[EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 2 (Grupo 1)
#11
Atributos Personaje


Pensaba aniquilar junto a Legend y Finale a todos esos sucios criminales que se aglomeraban en esta cueva, deleitándome en la de delicias ricas en azúcar que podría ingerir durante años con la de pastizal que ganaríamos a costa de entregar sus cabezas. Y es que eso sí que era un verdadero 2x1, nos librábamos de la inmundicia de este mundo y encima podría suplir mi vicio por un buen tiempo prolongado. Formar parte del gremio Crusaders era un verdadero chollo. Pero no todo podía salir tan bien pues, el suelo que yacía bajo nuestros pies, comenzó a desmoronarse de forma repentina, deshaciendo mi poder por el momento. - ¿En serio? - pregunté al aire, para que mis ojos de sangre se posaran sobre los de Legend. Fruncí ligeramente el ceño. - Esta vez te has pasado dos pueblos con la dosis, mondongo. - le recriminé, realizando una extravagante pose que consistía en ladear mi tronco superior hacia mi derecha, mientras tapaba parte de mi cara con mi diestra. En ese momento, fue que el suelo empezó a ceder ante la fuerza de la explosión y la propia gravedad, haciendo que mi cuerpo se precipitara al vacío o, más concretamente, a una red de cavidades subterráneas. Viendo cómo mis dos compañeros se separaban cada vez de mi en la caída, dispuse mis dos manos a cada lado de mi boca, formando una especie de megáfono improvisado.- ¡QUÉ NO SE OS ESCAPE NINGUNO QUE NOS QUEDAMOS SIN CHUCHES! - vociferé, en medio de todo el caos, la confusión y el pánico, esperando que los otros dos cazadores pudieran escuchar sus exigencias. No obstante, aunque no le escucharan, confiaba plenamente en ellos y sus capacidades. Ya habían conseguido capturar a más de un centenar de piratas y es que, presa a la que le echaban la vista encima, era presa que capturaban… Sólo un célebre espadachín solitario, llamado Kuro Vongola fue la excepción de esa regla. Jamás olvidará aquel día tan amargo, tan amargo como encontrarte una pasa en medio de un surtido de frutos secos.


Tras metros y metros de caída, para amortiguar mi caída, transformé mis piernas en una amalgama de sustancia negra y viscosa propia de la fruta que consumí hace tiempo. Una fruta que otrora perteneció a un pirata psicópata llamado Finn Slingerland. Un poder que, para mi ironía, pertenecía a esa baja calaña que tanto despreciaba. Conforme descendía, acabé llegando a una especie de extensa caverna cupular - que no copular -, aterrizando en ella de lleno, haciendo que toda la brea que tenía acumulada en mi tren inferior, en primer lugar, hiciera que varias gotas de un líquido viscoso de color negruzco salpicara a pocos metros de mi, empapando tan sólo a un hombrecillo pelirrojo que me daba la espalda.- ¿Por qué no podía ser de color rosa..? - pensé, lamentado, dándole una última mascada a mi chicle para seguidamente tragármelo. Al mismo tiempo, del propio impacto del aterrizaje, toda la brea acumulada salió disparada en forma de una masa de brea que comenzaría a cubrir todo a su paso en un radio de 25 metros, convirtiendo esa parte del terreno en una especie de área fangosa y pegajosa.- Ups, se me escapó nerorororo... - musité, de forma que, por proximidad, sólamente podría escucharme el pelirrojo que se encontraba a unos 5 metros de mi, dándome la espalda. Por su atuendo, lo  más seguro es que fuera un pirata, mas no podía cerciorarme de si tenía recompensa hasta que no le viera el rostro. Conforme mis piernas se recomponían, hasta volver a formarse, miré en derredor, viendo muchas rostros conocidos, por el reciente periódico, y unos no tantos. Entre los que debían estar en mi máxima prioridad de aniquilación estaban aquellos con recompensa, que si bien no recordaba sus nombres, si que me figuraba haberlos visto en sus respectivos carteles de recompensa. Al frente, a unos 15 metros de mi, y montado sobre todo un montículo de personas - que ahora se encontraba sobre mi charco de brea - se encontraba un joven pelirrojo y con un tanktop de color blanco. A su derecha, a unos 5 metros de él, y a unos 16 metros a mis 11:00, una coneja morena que, para que mentir, estaba de buen ver. Justo en la otra dirección de la caverna, pegado a la pared de la “parte derecha” de la cavidad, se encontraba, a mis 2:00, un grupo compuesto por dos mujeres, un oni - que recordaba a Finale pero más grandote - y un furro. Los tres primeros recordaba que tenían wanted, mas el cuarto en discordia, no me sonaba en absoluto. El más cercano a mi de ellos, el oni, estaba a unos 26 metros mientras que, la más alejada, la mujer morena, estaba a 29 metros. Por último, al fondo del todo, a unos 40 metros de mi, alguien que no podía pasar debido a su colosal tamaño y es que, joder, no todos los días se podía ver un puñetero gigante. Ante aquella escena, teniendo atrapados en mi trampa  de brea al pelirrojo más cercano a mi y a la coneja muslona y con una vista panorámica de todos los presentes - mas enfocándome más sobre el hombre del tanktop que se situaba sobre el montículo de personas -, arquée mi espalda ligeramente hacia atrás, flexionando mis brazos hasta que mis codos quedaban mirando al frente y a la altura de mi cabeza, y mis manos a mis espaldas.

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#12
https://youtu.be/oDqteN-q5eY?is=nmyEeMFXYla_sFQi

El infante de la revolución se encontraba en lo que probablemente era si no el que más, uno de los momentos de su vida donde más desventaja tenía.

Las últimas palabras que le dedicó al hombre que estaba de pie sobre la masa enorme de cuerpos que le aplastaban parecían poder ser las últimas que dijera en su vida. ¿Será este el final del niño saurio?

No podía moverse, ya no podía hablar pues el peso de todos los primos lo asfixiaban. Ni si quiera podía gritar que se quitaran de encima, morderle el culo a alguno, ni nada por el estilo.
Y si tan solo fuera eso…repentinamente, un líquido con un índice alto de viscosidad parecía colarse por debajo de los cuerpos. ¿La cueva se estaba inundando? Habían dado con algún tipo de cueva petrolera y se estaba liando que lo flipas? Ni si quiera lo sabía. No sabía que era eso, no podía olerlo pues si pudiera oler, quizá podría respirar, pero ni eso.

El peso de la horda le presionaba cada parte de su cuerpo, sentía como si estuviera debajo de una prensa, extraño era que no fuera ya una tortilla de burrito para nada vegana pegada en el suelo…qué situación tan atroz.

El muchacho tuvo recuerdos en su mente, de hecho…recordó algunas cosas de cuando era niño, momentos donde se sintió a punto de perder la vida, una vez que casi se ahoga, una vez que siendo un niño muy muy pequeño lo secuestro un águila, una multitud de hombres que lo veían como el mismísimo hijo de Belcebú…el rechazo, la aceptación de desconocidos. Aún que hasta ahora…este era el único destino negativo que se había buscado el mismo. Qué niño tan problemático…pero…¿hasta donde es responsable?

El joven notaba como aquel líquido viscoso lo empezaba a cubrir, notaba como este se pegaba en su piel y cuanto le costaba al mismo moverse por la misma, era como si el líquido se emplease a fondo en quedarse pegado a su cuerpo…la oscuridad y la presión no le permitía hacer un análisis de que era aquello que lo envolvía, solo notaba que estaba mojadito y pegado a su piel.

Era demasiado…las pulsaciones de kasui volvieron a acelerarse en un instinto de supervivencia, su cuerpo paso a prestar tanta atención en mantenerse fuerte para soportar aquella bola de gente encima que el muchacho dejó de prestarle atención a su vejiga (menos mal que no había comido nada más que una chuches hoy)

La tensión del momento, la presión sobre su abdomen…solo era un niño…

Se meo encima.
De manera literal, su vejiga la cual era un tanto más grande debido a su transformación de dinosaurio no pudo retener y en una acción que no sabría describir si fue reflejo, instinto o descuido, Kasui se meo encima.
Además, parecía que el niño se había hidratado bien ese día por qué meó un montón.

El mismo pis, al estar su cuerpo compacto al suelo boca abajo, empezó a repartirse por todas las direcciones como si estuviera buscando una salida de la presión, esto hizo que prácticamente todo su cuerpo (al menos por el frente) fuera impregnado por su propio pis. Además, es posible que este fluyera y sobre saliera un poco de donde estaba la montaña de personas que lo aplastaba. Esto, probablemente, haría que aquel viscoso fluido se despegara de la piel de Kasui pues al parecer perdería adherencia con el contacto del pis. Obviamente, Kasui no se daría cuenta de que aquel fluido que parecía querer estar pegado a su piel parecía empezar a moverse y a fluir…por desgracia, Kasui desconocía de dónde venía este fluido, ignoraba totalmente que era el poder de una Akuma no mi, de hecho ni si quiera sabía que estaba pasando ahí fuera. Su concentración se había roto, ya no podía imaginarse dónde estaba quien pues estaba ocupado tratando de no morir por aplastamiento o asfixia. Basicamente, aún que, si pudo sentir que se despegó un poco de su piel, no estaba en el momento adecuado para darle importancia alguna. Aún que quizás, sin querer y sin saberlo, había descubierto un dato importante sobre su contrario.

~~K-k-kggh…

R-R-r…
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#13
Atributos Personaje


El comentario de Hanma consiguió sacar a Vesper de aquel estado de confusión que todavía lo tenía alerta. Sí... quzás no era precisamente la manera más delicada de tranquilizar a alguien, pero viniendo de su buen amigo, Vesper no podía esperar mucho más... Bajó ligeramente la mirada hacia su compañero y dejó escapar una pequeña risa entre cortada sonando más forzada que de costumbre.

-Siempre tan considerado, Hanm-Hanm... Nye-je-je! Ya sabes que no pienso dejar que nos maten antes de que me puedas contar un buen chiste grandote-

La respuesta de Nostariel también le permitió recuperar un poco el aliento, al menos ella parecía encontrarse bien, por lo que contestó -Y que lo digas reina... Y que lo digas...- Vesper asintió discretamente, intentando convencerse de que por el momento, todos seguían allí y no eran una ilusión.

Sin embargo, aquel pequeño instante de calma duró poco, un estruendo repentino lo hizo girar la cabeza hacia el origen del ruido. Sus orejas de coyote se irguieron de inmediato y sus ojos se fijaron en el desconocido que acababa de precipitarse sobre la caverna. //El impacto levantó una nube de polvo y, casi al mismo tiempo, una sustancia oscura y viscosa comenzó a extenderse por el suelo, cubriendo todo a su paso//.

//Vesper con una mirada reservada miró la sustancia y exclamó// -¿Pero qué demonios... Es esa cosa...?-

Vesper retrocedió instintivamente, procurando mantenerse lejos de aquella sustancia, auqnue su mirada recorrió la superficie ennegrecida mientras sus dedos se cerraban con mayor fuerza alrededor del kanabo. El pelaje de sus brazos permanecía erizado y su respiración todavía era irregular. No sabía qué clase de habilidad acababa de presenciar, pero no tenía intención de averiguarlo poniendo un pie en aquella porquería.

Miró brevemente a Hanma y después a los demás, comprobando que ninguno estuviera demasiado cerca de la zona afectada.

-Grandote... Esto no lo intentes tú y será mejor que ni lo pienses... No tengo ganas de sacarte de ahí como si fueras un pescado atrapado en una red de una marisquería-

Intentó acompañar sus palabras con una sonrisa, recuperando apenas un fragmento de su habitual descaro, sin embargo, su atención regresó rápidamente al recién llegado.

Vesper apretó los dientes aún podía sentir la sangre seca sobre su rostro y, por momentos, la imagen de Charlo amenazaba con regresar a su cabeza, no quería volver a quedarse inmóvil, no quería volver a contemplar cómo alguien terminaba muerto frente a sus ojos...Necesitaba concentrarse.

Con un movimiento algo torpe, llevó una mano hacia su cintura colgando su kanabo del cinturón y a su vez descolgó el laúd de su espalda, el instrumento descansó contra su cuerpo mientras sus dedos buscaban las cuerdas. Aunque antes de comenzar a tocar, observó la distancia que lo separaba del desconocido, estaba demasiado lejos para que su música pudiera ser escuchada.

-Bueno... habrá que ponerle un poquito de empeño... Los grandes músicos empezaron en un lugar y este será mi escenario...-

Sin apartar la mirada del adversario, comenzó a avanzar con cautela, pisando paso a paso sobre la el líquido viscoso se pudo acercar apenas 2 metros en dirección hacia el desconocido aproximadamente a sus 12:00 y como a unos 24 metros, no buscaba lanzarse contra él ni exponerse innecesariamente; simplemente necesitaba acortar aquella distancia para que su música pudiera surtir efecto.

Durante el desplazamiento, sus dedos comenzaron a recorrer las cuerdas en una sucesión de acordes agudos y graves. No era una melodía alegre ni uno de aquellos temas que acostumbraba utilizar para animar las tabernas, esta vez construía una composición disonante, irregular y deliberadamente desagradable, como si cada nota buscara torcer el equilibrio de quien tuviera la mala fortuna de escucharla.

Vesper sabía que aquella música tampoco distinguiría entre amigos y enemigos, quizás Hanma y los demás podrían verse afectados si permanecían dentro de su alcance, pero en aquellas circunstancias estaba dispuesto a asumir el riesgo. 

Prefería advertirles de antemano y confiar en que pudieran adaptarse antes que dejarle toda la iniciativa al desconocido.

-¡Damas y caballeros, disculpen si el siguiente espectáculo les parece desagradable! ¡Prometo que mi próxima canción será más bonita y placentera... Y en otras circunstancias con más alcohol de pormedio...- (Preferentemente) pensó para si mismo... -Para los que no me conocen me presento... Soy nada más y nada menos que Vesper Nero pirata y músico de los hijos de la libertad, amante de las mujeres bien parecidas como estas dos bellezas que estan a mis costados y considero que el poder de la música puede amanzar los ánimos... Con ustedes mi última composición, escuchen bien todos... Yo la llamo... ¡La Sinfonía del Vertigo!...-

Finalmente, una vez que consideró haber acortado lo suficiente la distancia, dejó que la sucesión de acordes se propagara por la caverna. //Sus dedos continuaron trabajando las cuerdas mientras sus ojos permanecían fijos en el adversario//.



Su sonrisa se torció ligeramente, no sabía si aquella sonrisa era una señal de que comenzaba a recuperar su compostura o simplemente otra manera de disimular su ansiedad, quizá ambas cosas... Por ahora, tenía el laúd entre las manos, a Hanma a sus espaldas y una amenaza frente a él.


Paranoias de Vesper
CONTINUARÁ...


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Vesper_Nero
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#14
Atributos Personaje

¿Aquello realmente tenia la seriedad que merecía? Porque a los ojos ambarinos de nuestro Gran Oni favorito y adorado por todos, se contemplaba un espectáculo grotesco de gente variopinta que empezaba a aparecer por toda la zona con una mezcla de desazón, cansancio y poco control sobre la zona de manera absoluta. Pollos sin cabeza mirando unos a otros, sin presencia, granjeada o no, sin dominio, expandido o no, ni nada de nada. Aquella caverna que hasta hace unos momentos iba a ser la sede de la mas legendaria de las confederaciones piratas ahora era el rastro de un circo, y estaban creciendo los payasos. En el centro de la cúpula se alzaba un Taito, sobre una montaña enorme de lacayos el cual alguno de ellos seguro que estaba siendo el soporte perfecto para su pie. Luego otro individuo fanfarroneaba con el tamaño del gigante y lanzaba amenazas con el mismo y chistes patéticos que apenas recibieron una mueca torcida del Gran Oni. También estaba la coneja que parecía no entender del todo la situación con una calma insolente. Y justo en la otra parte estaba el gigante, el amigo del fanfarrón. ¿Y por esta gente Hanma se había puesto en guardia?. Hanma no se olvidaba de las ganas que le tenia al gigante, cuando mas si es amigo de un bocazas como el que antes vociferaba aquellas amenazas. Es verdad que quería arrancarle la cabeza de un puñetazo, pero se relajaría un poco y no despertaría aun su furia puesto que se había demostrado que esta gente no era la única que estaba en la sala y quien había provocado tamaña destrucción seguro que era mas interesante que el resto. Es por ende que se relajó y llevaría su mano hacia atrás, acariciando a Ratatuille y agarrándola dejándola en el suelo, la misma sabia que hacer cuando ocurría esto, que no era otra cosa mas que esconderse en recovecos que no podría llegar cualquiera de los allí presentes, ya volvería con Hanma en la superficie. -Vaya panda de bufones. Si esto es lo mejor que ha escupido la explosión, casi que mejor prefería haberme quedado arriba con el muerto.-

Pero la farsa y el espectáculo duraría poco, puesto que como se dijo anteriormente no estaban solos. Y es que antes de que las palabras del bocazas amigo del gigante terminaran de retumbar en la roca, un liquido espeso, negruzco y asqueroso, para nada comestible, comenzaría a brotar de quien si había llamado la absoluta atención del Gran Oni. Este se encontraba totalmente calmo, tanto como para estar mascando chicle. Bajo el una marea viscosa atraparía a todos los presentes mas cercanos, siendo Hanma uno de los no atrapados. El olor era asqueroso, ya lo dije, pero peor era su viscosidad era el tipo de terreno en el que si te metías te quedabas atrapado en su viscosidad. Nadie se atrevería a meterse ahí de manera premeditada y por su propio pie. Nadie con uso de razón limitaría sus propios movimientos. Hanma sonreiría ante tal trampa fácil de evadir mientras por su lateral Vesper caminaba ya en dirección a la brea. El chacalico trovador, si es que chacalico existe, advirtiera a Hanma sobre no seguirle y colgaría su Kanaboo en su cinta para descolgar su laud y mostrar su siempre presente descaro a todos los presentes. Hanma sabia las capacidades de su compañero, por lo que antes de que este empezara a rasgar su laud arrancaría a correr hacia el norte, seguido de unos saltos totalmente horizontales siempre sin pisar la brea, para salir de los acordes disonantes de su compañero. -Tranquilo, chucho. No quiero mancharme con ese liquido asqueroso y menos para escuchar cómo desafinas.-. De forma que antes que los dedos de Vesper arrancaran el primer acorde desafinado, el Gran Oni ya se había puesto en marcha con su velocidad superior a la del propio Vesper para encontrar su nueva posición.

Ahora mismo si alzaba la cabeza podía ver que estaba a unos veintiséis metros del trovador y a unos treinta metros del creador de la brea.

Allí, erguido en sus siete metros y medio y con la espalda en dirección a la parte norte de la cúpula. El gran Oni clavaria sus pupilas en el único que merecía su atención y desprecio. ¿Los demás? Estorbos en un tablero . Quería medirse contra el, quería demostrar su supremacía antes de que el resto empezara a zumbar a su alrededor. Es por ende que alzaría su brazo gigantesco para señalar directamente al de esclerótica negra. Su voz saldría tranquila pero retumbaba por todo el lugar. En todo momento de su dialogo se mostraría atento ante cualquier acción de los presentes o nuevo estimulo -Eh, chapapote con patas. Deja esa mierda negra y pisa suelo firme. No habrá forma que te libres de mi, pero no quiero moscas pululando mientras te parto el cuello.- ¿Aceptaria el reto?

Cocina del Ogro
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#15
Al escuchar a Nostariel la mire para luego buscar a Furia con la mirada – Yo soy Vex –Comente sin darle demasiada importancia debido a la situación en la que nos encontrábamos sin dejar de observarla, al parecer ninguna de las dos había sufrido ningún daño. Sin embrago los problemas no tardaron en llegar, una sustancia y viscosa comenzaba a extenderse por el suelo de la caverna, avanzando desde la posición de aquel hombre que había aparecido entre nosotros reconociéndolo de entre los tres tipos que allí arriba habían eliminado al capitán. No sabía que era, pero tampoco me hacía falta para saber que era mala idea permanecer cerca de aquella masa, habíamos caído a una caverna y aunque era grande podíamos cometer errores a pesar del espacio.

- Furia, busca un lugar seguro y escóndete, no salgas hasta que vaya a buscarte – Dije en un tono suave para que solo ella y quienes me rodeaban como mucho me escucharan. Por suerte para mi pareció entenderlo y sobre todo entender que no era una ocasión para hacer de las suyas, por lo que se alejo buscando algún rincón entre las irregularidades de la caverna desapareciendo de la vista de todos. Saber que no estaba presente me hizo relajarme en cierta forma, ahora podía concentrarme en lo que tenía enfrente sin preocuparme de ella – No creo que sea bueno que nos acerquemos a eso – Dije sin mirar a Nostariel mientras comenzaba a desplazarme hacia uno de los laterales de la caverna intentando conseguir la mayor distancia posible con respecto a esa sustancia negra.

No tenía intención de acercarme para averiguar qué era ni hasta dónde llegaban sus efectos, prefería observar primero y sacar mis propias conclusiones antes de cometer una imprudencia. A fin de cuentas, no conocía a aquel hombre ni sabía de qué era capaz y enfrentarme a algo desconocido sin tener siquiera una mínima idea de sus habilidades no estaba precisamente entre mis planes. Mientras me movía, procuré no perder de vista lo que sucedía en el resto de la caverna, había demasiadas personas en aquel lugar y no todas parecían tener las mismas intenciones. El hombre que al parecer se llamaba Hanma había intercambiado algunas palabras con el desconocido y parecía dispuesto a enfrentarse a él, mientras que Vesper también había comenzado a intervenir.

Mientras me alejaba aproveché el desplazamiento para llevar una mano hasta mi arco  y con la otra tomé una flecha del carcaj para así colocarla sobre la cuerda. Era un gesto que había repetido tantas veces que ni siquiera necesitaba pensar cómo hacerlo, pero aun así no tense el arco por completo, primero necesitaba encontrar una posición que me beneficiara.

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[Imagen: velvet.jpg]
-Hablo-
"Pienso" Describo // Cronología
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#16
Un sonoro y desagradable 'splasssh' se produjo a mi flanco derecho haciéndome girar la vista hacia esa dirección, observando sólo a la mitad superior de uno de los tipos de arriba - el más raro, el que tenía los ojos completamente negros - ya que su mitad inferior parecía haberse convertido en moco negro. Si, como esos mocos que se tienen cuando el constipado es otro nivel, cuando roza la muerte... la llamada vertiente de la Fiebre Masculina. Ese moco se había expandido por algo aproximadamente entre veinte y veinticinco metros a ojo a la redonda de su propio centro, que era él mismo, y había salpicado a todos los que estaban en su alcance. Estaba a quince metros de mi, sin tener en cuenta la altura que me daba la montaña de los primos, como había decidido nombrar a este sacro trono magno que se me había regalado de los cielos, directamente. O de los suelos, según se viera.

Sin dejar de observarle orienté mi cuerpo hacia él y me crucé de brazos — Cuidado Vi — le dije a Vixen, y guardé silencio y atención desde ese momento, concentrándome para la batalla que debía librar. Si ese tipo era uno de los que habían atacado y matado al patán de la confederación de piratas, seguro que era por algún motivo. Y ¿por qué querría alguien atacar a un grupo de piratas reunidos? A mi sólo se me ocurrían tres motivos. El primero era por envidia, para obtener algo que tuviesen. El segundo era por venganza, pero nosotros no le habíamos hecho nada a nadie... que yo supiera. Era raro que todos los presentes le debiésemos algo físico o personal a esos tipos. Y el tercero era por el simple hecho de ser piratas. Con las recompensas por nuestras cabezas que había en el periódico, bien Marines, bien miembros del Gobierno o bien asquerosos cazadores de recompensas podrían estar interesados en acabar con nosotros. Era fácil dilucidar que si bien la primera y la segunda opción no podían ser descartables, en caso de ser la tercera y eran o Marines o miembros del Gobierno Mundial, estaban de incógnito. Lo cual me hacía pensar que no podías fiarte de nadie aquí, pues cualquiera podía estar en una situación así.

De pronto un imbécil se puso a tocar una melodía horrorosa sin tener en cuenta - o si - que nos estaba afectando a todos los presentes, y que me provocó unas náuseas terribles. Pero no me moví, ahí estaba yo de brazos cruzados reuniendo todo el aura que me era posible para ser el más chulo del lugar. En mi mente tenía una capa que hondeaba al viento y estaba sobre el pico de una torre, no sobre una pirámide de personas llenas de barro negro y seminconscientes. Era el tío más guay del mundo.


[Imagen: g20budR.png]
Imagen mental de Taito sobre si mismo en este momento.

Aun así, no podía evitar sentir esas nauseas horribles bien fuera por el mal gusto musical, por la poca o nula habilidad del intérprete, o por lo desagradable de la idea de ponerse a hacer eso, en un momento como este, en un lugar como este. Definitivamente ese tío era idiota, y no me iba a olvidar de este mal rato que me había hecho pasar... pero ya tendría tiempo de cobrarme la afrenta y su estupidez. Ahora el peligro tenía otro nombre - que desconocía - y estaba lleno de corrida extraterrestre negra por todas partes. Mis ojos no se movían de encima de aquel hortera vestido como si se lo hubiese follado un puma, tratando de pensar con claridad y con tranquilidad en la situación. Al llegar desde mi aventajada altura había podido comprobar que había un grupo de cuatro personas - del que formaba parte el tonto de la guitarrita - otra dupla de un gigante y un pelirrojo más, Vixen y yo mismo. No creía que tuviera que tener presente ni cuidado sobre nada ni nadie más presente, pues no veía ni sentía a nadie más como para poder hacerlo. En el remoto caso de que hubiera alguien, tendría que estar triplemente infiltrado.

Sólo tenía que ser paciente para esperar el momento correcto antes de lanzarme al ataque... si se me pasaba este mareo.





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#17
La justicia… era una, que, así como la personalidad y la forma de pensar, son construidos mediante tus experiencias, pensamientos, creencias y los que el ambiente pudo ofrecerte en pro de nutrir esos ideales.

La violencia y la irracionalidad eran cosas que no tenían cabida en el corazón del monstruo, era eventos imperdonables que si bien, no se respondían en igual intensidad en contra de los que lo perpetraban… si buscaban resarcir el daño a manera que las victimas tuvieras… eso a lo que todo el mundo le llama JUSTO.

Apretaría los dientes pensando no solo en aquel “pirata”, que había salpicado toda su humanidad en aquel evento, uno que Alex sin saberlo… no podría realizar su octavo intento, uno que amargaba el semblante del gigante…

Pum pum

Sentiría eso que todos asumían funcionaba de manera automática reventando con fuerza en su pecho mientras todo a su alrededor se orquestaba… el dinosaurio cayendo para posteriormente ser aplastado por una cantidad inhumana de personas, el pelirrojo alzándose épicamente sobre la montaña de carne, la coneja cayendo en la seguridad de aquellas almas amontonadas, Jesse chocando de cabeza contra la roca y Nostariel…

Pum pum

Unas gotas primero y luego un poco más de líquido de apariencia vomitiva, era difícil de describir y no sabia realmente si alguna vez le había visto… ¿aceite? No, era más viscoso… el latido del corazón le alertaba y lo tenía ansioso… lo sabía ¿lo sabias? Si… estar separado tanto tiempo de ella… DE ELLA…

PUM PUM

Eso era como una condena, respiraría con mas fuerza y ampliando mas el pecho mientras el vilano; absoluto, perfecto y con un aire soberano parecía vanagloriarse al caer con sus piernas transformados en eso que caía del cielo a cuentagotas, el sonido que hizo al caer al suelo fue igual a aquel que suena cuando una gelatina impacta a un sólido.

Y al impactar, un mar de ese liquido fue escupido o expulsado de aquella persona, a una velocidad que difícilmente el gigante hubiese poder esquivado si no fuese por que al parecer… el rango del ataque no le alcanzaría… avanzaría corriendo paso a paso generando algunos temblores en su acercamiento, se frenó e inclino en la frontera de la brea y luego en cuclillas analizo la situación… en ese momento el que parecía tener las mismas habilidades que el dinosaurio pero este arremedando a un perro avanzaría metiendo los pies en aquello y en aquel momento el gigante observo a mas detalle… la coneja y Jesse habían sido apresados en la brea si, pero el perro no… el decidió adentrarse y al adentrase se noto como su movimiento “bajo”… ¿era por qué el líquido viscoso le frenaba?

PUM PUM

El chico lanzo una piedra, una que había recogido entre sus polvorientas manos al levantarse hace poco… muchas salieron de su mano, pero había una especial, a dos metros al frente del monstruo esa piedra que no tendría nada raro y era de lo más común, caería acción de la gravedad y sin más, se clavaria en aquel liquido viscoso… sin realizar ningún sonido, amortiguado por aquello… iniciaría a hundirse poco a poco.

En silencio y sin lanzar sonido alguno, al señalar aquel personaje. la roca, una que había sido acercada al enemigo en línea recta tres metros mediante el anterior lanzamiento, empezó a hincharse.

Pero el gigante no dejo que aquella piedra se inflase mas de un metro… aquel globo piedra fue golpeado rápidamente por el gigante, logrando no tocar aquella brea, sonando como roca recibiendo un golpe seco.

BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM!…empezó a sentir un mareo por una extraña música que comenzó a sonar.

Junto aquel boom, las llamas se expandieron dejando ver un brillo en sus ojos típico de un pirómano, un enfermo de las explosiones observando como su travesura… prendió todo, TODO… hasta aquel enemigo, que sin más… pareció arder como cerillo al ser alcanzado por las llamas.

[Imagen: 0rcI3sH.png]

Él lo entendia, se ergio tomando una posición más relajada, rodillas un poco flexionadas, pie derecho adelantado, al contrario, levantando el dedo índice de la derecha al cielo, apretó el puño contrario… posando, para luego apuntar al que por el momento parecía el “posador enemigo”.

PUM PUM PUM PUM….

Tengo que ir por Kagura.

Siente el BOOOM de este perreo intenso
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
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#18
Vixen seguía agachada, terminando de estirar las piernas, cuando un chapoteo la hizo mover la cabeza. Al descubrir al recién llegado, se le torció la boca. Otro de los presumidos del escenario, el puto soplapollas de las poses. Había bajado hasta allí con ellos y, por lo visto, venía con grandísimas ganas de joder. La mitad inferior de su cuerpo se había convertido en una sustancia negra. Aquello parecía chapapote salido de los cojones de un grillo y empezaba a extenderse desde el lugar donde había aterrizado.

Vi bajó la mirada hacia el líquido que se extendía desde él, pero no consiguió apartarse a tiempo. Escuchó a Taito advertirle que tuviera cuidado. Sí, cuidado iba a tener; lo que necesitaba era quitarse aquella porquería de encima. A cinco metros de su izquierda estaba la montaña de cuerpos sobre la que descansaba el pechoman de su capitán. Otra vez le tocaba subirse encima de aquellos pobres desgraciados. Por suerte, buena parte de la pila sobresalía de la brea y todavía ofrecía un sitio donde poner los pies.


La sustancia le cubrió hasta los tobillos, volviendo sus movimientos más pesados. La coneja tenía bien claro lo que debía hacer para salir de aquel arroz con mango. Transformó los pies y la parte baja de las piernas en madera y raíces, prolongando aquella transformación por encima del nivel de la brea. Sin despegar los pies del suelo, flexionó las rodillas y cargó el impulso hacia arriba y a su izquierda, en dirección a la pila, no sin antes gritar: «¡A mí nadie me deja plantada!».

Saltó.

En el mismo instante en que despegó, separó su cuerpo de las extremidades de madera atrapadas en la sustancia, dejándolas allí pegadas. Su capacidad de salto alcanzaba los ocho metros, más que suficientes para cubrir los cinco que la separaban de la montaña. Mientras avanzaba por el aire, recompuso los pies y recogió las piernas para superar el borde de la pila. Aterrizó con ambos pies sobre una zona libre de brea, dobló las rodillas para amortiguar el impacto y soltó un «¡Safeeee!». Una vez recuperado el equilibrio, caminó sobre la montaña de cuerpos hasta colocarse justo a espaldas de Taito, dedicándole una sonrisita de pilla.

Imagen meramente ilustrativa de cómo Vixen se imaginó a sí misma al llegar junto a su capitán; no representa una acción real dentro del rol.

Desde arriba pudo fijarse mejor en el aspecto del malpario que había inundado la sala con moquera prieta. La ropa ya le había parecido ridícula en el escenario, pero ahora le molestaba especialmente la tranquilidad con la que se exhibía después de haberlos pegoteado. Vi arrugó la nariz ¿Pero qué mierda era aquello? Un tufo empalagoso, parecido al de las gominolas, que le revolvió el estómago nada más respirarlo. Con aquella peste encima, compartir un cuarto con él debía iba a ser un auténtico castigo para la coneja morena. A Vi no le quedaba del todo claro con qué objetivo habían montado aquel numerito shakespeariano ni por qué, pero de algo estaba convencida: tanta concentración de piratas con precio por sus cabezas solo podía significar una cosa… ¡Alcohol y putas!

El sonido de un laúd le interrumpió sus divagaciones.

Sus largas orejas se orientaron hacia la música y enseguida se arrepintió de tenerlas tan desarrolladas. ¡Qué espanto, por Dios la vida! Apartó la mirada del cazador lo justo para localizar al drogata que llevaba el instrumento. Aquella música le revolvió el estómago hasta provocarle náuseas.No pudo evitar gritarle al muy cabrón «¡¿PERO TÚ ERES COMEPINGA?!»Vixen apenas había terminado de gritar cuando vio que la brea prendía en candela. Se quedó mirando las llamas con los ojos abiertos de par en par. ¡Coño, si se hubiera quedado un segundo más ahí abajo, habría acabado hecha conejo asado!

A Vi se le escapó una risa incrédula. Hacía poco tiempo atrás, aquello estaba lleno de gente dispuesta a hermanarse y cooperar con un tipo al que acababan de conocer. Ahora aparecía un cabrón con ganas de matarlos a todos y cada cual hacía lo que le salía de los cojones. Unos se quedaban mirando, echándose su película; otros se lanzaban a lo bruto, sin importarles si acababan llevándose por delante a los demás y sin que estuviera claro que fueran a tumbar al enemigo siquiera. Qué bonito les había quedado lo de la confederación. Vixen permaneció detrás de Taito, agachada sobre la pila y pendiente del cazador entre las llamas. Ganas de partirle la cara tenía, pero prefería esperar una oportunidad y que dejara de darle vueltas todo antes de bajar a repartir.



Bolsillo Táctico
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1667 + 0 = 1667
Energia: 1996 - 50 = 1946
Espiritu: 468 + 0 = 468
#19
La verdad es que después de escuchar la respuesta de Vesper no le hice mucho más caso a aquel par, que parecían conocerse bien, y me centré más en la chica que tenía delante, la dueña de la serpiente. Habíamos terminado los cuatro bastantes cercanos por los azares del destino, o puede que fuera cosa de la diosa fortuna, o de la desgracia. Lo averiguaremos todos más pronto que tarde, pero entre ellos y la montonera de piratas teníamos cierto margen de maniobra. Tenía un punto fuerte a mi favor, soy la mejor escabulléndome e infiltrándome, nadie puede superarme y si terminaba aunque fuera un segundo distraído aquel tipejo, podría usar la montaña de cuerpos a mi favor. También quedaba por ver qué hacía el grandullón que había quedado algo más alejado y que se parecía tanto a mi conocido.

Volviendo a Vex, pues así se había presentado la pirata, comentó algo con lo que estaba totalmente de acuerdo, era mejor no tocar aquella sustancia. – Tienes razón, se la ve bastante asquerosa, y pegajosa… intentaré salirme de su campo visual y luego aprovechar la oportunidad para hacer mi jugada. – Le dije antes de que ella comenzara a desplazarse hacía un lateral de la caverna. Mi movimiento era similar al suyo, ya que era mejor no acercarse a aquella viscosa sustancia esparcida por el desgraciado, no me alejaría mucho de Vesper aunque ahora se internaba un poco en el chapapote por voluntad propia. Imaginé que tenía un plan, pero parece que la diosa desgracia se había apoderado del lugar.

Todo comenzó a ser un caos, Vesper se puso a cantar ya hundido en esa cosa negra, y por efecto de la canción, la caída o lo que fuera, comencé a sentirme bastante mareada. Casi doy un traspiés y caigo, pero me mantuve firme como no podía ser menos siendo yo. La cuestión es que no fue solo eso, si no que el gigante también se acercó, pero este en lugar de meterse, lanzó una roca, y no una roca normal, si no una que explotó. – Alex. – Pensé en el nombre sin siquiera darme cuenta. No me cabía ya la menor duda, era el mismo tipo de poder que uso para prender el árbol, la misma altura, mismo pelo, ahora todo encajaba. Y eso significaba que lo habían echado de la marina o que lo habían infiltrado. Seguramente la segunda ya que no había salido con wanted en el periódico del día.

En eso la marina había patinado de nuevo, si infiltras a alguien hazlo con un reward, aunque sea bajo, al menos para dar credibilidad, pero no sería yo quien lo delatara. Aunque me daba cierto margen para tener a alguien más con quien poder colaborar para salir de allí enteros.

Volviendo a lo importante, el fuego y la sustancia parecían reaccionar, lo que ahora dejaba a gente atrapada en mayor peligro. Seguí en dirección a la pirámide, pero no pararía en ella, seguiría en dirección al gigante. Tenía que decirle un par de cosas, pero como llamarlo, no podía se Alex, no quería dar mucha información suya, más que nada por desenmascararlo. Dándole vueltas encontré la forma idónea, lo llamaría Ryuu. Terminaba muchas frases de aquella forma, así que puede que fuera la forma más discreta de ponerme a interactuar con él.

Nostacosas
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#20
Decir que aquella sustancia que había lanzado aquel tipo no le resultaba asquerosa era decir poca, además de añadir que aquel otro empezaba a cantar, lo cual le afectaba físicamente de alguna forma, y no entendía porque, pero no era agradable.  Por no mencionar la desorientación que aún le pesaba debido al golpe que se había dado en la cabeza tras haber caído un metro de cabeza hasta el suelo.

El hecho de verse atrapado en esa sustancia pegajosa le molesto de sobremanera, no obstante, quería salir de ahi lo mas rapido posible, lo cual le costaba debido a estar pegajosa, al cabo de un poco rato vio su oportunidad en un grupo gigante de personas amontonadas donde uno tipo pelirrojo y la mujer con orejas de conejo se habían subido. Esperaba que no les importase que les acompañara. De un salto llegó a la parte baja de la montaña humana de gente.

Se encontraba sobre uno de los tipos, sobre la espalda de uno en concreto, uno que no conocía absolutamente de nada.

– Con su permiso dama y caballero, espero que no les moleste que me reúna en este lugar tan… – Buscaba una palabra que pudiera encajar – Humanitario. – Efectivamente, la mejor palabra, sin duda… ¡Estupido! ¡¿Crees que es el mejor momento para tus chistes de mierda?!

– Me quedaré por aquí. – Señaló la parte baja de la montaña. – No molestaré. Solo quiero estar alejado de esta cosa negra y pegajosa. – Dijo tras referirse a la brea, posteriormente les dedicó una sonrisa un tanto incómoda.

Todo eso pasó antes de que Jesse fuera consciente de que la gente había empezado a actuar y atacar al tipo responsable de toda la brea, lo cierto es que no había reparado mucho en él, pues lo que había intentado era apartarse del líquido pegajoso lo antes posible. Miro al tipo responsable y solo pudo pensar que desde luego era extraño, no solo por su poder, sino en general. Su aspecto en general le daba mal rollo.

Recorrió un poco la parte baja de la montaña humana, para quedar lejos del alcance visual de aquel tipo de la brea. Lo cierto es que tal y como se encontraba en ese momento lo que menos le convenía era un combate.

– Hasta luego, Lucas… – Murmuró para si mismo, mientras terminaba de esconderse tras la montaña humana, pero sin bajar a la brea. No podía dejar que el "hombrea" le viese.

Fue entonces cuando escuchó un ruido potente y fuerte, no sabía lo que era, pero desde luego tampoco quería asomarse para averiguarlo, por el momento, además, el mareo todavía le afectaba, y en parte la desorientación del golpe en la cabeza.

Cosicas ocultas
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