El mejor autoproclamado espadachín de Roshwan [T.2] [P.R]
#1
80 de Verano, Año 18
A las afueras.
Desde hacía unas cuantas semanas atrás, un joven muchacho de pelo negro corto con tinte azulado y ojos color fucsia, que no superaría la mayoría de edad, se había vuelto una molestia allá por las calles del Reino de Roshwan. Cualquier lugar era maldecido con sus palabras arrogantes, ínfulas de superioridad hacia cualquier otra persona que se atreviese a empuñar una espada frente a él. Se sentía poderoso, invencible, y capaz de ganar en un duelo a cualquiera que decidiese retarlo en un combate con aquel arma tan digna, y en el que muchos nobles luchadores se encaminaron para determinar su destino hacia ser un poderoso combatiente. Cualquiera que lo escuchase posiblemente se sentiría ofendido por sus palabras, pero su atuendo dejaba entrever que aquel no era un simple aldeano ni ciudadano corriente. Lo que lo diferenciaba de los paletos de cualquier lugar era, a la vista y envidia de todos, el dinero que portaba su familia.
Ese chaval, se llamaba Winter Bloodmoon. 

El simple hecho de cargar un apellido como aquel hacía que la mayoría de personas simplemente buscasen ignorarlo durante los primeros días en los que lo escucharon pasearse por las calles como si estas mismas le pertenecieran, utilizando su voz de entonación casi ridícula para pavonearse por el lugar y auto proclamarse como el mejor espadachín de todo el Reino. Los días fueron transcurriendo, y poco a poco algunas personas terminaron perdiendo la paciencia; gente sin nada que perder y al mismo tiempo mucho que enseñar, entregándole una lección a un muchacho que tenía que comprender que en la vida, si no podías demostrar lo que decías, terminarías encontrándote con un muro que te golpearía con fuerza en la nariz hasta dejarte sangrando, o mucho peor.

Y así, es como empezó su primer duelo. Aceptó sus condiciones, pero no luchó con espada. Su primer rival iba sencillamente armado con una daga, que fue altamente subestimada por el joven Bloodmoon. Enfurecido por su condescendencia, aquella rata callejera decidió lanzarse camino a apuñalarle directamente sobre la tráquea...y cayó al instante. Apenas un par de golpes le fueron necesarios para vencer a aquel joven quién, de alguna forma, se había convertido en el primero de muchos.

Así es como todo empezó.

Poco a poco, los duelos comenzaron a hacerse más frecuentes, dejando en gala su habilidad y talentos con la espada mientras que más y más luchadores con distintas armas se acercaban hasta donde el muchacho alardeaba, buscando finalmente silenciar sus palabras, siendo derrotados sin lograr hazaña alguna.

Lo que empezó como una demostración terminó como espectáculo, y así, unas semanas después, aquello comenzó a hacerse una atracción turística a las afueras de la ciudad, pero no de una forma agradable. La gente no paraba de abuchear al joven Winter, quién no parecía verse afectado por tales provocaciones, sino que, en su tono altanero, decidía seguir mostrando su fuerza frente a sus rivales, demostrando por qué él era, tal y como había anunciado desde el primer día:

 El mejor espadachín del Reino de Roshwan.

Pero todo eso tenía que acabar.
 
La marina tenía que intervenir en aquella situación, y por suerte o por desgracia, la casualidad del destino llevó a obligarla a actuar a una joven marine de cabello rojizo carmesí, encontrando en un gran corro a personas hambrientas de venganza, deseosas de ver finalmente al joven Bloodmoon caer derrotado, mientras el joven se alzaba glorioso vencedor de su último combate hace tan solo unos instantes. Una zona ovalada conformada por personas que dejaban espacio para un combate de veinte metros de diámetro desde el centro en el que Winter hacía de vértice.

—Vaya, vaya, vaya.—Comentó el joven con aquella voz estridente en cuanto detectó a su espalda a aquella dama uniformada.—Parece que finalmente tendré un rival digno con el que entretenerme. ¿Tanto tiempo he tardado en conseguir que la marina ponga un ojo sobre mí? Espero que al menos seas una Vicealmirante, o no tendrías ninguna oportunidad contra mí. Bwah Ha Ha Ha Ha Ha.—Aquella supuesta risa payasa y maligna parecía poner furiosos a todos aquellos alrededor del lugar— Bien, dejaré que seas tú quién haga el primer movimiento, así al menos tendrás alguna oportunidad contra mí. Me temo que no podrás vencer a mi espada. ¡La legendaria espada Chita! ¡Una de las 3 Shinsei Saijo O Wazamono!

Su ahora contrincante desenvainó la espada, apuntando en dirección hacia la mujer de la marina. Como tal, no existe ninguna espada con un grado como el que se acababa de inventar aquel joven, pero aún así, parecía dispuesto a empuñarla como si fuera una de las reliquias más valiosas en su existencia.

La gente comenzó a dar gritos de ánimo hacia Acheron, pidiendo desde todas direcciones que venciese a aquel pequeño desgraciado para que finalmente acabasen con el sufrimiento de mantenerse escuchándolo.
Sin embargo, ¿Qué haría ella en esa situación en la que se había visto prácticamente obligada a actuar sin apenas entender por qué?


Empieza el du-du-duelo
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#2
80 de verano, Año 18 ❥ Tabjin, a las afueras

Breaking all the rules 'cause they were only habits

─ ♚ ─

A la Archeron le costaba creer que la marina había vuelto a colocarla en una misión. ¿No la habían vetado de cualquier intento de “ayuda” después del desenlace de su última misión en Baquella? No los culpaba… a fin de cuentas, ya llevaba una muerte a su haber.

¿Le importaba? No. El fantasma de ese hombre no la atormentaba.

Ya tenia sus propios demonios que se encargaban de eso.

El mar de sus ojos se encontró con quien se autoproclamaba el mejor espadachín de ese reino helado que la había conquistado; en medio de la vorágine de vítores y abucheos de quienes gritaban a su alrededor expectantes, como si ella pudiese darle una lección de humildad al hombre que otros antes que ella, habían subestimado en medio de la molestia ciega. ¿Era su problema? No, ciertamente no lo era.

Ni tampoco su patética educación detrás de un buen apellido.

Como un pavo real se pavoneó de su habilidad frente a ella, frente al público que solo se había reunido con la intención de verlo caer. Y, Nyxara Archeron, se mantuvo erguida con esa serenidad gélida y la barbilla alzada en respuesta, el orgullo que corría por sus venas era una cuchilla más afilada que el propio acero –Hablas demasiado Bloodmoon – lentamente ladeo el rostro con elegancia, permitiendo que parte de esos mechones azabaches, aquellos que escapaban de su larga trenza, acariciaran su pómulo enmarcando aquel rostro de líneas finas y pecas dispersas – Para ser alguien que depende del dinero de sus padres para no ser un vulgar vagabundo – La Archeron había lidiado con demasiados hombres de su calaña en su vida como para dejarse impresionar por las palabras y el lujo.

Hacía falta más, mucho más, para impresionarla.

Lentamente sus manos desenvainaron sus espadas y el silbido seductor, limpio, de su propio acero se materializó en la arena circular a la cual se había visto reducida su existencia.El silencio precedió a su acción, como si el mundo hubiese decidido contener el aliento, expectante, a lo que estaba por ocurrir entre ambos. Ella estaba a exactos cuatro metros de Bloodmoon, el mejor espadachín de Roshwan y estaba segura, que el aroma de Astra, su aroma, lo había alcanzado – ¿O acaso presumir del acero en voz alta es tú única manera de convencerte a ti mismo que no eres un cobarde? – la muñeca que cargaba a Astra se movió lentamente y la constelación de estrellas grabada en el acero de ónix, fulguró bajo las miradas a su alrededor – Muévete tú si te urge sangrar Bloodmoon, yo no gasto energía en críos malcriados y mantenidos –

Al momento que el mar de sus ojos fue directamente a la espada, su postura se volvió la de una depredadora. Con la mirada fija en su objetivo, analizó la posible trayectoria de su adversario.

Pongo una carta boca abajo y termina mi turno
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#3
El silencio llegó a presentarse en aquel corro de batallas al ofrecer las palabras de la señorita marine sobre el viento. La gente se quedó, por un pequeño instante, asombrada por el fuerte pisotón hacia un ego crecido por aquel noble. Winter, por su parte, no se vió sorprendido; muchos como ella habían venido hasta ella con la pretensión de creer que él era tan solo un niño de papá y mamá millonetis y que su fuera era nada más el dinero con el que había crecido. Sus labios, sin embargo, emitieron un silbido de asombro cuando recibió aquella dosis de humildad.

—Bastas palabras para una mujer de buen ver, pero...¿acaso tus espadas se mueven tan bien cómo tu lengua, o todo es pura pretensión, señorita Vicealmirante?—El movimiento de su espada no se vió amedrentado por las palabras de quién ahora enfrentaba, y sin embargo...sí que tuvo el agarre con mayor firmeza ante sus últimas palabras.

Hasta ese mismo momento, el joven Bloodmoon no se había visto infravalorado de esa forma por ningún rival. Todos los que habían deseado cerrarle la boca se habían lanzado hacia él con mayor o menor furia, disciplina o habilidad, pero de entre todos ellos, Nyssa Vale era la primera que se había atrevido a ponerse en posición de guardia, y ofrecerle a él el primer movimiento.

—Te lo tienes muy creído solo por tener una camisa blanca y un pañuelo de marine, ¿no es así? Ni siquiera sabes respetar las normas de nuestro duelo—No parecía molesto, ni mucho menos enfadado. Una sonrisa de plena confianza y ego se hacía plena presente en su rostro ante aquella invitación, convirtiéndole a él, de alguna forma, en el retador en lugar del campeón. Se sentía invitado, y ahora, por alguna razón, no se veía jugando en casa.—Veamos que tan firme es esa confianza entonces.

Su cuerpo, ligero como la pluma, se lanzó con velocidad explosiva en dirección hacia la joven cargando con su espada en ambas manos tomando una postura de ataque, recortando la distancia al menos en tres metros hasta que la espada la alcanzase, manteniendo la hoja desde abajo para así ofrecer un corte diagonal que, con toda velocidad y en una finta premeditada, daría un giro completo sobre su propio eje, cargando con un corte de gran potencia hacia el pecho uniformado de la contrincante, a quién no le daría ninguna tregua. Sin detener su ofensiva hacia ella, lanzó un nuevo golpe con decisión, para ofrecerle un nuevo corte directo diagonal hacia la cabeza, sin pensar demasiado sobre las consecuencias que algo así tendría sobre su bello rostro.

Un precio quizás permanente a pagar por desafiar al que buscaba convertirse en el mejor espadachín de Roshwan, si es que acaso no lo era ya.

Me comí tu trampa y se anula el efecto
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#4
80 de verano, Año 18 ❥ Tabjin, a las afueras

Breaking all the rules 'cause they were only habits

─ ♚ ─

Bloodmoon cargó hacia adelante, y Nyxara Archeron hizo lo que siempre había hecho frente a los problemas: Avanzar. El mejor espadachín de Roshwan se movió hacia ella a una velocidad explosiva, y ella supo en ese instante, que no podría visualizar aquel movimiento.

¿Cuándo dejaría de ser demasiado lenta?

Afianzo el agarre de sus katanas al momento que avanzo hacia su encuentro sin dudar, con esa elegancia de cazadora y la barbilla alzada. No iba contra un filo asesino, al contrario, acababa de hacer el primer movimiento en ese salón de baile, ese, donde su acero respondería por ella.

Como una extensión más de su cuerpo, las empuñaduras giraron sobre sus palmas, permitiéndole formar el relámpago estelar al momento que la espada de Bloodmoon giraba directamente hacia su pecho. Su cuerpo entrenado en el arte del acero y moldeado por el puro instinto, respondió antes de que su mente procesara la amenaza; sus rodillas se flexionaron bajando su propio centro de gravedad para sostenerse firme sin detener el movimiento de sus brazos en ese primer choque, había apostado a ciegas porque el hombre atacaría de frente y no fue solo el sonido de esa danza lo que casi le arranca una sonrisa de esos labios carmesí, sino, la vibración que la envolvió desde los brazos hasta su clavícula.

La que le indicaba que había apostado bien.

Y no iba a ceder ni un solo centímetro ante ese primer y violento beso de su acero contra la hoja de bloodmoon.

Nyxara Archeron no se detuvo.
No podía hacerlo.
Porque sabía que él tampoco lo haría.

Movió nuevamente sus katanas, en ese movimiento corto de muñeca donde Astra volvió a refulgir en medio de los sonidos que su mente había silenciado. Los músculos de su espalda tensándose para sostener el corte que ella misma buscaba entregar en ese nuevo ataque. Volvió a apostar que Bloodmoon atacaría de frente y, cuando sus katanas se encontraron nuevamente con esa supuesta espada legendaria, supo que acababa de pasar la primera ofensiva.

No tenía tiempo para detenerse a mirar si sus armas habían alcanzado al hombre frente a ella, tenia que poner distancia entre ambos si quería mantenerse en pie una segunda ronda. Ocupó la inercia del choque para retroceder de un salto todo lo que le permitía su propia capacidad de avance.

Era lenta. Conocía sus propias debilidades.
Y tenía que buscar la forma de tomar una ventaja de eso.

Aterrizó esos siete metros flexionando las rodillas, el pecho amplio subiendo y bajando a causa del esfuerzo anterior y el mar de sus ojos volvió a caer como sentencia sobre el mejor espadachín de Roshwan. Sin miedo en ese rostro de líneas finas y pecas dispersas que el mismo Bloodmoon había intentado marcar, solo se reflejaba la fría certeza de quien se ha mantenido en pie durante un primer asalto.

Nuevamente afianzo el agarre de sus espadas, de esa extensión de si misma con la cual se aferraría a la vida hasta que encontrase a Aelira, volvió a observar la espada de Bloodmoon, analizando la posible trayectoria de su nuevo ataque.

¿Aguanté?¿No estoy muerta?
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#5
La contraofensiva de su oponente, aunque esperable para aquel oponente dentro de los rivales más duros a los que se había enfrentado, resultó en una fuerza y habilidad superior a la que consideraba que podría enfrentar desde un primer momento, consiguiendo incluso atravesar sus defensas, y, más importante, bloquear por completo su ataque de una forma que no consideró  posible. Todo el mundo abrió los ojos mostrando sorpresa al ver como uno de los ataques que más fuerza habían llegado a causar al resto de los oponentes por parte de Winter había sido perfectamente soportado, consiguiendo dañar al sujeto.

Por su parte, Winter no lo tomó de la misma manera, soportando aquel duelo como buenamente sabía: con una sonrisa desafiante.

La destreza de la susodicha fue al mismo tiempo magnífica contra la segunda acometida, volviendo a bloquear por completo aquel ataque dirigido por completo a su rostro en el que ni siquiera fueron separados unos cortos mechones de su cabello negruzco. Consiguió hacerle retroceder sin realizar ninguno de sus ataques con éxito. ¿Pero acaso esas serían las únicas oportunidades del joven para acometer?

No...en absoluto.

—Parece que sabes lo que haces, señorita. ¡¿Pero acaso podrás con esto!?—Apenas terminó de hablar,  poco después su grandísima espada fue levantada por completo por encima de su cabeza en dirección a su oponente en un golpe en caída.—¡Estilo del dios del norte! ¡Shinpuru Katto III!—Y con aquel ataque, el golpe de su espada cayó sobre la cabeza de la joven espadachina a la que el espadachín Bloodmoon aún consideraba como una vicealmirante de la marina.

Por muy espectacular que pudiera sonar el golpe de su ataque, en realidad se había inventado la primera parte del nombre, y la segunda no tenía una mayor traducción que la de "corte sencillo". El ataque fue con gran potencia hacia su enemiga, y una vez más, cómo si aquellos fueran los únicos movimientos que conocía (¿sería ese el caso? No...¿Verdad?) volvió a realizar un corte girando sobre sí mismo con la espada, pudiendo llegar a atacar a todos aquellos que estuvieran en su área de impacto, atacando esta vez en dirección al muslo zurdo de la espadachina de un cabello diferente al que su verdadera identidad oculta, tratando de desestabilizar su andar.

—¡Estilo Dios de la espada! ¡Setsudan tsuisuto II!—Que no significaba otra cosa que no fuera "giro cortante".

Solo cuando consideró que su ofensiva había sido exitosa, retrocedió de un salto hasta alcanzar una separación de cinco metros contra su oponente, quedando a otros escasos cinco metros del círculo en el que todo el resto del público, gritando en ovación a la marine, esperaban la conclusión del combate, que parecía estar muy lejos aún de llegar a un claro ganador.

—¡No me vencerás si solo sigues defendiendo, marine! ¿Que te ocurre? Es que acaso el poder de mi espada es demasiado para ti. Bueno, no me extraña. Jamás podrías soportar una ofensiva total de una espada de una tonelada de peso, hecha de un metal especial llamado Tabitetanio, que se encuentra en las islas más peligrosas del Grand Line.

Si la espada pesaba una tonelada...definitivamente ese hombre era un monstruo titánico.

Aunque claro, este en realidad no era el caso tampoco.
no cantes victoria todavía
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#6
80 de verano, Año 18 ❥ Tabjin, a las afueras

Breaking all the rules 'cause they were only habits

─ ♚ ─

Aun contaba los segundos para el movimiento de su enemigo cuando este habló ante ella, la distancia que Nyxara había colocado entre ambos después de su acometida, esos siete metros en los que se había desplazado con la inercia anterior en ese círculo al cual se reducía su existencia, le sirvieron para recuperar fuerzas.

¿Volvería a moverse con la misma rapidez que la anterior? Había sido una apuesta, una apuesta arriesgada por su parte el que su enemigo atacase únicamente de frente…esa apuesta que podría haberle costado algo más que una cicatriz en el rostro. Sus dedos presionaron los mangos de sus katanas en silencio, esperando nuevamente la ofensiva del mejor espadachín de Roshwan.

Sin embargo, la ofensiva nunca llego.

A pesar de que Nyx acababa de retroceder siete metros hacia atrás de Bloodmoon, este pareció no notarlo cuando volvió al ataque. Ella no se movió, esperando, esperando tener que volver a avanzar de frente al problema que se había transformado ese hombre para ese pueblo de helado que la había encantado con su invierno infinito, sin embargo, el choque de su ataque no fue contra su filo. Nyx no consiguió ver lo que acababa de pasar, Bloodmoon seguía moviéndose a una capacidad que sus reflejos no conseguían distinguir.
Y ese era un problema que tenia que solucionar si quería seguir en pie.

Solo lo vio saltar hacia atrás cinco metros y ahora la distancia de siete pasos a ser doce metros en ambos ¿La desesperación por impresionar al público lo hacía ver visiones? Nyxara Archeron lo escucho con atención, aquello era un burdo intento de instigarla a avanzar en su contra.

Hacia falta mucho más que palabras vacías para provocar a una Archeron.

Con lentitud provocadora elevó la barbilla en ese gesto de soberanía absoluta – Que fascinante espectáculo – Y su voz, gélida como el mismo clima inclemente de Roshwan, se extendió por toda la arena acallando cualquier murmullo – Blandes tu pedazo de metal a siete metros de distancia y huyes cinco metros hacia atrás – El mar de sus ojos se fijo en el rostro de su enemigo mientras sostenía las empuñaduras de sus armas – Si tanta prisa tienes por cortarme, Bloodmoon, mueve los pies y ven a buscarme – como una reina, dicto sentencia contra su adversario, mientras su mirada se mantuvo el frente, para analizar la trayectoria de un posible nuevo ataque – No pienso gastar suela persiguiendo a un pavo real que solo sabe pelear contra su sombra –

Pitagoras del desplazamiento, ño se que estoy haciendo ;-;
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#7
Cuando quiso darse cuenta, estaba viéndose sorprendido, catalogando su ofensiva superior como un ataque que no podría defender de ninguna de las maneras. Un ataque que la vencería de un par de golpes nuevos que claramente llevaban consigo toda la potencia que su cuerpo podía darle para momentos como estos, donde un rival es claramente digno de enfrentarse a las mejores cualidades del gran espadachín Bloodmoon.

Entonces...¿por qué no se movió? Pero...ella estaba ahí, delante de él. Estaba a solo un metro. ¿Cómo había terminado?...Un momento.

—¿Qué estás, huyendo? La gente no te va a dejar salir.—Y es que, la joven Nyssa Vale, quién había decidido saltar siete metros estando a seis metros de distancia del público, se estrelló de lleno contra una masa de personas a las que por suerte no llegó a derribar, pues un grupo de granjeros bastante acostumbrados al ganado de grandes animales bien dotados de fuerza habían recibido el impacto, acabando entre los brazos de al menos tres de ellos que intentaron conseguir que no cayese al suelo.

—Venga señorita, por favor, que hemos apostado mucho dinero por usted.—Dijo el que había recibido el mayor impacto, empujándola al centro del escenario con más fuerza de la que esperaba, ayudado en un impulso junto con los otros dos compañeros de oficio.—¡Lo siento!

Y es que, sorprendentemente, aquel empuje había sido más fuerte de lo esperado, haciéndola mantenerse a tan solo cuatro metros del que seguía siendo su oponente, quién fingiendo que no había ocurrido nada, mantuvo su espada al frente, esta vez, sin moverse contra su adversaria marine.

—¡No sé que clase de juegos mentales estás usando en mi, Vicealmirante, pero no dejaré que sigas jugando con mi mente! ¡Demuéstrame que sabes lo que estás haciendo!—Colocó su espada frente a sí mismo, con la punta de la hoja mirando directamente hacia el suelo, ladeada, esperando la arremetida del rival, pues esta vez, no sería él quién avanzaría cargando contra su enemiga.

Creyéndose quién tenía la ventaja, se estaba sintiendo por primera vez humillado en un duelo, y no esperaría que una simple marine fuera a derrotarle si quería convertirse en el mejor espadachín del reino.

Iñañi, ¿eres tú?
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#8
80 de verano, Año 18 ❥ Tabjin, a las afueras

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─ ♚ ─

El contacto tosco de la multitud a su espalda no logró alterar los rasgos de su rostro. Redujo las palabras y el empuje a un lejano ruido de fondo, reajustando la postura sin soltar el agarre de sus espaldas; debido al impulso, su cuerpo volvió a la misma distancia inicial en la cual había empezado todo. La mirada de advertencia que lanzó hacia el publico para acallar el bullicio fue tan gélida como la nieve que caía inclemente.

Ahí estaba nuevamente él. A esos exactos cuatro metros, el mejor espadachín de Roshwan al cual le gustaba demasiado escuchar el sonido de su propia voz y ella lo escuchó con la misma tranquila indiferencia que se escucha un berrinche; retándola con su espada hacia el suelo buscando cambiar las reglas del juego que ella había colocado en un inicio.

"Error, Bloodmoon".

Sabía que si avanzaba hacia él, ese hombre intentaría bloquear o golpear con mayor fuerza, no era un duelo de estrategia el que se leía en sus acciones. Si avanzaba en primer lugar, él tendría que defender.

Porque ninguno de los dos pensaba detenerse.
Y Nyx, tendría que jugar sus cartas si quería mantener en pie en las ofensivas pendientes.

Su espalda se tensó mientras su centro de gravedad bajaba con ligereza flexionando sus muslos, esa acción previa antes del avance directo hacia él mejor espadachín de Roshwan. A diferencia de él, su avance no fue explosivo, sino, de frente y calculado. Los cuatro metros que los separaban llegaron a cero, esta vez, frente a frente, Nyxara Archeron volvió el acero una extensión mas de su cuerpo al instante que giraba sus katanas dibujando el relámpago circular, ese que iba directo hacia la mano hábil con la que Bloodmoon movía su espada.

Ese ataque que buscaba hacerlo perder agarre para sus próximas acciones.

Sabía que su enemigo buscaría parar su ataque o al menos enfrentarla directamente, por ello, en el instante que su acero se encontrase contra el del espadachín, ella utilizaría la inercia de la estocada y el empuje de sus piernas para volver a retroceder 6 metros de distancia entre ambos.

Amortiguo el impacto del golpe con la flexión de sus piernas, dejando que su larga trenza azabache cayera sobre su hombro. Mantuvo su respiración bajo control mientras el mar de sus ojos, ahora transformados en un puñal de acero, se clavaban en la próxima acción de Bloodmoon para adelantarse a sus movimientos.

Iñañi!? No me des esperanzas de que aparezca, que me emociono y me blusheo
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#9
Tal y cómo se esperaba, aquel joven espadachín comenzó a bloquear el ataque de su rival al momento que vió como la joven se acercaba hasta él para intentar atacarle, demostrando una velocidad a la hora de acercarse mucho menor a la que tenía sus dedos al mover la katana. El joven hasta ahora extravagante se sentía en una pelea digna de mención, pero la gente no parecía tan contenta con ver un enfrentamiento como aquel. Querían un desenlace, una disputa en la que alguno de los afectados finalmente terminase vencido.

Por fortuna para la muchacha, quién recibía los constantes abusos no era ella precisamente.

—¡Oye, chaval! ¡A estas alturas ya deberías haberla derrotado! ¡Si tan buen espadachín eres, una soldado raso no puede ser problema!

El rostro de Winter, cargado de confianza y orgullo desapareció en el mismo instante que escuchó aquellas últimas palabras.

—Ha...¿ha dicho soldado raso?—Miró de vuelta a su oponente, resaltando en su figura la ausencia de una capa distintiva y una condecoración que la designase como marine de alto rango. Se quedó unos cuántos segundos atónito, sin ser capaz de procesar aquella información mientras repetía aquellas palabras en su mente una y otra vez.—¿De verdad eres solo una simple soldado?

La cara comenzaba a colorearse con un carmín significativo de una creciente vergüenza, una humillación en la que él mismo había caído por creerse una mentira inventada por sí mismo, en lugar de ser plenamente consciente de haberla inventado. Ahora debía aceptar una realidad de la que no estaba dispuesto a permanecer. Ella no podía ser un problema para él, quién se convertiría en el mejor espadachín de Roshwan, si es que acaso no lo era ya, ¿verdad?

—¡Te vas a enterar por haberme engañado, bruja!—Respondió con claro enfado, acercándose hasta su rival mientras trataba de alejarse de un salto, dando él mismo otro en consecuencia cuando vió que sus pasos no serían suficientes para conseguir alcanzarla.—¡Estilo del dios del norte! ¡Shinpuru Katto II!

Aquello tenía que acabar de alguna forma, y estaba dispuesto a cerrarlo antes de que finalmente se recompusiera de todo lo que estaba ocurriendo.

Demasiada fé tienes tú de que nos honre con su presencia
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#10
80 de verano, Año 18 ❥ Tabjin, a las afueras

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─ ♚ ─

El beso de su acero contra el de Bloodmoon resonó en la arena y en su cuerpo. Nyx afianzo el agarre de sus katanas cuando Vesper golpeo contra la espada del mejor espadachín de Roshwan, plantó los pies en la arena asegurando no quebrar su propio balance mientras ejercía la fuerza con los brazos acompañada del impulso de su espalda y el abdomen al momento que el relámpago circular se dibujaba contra su enemigo.

Apretó los labios.
Empujo hacia adelante.
El inconsciente, acunado por la sonrisa de Seren.

Y sus katanas, quebraron la defensa de Bloodmoon.

El corte fue hacia su muñeca hábil y parte de sus antebrazos; la multitud a su alrededor vitoreo la acción como si hubiesen estado conteniendo el aliento y esperando que ella tomara la ventaja de la ofensiva. Sin embargo, ella no se regocijó con su ataque. No era necesario, la multitud ya hacia lo suficiente con golpear el ego de ese noble que había causado demasiados problemas a personas erróneas.

Personas que esperaban algo más que un corte limpio en su mano hábil y sus antebrazos.

Las katanas volvieron a girar en sus muñecas y la sangre que pertenecía al mejor espadachin de Roshwan manchando la plata de sus espadas, golpeo con fuerza el suelo de la arena helada. Con la nieve pintada de rojo, Nyx ladeo ese rostro de líneas finas y pecas dispersas con una lentitud insultante, logrando hacer que su trenza a su espalda, danzara con ella; elevo el mentón con esa belleza helada, con ese orgullo que cortaba más hondo que un puñal – Ríndete Bloodmoon – no era una petición, era una sentencia.

Una que sabía, si ella estuviera en la situación de ese hombre, no aceptaría.
Así tuviera que aferrarse a la vida con las uñas.

Sus dedos presionaron el mango de sus armas y el cuero crujió bajo el agarre – Te sangra la mano hábil y tu espada pesa lo que pesa tu vergüenza – Y el mar de sus ojos repaso de arriba abajo esa postura quebrada, ese orgullo pisoteado y la sangre que no paraba de brotar – Ríndete mientras aún te queda algo de dignidad para salir de este círculo por tu propio pie –

Ojala se aparezca con su skin de Itachi. Notice me, senpai u/v/u
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