales.
Código: kenbunshoku001
Esto me supone un gasto de 30 de Espíritu por turno. Sin embargo, regenero una cantidad de Espíritu equivalente a Control de Haki/6, que se traduce en 32. De esta forma, la regeneración supera al gasto.
Karmas relevantes
Tono invariable
Karmas
negativo
3 puntos
Descripción: Tu personaje siempre habla al mismo tono y la misma intensidad, siéndole imposible alzarlo o rebajarlo más que como hace habitualmente.