[EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 1
#1
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39 de otoño, Año 18
18:23,
Algún lugar de Kutsukku


Hacía mucho tiempo que nadie se atrevía a llevar a cabo una iniciativa como aquella. Los rumores se habían esparcido como auténtico fuego a lo largo y ancho del South Blue: desde las costas de Briss hasta las selvas de Samba, y, por supuesto, incluso en los callejones de Kutsukku, todo el mundo sabía que se cocía algo. Las redes de comunicación más orgánicas de la piratería —esto es, los rumores y el boca a boca, naturalmente— habían esparcido murmullos, cuchicheos y ecos que se habían repetido incesantemente, casi como en un juego de teléfono estropeado, a lo largo de barcos, bares, cantinas, tabernas y tugurios de toda clase. No quedaba nadie —al margen de la gente respetable del mundo, claro— que no hubiese esta versión o aquella de lo que en aquellos días estaba por tener lugar, aparentemente en Kutsukku: un hombre había decidido plantar cara al destino, y no estaba solo en aquella tarea. Para su empresa, había dependido precisamente de aquellos susurros que se habían ido repitiendo de un lugar a otro, confiando en que se esparcieran como, de hecho, acabaron haciendo: presentaba su candidatura al trono del Rey de los Piratas. Tenía un plan, y no quería, ni podía, hacerlo solo.

Según cuanto se oía, pronto tendría lugar un acontecimiento en aquel vertedero perdido de la mano de Dios que llamaban Kutsukku. Nadie conocía el lugar exacto ni la hora exacta, pero uno no podía más que confiar en los rumores si quería ver de qué iba todo aquello. Sin embargo, sí que se había hablado de un sitio, un fondeadero clandestino alejado de ojos indiscretos, o, al menos, todo lo que podía alejarse uno de miradas indiscretas en el South Blue. Era un lugar del que, al menos hasta entonces, solo algunos habitantes de la isla habían tenido constancia; la localización no había sido elegida al azar. La anarquía reinante en aquella isla, desierta en su mayor parte, donde el smog impedía el paso de la luz del sol, con niebla y humo por sus cuatro costados, árida e impracticable, y que se sostenía sobre las frágiles columnas del dominio criminal sobre Gear, Sump, Piston y Pinion, hacía de aquel un lugar perfecto para pasar desapercibido, lejos de curiosos y, sobre todo, de los ojos del siempre vigilante Gobierno Mundial.

Aquel fondeadero era algo así como una cueva, un abrigo que se encontraba en la costa oeste de Kutsukku, fruto de alguna clase de explosión resultante de una operación minera de orígenes dudosos. Fuera como fuera, lo que fuese que lo hubiese originado había producido un gran agujero en la roca, rodeado de peñascos y escombros semisumergidos en el agua, al nivel del mar, con únicamente un par de accesos desde tierra firme. Fácil de ocultar, fácil de vigilar, fácil de mantener... y fácil de emplear con fines espurios. El típico feliz accidente que contrabandistas, piratas y gente de la peor calaña soñaban con encontrar para llevar a cabo sus actividades. Parecía ser el lugar perfecto para algo como aquello.

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En aquel día señalado, decenas de recién llegados, y no tan recién llegados, comenzaban a agolparse cerca del fondeadero. Navíos portando banderas de toda clase y color habían atracado allí, sin nada en común, salvo el deseo —o incluso la mera curiosidad— de escuchar qué tenía que decir el hombre del que todos habían estado hablando. Eso y, por supuesto, que todos eran idealistas cargados de sueños, objetivos y metas para el futuro, con grandes planes sobre hacia dónde conducir sus propios destinos, regidos únicamente por sus propios deseos y su ambición. Gente con la que uno jamás querría cruzarse. Entre ellos, sin embargo, se contaban también aquellos a quienes habían buscado evitar a toda costa. Nada escapaba realmente a los oídos del Gobierno Mundial, que había tomado buena nota del runrún y había optado por enviar un pequeño destacamento al lugar bajo estrictísimas órdenes de camuflaje, infiltración y espionaje. El mandato para todos los uniformados había sido claro: hacerse pasar por piratas, enterarse de qué iba todo aquello y volver, preferiblemente enteros, con suculenta información de primera mano sobre lo que allí se tramase. También era el caso del Ejército Revolucionario, que jamás perdía una oportunidad para encontrar alianzas de conveniencia o, al menos, de estar al tanto de los movimientos de todo jugador sobre aquel tablero.

Para todo el que atracase allí, o para el que llegase a pie a través de alguno de los dos estrechos y serpenteantes senderos toscamente excavados en la roca del acantilado, no había nada en el fondeadero que hiciese pensar que aquel podía ser, de hecho, el lugar del que hablaban todos los rumores. No había grandes estandartes esperándolos, ni una hilera de antorchas, ni siquiera nadie esperándolos. Aquello estaba tan desierto como la mayor parte de la devastada Kutsukku: una vulgar oquedad en la roca, con suelos, paredes y techo de basalto, repleto de grandes charcos aquí y allá, fruto del salpicar de las olas que se estrellaban contra la piedra circundante o de las abundantes goteras. El graznido de las gaviotas, acompañados por la entrega de una nueva edición del periódico redactado por el ilustre - y para nada parcial - Edward Intha era lo único que podía llamar la atención de todos los presentes que estuvieran de camino hacia el fondeadero, o desembarcando de su barco, dando tiempo de sobra a todos los partícipes de este entresijo de la historia para poder leerlo con calma. Por su parte, una vez que llegaran a su destino, podían observar era un puñado de grandes cajas de madera vacías, corroídas por la humedad y por el moho, apiladas a un lado hacia el fondo, dando a entender que, en otro tiempo, allí existían actividades llevadas por la vida humana. Si los rumores eran ciertos, no lo parecía.



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#2
Music 
Lugar: Algún lugar de Kutsukku
Fecha: 39 de otoño, año 18


El mar tenía una curiosa manera de llevar los chismes y las noticias a buen puerto.
A veces lo hacía mediante historias de bar, otras por medio de rumores entre callejones y, en las ocasiones más entretenidas, a través de un borracho que juraba haber escuchado algo importante antes de quedarse dormido sobre la barra. Sin embargo en esta ocasión, sin embargo, el rumor había sobrevivido a demasiadas lenguas y llegó a los ojos del vagabundo por excelencia como para ser descartado sin más, la nota decía: un hombre pretendía convertirse en el Rey de los Piratas y había convocado a todo aquel que tuviera suficientes ambiciones, pocas neuronas o ambas cosas para escucharlo.
Vesper Nero había conocido a suficientes hombres que se creían destinados a la grandeza como para desconfiar de semejante declaración, sin embargo algunos acababan enterrados; otros, convertidos en canciones y quizá por eso había terminado en Kutsukku junto a su nueva tripulación...
Vesper quería entrar por el estrecho derecho, pero se confundió y fue a la izquierda, por lo que descendió por uno de los estrechos senderos excavados en la roca, con el sombrero ladeado para protegerse de la humedad y el laúd sujeto a la espalda. El Sahumerio descansaba contra su hombro, balanceándose al ritmo de sus pasos como si también estuviera impaciente por conocer al responsable de semejante convocatoria.
La isla era un espectáculo deplorable, el humo industrial ensuciaba el cielo, el suelo parecía empeñado en deshacerse bajo las botas y el aire tenía ese sabor desagradable que Vesper asociaba con los lugares donde alguien, en algún momento, había decidido que las ganancias importaban más que las personas.
-Un paraíso turístico... Claramente n esta cueva el ambiente es simplemente maravilloso, ya sabes siniestro, lugrubre, el sujeto debe ser un calabre o un gigante... como sea ese cabrón deberá tener cuidado...- //murmuró para si mismo//. -Voy a tener que presentarle al músico Vagabundo cuanto antes, que sepa que tiene competenca y somos... ¡LOS HIJOS DE LA LIBERTAD!- 
Cuando alcanzó el fondeadero, se encontró con una cueva de basalto aproximadamente de 100 metros de lado y una altura de 65 aproximadamente, charcos dispersos y cajas podridas, algunos barcos reposaban en las aguas de la entrada, mientras sus tripulantes comenzaban a congregarse en el interior. Había banderas de distintos colores, rostros desconocidos y suficientes armas como para que cualquier conversación amistosa pudiera terminar convertida en una tragedia particularmente ruidosa.
Vesper se detuvo junto a la entrada y recorrió el lugar con la mirada, no había escenario, ni anfitrión, ni una señal que distinguiera aquel agujero de cualquier otro escondrijo utilizado por contrabandistas //Fue entonces que soltó una risita//.
-Nyejejejeje, el hombre es un genio de la discreción o se olvidó de hacer la invitación más expresa a todo aquel desquiciado a su propia reunión-.
Sin esperar respuesta de nadie en particular, avanzó unos pasos y siguió esperando más adentrandose a proximadamente a unos 4 metros dentro de la caverna, siempre atento escuchando con su buen oido y con el sahumerio en la mano, por cualquier cosa y comenzó a silbar aprovechando el eco de la cueva.
No era una canción de guerra ni un himno dedicado a ningún futuro monarca, era una melodía vieja, de esas que hablaban de barcos que nunca regresaban y hombres que abandonaban sus hogares convencidos de que el horizonte les debía algo.
Quizá aquella fuera la verdadera razón por la que había acudido.... Vesper entendía la fascinación de perseguir algo imposible y también conocía la facilidad con la que un sueño podía convertirse en una excusa para destruirlo todo a su paso.
Interrumpió la melodía antes de llegar al estribillo.



-Bueno, muchachos... de momento esta todo tan tranquilo...- //Se dijo, dirigiéndose a los presentes con una sonrisa despreocupada// -¿Alguien sabe si el futuro Rey de los Piratas piensa aparecer hoy o tendremos que elegirlo por votación? En dado caso me tomo la oportunidad de postularme voluntariamente...- //Exclamó Vesper a la nada mientras hacia una reverencia a la nada//.
//Se acomodó el sombrero y se acomodó su instrumento//.
Por primera vez desde que había llegado a la isla, Vesper permaneció en silencio, dispuesto a escuchar porque, si aquel hombre realmente pretendía cambiar el mundo, el músico vagabundo quería conocer la canción que pensaba tocar para conocerlo.
strar

Paranoias de Vesper
CONTINUARÁ...


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Vesper_Nero
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#3
Atributos Personaje


¿Era el azul sucio del cielo de Kutsukku? ¿Era el desayuno que se había metido entre pecho y espalda? ¿El mojón que había dejado hace media hora en el váter? No lo sabía a ciencia cierta, pero se sentía bastante liberado, bastante ligero, como si hoy fuese uno de esos días en los que algo interesante iba a pasar. Y como no. - Es hoy, es hoy - Murmuró a voces para sí mismo desde el borde de la cama. Y es que hoy se iba a dar eso de lo que tanto habían hablado. Los rumores habían corrido por las calles como cuando el peliblanco sentía la necesidad de soltar lastres, y cada minuto que se acercaba cobraba más fuerza. Alguien quería ser el rey de los piratas, alguien quería morder aquella fruta prohibido difícil de alcanzar y el perro callejero no sería el único que se iba a perder aquel acontecimiento. Además seguro que se iban a repartir tortas y, pese a que Kai no era católico apostólico románico, le gustaba dar hostias como panes y panes como pedos. Abrió la ventana de un manotazo, después de levantarse de la cama de un salto, y olisqueó el aire que venía del callejón sobre el que estaba su ventana. - ¡Ah! ¡Olor a mierda! ¡Que bien joder, como me encanta! ¡Me puto flipa! - El desierto de chatarra se extendía frente a sus ojos, más allá de las azoteas que tenía en frente, aquello que tanto le recordaba a su hogar y por un momento hubo un pequeño paralelismo. Se vio a sí mismo abandonando su hogar en busca se vivir la vida que quería. ¡Hacer lo que le diese la puta gana sin darle explicaciones a nadie! Así que le tocó agarrar por los huevos a la vida.

- Quiero ver que se cuece. Verle el careto a ese que quiere ser el pirata supremo, igual y me puedo colar en su barco je - Pensó con la mirada perdida en la lejanía, maquinando. - Como que me voy a quedar en este mierdero comiendo mierda - Espetó, casi como si intentase discutir con aquella diminuta parte de su yo interior que representaba lo racional. - No no, a ver... - Se separó de la ventana y puso todas sus cosas sobre la ristra de muelles que llamaba cama. - Calzon… Bah les doy la vuelta y punto. Esto, el kaNABO, Premio y Castigo... - Se puso sus guantes. - ...las espinilleras - Se levantó los pantalones y se puso las punteras rápidamente. - Aquello... un par de esto otro... los dinamófonos... - Se metió un par de caracoles entre los bolsillos de la chaqueta, donde ya previamente había metido algo. - Yo creo que ya, un poco de... - Terminó de recoger todas sus pertenencias y se levantó, se dirigió a la puerta de su habitación de motel y echó la vista atrás. Qué suerte había tenido de acabar en aquella isla. - Ah se me olvidaba - Volvió hasta su mesita de noche y cogió un plátano. - Por si me da un amarillo - Lo guardó en uno de los bolsillos exteriores de la chaqueta. - Ah... Y que no se me olvide, de dejar un regalito... - Se subió sobre la cama, de pie, se bajó los pantalones. Lo que siguió fue una flexión de rodillas para, quedando de cuclillas, dejarle el desayuno a la vieja que se encargaría de recoger su estropicio. - Listo - Se subió el pantalón ya frente a la puerta.

Una carrera rápida escaleras abajo hasta llegar al hotel, tocar la campanita para acelerar el paso de aquella babosa arrugada que miraba con desdén al joven cada que lo veía. - Doña, no nos hemos llevado muy bien, pero le quería dar gracias por todo, por cuidarme. Me voy, para no volver. Y no volviendo, adiós. Te he dejado una propina por aguantarme todo este tiempo, que le vaya bien y no le caiga sal nunca en la chepa - Asintió con la cabeza y salió al trote por la puerta, perdiéndose por los callejones adyacentes antes de que aquella vieja asquerosa encontrase el pastel que le había dejado como propina.

La gente estaba revuelta, hablaba por los codos por lo que se supone que iba a pasar, habían muchos sitios donde el rey iba a hacer lo suyo, supuestamente, pero había uno que se repetía más que los demás. - Ese, ese, ahí tengo que ir, mayormente, ahí - Susurró para sí mismo, encauzando sus pasos hacia la dirección que señalaban, había más personas curiosas que se dirigían al mismo sitio, no había tanta pérdida. Un periódico maltrecho había acabado a sus pies por el camino, así que ya tenía la dopamina suficiente como para llegar al fondeadero ese sin aburrirse.

Empezó a leer aquellas páginas. En primera plana un hombre con la cara revenida, bueno, un pescado para ser más exacto. Y así fue saltando de foto en foto entre las páginas. - Uff, mucho texto, mucho texto... - Negaba con la cabeza. - Vaya mamelungas - Se detuvo en una de las noticias y leyó su titutar. - Era una elfa. Bueno, en fin, cada loco con su tema - Siguió hasta que llegó a una de las últimas páginas. - Dios - Se detuvo en mitad del camino que transitaba. - Vaya par de montañas, quien fuera piolet para escalarlo. Como dos carretas - Un culo como colofón final del bombazo informativo. - El super culao, la amenaza cárnica - No podría mentir si no dijese que se quedó mirando la tinta durante un par de segundos más hasta que pasó a la siguientes páginas. - Jose Juan, que habrás hecho eh. El que come callado come dos veces - La imaginación del luchador callejero volaba, pero le daba la sensación de que era uno de esos pervertidos que robaban bragas. - ¡Epa! ¡Pero si es el putísimo K A I! ¡Ay va mi vieja, treinta millones! Je - Su nombre y su foto estaban en esa sección del periódico de la que su madre siempre rezaba que acabaría. - Coño, si sale el Moai también. Retratado, eres tu literal - Le hablaba al periódico como si Hanma le escuchara. ¿Habría encontrado ya a su padre?

Cuando se quiso dar cuenta había llegado cerca de la zona de entrada, había acabado casi en la costa y los caminos se estrechaban, había visto a un par de personas pasar por delante siempre que levantaba la vista del periódico, pero no se había parado a distinguirlas, por lo que siguió el camino.

Las paredes se levantaban, se estrechaban y a cada paso eran más rocosas y húmedas. El olor a mar se iba intensificando, igual que la humedad y la sal, le empezaba a picar la nariz, y eso a veces significaba movida. Caminar entre aquellas dos paredes del camino, pese a su tamaño reducido y que podía pasar perfectamente, le hacía sentirse encerrado, así que no tardó en enrollar el periódico en la palma de su mano y seguir con la vista al frente.

De repente su campo se abrió. Entre la oscuridad que se empezaba a cerrar en torno a él apareció una luz, una apagada, pero sin duda del exterior. Una gran cámara apareció frente a sus ojos, gigantesca. Debía ser varias veces él de alto y como muchas más de largo. Cajas vacías tiradas aleatoriamente al fondo, no tenían pinta de tener nada dentro y si lo tenían, el verde que se mezclaba contra la madera ya lo habría echado a perder. Pero lo importante es que allí había gente y uno habló. Decía con un tono de sorna, casi de broma, que se postulaba a ser el rey de los piratas. Kai levantó las cejas en una expresión que rezaba "¿Dónde me he metido?". - Pa' lo que ha quedao' la piratería. Putas y borrachos - Dijo a la espalda de aquel hombre moreno, sin perder mucho el tiempo se desviaría hacia su derecha, siguiendo la pared natural de la cueva. - ¿Ya se *burp* fue o qué? - Preguntó al aire y su voz, y eructo, retumbaron por toda la cueva, hasta el kanabo que llevaba a su espalda vibró.

¿Acaso había perdido la oportunidad de conocer a ese supuesto rey o todo era mentira?

cositas V2
Leyenda de una Leyenda
- Narro -
- Hablo -
- Pienso - 
- *Burp* Eructo -
- *Fhiii* Pedo Ninja - 
- *FWRA* Pedo Pesado - 
[Imagen: Chat-GPT-Image-2-ago-2026-17-55-55.png]
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#4
Capitulo 35: A la caza de los sueños; Parte 1
Lugar: Algún lugar de Kutsukku
Fecha: 39 de otoño, año 18
Hora: 6:00 PM




El sonido de las olas al llegar a la orilla era tan solo la advertencia de que finalmente habíamos alcanzado nuestro destino y que era el momento de poner a prueba nuestras habilidades. Con un propósito que parecía querer tentar nuestra suerte, nos adentrábamos en aguas totalmente desconocidas, siguiendo el rastro de unos rumores que habían despertado el interés de más de uno...por no decir de nuestros superiores. Las órdenes recibidas habían sido más que claras, debiamos infiltrarnos entre los asistentes, hacernos pasar por piratas y recaudar toda la información posible sobre aquel individuo que pretendía aspirar al título de Rey de los Piratas. Un trabajo que exigía mucha discreción, paciencia y sobre todo astucia, no podiamos cometer errores que delataran nuestra farsa… aun asi, como alguien cuya filosofía era ser lo más transparente posible, esta vez tendría que emplear otro tipo de estrategia para no ser descubierta por mi lengua.

Por ese motivo, mucho antes de alcanzar las costas de Kutsukku nos habíamos puesto de acuerdo para abandonar nuestros uniformes y vestir prendas propias de cualquier tripulación pirata. Gracias a las habilidades de Nyssa quien se encargó de conseguir los mejores atuendos a la moda, no podíamos portar ninguna insignia gubernamental, ni tampoco los colores característicos de la Marina, seguramente mis compañeros usaran identidades falsas, por mi parte…intentaré no revelar mucho sobre mi origen. Por otra parte el Leviathan, no podía quedarse al margen de aquella transformación tan radical, Alex se encargaría de movilizarlo en una posición un poco apartada del fondeadero principal, donde nuestra presencia no llamara la atención innecesaria. Por lo tanto antes de llegar a este punto, nos encargamos de cambiar las velas y las banderas, retirando cualquier distintivo que permitiera reconocer nuestra facción y sustituirlos por elementos más acordes con la pirateria, como ultima medida de seguridad, cada miembro de esta división intercambiara sus coordenadas para mantenernos en comunicación con nuestros denden mushis y denden visual.

Sentada sobre el barandal del barco, sentía cómo la brisa marina sacudía suavemente mis ropas y revolvía mis cabellos por capricho. Desde aquella posición esperaba pacientemente a que mis colegas terminaran de prepararse antes de emprender nuestro camino. Mientras tanto…decidí aprovechar el tiempo para echar un vistazo al periódico que había llegado desde el cielo, pues, de hecho, había varios ejemplares esparcidos sobre la cubierta. ¿A qué se debía semejante acontecimiento? Bueno, no todos los días recibíamos noticias capaces de despertar tanta curiosidad. Asi que tomando uno de los periódicos entre mis manos, comencé a leer sus páginas quedandome impactada por la primera pagina – ¿Fuguwu? — Susurre aquel nombre quedando realmente sorprendida al ver el Almirante Gyojin, no es que lo conociera realmente y tampoco me consideraba tan intelectual para saber sus logros, pero todos estos sucesos me sorprendida realmente porque venian de los altos mandos.

Cruzándome de piernas para seguir leyendo atentamente cada página, mis manos deslizaban hoja tras hoja, hasta que me quede exactamente en el apartado de los sepulturas, ¿Quienes eran estos tipos?, lo desconocia realmente, lo que llamó realmente mi atención fueron los nombres de Stroud y Enji, quienes se llevaron la gran hazaña de dar de baja a esta banda criminal, sentía gran orgullo al saber que en el mundo había grandes colegas que hacian valer la ley absoluta. Mientras seguía leyendo aquel párrafo con poco detalles, mi expresion pasó a ser de total disgusto cuando lei el nombre adjunto —Shin Hasegawa– en el momento que pronuncie su nombre sentí como un escalofrio recorrio mi cuerpo hasta quedarse debajo de mi garganta, provocando que escupiera hacia un costado fuera del barandal…esa era la peor sentencia de repulsión que le podría brindar a alguien. –¿Sigues vivo?-- me pregunté a mi misma, no podía creer que fuera mi superior y aun así ¿le debía rendir respeto?...--¡JA! ¡Nunca!-- mencione tras deslizar la hoja, no quería leer nada que fuera de ese sujeto.

Con los recientes sucesos en los blues, estas noticias eran realmente importantes. Hasta ahora había dos bandas que hacían mención por su reputación, Los Wangas y Los hijos de la libertad, nombres curiosos pero que sin duda...no olvidaría tan fácilmente, especialmente porque la foto de Mika destacaba por la belleza de una mujer cuya carisma se podía apreciar a primeras. La otra fotografía logro hacerme sonrojar levemente por algun motivo, se trataba del capitán de los Wangas —¿Taito?--- susurre aquel nombre tras recordar las palabras de mi abuela de comenzar a buscar marido, no sé por qué…pero mi mente proyectó una vida entera en cuestión de segundos. Una en la que terminaba casándome con algún pelirrojo de dudosa estabilidad mental, viviendo en una casita rodeada de flores que seguramente olvidaría regar, preparando guisos calentitos que terminarian quemados y cantando alegremente canciones de mujer despechada mientras hacía las tareas del hogar. Como buena esposa...¡A mi marido lo exprimiría todas las noches hasta dejarlo más seco que una pasa…una vida de puras guarrindongadas! y….¡¿PERO QUÉ CLASE DE FUTURO ERA ESE?! ¡¿EN QUÉ MOMENTO HABÍA PASADO DE SER UNA MARINE HONORABLE A SER LA ESPOSA DE UN PIRATA?!

Sacudí la cabeza con esmero mientras trataba de huir de esos pensamientos que solo me generaban confusión —Centrate Kagura…¡Centrate, en tu corazón solo puede existir un hombre!...-- me regañe tras sentir que me era infiel a mi misma, pero por unos segundos la duda me invadió…¿Había alguien en ese espacio?...Quién sabe. *Imagen de mono fumador*

Tras volver a fijar mi mirada en el periodico, continue pasando las hojas del documento. Habia mucho a que reaccionar, como el asunto de Makiavelica, el Pran Ferea que por alguna razón escuche el graznido de un cangrejo a los lejos...pero eran ideas mias. Ahora bien, comence a reir tras leer un poema de un tal Magnus, no se porque…pero a mi mente solo venian dos tetorras bien defenidas asi que no pude evitar sonrei como una tonta mientras pasaba a la siguiente pagina –Que sujeto tan agradable…un puto poeta– Mencione con cierta malicia tras ver la fotografia de los cangrejos que en sopa seguramente se verian mejor.

Vecindad denunciante, una superheroína que en vez de traer orden y paz, su nombre lo unico que ocasionaba era caos en escala —Centella…¿Que clase de heroína eres?-- pregunte pero aun estaba sonriendo como estúpida debido al poema de ese tal Magnus, por lo tanto al leer las primeras lineas de libertad mediante crimen, mis ojos se abrienron como platos tras ver aquel superculao que destacaba al final de esa hoja –¿ACOSA PECTORALES? ¿GLUTEOS FIRMES?...PERO….¡¿QUIEN ES ESTA IMITADORA?!--- grite totalmente indignada tratando de comprender quien me estaba dejando con tan mala reputación, osea…toco pectorales…en el peor de los casos los muerdo, pero…aun asi, soy toda una dama que respeta a tan ¡Hermosos caballeros! —Maldito denunciante…ojala se te oxiden las tetas…– no se porque, pero se me vino a la mente un hombre de acero, pero bueno.

Las ultimas paginas eran los anunciados de los wanteds, rostros nuevos, cifras nuevas y sobre todo perfiles que no me eran de total importancia, a pesar de ello debia memorizar lo mas que podía…ese era mi verdadero deber, pero mis sentidos se adormecieron en el momento que un wanted descanso sobre mis dedos, el perfil que tenía delante de mi lo conocía perfectamente, esa mirada afilada en tonos azulados, cabellos en tonos bermellón y un semblante que anunciaba problemas si te metias con él, si…ahí estaba…lo que realmente estaba buscando durante años, una verdadera pista que me llevara a…—Kamui— pronuncie su nombre sintiendo esa melancolía que quería apoderarse de mi, abrumarme con recuerdos de un pasado lejano, sentí mi corazón latir freneticamente y frunciendo el ceño por esa impotencia de no tener mas detalles, pronto arrugaría ese pedazo de papel para ahora ponerme de pie y alzar la voz, el momento había llegado.


¡Escuchame! — Grité tras dejar mi mano posar sobre mi cintura esperando que mis compañeros me prestaran atención —¡Es momento de irnos!...¡Recuerden cual es el objetivo!...y ¡Manténgase juntos!--- Dictaminando la jugada que debíamos seguir, pronto comenzaría mi andar hasta quedar enfrente de mi gigante — Arceo, il est temps de partir ! Porte-moi sur ton épaule — pronuncie aquellas palabras en aquel idioma que me esforcé aprender para poder llegar a entender a mi gigante, una vez en su hombro me dejaría llevar hacia el lugar donde debiamos presentarnos todos los piratas, portando un traje llamativo compuesto por una camisa blanca con revuelos en el escote el cual estaba abierto para mayor comodida, un corset negro que resaltaba mi figura femenina, un abrigo oscuro con fondo carmesi, tambien lleva un cinturon adaptado para llevar mi equipo de soporte, mi sombrilla anclada al mismo cinturon y unas buenas botas que me hicieran ver la diva que era ademas de llevar mis guantes negros. Si… ahi me encontraba sentada con las piernas cruzadas sobre el hombro de aquel gigante, viendo todo el panorama desde una perspectiva clara y absoluta.

Al llegar a la entrada de aquella cueva cuyo diseño me parecía totalmente curiosa, no dude en bajarme con cuidado del hombro de Arceo, haciendo unas cuantas piruetas por los brazos del gigante, sujetándome de sus prendas, cintura y lo que sea que estuviera en mi descenso, llegando a sus rodillas finalmente me deslice hasta acabar sobre el suelo, de pie con los brazos detrás de mi cintura en una pose de autoridad mientras comenzaba mi caminar hacia el interior de la cueva en donde se encontraban varias personas dialogando entre ellos —¡Buenas tardes! — mencione con una suave sonrisa quedándome en la entrada junto a mis aliados,tratando de mantener el traje en mi… porque cariño…es apenas mi primera aparición y la tanga sería sorpresa para más adelante ... pues aún debían ver más de mí y de mis locuras. Por ahora me limitaria a observar atentamente el interior de aquella cueva y a escuchar mi alrededor.

Tira de la tanga
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
[Imagen: firmakagura.gif]
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#5
Atributos Personaje

La bajada por el sendero de aquel acantilado tortuoso hacia necesario que pisaras con cuidado si no querías despeñarte y partirte la crisma o al menos eso era necesario para alguien de una altura normal, las piedras difíciles de evitar o sortear para las personas mundanas era guijarros de grava que crujían bajo los pies de la mole cobriza, el cual se encontraba cómodo entre aquel terreno pedregoso. Lo que no le resultaba tan cómodo fue ese aire asqueroso y asfixiante, se ve que el Kutsukku el tema de las condiciones idóneas del trabajo y medidas mínimas de ingenie no lo trabajaban al parecer, y de sus fabricas salía una suerte de niebla cargada de olor a oxido y salitre que podrían revivir a un muerto. Entonces sus ojos ámbar se clavarían en la entrada de aquella cueva, caverna o lo que fuera eso y una sensación de paz le recorrió el cuerpo ¿El motivo? No tenia que agacharse para entrar porque el techo estaba a sesenta y cinco metros de altura. Era reconfortante no tener que hacer una postura que parecía una suplica para entrar en un sitio, cosa que nunca había pasado en un pasado cercano. Un leve movimiento se percibió entre sus mechones de pelo cobrizo, no era otra que Ratatuille, que asomaría su ojo sano y hocico negro entre los mismos para vislumbrar lo que había por allí que no era otra cosa que fango y maderas podridas como en toda la maldita isla. El dedo enorme de Hanma subiría para acariciar a su amiga, y en ese momento escucharía aquella voz cantarina desde el interior de la cueva. Y es que apenas unos metros mas alla de la posicion de Hanma se encontraba Vesper, rematando una reverencia a los presentes. Se pondría a su lado y miraria a su compañero de tripulacion con un gesto que podria suscitar camaderia pero tambien algo de advertencia. Sobre todo por el hecho de proclamar a los cuatro vientos la llegada de los Hijos de la Libertad. -Tienes la boca muy grande, Vesper.- diría enseñando una hilera de colmillos.

Pero aquel acto de proclama de los Hijos de la Libertad no fue lo unico que llamaria la atencion del Gran Oni. Una voz conocida y desprovista de decoro, modales y dignidad hablaria sobre putas y borrachos. No hacia falta que Hanma se girara para localizar al enano peliblanco, el eructo retumbaria por la cueva haciendo que fuera facil localizarlo. Era Kai y su peste. El Gran Oni ladeó la cara y soltó una carcajada que retumbo por el lugar. -Garara!. Todavía sigues relleno de gas, crio. Me alegra que conserves el pellejo-. Y haciendo contraste con aquella peste vendría algo nuevo, algo que no había visto antes.

La tensión aparente del ambiente fruto a la incomodidad porque al parecer el anfitrión no aparecía se quebró con la llegada de un saludo melodioso. Un saludo demasiado formal para una zona plagada de piratas. Giraría su rostro despacio y clavaria sus ojos ambarinos a los recién llegados. Una peli naranja con sombrilla y … un gigante. Los músculos de Hanma se tensaron en ese momento y se le dilataron las pupilas debido a la posibilidad de que ese coloso pudiera conocer de alguna manera la presencia de Akuma por estos mares y otros. Si había un gigante en aquel lugar las cosas podrían ponerse mas interesantes, podría sacarle información ya sea hablando o a golpes y solo de imaginarse poder jugar con alguien de su tamaño hacia que su rostro pétreo de costumbre se desdibujara en una amalgama de grietas grotescas. El circo que había aquí montado ya le importaba un poco menos; demostrar su supremacía como la bestia mas poderosa haciendo arrodillarse a un gigante y encima sacar unas cuentas pistas sobre Akuma le parecía una idea mas alentadora. - ¡Tu! - diría señalando al gigante - Te estaré vigilando - diría aun con aquel rostro quebrado mientras alzaba sus manos hacia atrás y producía aquella descongestión de omoplatos haciendo que sus huesos crujieran en toda la caverna. - Y en cuanto a este circo. Mas vale que comience pronto antes de que me aburra - sonreiría.

Cocina del Ogro
[Imagen: AL4aO9R.jpeg]
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#6
El joven Kasui estaba en aquel refugio donde él en su esquizofrenia creía estar con otros revolucionarios (que no lo eran, solo eran gente de a pie con malas pintas y con buen corazón como para recibirlo y seguirle el Royo) con su rostro aún herido, Kasui volvió a preguntar por los ropajes que disponían, al parecer, la mayoría de ropa que poseían era de una talla muy grande para el, eso era un problema, pero por suerte, entre aquel grupo de hombres  se hallaba una mujer. Está tenía un tamaño bastante más pequeño por lo que  pudo prestarle ropa a el muchacho. La mujer empatizó con Kasui, pues este le recordó levemente a su difunto hijo, hijo por el que hoy en día se hallaba en la lucha constante y sin valorar demasiado su vida. La mujer le comentó que justamente había estado preparando un traje para poder estar discretos entre la capa de niebla que cubría aquella isla. Kasui asintió, la tipa le pareció una genia y accedió a ponerse aquel traje.

Mientras el muchacho se vestía, se colocó un buff (pal que no entienda, una máscara rollo kakashi) en el rostro para cubrir aquellas heridas que tenía en el mismo, tener heridas en el rostro podía dar pie a malas situaciones, más, andar con el rostro descubierto podía ser ampliamente peor pues podía ser una llamada a que le golpearan ahí, como bien le recomendó hacer el panda, perfectamente podían usar esa lección en su contra.


Mientras el joven se acababa de preparar y escondía sus armas entre su capas, los habitantes de aquel refugio comentaron los rumores de un tipo que hablaba sobre ser el rey de los piratas y parecía estar haciendo un llamado a gran escala.

El muchacho no pudo evitar atender a la conversación y arquear una ceja detrás de la otra  mostrando así la curiosidad que su expresión no reflejaba.

El muchacho escuchó aquello y se acercó un poco  para así poder entender de qué estaban hablando.

El joven recolectó la información que pudo y tras unas horas el joven revolucionario partió en búsqueda de ir a aquella “citación” (recordamos que esto fue por la mañana).



Así mismo, mientras la tarde empezaba a relajarse y empezaba a acercarse su parte favorita del día (pues la luz hacía que fuera fácil esconderse pero no imposible observar)  el infante llego andando de manera sigilosa a aquella zona.

Mientras se movilizaba pudo observar el periódico, habían varios datos importantes, la marina había tenido que ajustar sus fuerzas debido a lo sucedido en impel down, esto era una desventaja para ellos? A saber. Todavía le pillaba muy lejos todo eso como para poder tenerlo realmente en cuenta pero, la información del enemigo siempre es bienvenida.


También vio que en un apartado hablaban sobre lo que parecía que iba a suceder aquel día, eso le hizo arquear nuevamente sus cejas aún que lo hizo de manera reiterada pues empezó a hilar ideas.

Si este rumor se había extendido tanto, una gran cantidad de personas ajenas a la ley se iban a empezar a movilizar gracias a sus propósitos, si lo que hablaba el tipo era cierto, podía ser un buen momento para estudiar a la gente.


El joven revolucionario empezó a pensar, en el mundo habían muchas personas con hábitos parecidos a los suyos, seguro. Quienes irían a esa reunión? Gente mala? Gente buena? Gente poderosa? Gente débil? Piratas? Espías de la ley? Todo aquello le generaba una curiosidad bastante amplia.


Kasui sonrió, recordó el día en el que conoció a sus dos primeros Nakamas, como estuvo durante horas jugando a uno de sus juegos favoritos, observar gente y buscar patrones al igual que anomalías en los mismos. Esto le hizo sentir que ese día se iba a divertir, seguro que el tipo decía algo interesante, capaz hasta algo que le pudiera beneficiar.

Y lo más importante, seguro que si había alguien del gobierno o de la tribu enemiga de su isla espiando podría tener la oportunidad de analizar cómo trabajan sus contrarios si ellos no lo veían a el. Y si no encontraba nada, capaz podía empezar a teorizar sobre la desaparición de aquella tribu contraria de su isla natal.

Kasui acabó leyendo las recompensas y vio a Magnus, el muchacho tragó saliva, incluso lo mencionarían en un poema(épico) el niño asintió, siempre supo que tenía talento.


Tras leer el periódico, el joven lo dejó tal y como lo encontró en un lugar semejante, para no dejar rastro de su posición. Empezó a mirar hacia todos lados acompañando su mirada con los movimientos de su torso y cabeza buscando darse cuenta de si alguien lo acechaba. Si habían tantos delincuentes, podría aparecer algún enemigo del pasado en cualquier momento.


Definitivamente el south estaba caliente.

Kasui llegó al lugar shifteando semi agachado (osea caminando silencioso)  y se colocó entre medio de dos rocas altas que lo permitían ocultarse debidamente con su ropaje, este observó las cajas y los alrededores, tuvo un pequeño desliz mental al ver las cajas pues se preguntó a sí mismo si existiría una fruta del diablo que te permitiera controlar cajas podridas.

No le dio mucha importancia y empezó a analizar con la mirada todo lo que con esta podía ver. ¿Encontraría a alguien escondido como el? O peor, alguien lo habrá visto a él? Por suerte pasar desapercibido era el punto fuerte de Kasui y, en situaciones donde los rumores se extienden tanto lo último que desearía sería meterse en medio de mucha gente. Imagínate que hacen un atentado formado por el gobierno.

Así mismo, Kasui se limitó a observar la zona pacientemente, confiando en la información que pudo sacar con rumores.

Estando entre las rocas pudo observar como iba llegando la gente, habían algunos seres imponentes como bien se imaginaba, algún que otro tipo de gran tamaño que seguramente en sus tiempos libres eran competidores de Classic Phisique. Por otro lado podría  ver a un tipo gigante, imposible pasar desapercibido con ese tamaño. De su hombro bajo una mujer haciendo piruetas. Hasta ahora no vio nada fuera de lo que se esperaba, más que personas ir llegando y una mujer educada (por su forma de saludar) un burracho, un tío muy fuerte…por ahora…nada muy relevante como para fijarse en algo en concreto.


aqui aqui
[Imagen: FVeewks.jpeg]
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#7
39 de Otoño Año 18
En algún otro lugar del país, pero en el Puerto, Kutsukku
600 horas


El gigante era un imparable reparador de barcos, no era de sorprenderse que su agenda ahora fuera levantarse desde temprano a lustras, ajustar, reparar y pulir cada aspecto del Leviatan puesto que, dentro de su corazón, aquel compañero era uno mas de ellos y por lo tanto no podría abandonarle a su suerte.

No paso mucho tiempo para que en aquel ominoso día a pocas horas del amanecer llegaran nuevas órdenes, unas donde claramente la capitana en su afán de no dejar a un lado al gigante ya había traducido… era realmente reconfortante poder contar con aquello, quizá era uno de los primeros sentimientos dentro de la cabeza del monstruo, pero muy en sus adentros, sentía algo mas efusivo que amor por ella… pero claro, ¿Cómo decirle? ¿Qué decirle? Eran cosas que, si bien pasaban por su cabeza, no se ofuscaba al contemplarla… era mas como un animal salvaje: fuerte, imponente, pelirroja, con un amor enfermo a los tetorros y libre. Era imposible el pensar que se le podría “atrapar” con las trampas de alguna relación.

Las indicaciones eran claras… disfrazarnos y luego reconocimiento, en lo poco que el gigante estuvo dentro de la isla se encontró con varias personas, con varios rumores y con muchos diretes… ja, si tan solo hubiera entendido algo siquiera de lo que aquellos dijeron, no solo los gritos de terror… si no, alguna otra información… nada, solo una coneja de atributos cuestionablemente enormes como la azabache, pero bueno…

Zarpo a la mar, alejándose de la isla lo suficiente como para cambiar las velas y dibujar en las “nuevas” un agradable símbolo relacionado al barco… el Leviatan ahora era un velero pirata, ni mas ni menos, tripulado por… hummmm ¿marines? Era cierto, el disfraz… bajo el ancla alejado de la isla y mientras ya sea que despertaran los demás o se preparaban… de retiro a sus aposentos dejando la puerta abierta.

Tenia varios artilugios preparados en su “tocador” se si podría decir eso al espejo sobre la mesa, el gran banco que mas que sillon era una parte de un gran tronco fue lo que le sostuvo: tomo sus antiguos y corroídos pantalones negros de trabajo, manchados y un poco rasgados adornándoles con cadenas y símbolos que asemejaban el brillo de lo caro, despeino sus cejas, amarro su cabello y empezó con lo mas complicado… un poco de suciedad en los pómulos como para agregar ojeras a sus no tan cansados ojos, dos líneas con el pincel y la tinta… pero como un detalle final, con rojizos y lo que pudo encontrar en el taller del carpintero… el equivalente a una herida en su cachete… o bueno, claro… era falsa, pero según el daba el gatazo.

Se desprendió de sus ropas y todo lo blanco que representara a la marina, con el pecho desnudo tomo iniciativa… un bolígrafo y un encendedor, había escuchado de alguna persona en el puerto que esa era la forma de tatuarse hoy en día… y por escuchar se refiere a que claramente no entendió nada y tomo lo que según el era la “información”, el gigante es muy inteligente, pero la comunicación es su debilidad.

Ahí estaba calentando no se… el bolígrafo o que se yo, ¿Cómo le hace uno para hacerse un tatuaje con eso? Cuando de repente una dama llego a su rescate, antes de generarse alguna herida o locura… fue reprendido, o al menos eso entendió… quizá esa no era la forma pensó, para cuando fue liberado de los regaños analizo la situación, quizá ¿un tatuaje con la tinta es lo mejor no?

Así fue como el gigante obtuvo el tatuaje temporal en base a pincel y tinta de la calavera pulpo en el pecho… y bueno, el tatuaje de dragón a la espalda con el que ya el había vivido básicamente toda su vida.
Una mascara de madera construida por sus manos que tapara su “hechiza” barba y bigote la cual adhirió con cabellos propios y un pegamento que se puede eliminar a lo largo del día con abundante agua.

Salió, solo para ver como aquellos animales voladores… traían eso que mas anhelaba el monstruo, “noticias” … no estaba Kagura cerca ni nadie por lo que tomo su edición del periódico, ojeo con velocidad las palabras, pero con criticidad y un ojo avispado miro y aprendió cada imagen, que básicamente era lo único que él podría obtener de eso… de todo lo relevante se intrigo al ver una imagen de un “culo” si… un culo ¿Por qué? … ese culo le recordaba a alguien, quizá era la memoria eidética o su gran vista, pero definitivamente… ese perro ya no había visto sin correa en algún lado.

Con el Leviatán disfrazado de... leviatán pirata… Alex con su nueva vestimenta y haber sido frustrado de su intento de tatuaje al menos el monstruo estaba listo…!NO! el periódico….

Se dirigió a los wanteds donde básicamente, era la única parte donde comprendía el contexto de los ahí nombrados…: Jose Juan, Centella, Daphne, Finn, Hanma, Kai, Mika, Magnus, Road, Philip, Pucca, Krave, Kamui, Reiza, Kiria, Kikyo, Daigo, Taito, Profesor, Tlaca, Garmet y Uouo, de los cuales comenzó a memorizar rasgos, facciones y básicamente lo que pudiese… lamentándose de no poder entender ni el nombre ni el monto… solo sabía que, entre más valores al fondo, más peligroso eran…

Separo los de Vixen, Nostariel y Vex, encontrándose con Kagura en el barco mientras ella también revisaba uno en particular… el tiempo había volado, pero con pasos que anunciaron su llegada le señalo… esas tres personas son conocidas de Alex, sabrán quien era el… pero quizá con el disfraz, ahora sería imposible.

Subió el ancla y de un momento a otro llegamos nuevamente al puerto, pero ahora en dirección cercana a donde los rumores y la orden de la Marina les habían solicitado… ya varios barcos se veían a la expectativa en el área, el gigante entonces decidió “estacionar” el leviatan relativamente lejos para las personas a pie, pero… cerca para el paso de un gigante.



39 de Otoño Año 18
En algún otro lugar del país, pero ahora en una cueva, Kutsukku
1800 horas


La capitana nombro al gigante, si ya estaba cerca en descanso al llamado de ella se puso en firmes y saludo a sus ordenes… ¿levantarla? Oh… lanzo el ancla para posteriormente acercarse a ella aun mas, donde el gigante se arrodillo tomando a Kagura y a Nysa, las subió a cada hombro de la manera mas amable posible… se reincorporo.

Tuvo un pensamiento, saco un papel y dibujo en el un “den den mushi”, seguro todos ya estarían en cubierta… así que Alex solicito señalándoles, que se compartieran los Den Den Mushi… espero a que se los compartieran para poderse sentir completo.

Ya con todo listo dio un gran salto del barco a la playa…PUUUUM, un temblor azoto la isla, no era fácil que treinta toneladas tranquila y silenciosamente aparecieran de la nada… el paso del gigante era tal y como se esperaba, GIGANTE… espero que Jesse y Sera se hubieran agarrando al monstruo porque si no fue así, la orden era clara, el gigante comenzó la carrera, cada paso que daba era un rugido de la tierra al recibir las pisadas, el temblor rítmico era ligero pero suficiente como para alertar a cualquiera en las cercanías… era lo que tenía ser un monstruo de tal envergadura.

Como que, si una bestia encorvada apareciera tapando la mayoría del sol en la entrada, anunciada con aquellos temblores que seguramente hicieron caer un poco de polvo de aquel techo rocoso… apareció, inamovible y espectacular… no se movió, dejo que se le admirara, pero era solo por aparentar… en ese momento los ojos del monstruo se lanzaron a los presentes.

Tres ya habían … Dos eran obvios… Hanma y Kai, que claro, no los conocía de “nombre” solo de imagen… eran al menos parecidos a los wanteds, en ese momento como la artista que era Kagura mediante piruetas y movimientos estilizados bajo con pompa y platillos aterrizando en el frio suelo…BUENAS TARDES, fueron sus palabras mientras el gigante se arrodillaba bajando en su palma a Nysa a un lado de la capitana.

Se reincorporo al terminar cuando uno de los individuos… ese de los cuernos y cuerpo fortalecido por años de entrenamiento disparo un dedo y palabras hacia el gigante… sus cansados ojos lo observaron un momento, pero rápidamente paso de el… no era que quisiese ignorar a Hanma pero… tu sabes, los balbuceos incomprensibles debido a la barrera del idioma no son lo del gigante…

Era todo, un vapor típico de la humedad de la respiración se libero de su mascara a los laterales, desapareciendo en el aire en cuando tuvo su aparición, ese ultimo suspiro era el que marcaba que había hecho su aparición y seguiría a su Capitana a donde sea que se le solicitase… después de todo… ¿sacar información? ¿el mas habilidoso con las palabras de la tripulación? … hizo una mueca bajo la máscara, que lio.

Siente el BOOOM de este perreo intenso
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
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#8
Ciento cincuenta y un personas, y un cuervo. Eso eran trescientas dos tetas, a cada cual su propio gusto.
La verdad es que tanto por el retumbar de los pasos de esa multitud como porque no nos íbamos cuidando de ser sigilosos ni nada por el estilo, se podría decir que los Piratas Wanga se notaban unos minutos antes de su llegada como tal como un murmullo lejano, un ruido blanco que rompía la armonía del lugar y del momento.
Yo caminaba al frente, con las manos metidas en los bolsillos, Zaraki en la cadera derecha y Grigori sobre el hombro izquierdo, acicalándose con el pico entre las plumas de una de sus alas. Un par de pasos por detrás y uno a la derecha, estaba Krave, quien se había convertido en mi fiel protector y guardaespaldas personal - y me encantaba, era grande, azul y daba mal rollito pese a tener ese bigote de chino revenío - y daba una mayor sensación de autoridad y de respeto hacia mi persona.
Detrás de Krave por igual estaban caminando a la par Vixen, Wheke y la loca enmascarada asaltadora de mercados que respondía al nombre de Centella. Tras ellos, caminaba Magnus - seguramente para mirarle el culo a Vixen - y detrás de él todos los demás.

Y cuando digo todos los demás digo las ciento cuarenta y cinco personas que había ido conociendo y reclutando a lo largo de nuestros viajes y que ahora viajaban con nosotros para servirme como su capitán. Claramente, era ese grupo el que estaba causando alegría y jolgorio ya que, en nuestra marcha, cantaban, daban palmas y un par de ellos o tres estaban tocando la guitarra para animar nuestra travesía. El ritmo era embriagador, y la letra de la canción aunque no la conocía era fácil de recordar, pues la habían tocado un par de veces antes, así que cuando llegó mi parte favorita, inhalé todo el aire que pude por la nariz y exhalé en un sólo grito.

— ♪ ¡¡YAAAVECEES SEMEOOOLVIDAAAAAA!! ♬ —

Era una canción inspiracional sin duda, todos la cantaban con mucho frenesí y alegría, y a fin de cuentas era lo que quería traer conmigo: fiesta, alegría, diversión y aventura. Y estaba seguro de que esto transmitía exactamente esa intención y eso era lo que al final del día importante. Causar una increíble primera impresión, ya fuese buena o mala.
Nadie recuerda a los mediocres.


Cuando entramos por la apertura de aquella... ¿caverna? ¿cueva? ¿gruta? lo que fuere... pude apreciar que era lo suficientemente grande como par que cupiesen dentro varios barcos e incluso un gigante. Barcos con banderas de todos los colores, gente de todas las etnias y los tipos, dispersas por aquí y por allá, que sin duda habían escuchado el mismo rumor que nosotros y estaban aquí por las mismas cosas que nosotros. Sonreí mientras sacaba ambas manos de los bolsillos y me recolocaba el anillo y miré de reojo a Grigori — Te apuesto cien berries a que el gigante tiene un huevo más grande que yo-hmmm — aseguré para que sólo él pudiera escucharme, apostando como siempre con mi mejor amigo para pasar el rato y divertirnos más entre nosotros. Pero esta diversión se rompió con el graznar de unas gaviotas, que hicieron que Grigori las mirase con ira - las odiaba - mientras una de ellas tiraba uno de los periódicos hacia nosotros recogiendo este al vuelo — Uepaaa — dije tras atraparlo, y sin dejar de caminar - ni mi escolta de cantar - lo abrí y me puse a leerlo asintiendo con la cabeza un par de veces — Hmmm hmmm — pasaba las páginas — Qué interesante... — llegué hasta los wanteds, y cerré el periódico en seco — No se leer — afirmé desde mi posición, y comencé a reír mientras me giraba para darle el periódico a Krave — Wajajajajaja ¡ya me dirás si pone algo interesante Krave! — le pedí sin tener en cuenta si quería hacerlo o no. Era importante estar bien informado, pero yo no tenía ni puta idea de leer o escribir y nunca me había interesado aprender, así que para estar al tanto de las cosas tenía que usar otros trucos a mi alcance. Otros trucos llamados: amigos que saben leer.

Entonces, ya adentrados en aquel fondeadero, acabamos cerca de aquel gigante y me fijé más detenidamente en una pelinaranja que iba en su hombro, lamentando que dadas las perspectivas no llevase falda pero pudiendo apreciar que tenía — Vaya tetas la verdad, está bien buena — atributos especiales, algo que musité mientras pasábamos por delante y me fijaba en los demás. Un tipo grande con cuernos y con hipertrofia muscular hasta en la cara, un tipo de mi altura con pinta de ser de por aquí, otro hippie con un palo gordo y grande y muchas más personas con ellos. Suponía que todos estarían siguiendo el mismo rumor, pero era una pena para ellos que no supieran que el único que iba a conseguir esa información iba a ser yo. Al precio que fuese.
Para cuando quise alzar la mano para parar aquella comitiva debíamos estar en el centro del espacio mismo.
— ¡A ver gente! — dije tratando de hacer que se calmase — ¡No la lieis mucho y no os separéis, quedáos por aquí todos juntos! — ordené al grupo musical de chatarreros y basureros, y entonces bajé el tono y hable con mis compañeros más cercanos — Daos una vuelta si os apetece, a ver qué sacáis. Si os movéis nos vemos aquí en diez minutos — les susurré, y volví a mirar hacia el grupo grande esgrimiendo mi mejor sonrisa — ¡Pero por el amor de una madre! ¡Tocaos otra primos! — caminé hacia ellos para continuar con el jolgorio y la alegría, uniéndome a sus cantos y diversiones.




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#9
Se miraba frente al espejo con esas vestimentas que la buena de Nyssa les había conseguido, lo cierto es que viéndose vestido de esa forma, como pirata no pudo evitar que una sonrisa socarrona se le dibujara en los labios… ¿Así se vería si en su vida hubiera antepuesto sus deseos y convicciones ante las demás y no al reves, como había terminado haciendo? Lo cierto es que en ese momento, desde hacía meses, tenía más pinta de pirata que de soldado de la marine, aunque la verdad fuese otra.

Lo cierto es que su nuevo look con esa barba que recorría su mentón le hacía sentirse más… ¿Atractivo? No. Quizás la palabra era maduro. Y lo cierto es que llevaba tiempo machacándose a hacer ejercicio cuando podía, lo cual se había reflejado en su físico, aunque realmente nunca había dejado de estar en forma. Ahora simplemente se veía más… Grande, por decirlo de alguna forma.

Se preguntaba qué vestimentas llevarán los demás, tenía curiosidad. No es que Jesse se sintiera bien del todo, pero sabía que en esos momentos no podía mostrar la debilidad que en sí causaba la depresión que estaba viviendo. Necesitaba al viejo Jesse, al charlatán y que se burlaba de todo, necesitaba que apareciera el tiempo que fuera necesario para poder cumplir la misión, demostrar que podía volver a ser el de siempre. Ese descaro tenía que volver a hacer acto de presencia.

¡Se golpeó las mejillas con ambas manos y lanzó un grito de guerra, el primero que se le ocurrió!

– ¡¡¡VAMOS A POR ESAS PUTAS CHIMICHANGAS!!! – Gritó para animarse a sí mismo.

Cuando vio que el gigante empezó a moverse en dirección a la isla corrio todo lo que pudo para engancharse al cinturon de Alex y poder llegar a la isla. Lo cierto es que no era la primera vez que montaba en ese gigante, aunque la primera vez lo cierto es que fue complicada, Kagura andaba enferma y no conocía a la mitad de la División. En ese momento las cosas eran diferentes, él ya no era nadie importante… O eso creía, solo era uno más. Alguien totalmente prescindible. Entonces sacudió la cabeza un par de veces, tenía que volver a ser el Jesse de siempre, al menos para esa misión, de todos dependia el éxito de esa misión, si solo uno la cagaba todo podía irse al traste y no podía ser él quien metiera la pata.

Cuando llegaron a la isla, Jesse salto del cinturón del gigante, para acomodarse al lado de Kagura mientras se frotaba la barbilla, mirando de reojo para ver que hacia Seraphim, la cual era capaz de hacer alguna barbaridad, conociendo su personalidad era posible que se quejara de  algo, y no lo podía permitir.

– ¿Conocéis a alguien, capitana? ¿Es el momento de liarnos a hostias? – Preguntó, dirigiendo una mirada a Kagura. Para luego sonreír, demostrando que aquello era una broma. 

Era cierto que minutos antes había ojeado el periódico, pero de una forma tan superficial, que ni siquiera recordaba una, bueno si, la de la pornografía infantil, ya que era algo que le molestaba realmente debido a que tenía tres hermanas pequeñas y no podría soportar que alguien se aprovechara de ellas de esa manera, seguramente mataría al desgraciado que lo hiciera y dejaría un enorme charco de sangre con ese tipo, y seguramente el tipo quedaría irreconocible, pero no era el momento de pensar en eso.

Lo cierto es que en ese momento estaba perdido…

¿Cuál era el siguiente paso que tenían que dar?

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#10
— ¿QUÉÉÉÉÉ? ¿CÓMO QUE SALE UNA HERMOSA FOTO MÍA EN EL PERIÓDICO? — Su voz se escucha tan fuerte como si trueno estuviese rajando el cielo. Mientras caminan, Pucca es la encargada de darles las noticias que salen ahí escritas. Normalmente, ella y Eele tienen esa labor, pues Mika y Road no saben leer, ni tampoco han demostrado tener interés en aprender. — Les dije que si yo era capitana, llamaríamos la atención. ¡Si es quién no quiere poner sus ojos en una mujer increíble como yo! ¡Trolololo! — Avanza llena de alegría. Ni pone atención a que tiene una recompensa menor que dos de sus compañeras, con ella aparecer por su cuenta le basta y le sobra. De hecho, le lanza una miradita a Road con el que le transmite directamente un “te gané”. Y es que ellos siempre han competido respecto a quién tiene un ego mayor.

El motivo de por qué cuatro de los seis hijos de la libertad están en movimiento es debido a una invitación que, si bien comenzó siendo un rumor, terminó tomándose bastante en serio. En toda la isla se ve como muchos individuos se han interesado en la historia y desean estar presentes. — Debe ser alguien realmente interesante si se cataloga como el futuro rey de los piratas, ¡pero de seguro no me llega ni a los talones! — Desde pequeña, ha adorado a los piratas. Ahora ella forma parte de ese mundo, por lo que, poco a poco, su ego debe ir imponiéndose sobre esa admiración. — Solo tengo interés en ir por la aventura que prometen.

Se preguntarán por qué, de la tripulación, van solo cuatro y no los seis que la conforman actualmente. Por algún motivo, Vesper decidió adelantarse, y Hanma fue detrás de él. Mika tardó porque le costó amarrar la bandera con el jolly roger de su tripulación a una de sus armas, pero ya va junto a sus amigos de infancia detrás del Gran Oni. Probablemente solo les sacó un minuto de ventaja, así que estarán con él, o con ellos, espera, antes de lo que se imagina.

El sendero de la derecha fue el escogido por Mika, quien va al frente de la formación, y por tanto es la que toma la decisión. Desde ya es visible la presencia de un tipo que supera su tamaño y el de Hanma por demasiadas cabezas. E incluso “demasiadas” se queda corto. — ¡Ohhhh! ¿Qué tanto tardarías en llegar a su cabeza volando, bobi? — De los suyos, solo uno vuela, por lo que es evidente a quien transmite estas palabras. De la impresión, incluso crea un enorme globo con el chicle que lleva masticando todo este tiempo, haciéndolo explotar, generando un fuerte ruido. — Si él hubiese vivido en Samba, no me habrían tratado como fenómeno cuando era niña. Tuve mala suerte. — Claro, la discriminación hubiera sido hacia aquel sujeto.

Sin contratiempos es que el grupo llega a la cueva. Ya hay un montón de gente, y lejos de querer pasar desapercibida, una gran sonrisa se posa en su rostro. — Formación Alpha. — Se lo está inventando, no tienen códigos ni nada similar. — Asegúrense de que nadie se me acerque mientras entro. Soy una estrella. — Y es que, al identificar a otros músicos, hasta se lo toma personal. Con la mano izquierda toma el micrófono que cuelga de la cintura de su pantalón blanco del mismo lado nombrado, llevándolo cerca de su boca. Tras carraspear un momento para aclarar su garganta, comienza a cantar en lo que camina entrando en la cueva.

Voy caminando con mi botella
Y la cerveza me está pegando
¡Y no sé dónde voy!
Siempre me cuelgo
En cada esquina
Siempre pienso en ella…
¡La que me pone de la cabeza!

Sus pisadas retumban en el suelo debido al tamaño y peso que tiene, aunque lejos de compararse con lo que podría haber sido el gigante que llegó antes. Vistiendo un pantalón blanco y botas negras, llevando una corta chaqueta arriba, abierta por delante que deja ver tanto su vientre marcado como gran parte de su escote —donde logran visualizarse parte de esas conchas marinas que ya posee en el pecho por partida doble—, terminando con sus alabardas en la espalda, cruzadas, donde la roja con negro sirve también de mástil para la bandera que ya se mostró en el periódico y probablemente ya muchos reconozcan.

Imagen referencial


Tras finalizar su canto —que en mayor medida fue para llamar la atención—, y situar nuevamente el micrófono en el lado izquierdo de la cintura, reconoce a los compañeros restantes que ya están más adentrados en la cueva: Vesper y Hanma. Curiosamente, este último parece estar charlando con otro tipo. ¿Será su amigo? Dicen que el amigo de tu amigo es tu amigo. Si ese es el caso, espera conocerlo pronto. — ¡Ey, bobis, ahí están! — Recién detiene sus pasos a dos metros de Hanma. — ¿Viste al tipo más grande que nosotros? ¡Pero no parece ser tan genial como un hijo de la libertad! ¡Trolololo! — Dirige una mirada sonriente a Vesper, obviamente esperando que la halague como siempre lo hace. — ¿Ha pasado algo interesante por aquí? Hay muchos bobis, pero no veo iniciando una… ¡super aventura! — Alza ambos brazos, como si con ese gesto le diera más importancia al final de su diálogo.

Es muy grande, pero a veces parece una niña pequeña. Es parte de su encanto.

El que abre este spoiler es bobi
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