[EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 2 (Grupo 2)
#11
Todos empezaron a caer desde distintas direcciones y el peliblanco los revisó de reojo, en especial al gordito que tenía detrás, muchos de ellos estaban arriba, agolpados en aquella improvisada gruta, pero ninguno era alguno de los tres que se habían subido al escenario tras el estallido de la cabeza de Erastus, uno de los cuales había terminado su actuación con una aparente amenaza ''Ahora os llega vuestro turno''. Aquí nadie iba a despellejar al de los huesos y pellejo. Kai tenía la mente encendida, envenenada por el discurso de Erastus y por el pensamiento propio. Había gritado varias veces al aire que eran del Gobierno y nadie le había parado los pies, y con el asco que les tenía él si que haría lo necesario para aplastarle la cabeza a ellos, aunque en realidad no lo fuesen, cosa que desconocía. Dulce ignorancia.

Un instante después, casi al otro extremo de donde todos estaban, emergió la figura de uno de aquellos tres artistas del aura, de manera bastante llamativa. Estaba allí prácticamente quieto. En ese mismo instante desde el interior de la chaqueta del peliblanco comenzó a sonar una secuencia de sonidos extremadamente rápidos y seguidos, creando un ritmo pegadizo que resonaría a su alrededor. Sintió como su cuerpo se acompasaba al tempo de la extraña melodía bucal que hacía bajo la chaqueta, Beatsavior hacía su trabajo. Mientras resonaba el ritmo, aquel hombre de pelo rosa sacaba algo de su bolsillo, revisándolo, luego pasó a mirar sus manos y, finalmente, alzaría su mirada frente a el luchador callejero y los demás que habían acabado allí.

El ritmo que producía el peliblanco se detuvo abruptamente en el instante que se produjo aquella mirada, quizás curiosa, quizá desafiante, quizá analista, nada de eso le importaba a estas alturas. Una amenaza que si bien no había sido suya, la había hecho alguien que lo acompañaba, la creencia de que era del gobierno y el asco que tenía por ellos era más que suficiente como para lanzarse a por su objetivo. Los músculos de su cuerpo se contrajeron y endurecieron al mismo tiempo, lo iba a dar todo contra aquella vela de purpurina andante.

Su cuerpo se arqueó, es ahí donde Kai emprendió una fugaz carrera que dejó una esquela de polvo y gas maloliente. - *Fhiii* - Recorrió diez metros a toda velocidad en un instante, y la risotada de aquel hombre envolvió la cúpula por completo, tras lo que saltaría, sin haberse detenido a pensarlo, con una potencia desmedida hacia aquel hombre que medía casi el doble que él. Kai se había convertido en una bala de cañón humana dispuesto a impactar contra la parte superior del pecho del contrario con sus puños, los que ya tenía levantados desde antes de siquiera soltar aquel bombo caja con sus labios.

Sus puños irían a impactar a su pecho, clavando aquellas púas que portaba dispuesto a convertir aquellos pectorales en carne picada, para luego terminar por rodear su cabeza con ambos brazos. - ¡Quieto... - Tensó los músculos de ambos brazos alrededor de su cabeza, pegando su torso a su cara con violencia para, no solo aplastar aquella sesera, también para dejarle sin aire ni visión. - ...parao' vela de cumpleaños andante y sonante, que pareces una puta fiesta de cumpleaños! - Terminó la frasé después de tener envuelto como un pulpo a su presa. - ¡Espabilad coño! - Gritó a los otros sin moverse, a menos que quisiesen convertirse en carne del Gobierno, o al menos, eso pensaba él.

cositas V2
Leyenda de una Leyenda
- Narro -
- Hablo -
- Pienso - 
- *Burp* Eructo -
- *Fhiii* Pedo Ninja - 
- *FWRA* Pedo Pesado - 
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Abreme
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#12
A medida que pasaban los segundos, más personas comenzaron a caer en aquel lugar desierto y oscuro. Giré levemente la cabeza para observar a la persona que se encontraba a mis espaldas, percatándome de que se trataba de Seraphim. A pesar de las circunstancias, seguía siendo la misma chica de siempre, aquella que no se medía al momento de expresar su opinión, sin importarle lo que los demás pudieran pensar. Comenzó a hacerme algunas preguntas, pero mi mente estaba demasiado ocupada intentando analizar la situación en la que nos encontrábamos. No tenía ni la menor idea de cómo saldríamos de este sitio, mucho menos de cómo lo íbamos a lograr. Levanté la mirada hacia arriba, observando la enorme distancia que nos separaba de lo que parecía ser la superficie. La altura era increíble y por más que intentaba encontrar alguna alternativa, no lograba pensar en nada. ¿Cómo carajo íbamos a salir de aquella situación?

Observe a los demás como hablaban entre ellos, como lanzaban insultos y proclamaban palabras de aliento como de ira, Fue entonces cuando de pronto cayó una figura redonda que al golpearse contra el suelo no pude evitar pestañear un poco, me pareció algo cómico pero no podia reirme en una situación así, escuche sus cumplidos baratos, simplemente opté por ignorarlo dejando mi mirada fija hacia el frente cruzando los brazos por unos instante, ¿seríamos los únicos en este lugar? ¿acaso estaría uno de esos extravagantes hombres en este lugar?, ciertamente no lo podría asegurar.

En ese instante mis orbes se fijaron en el sujeto que se aproximaba por el lado norte de aquel sitio, acercándose con un paso totalmente armónico, como si los ángeles iluminaran su camino por no decir que sus pectorales bailaban frente a mi como un espectaculo exclusivo, sacudi la cabeza para ignorar ese sentimiento pues...su presencia me hacía dudar realmente por no mencionar sus intenciones. Lo que pasó en aquel escenario todavía me tenía pensativa, la erradicación de aquel sujeto no me daba ninguna buena espina y para ser sincera, estar rodeada de tantos piratas me hacían dudar de cada acción pero el juego aun seguía, debía velar por la seguridad de Seraphim. 

Una melodía comenzó a resonar por aquel lugar, provocando que desviara el rostro hacia el origen de aquel sonido. Para mi sorpresa, el albino parecía estar componiendo algún tipo de música, o al menos eso era lo que aparentaba. No podía asegurarlo con certeza, pero, por alguna razón, aquello terminó jugando a nuestro favor. En cuanto noté que su cuerpo se arqueaba, comprendí que algo estaba a punto de suceder. Fue entonces cuando el joven emprendió una carrera en dirección hacia aquel sujeto. Al parecer, tenía motivos suficientes para desconfiar de él y aquella corazonada no parecía estar equivocada. Ante semejante situación, decidí actuar. Si había algo que tenía claro, era que mi deber consistía en apoyar aquello que considerábamos justo.


Kagura digievoluciona en pachycephalosaurus: hibrido

Mi sangre comenzaba a hervir como una corriente de lava que se extendía por cada uno de mis músculos. Sentía cómo mi cuerpo experimentaba una transformación abrupta, mi piel comenzaba a ser reemplazada por una resistente capa de escamas que se expandía progresivamente por mis extremidades, modificando su forma y estructura. Mi altura, peso, la forma de mi cabeza y la fuerza fueron aumentando hasta revelar aquella nueva apariencia. Una robusta cola emergió de mi cuerpo, golpeando el suelo con un sonido seco que resonó a mi alrededor. Fijé la mirada en aquel muchacho que, sin mostrar el menor temor, se abalanzaba contra el sujeto para asestarle un golpe certero. No había tiempo para detenerme a pensar ni mucho menos para cuestionar lo que estaba sucediendo. Inspirada por la determinación del albino, apreté los puños y comencé a correr en dirección hacia ellos, dejando atrás a Seraphim y, junto con ella, todo el temor que hasta ese momento me había mantenido inmóvil.

Dino tanga


*No estoy acostumbrada a esta forma* pensé mientras acortaba la distancia que me separaba de ambos. Sin embargo, decidí dejarme llevar por mis instintos, aquellos que parecían indicarme que la mejor solución era repartir unos cuantos putazos hasta quedar satisfecha. Cuando estuve lo suficientemente cerca, pude observar que el joven mantenía sujeto al individuo por la cabeza, prácticamente pegando su torso contra el rostro de este. En cuanto escuché su grito, aproveché aquella oportunidad para intervenir. Calculé cuidadosamente la trayectoria de mis garras, procurando no alcanzar al albino y, acto seguido, lancé un potente zarpazo en diagonal. Mis afiladas garras atravesaron el abdomen del sujeto hasta llegar a la zona de la pelvis, provocándole una herida cortante.

Flexionando las rodillas para dar un salto de un metro hacia adelante, me quedaria detrás del mismo sujeto con un unico proposito –Sujetate con fuerza…— grité al mismo que se encontraba abrazando su cabeza, flexionando el torso lo mas que pude, gire con fuerza para propinar un poderoso coletazo —Este es el verdadero superculao prehistorico…— empujando a mi objetivo a unos diez metros, dirección hacia los que se suponían que eran mis compañeros, en linea recta hacia los gyojines, en ese instante grité —¡ATACAR!--- el tiempo estaba en contra.

Tira de la tanga

Off rol
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Madre mía... Tremendo buyate... By: Kisuke Kageyama
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#13
No pasaron más que unos segundos hasta que la figura de un hombre se hizo presente, ahí fue cuando las matemáticas de Road matematizaron, no porque fuese hostil o un enemigo ni mucho menos pues, desde su perspectiva, era tan sospechoso en esa situación cómo todos los demás tras el asesinato del pirata. Era algo mucho más simple e intrínseco a Road, su mirada se mantenía en las nubes brillantes que parecían envolver la cueva ¿Un efecto ambiental del derrumbe? ¿O es acaso alguna habilidad como sus galletas? Sus alas se batieron de manera preventiva ascendiendo con un envión once metros que lo sacaron del suelo junto con otros diecinueve para ganar más altura mientras contemplaba a ese hombre que buscaba cooperar siempre y cuando nadie fuese de la marina. Parecía sospechar de ellos, pero lo que atenía a Road no era si las lealtades de los presentes, ni las formas amables del oponente, ni las sospechas… Era que le había dicho que le faltaba aura, a él, a alguien esculpido por los dioses.

Obsesionado con su belleza, el rostro de Road expresó su notorio desagrado no tardando

— ¿¡Con que cara dices que me falta aura con ese pelo plasta que te montas, caramierda!?

Espetó el lunarian, pero su acción no fue intrínsecamente inmediata pues la mujer en pelotas en un principio pareció cargar en contra del hombre junto con el albino maloliente ¿Por qué le caían a combos? Erastus estaba muerto, no estaba claro quien era un enemigo o un aliado, el derrumbe los había casi que sepultado y todo era confuso pero algo era claro: Debía proteger a Pucca.

Sus manos se elevaron al unísono hacia un aplauso que generó precisamente por debajo de los pies del oponente el ascenso de un puño de galleta que coronaba una estaca. La misma ascendió entre las piernas del oponente buscando golpear precisamente las joyas de la corona del mismo, porque más allá de si era un aliado o un enemigo, nadie podía osar decir que le faltaba aura siendo él el pirata más bello del South Blue y, por supuesto, quien algún día se alzaría con el título del pirata más bello del mundo.

Si bien ese hombre era lindo, le faltaba un cuarto pal peso si quería competirle en una pasarela.

¡Dame unas palmas!
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#14
Despues de reposicionarme detras de mi hermano Krave, vi como varias personas mas de los que nos encontrabamos en la anterior sala que se derrumbo empezaron a caer, entre las que pude observar: la chica pelirroja que habia provocado a nuestro capitan anteriormente y un moreno que se parecia a los que parece que causaron ese desastre a nuestra derecha, la chica con coletas que estaba junto con el gigante del tatuaje y la pelirroja que no parecia tener frio a nuestra izquierda y por ultimo el gigante gordinflon, que yo pensaba que habia causado el primer derrumbe de la pared de la grieta, volvio a realizar una caida de lo mas comica detras del recien adoptado por nuestra compañera Centella.

—Este tio no sabe caer de manera normal. No tiene ningun tipo de sentido BURUBURUBURUBURU— dije mientras me rei en bajo.

No tardo mucho en aparecer una de las tres personas que llegaron despues de la explosion del craneo del viejo pirata, cayendo por uno de los agujeros de la parte norte de aquel sitio en el que habiamos acabado, a cuarenta metros de nosotros. Se levanto mientra parecia limpiarse la suciedad del polvo de su traje morado y quedo mirando hacia nosotros. El grito anterior del peliblanco me inspiro y me hizo sentir mucho mas motivado para momentos despues salir disparado hacia el recien llegado. Antes de que llegase a su encuentro escuche algo que me hizo torcer la cara un poco. ¿Marines entre nosotros? Quiza fuesen ellos quienes habian causado este problema y nos habian encerrado en aquel lugar. Me gire a mirar a los presentes para ver si notaba en alguno de ellos algun rasgo que me hiciese darme cuenta de si eran los perros que tanto me persiguieron durante mi vida mas temprana pero ninguno de ellos me dio la sensacion de cumplir con ningun aspecto de marine, a mi vista, todos parecian piratas.

—Malditas alimañas, no quiero tener nada que ver con ninguno de ellos PURU.—pense para mi mismo pensando en el asco que me daban.

Cuando volvi a mirar hacia el que parecia nuestro oponente, gran parte del suelo de la sala se habia llenado de una especie de nubes blancas pequeñas. ¿Seria acaso el poder de alguna Akuma de alguno de los presentes? El chico de la mascara se habia agarrado a la cara de aquel trajeado, y fue cuando pude presenciar algo que jamas pense que mis ojos experimentarian. La chica del pelo naranja se transformo en alguna especie de reptil que no llegaba a interpretrar con claridad, aumentando su tamaño por completo, para despues lanzarse al ataque y, un zarpazo y golpe con su cola acabo plantando al enemigo a unos 8 metros nuestro, para despues el moreno que estaba con la chica del kanabo, dar unas palmas y aparecer una mano gigante que le golpearia en sus partes mas sensibles y lanzandolo 20 metros hacia arriba.

—Dios santo, eso debe de doler— dije agarrandome con dos de mis tentaculos a las mias propias mirando con cara de dolor.

Sin reparar en mas detalles, di un salto en diagonal de 22 metros hacia la izquierda para no estar en el rango de caida de ellos y me desplace otros seis hacia delante para girarme y quedar a espaldas de la pared izquierda de aquel circulo de piedras en el que nos encontrabamos. Despues de sus palabras, no podia confiar en nadie mas que mi hermano Krave y, aunque hubiese hecho un chequeo en ellos, aun tenia mis dudas de si alguno de los que estabamos alli eran Marines. Asique palmeando mis rodillas teniendo cuidado de no darme en los pinchos de mis rodilleras y poniendo una cara amenazante para infundir miedo al resto de gente, grite poniendo dos de mis brazos en cruz diagonal y el resto en posicion de guardia:

—¡SI HAY ALGUN CERDO POR AQUI QUE QUIERA DESCUBRIRSE QUE HABLE AHORA O CALLE PARA SIEMPRE!

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Whakawai Riri
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#15
A varios metros de distancia una figura cobro importancia para Krave. Se trataba de uno de los humanos que antes del desprendimiento se habían encargado de aquel anciano frustrado. Aquel humano se pavoneaba dándose aires de grandeza como solo los más inutiles podían hacer. Debido a algún misterio de aquel hombre emanaban pequeñas nubes de colores cambiantes que solo podían significar una cosa.
Problemas-Penso Krave de inmediato.
El sabía de la existencia de unas personas y seres con poderes que habían ingerido unas frutas llamadas las frutas del diablo pero...No conocía demasiadas. Para Krave aquellas frutas eran un misterio puesto que según había leído y le habían contado cada una otorgaba poderes inimaginables a quien la consumía pagando un muy alto precio por ello. Las frutas del diablo inhibían la posibilidad de moverse bajo el agua. Aquello para Krave era impensable pero entendía que la gente aspirase a tener poderes superiores a los que un buen entrenamiento y un rigor estricto pudiesen dar.

Aquel humano se fue acercando más y más y parecía que el momento de luchar se aproximaba. Krave sabía que tendría que hacer valer una cosa y era su capacidad de aguantar golpes. Mis nuevos y forzados compañeros comenzaron a desplazarse a velocidades propias de Taito o Wheke. Nada que el gigantón azul pudiese replicar así que como forma de moverse sin interactuar mucho con aquellas nubecitas Krave salto en dirección hacia su nuevo adversario con la intención de ser el quien sufriese la ira de sus ataques. Krave no era tonto y sabía que aquellas nubes tendrían algo de malo y que probablemente jugasen un papel negativo para el y Wheke. Después de aquel salto Krave se movió tan rápido como pudo no sin antes innalar una gran cantidad de aire.

Krave giro su escudo, para que esté le permitiese correr mejor sin renunciar a proteger su cuerpo y preparar una ofensiva cuando encontrase la oportunidad.
Por si acaso estaba preparado para lo que fuese ya fuese recibir un golpe o que aquellas nubecitas hiciesen algo. De miestras vio como Wheke se aproximaba aún más rápido que el. Flanqueando por su el lado derecho por lo que este no pudo evitar esbozar media sonrisa mientras exhalaba.

TRAS EL ESCUDO
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#16
Antes de que pudiera darse cuenta los presentes ya se pusieron a la ofensiva. No pudo siquiera ver a ese muchacho que fue el primero en atacar, tampoco ese manchón verde que pasó luego de él, pero todos se dirigían directamente a donde se encontraba aquel extraño. Iba a hablar con Road, decirle que no era buena idea lanzarse al ataque, pero la velocidad del pajarito era siempre mayor, pues apenas tuvo tiempo de entender que la pequeña brisa que la golpeó de repente fue el movimiento de las alas de su amigo para elevarse.

[Imagen: 5jzJ1vW.jpeg]

¿Por qué eran tan idiotas? Incluso si ese tipo era un enemigo no sabían nada de él, ni de ellos mismos. Si estuviera luchando junto a Mika podría entenderlo, incluso apoyar, su iniciativa, pero de estos extraños no pensaba más que insultos en estos momentos.

Pero sus ataques habían dado inicio a un combate, incluso si ese pelirosa no lo deseaba en un inicio. Si él y su grupo tuvieron las agallas de pararse frente a todas esas personas y avisar que era su turno de dar muerte, podía estar segura de que eran fuertes, por lo que cualquier arremetida era un plan estupido.

¿Qué era lo óptimo y razonable? Reunir información, cosa que no tardaría en ponerse a hacer.

Aprovechando el desastre general, devolvió su arma favorita a su espalda, posicionando en el agarre que la mantenía sujeta, para luego moverse para tomar una mejor posición. Sus piernas la despegaron del suelo, ni siquiera un metro, pero la propulsaron lo suficiente para moverse 8 metros en diagonal hacia la derecha. Desde ese punto podría intentar ver a todos, pero más importante, intentar ver lo que planeaba el enemigo. Su atención fue hacia aquellas pequeñas nubes que se habían generado desde su aparición. ¿Qué eran? No parecían ser algo natural de la cueva, por lo que la probabilidad de que se tratase de una habilidad utilizada por alguien era alta. Ya fuera parte del repertorio de sorpresas del pelirosa, o de las capacidades raras de otro de los presentes, descubriría que eran, al menos así haría algo productivo mientras ellos recibían los golpes.

Intuición
[Imagen: 1smYL6U.png]

* - Dialogo Pucca - *
* "Pensamiento Pucca" *
* - Dialogo Shiroi - *
* "Pensamiento Shiroi" *
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#17
Levantando apenas la pelada y acomodándome los anteojitos negros con dos dedos torpes, le clavé la mirada al pibe de pelo rosa que se sacudía los trapos a lo lejos entre el polvillo de la caverna. —Aaaaa pero mira la facha que te cargas, amigo. Te tengo que pedir consejos de moda laaaa...—

El mariposon de pelo rosa no había terminado de cerrar la boca con su discursito del aura cuando los monstruos que tenía al lado se le tiraron encima como fieras hambrientas. Aquel enano y la pelirroja esa que estaba chupete se lanzaron a matar casi q parece y pedían a gritos que hagamos lo mismo, pero yo pelotudo no soy. Esto estaba totalmente fuera de mi liga y no tenía la menor intención de que me usen de piñata.

Pegué media vuelta sobre las ojotas y salí rajando a los piques hacia mi derecha, costeando la pared rocosa del sur unos seis metros para salirme de la trayectoria del bardo. Mis patitas flacas se movían a una velocidad ridícula mientras los rollos de la cintura me rebotaban. Pero en ese preciso instante, entre el estrépito de los golpes, vi cómo el guapetón salía despedido por el aire de vuelta hacia nuestra posición, volando derecho a media altura como un proyectil humano.

—¡HIJOS DE PUTA NO ME LO TIREN A MI!—
Para evitar que me partiera al medio o me estampara contra la pared, metí una flexión con las dos piernas y pegué un salto de 18 metros en diagonal hacia adelante, cruzando por encima de las nubecitas tornasoladas del suelo. El aterrizaje fue estrepitoso, caí seco de panza contra el lecho de grava. El impacto de mi buzarda retumbó en la caverna entera como si hubiera explotado una caldera, levantando una nube de polvo calizo y sacudiéndome la grasa en una onda expansiva que hizo que los rollos de grasa vibraran como si fueran globos con agua.

—¡CHE, MANGA DE GILES, NO PELEEN CERCA DE MI AYAYAYAYYAYAYAY!— Pegué el alarido con la jeta contra el suelo, pataleando en el aire.

Aprovechando que estaba aplastado y nadie me daba bola, aproveche para seguir aportando al grupo con lo único que podía hacer: Mirar. Con la mente fría, clavé los anteojitos a ras del piso y me puse a analizar el terreno, buscando una grieta en la cueva, algún detalle en el guapetón con el que todos estaban luchando o descubrir que carajo era esas nubecitas raras en el suelo.

Puto el q lo lea
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#18
39 de otoño, año 18
Isla Kutsukku
Por la mañana



♔

Seraphim apenas había tenido tiempo de recuperar el aliento cuando la atención de Kagura se desvió hacia aquel hombre que acababa de aterrizar al otro lado de la caverna. ¡Era el de antes! ¡El del pelo con más estilo que ella!
La skypean enana se quedó callada en todo momento sin moverse de su posición, observando todo super cagada de miedo mientras “intentaba” aparentar una seguridad que… estaba lejos de sentir. A su alrededor había demasiadas caras desconocidas, demasiados piratas y, PARA EMPEORAR LA JODIDA COSA, aquella pregunta sobre la Marina podía convertirse en un problema bastante serio.

MALDITO BOCACHANCLA, ¡NO PREGUNTES ALGO QUE CLARAMENTE NO PODEMOS RESPONDER!

Seraphim actua un poco antes de que Kagura pueda decir nada, pero sigue detrás de ella ya que prefiere mantener las distancias con ese tipo que desprende peligro en todas las partes de su cuerpo.

— Ja. ¿Marines? Ni que fueran tan tontos para meterse en la boca del lobo. Creo que te equivocas. —Mintió.

“NOTEEQUIVOCAS
NOTEEQUIVOCAS
SOMOSNOSOTROS
NONOSMATEEEEEEEEES”


Sus dedos jugaban con pliegue de su ropa mientras tragaba saliva y trataba de que nadie notara el nerviosismo que le provocaba aquella situación. ¿Se dará cuenta de mensaje entre líneas que le he dado? Pero su sonrisa confiada y ese aura de mentirosa nata no la delataba como marine sino como pirata, su misión principal. No podían confesar la verdad porque si revelaban quienes eran, probablemente terminaría convirtiéndose en el blanco de todos los presentes; y es mejor uno contra muchos que muchos contra dos.

Tras esa respuesta que ella dio, sus ojos rojos se movieron rápidamente hacia Kagura. La vio concentrada, con aquella expresión seria que había adoptado desde que habían aterrizado en aquella caverna, y, por unos segundos, Seraphim sintió cabreo de celos pero seguridad de tenerla cerca. No le caía especialmente bien, pero en una situación como aquella era preferible tener a la mismísima capitana que encontrarse completamente sola.
Sin embargo, antes de que pudiera siquiera pudiera hablarle a la pelirroja, algo cambió en Kagura. La transformación hizo que Seraphim abriera los ojos de par en par, contemplando cómo su compañera adopta aquella forma mucho más poderosa. Una forma más… conocida.
La pequeña subió sus cejas y abrió su boca entre fascinada y desconcertada. "Vaya... así que ella también se transforma en algo feo como yo." Por un instante sintió que quizá ella TAMBIÉN debería utilizar su propia fruta y demostrar que no era una inútil y que también podía ser peligrosa, pero… ¡NI DE COÑA! ¡ELLA NO QUIERE SER NI GRANDE NI FEA, Y MUCHO MENOS TIENE EL MISMO CONTROL QUE KAGURA!
Seraphim prefería mil veces seguir siendo pequeña, adorable y aparentemente indefensa delante de todos (aunque Kagura tenga conocimiento de la verdad de su fruta aunque no la haya visto nunca transformada) antes que mostrar una forma que ella misma consideraba poco favorecedora.

Tal vez si la cosa se pone peor, vaya en ayuda de ella… solo tal vez.

— ¡DALE, JEFA, TU PUEDES! ¡YO TE CUBRO! —Exclama ella con entusiasmo fingido. Y eso es muy fácil cuando ella solamente se queda en la retaguardia esperando a ver qué hacer.

Cuando Kagura salió disparada hacia el enemigo, Seraphim se queda pegada a la pared mientras saca su pistola y la pone a punto quitándole el seguro y esperando para disparar si hace falta. Se quedó observando con los ojos muy abiertos cómo Kagura atacaba y, finalmente, utilizaba aquella enorme cola para lanzar a ese adversario tan divo varios metros en dirección al resto del grupo. El grito de su compañera hizo que Seraphim diera un pequeño respingo antes de apretar los puños.

—¡ESO ESO, ATACAR, CHICOS! ¡HACED LO QUE MI CAPI DIGA!—Exclama ella, pero sin moverse ni un pelo. Menuda jeta tiene la niña, pensarían, pero… ¿acaso alguien tan pequeño como Seraphim puede mostrar algún tipo de intimidación o tener fuerza?

Aun así, Seraphim no perdió de vista al cazador que había aparecido frente a ellos. La pregunta sobre si alguno era marine seguía flotando en el aire y ella creía que había sido creible la actuación de Kagura y la respuesta de ella que hizo para salvarlas el pellejo.
Sus labios se entreabrieron durante un instante, pero decidió guardar silencio. No iba a ser ella quien pronunciara semejante confesión.

— ¡B-BUENO, CHICOS, AYUDEMOS A MI CAPITANA A DESHACERNOS DE ESTE MIERDOSO QUE SE CREE UNA DIVA, ¿SI?! —Intenta animar a los demás, pasando por su mirada por todos; especialmente por el pulpo y el hombre azul que parecen más motivados a atacar. Ah, bueno, y al gigantón no puede ni mirarlo porque es demasiado… grande para ella.



Una diva es valiente poderosaaaa~
___________

[Imagen: rVchtSO.png]

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Hablo ❥ Narro ❥ Pienso
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#19
Dicen que la envidia es el peor de los venenos, pero en mí luce mejor que cualquier perfume.
 
Aquel chico de pelo blanco, Kai según su wanted, empezó a mover la boca a un ritmo frenético el cual rebotó contra la cúpula. Tenía su gracia, lo admito, podía farmear aún más aura con el mismo, aunque le faltaba un buen bajo. Lo cortó en seco en cuanto le devolví la mirada, y en el instante en que mi carcajada rebotó contra la piedra, el muchacho arqueó la espalda y salió disparado hacia mí corriendo diez metros y saltando veintisiete con los puños por delante, pero para entonces yo ya había empezado mi pasarela y no pensaba detenerla por nadie. Lo vi venir con total claridad, seguí contoneando las caderas sin perder el compás y lo dejé pasar a mi costado, me gritó que parara mientras cerraba los brazos con todas sus fuerzas alrededor del aire donde yo había estado un parpadeo antes, y terminó aterrizando a veinte metros a mi espalda, justo donde yo había caído inicialmente, abrazando la nada.
 
A mi derecha, la muchacha de cabello bermellón por lo visto también aceptó la batalla de aura pues su piel se cubrió de escamas, su cabeza se coronó con un domo de hueso rodeado de cuernitos, y de su espalda brotó una cola robusta que golpeó la grava con un chasquido seco – “¡Que guapo!” – pensé al ver que había gente que traían cosplays preparados y toda la cosa. La chica arrancó a correr hacia mí con los ojos clavados en mi pecho, y ¿quién podría culparla?, se detuvo a varios metros de donde me había detenido yo, claramente una afronta directa en una batalla de aura, ¿se sabría el Sush el duckface?, mientras que mis nubes de jabón empezaban a cubrir toda la cueva. Su zarpazo cortó el aire a un par de metros de mi abdomen; luego dio un saltito hacia delante y giró sobre sí misma para barrerme con la cola hacia el sur, pero lo único que barrió fue el vacío que tenía delante. Se quedó ahí, a un metro escaso de mí, resoplando de frente, ¿atacar?, no conocía ese movimiento, seguramente era algo que su personaje de cosplay dice normalmente.
 
Detrás de ella, la cosita de coletas celestes había respondido a mi pregunta antes que nadie, y le creí; no tenía ningún motivo para no hacerlo. Luego se pegó a la pared con una pistola entre las manos. El resto de la sala se desparramó en todas direcciones. El tipo naranja de los tatuajes saltó en diagonal hasta la pared oeste, se dio la vuelta con seis brazos en guardia y me llamó cerdo sin mirarme siquiera. El grandulón del escudo avanzó catorce metros a saltos y zancadas hasta plantarse a menos de cuatro de mí, cubierto tras el metal. La pelirroja del bate se alejó ocho metros de un salto hacia mi izquierda, sin quitarles el ojo de encima a mis nubes. Y el pelirrojo de la tanga floral, el único con buen gusto en toda la cueva, que me había dedicado un piropo nada más verme, salió corriendo por la pared este, saltó dieciocho metros y aterrizó de panza con un estruendo que hizo temblar las estalactitas, sin dejar de gritar.
 
Antes de todo esto, sin embargo, aquel guapetón moreno alado se movió a una velocidad que ni mis hermosos ojos pudieron seguir. En un parpadeo ya estaba treinta metros por encima del grupo, con sus las alas negras abiertas y una cara de asco que reconocí de inmediato y se atrevió a insultar mi preciado cabello. Aplaudió una sola vez y bajo mis pies, entre mis piernas paralizadas, una estaca de galleta coronada por un puño subió disparada directo a mis bolitas que solo podían ser tocadas por mis polvorinchines. El golpe me lanzó dieciséis metros hacia la cúpula, rompiendo de un tajo la concentración que estaba poniendo en potenciar los poderes que emanaban de mi maravilloso ser, pero, mientras subía, mi mar de nubes subió conmigo y en cuestión de segundos las burbujas llenaron la caverna del suelo al techo, en una espuma tornasolada que olía a jabón limpio y dejaba la piedra resbaladiza y brillante. En el punto más alto de mi vuelo, con las piernas inútiles colgando, hice lo único que una diva puede hacer cuando la tiran: caer con estilo. Las burbujas se apretaron a mi alrededor en un capullo espeso y tibio, cada vez más denso, que amortiguó mi descenso hasta posarme de nuevo sobre la grava, en el mismo punto exacto del que me habían arrancado. El jabón se cerró tanto a mi alrededor que dejé de verlos, y la verdad es que lo agradecí.

Todos sus insultos me habían ofendido sinceramente, ¿por qué buscaban insultarme cuando yo solo les ofrecía espectáculo y drenarles la vida como pago único de presenciar el mismo? – “No solo les falta aura, abominables, también les sobra odio” – les dije desde el mar de jabón que se generaba a mi alrededor – “¿acaso siempre buscan señalar el físico de otros?” – crucé los brazos bajo mis tersas axilas dentro de mi capullo de jabón, con el ceño fruncido y los labios apretados en un ‘duckface’ furioso – “Y ni se molesten en acercarse, que después de esta noche no los quiero ni ver… salvo a ti, osito de la tanga, que tú sí sabes reconocer el arte cuando lo tienes delante.”
 
Cerré los ojos dentro de la espuma y volví a concentrarme en mi poder interior, dejando que mis nubes siguieran haciendo su trabajo con todos ellos.


 
Resumen

Sobre el turno anterior

Belico

Gastos

Posicionamiento

Karmas usados

Turno
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3631 - 482 = 3149
Energia: 3150 - 264 = 2886
Espiritu: 700 + 0 = 700
#20
¿Uhhh?— fue el sonido que se escapó de mis labios al darme cuenta de que no había conseguido dar ni un solo de golpe. Parpadeé un par de veces, estaba totalmente sorprendida por este suceso. ¿En qué momento había calculado tan mal mis movimientos?, sin comprenderlo, mi mirada permaneció fija en aquel hombre guapo, tratando de encontrar alguna explicación lógica. Lo más desconcertante era que parecía seguir prácticamente en el mismo lugar, con una tranquilidad insultante y una elegancia tan divina que parecia darme una bendita cachetada. Ahora comprendí que estaba frente a una auténtica diva…después de todo, para serlo no necesitabas grandes hazañas; bastaba con tener estilo.

Al estar a un metro de distancia, hice lo que cualquier mujer en mi situación habría considerado una prioridad…admirar de cerca aquellos pectorales que parecían dibujarse incluso a través de la tela, madre mia…*Si estiro un poquito la mano, podría acariciarlos…* pensé, contemplando semejante obra de arte con descarada curiosidad. Sin embargo, mi momento de apreciación se vio interrumpido cuando mi compañera de división comenzó a gritar enérgicamente. Giré la cabeza por encima de mi hombro y parpadeé varias veces, recordando de golpe el espíritu tan particular de aquella mujer del canto. Después, dirigí mi atención hacia los demás presentes, observando las acciones de cada uno. Todos habían reaccionado a su manera, incluido el albino, quien también había tomado parte en el enfrentamiento.

Por otra parte…el asunto de confesar o no nuestra condición de ser marines, era algo que me tenía bastante incómoda hasta el momento. Estaba a punto de confesarlo hasta que el hombre alado, de piel morena, buen físico y cabellos albinos, decidió tomar la palabra de una manera bastante... masculina. Vaya, aquel sujeto sí que sabía hacerse notar. En cuestión de segundos, tanto el extravagante individuo como el alado comenzaron una especie de competencia para demostrar quién poseía el aura más imponente. Sin embargo, fue el combate de palabras fue interrumpida por algo que emergió repentinamente del suelo. —¡¿Pero qué demonios?!— exclamé, sorprendida al contemplar semejante estaca de... ¡¿galleta?!, Por un instante, mi mente pareció desviarse hacia asuntos gastronómicos, aunque rápidamente recordé que aquel no era precisamente el momento para pensar en comida…a pesar que mi estomago podra gruñir. Aprovechando que nuestro extravagante conocido se encontraba suspendido en el aire, dirigí mi atención hacia el frente en la trayectoria donde se encontraba el otro albino y me impulsé hacia delante, recorriendo aproximadamente seis metros mientras giraba mi cuerpo con la mayor rapidez posible, posicionandome a sus espaldas y esperarlo allí cuando finalmente descienda.

De pronto, el escenario quedó envuelto en una nube tornasol, de aspecto esponjoso y aparentemente inofensivo... Un aroma peculiar inundó el ambiente; no lograba identificarlo con exactitud, aunque me recordaba bastante a estar dentro de una bañera repleta de espuma. Era curioso, sí…la húmeda misma, pero tampoco era algo que consiguiera dejarme boquiabierta. Mi atención estaba completamente centrada en aquel hombre, cuyo cuerpo de pronto había quedado cubierto por una considerable cantidad de burbujas de varios tamaños. No tardé en comprender que él era el objetivo de aquella extraña habilidad. Vaya, descubrir que existían otros usuarios de las frutas del diablo siempre resultaba interesante. Sin pensarlo dos veces comence a flexionar las rodillas tanto como me fue posible, manteniendo la mirada fija en mi objetivo como un toro buscando donde clavar sus cuernos, estaba esperando a que finalmente tocara el suelo. Hice un pequeño movimiento circular con los hombros para liberar la tensión acumulada. Estaba lista para entrar en acción.


Mi turno... -- Susurre mientras sonreia para mi misma.

En cuanto aquel sujeto comenzó a hablar sobre físicos y adoptando una postura aparentemente serena, como si hubiese decidido bajar la guardia, mi capacidad de razonamiento pareció abandonarme por completo, ciertamente no lo pensé dos veces. Asi que aprovechando aquel instante, me lancé directamente hacia su espalda con la única intención de embestirlo de lleno, moviendo la cabeza hacia arriba para levantarlo del suelo provocando asi una embestida vertical de aproximadamente unos catorces metros. Realmente fue un movimiento repentino, tan rápido y brusco que, al producirse el impacto, sentí cómo mi cuerpo chocaba contra él con una fuerza totalmente descomunal, no estaba acostumbrada a usar esta forma híbrida, pero eso no significaba que no fuese capaz de hacerlo. Después de todo, podía tener mis momentos de elegancia, pero cuando la situación lo ameritaba, no había nada que me impidiera demostrar mi verdadera naturaleza: una auténtica... salvaje.

¿V…Vieron eso?... Facilito.

Mi cabeza comenzó a dar vueltas y sintiéndome algo mareada por no decir estúpida, me sostuve como pude pero termine cediendo quedando sentada sobre el suelo —Ustedes…pueden— grite como pude mientras esperaba que los demás hicieran algo más, por ahora me quedaría aquí sin moverme, observando como se las arreglaban. Por otra parte la pregunta sobre ser marine rondaba en mi mente, la oportunidad de confesarlo quizas ya habia pasado pero sonrei para mi misma para de pronto soltar a los presentes.

Je suis une truie… et alors ?...Une chienne du gouvernement.-- Solte en esa lengua tan extraña con la que me solia comunicar con Arceo.

Tira de la tanga
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
[Imagen: GabriellaThompson.gif]
Madre mía... Tremendo buyate... By: Kisuke Kageyama
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