Hace 1 hora
No había utilizado la técnica correcta. El movimiento de su espada no fue el adecuado, y su ego le había cegado hasta tal punto que no sólo había lanzado ataques al propio aire sin darse cuenta de que su contrincante ya no estaba ahí, sino que ahora había recibido un golpe de lleno en el torso que había cortado por encima de la tela, haciendo sangrar el templo que era su propio cuerpo, dejándolo en una clara y evidente desventaja.
Sangrando, poco a poco su cuerpo comenzaba a perder aquellas gotas rojas que caían al suelo para perderse para siempre, teniendo que dejar que aquellas heridas se curasen para que el cuerpo hiciera su trabajo, y la sangre volviera a su sitio. No dejaría marca en su cuerpo, pues la herida no había sido tan profunda y conocía de sobra la manera de remediar aquel inconveniente, pero en cambio, el agujero en su cartera se haría presente en cuanto tuviese que pagar por la reparación de sus carísimos ropajes.
En ese momento, ya había perdido el combate.
Winter bajó la espada, mas no por orden de la marine, sino porque su propia voluntad y espíritu de lucha le habían terminado por abandonar. Ya no tenía motivo para seguir luchando, pues estaba claro que, incluso si ganaba, le quedaba aún un enorme recorrido por delante para convertirse en el mejor espadachín de Roshwan.
—Está bien, admito la derrota.—Dijo con aquella voz tan aguda y estúpida que tenía, tratando de sonar con seriedad aún con lo dificil que aquello le resultaba al público.—Aunque sé que puedo vencerte en estas condiciones, has conseguido darme un golpe completamente de lleno, y eso implica que aún estoy lejos de mi objetivo, especialmente si no eres más que una soldado raso. Si algún día llegase alguien de un rango por encima del tuyo, seguramente no lo tendría tan fácil, y eso...demuestra que tengo aún mucho que aprender.
Sin perder más tiempo, el joven Bloodmoon comenzó a aplicar uno de sus botiquines en la zona afectada por la herida y la hemorragia, cortándola de inmediato para que dejase de fluir la sangre, y recuperando con rapidez el daño que las heridas enemigas le habían causado casi por completo. Como dijo, podía ganar si lo daba todo, pero con lo que allí había ocurrido, para él ya era más que suficiente.
—Gracias por demostrarme que aún existen oponentes que merecen la pena, señorita...—nunca llegó a pronunciar su nombre, por lo que no sabe como llamarla.—No importa. Me ganaré el conocimiento de tu nombre la próxima vez que nos veamos, marine. Por ahora...iré a seguir entrenando.
La gente comenzó a hacer aún más ruido que antes. Mientras algunos aplaudían, otros se reían a carcajada suelta, y otros simplemente se quejaban de que su apuesta no hubiera tenido beneficio alguno. La gente, de una forma u otra poco a poco comenzó a replegarse, sabiendo que aquel largo espectáculo finalmente había terminado, y que seguramente, al menos por un tiempo, volverían a sus vidas normales sin la molestia del auto proclamado mejor espadachín del reino Roshwan...quién descubrió que en este mundo, incluso para ser el mejor de tu propia tierra, aún quedan demasiados enemigos a los que derrotar.
Sangrando, poco a poco su cuerpo comenzaba a perder aquellas gotas rojas que caían al suelo para perderse para siempre, teniendo que dejar que aquellas heridas se curasen para que el cuerpo hiciera su trabajo, y la sangre volviera a su sitio. No dejaría marca en su cuerpo, pues la herida no había sido tan profunda y conocía de sobra la manera de remediar aquel inconveniente, pero en cambio, el agujero en su cartera se haría presente en cuanto tuviese que pagar por la reparación de sus carísimos ropajes.
En ese momento, ya había perdido el combate.
Winter bajó la espada, mas no por orden de la marine, sino porque su propia voluntad y espíritu de lucha le habían terminado por abandonar. Ya no tenía motivo para seguir luchando, pues estaba claro que, incluso si ganaba, le quedaba aún un enorme recorrido por delante para convertirse en el mejor espadachín de Roshwan.
—Está bien, admito la derrota.—Dijo con aquella voz tan aguda y estúpida que tenía, tratando de sonar con seriedad aún con lo dificil que aquello le resultaba al público.—Aunque sé que puedo vencerte en estas condiciones, has conseguido darme un golpe completamente de lleno, y eso implica que aún estoy lejos de mi objetivo, especialmente si no eres más que una soldado raso. Si algún día llegase alguien de un rango por encima del tuyo, seguramente no lo tendría tan fácil, y eso...demuestra que tengo aún mucho que aprender.
Sin perder más tiempo, el joven Bloodmoon comenzó a aplicar uno de sus botiquines en la zona afectada por la herida y la hemorragia, cortándola de inmediato para que dejase de fluir la sangre, y recuperando con rapidez el daño que las heridas enemigas le habían causado casi por completo. Como dijo, podía ganar si lo daba todo, pero con lo que allí había ocurrido, para él ya era más que suficiente.
—Gracias por demostrarme que aún existen oponentes que merecen la pena, señorita...—nunca llegó a pronunciar su nombre, por lo que no sabe como llamarla.—No importa. Me ganaré el conocimiento de tu nombre la próxima vez que nos veamos, marine. Por ahora...iré a seguir entrenando.
La gente comenzó a hacer aún más ruido que antes. Mientras algunos aplaudían, otros se reían a carcajada suelta, y otros simplemente se quejaban de que su apuesta no hubiera tenido beneficio alguno. La gente, de una forma u otra poco a poco comenzó a replegarse, sabiendo que aquel largo espectáculo finalmente había terminado, y que seguramente, al menos por un tiempo, volverían a sus vidas normales sin la molestia del auto proclamado mejor espadachín del reino Roshwan...quién descubrió que en este mundo, incluso para ser el mejor de tu propia tierra, aún quedan demasiados enemigos a los que derrotar.
buena partida, bien jugado
![[Imagen: dF2OaZv.png]](https://i.imgur.com/dF2OaZv.png)
otras firmas hermosas
