[EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 2 (Grupo 3)
#11
Todo se había agitado, y se tornaba más serio, aún así, esa situación capaz de ahuyentar al espíritu débil, no hacía más que emocionarme… La premisa de abrirme al mar y lanzarme al futuro incierto no hacía más que dejar vibrante mi corazón lleno de sueños aún sin soñar siquiera, una sensación difícil de explicar… Podría decirse como una ‘futuralgia”, esa nostálgica sensación pero no por un pasado, sino por un futuro que aún no ocurre ni existe… No podía negar mi deseo y hambre de aventura…

Aquel viejo Goldut, al parecer, no tenía nada resuelto, y cuando menos lo esperábamos todos, finalmente quedó claro que jamás lo tendría tampoco… Había reventado en una postal de humo, violencia y brutalidad. No obstante no pude siquiera tener tiempo a formalizar un pensamiento ante las palabras del afeminado que causó su deceso…

Todo comenzó a temblar, se volvió confuso, el entendimiento bajó a la par que subía la adrenalina… De pronto, la oscuridad me tragó y solo podía pensar en Jake… Los golpes y rebotes en piedra y paredes, como los instantes de ruedo por lo que podría intuir eran tuneles no hacían más que aumentar mi preocupación, no por mi, pero por mi can. ¿Cuántos metros habían pasado? No lograba dimensionarlo pero era una caída larga a mi parecer, aunque no era nada grave…

De pronto se terminó luego de una caída libre un poco más larga. Había caído en otra “sala” natural, otra cueva donde a priori no había ni realizado que había a mi alrededor, mi instinto natural me llevó a chequear por Jake y la tranquilidad volvió a mi un instante al comprobar que su estado estaba en perfectas condiciones ahí en mi mochila.

Aún así no pude relajarme, instante que pude mirar un poco alrededor pude notar mucha gente, entre los cuales, estaba uno de esos sujetos afeminados flotando con sus alas. No sabia quien era amigo o enemigo, y solo podía discernir que ellos estaban en la misma posición que yo, puesto que, se veían amenazados por el sujeto alado.

Desenvainé mis espadas, y deje a Jake irse a esconder a un lugar seguro mientras me posicione a dos metros a la derecha de la buccaneer escarlata sin perder de vista al sujeto alado.

—Mucho gusto, soy Finn, supongo que luego podremos presentarnos mejor, aunque creo que tenemos un problema en frente ahora ¿no? Sape— comenté en un tono levemente alegre y sonriente.

Hora de aventura
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~Pensamiento~—Hablar—
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#12
Solo hay un amigo presente, pero eso no significa que el resto sean enemigos. No lo demuestra, pero, en el fondo, a Mika le gusta ver a tanta gente nueva y distinta. Todos tienen su encanto, y conocer el mundo es el principal motivo por el que se fue de su isla en la busca de ser una auténtica pirata. Escucha a todos, también mueve los ojos para verlos. Por mucho que se considere superior a ellos, no ignora a ninguno. Además, ni queriendo puedes ignorar a una tipa con traje de superhéroe que da volteretas delante de todos. La pelirrosa no se aguanta y le aplaude con ambas manos, como si fuese una niña emocionada frente a una actuación circense. — ¡Así se habla, bobi! — Junto a ella, el otro que destaca es aquel que se transforma. ¡No sabía que la gente podía hacer eso! — Concéntrate, Mika, tienes algo importante que hacer. — Y el hecho de que Road tenga la guardia en alto la ayuda a tener los pies en la tierra.

Luego, el fuego se enciende, la oscuridad cesa y el infierno terrenal se crea ante ellos. Sí que el tipo moreno sabía cómo dar un espectáculo, así que la hija de la libertad considera tener frente a él a un digno oponente. Lamentablemente, desde el sector opuesto de la pista, parece no ser igual. Legend Hasit, cuyo nombre Mika desconoce, desafía a pelear al tipo que se ha transformado en mitad animal. ¡No a ella!

— ¿Ese bobi… me ha despreciado? — Mastica con insistencia la goma de mascar que tiene en la boca, aguantándose las ganas de gritar, reclamar y lanzarse hacia el frente. Ah, pero ¿por qué debe frenarse? El tipo que está allá adelante es un maldito que acabó sin piedad con una vida —o al menos pertenece al grupo autor del asesinato, pero ella no pudo percatarse si fue Legend o no—. Sea como sea, es igual de responsable.

¡Le quitó la libertad a un pirata y eso no lo puede permitir!

— Yo seré la primera. — ¡Pero no! Magnus se adelanta, haciendo gala de su velocidad, posicionándose delante suyo a cinco metros de distancia, también en frente de la superheroína. Además, no dice nada, solo va y se queda ahí. ¡Que al menos pida perdón por querer adelantarse cuando no es su turno! Aunque el turno supuestamente es del mitad animal… ¡Pero no importa! Aquí la estrella es Mika y es ella quien debe enfrentarse al enemigo. Sin dirigir ni una palabra ni siquiera a Eele, da un salto hacia el frente apenas dos segundos después de que Magnus se detuviera allá en primera línea —aunque parece estar casi que alineado con Alfred, pero, en estos últimos instantes, Mika ignora al segundo—.

El salto toma una altura de seis metros, pero siendo de avance, termina cinco metros por delante de Magnus, habiendo avanzado diez desde su posición inicial. La altura que tomó al despegar los pies del piso es relevante, pues significa que no chocó ni golpeó al otro buccaneer durante el desplazamiento. Finalmente, la nueva distancia con el enemigo, aquel tipo que se atrevió a despreciarla —o eso cree ella—, es de 28 metros.

Sin embargo, hay detalles entre medio que no podemos odiar. Mientras saltaba, recogiendo las rodillas y manteniéndose siempre vertical, tomó con la mano derecha a Serenidad Rosa desde su espalda, y la zurda se encargó de sujetar a Coral Flama, extrayéndolo de la cintura de su pantalón blanco. Al caer, la estaca de la alabarda golpea el suelo, quedando perpendicular al piso y el filo quedando incluso más alto que Mika. El micrófono, en tanto, lo eleva hasta la altura de su barbilla, estando este ya prendido para amplificar su voz y así le quede más claro a todos lo que dice. Una estrella siempre debe hacerse escuchar.


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¿Listos para el espectáculo, bobis?

Orgullosa es que se planta con micrófono en mano. Llamar la atención es una de sus principales aficiones, e incluso frente al enemigo eso no cambiará. Su voz, incluso con micrófono, fuerza las cuerdas vocales para alcanzar un tono más fuerte, queriendo su voz resuene por toda la caverna que será testigo de su espectáculo.

¿Empezará le pelea? Porque el show lo hizo cuando Mika Reze entró en el escenario.

El que abre este spoiler es bobi
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#13
La sala se había llenado de gente de lo más peculiar. Tras la caída, nuevas figuras se habían revelado. Había todo tipo de gente allí, pero sin dudarlo los que llamaron la atención del gyojin fueron el gigantón, la mujer conejo y el hombre cerdo. Todos habían tomado posiciones frente al hombre que había señalado la capitana. Eso es, Mika. Demuéstrales quién es la segunda estrella que más brilla jabjabjabjab. Frente a ellos, al otro lado de aquella cavidad que se había formado tras el derrumbe, se levantaba uno de los cazadores que habían interrumpido la reunión de la manera más abrupta posible. En especial, par ala cabeza de Berachiah. 
—Mira, Mika. Es ese imitador de Road

En su cabeza, los Hijos de la Libertad ya eran super estrellas. Tal vez solo su capitana hubiese salido en los periódicos, pero la presencia de aquellos era sin duda, la prueba de que ya habían alcanzado la fama. Contaban con gente que fantaseaba con ser como ellos. Fans que actuaban como sus ídolos llevando alas negras o mascando chicle. ¿A quién intentará imitar aquel otro? No era nada bello, así que no creo que esté intentando imitarme a mi.  El alado comenzó a hablar. Palabras amenazantes que hicieron saber a Eele que se trataba de un enemigo. En cuanto llamó al primero, supo que estaba dispuesto a enfrentarse a ellos. Eele hizo uso de los poderes que su fruta le había otorgado, convirtiendo sus pies en ruedas para lanzarse al ataque. Sin embargo, al ver que el kanabo de aquel hombre no le señalaba ni a él ni a Mika, decidió esperar. 

Las palabras de Mika lo hicieron tensarse. No por miedo, el gyojin creía desconocer lo que es eso, sino por qué si su amiga quería ser la primera en entrar en combate, él la seguiría sin dudarlo. Sin embargo, el grandullón que había más allá de Mika se adelantó a ellos. Se movió rápido, tanto que Eele no pudo ni ver cómo lo hizo. Solo supo que antes de que su amiga se moviese, aquel hombre ya se había situado por delante incluso de la mujer coneja. Un par de segundos después, Mika se lanzó al ataque, o al menos eso pensaba el gyojin. La pelirosa saltó por encima del gigante y se preparó para el combate, micrófono en una mano y alabarda en la otra. Eele se lanzó hacia delante también. Sin embargo, cuando había recorrido unos metros, se percató de que aquel hombre de avanzada edad no estaba encarando al hombre alado, sino que estaba de frente a ellos. Se detuvo un metro por detrás de la mujer coneja en su diagonal izquierda, quedando así a unos metros de Magnus y a 35 metros del hombre alado. Permaneció con la mirada fija en el buccaneer.

—Mika, demuéstrale a ese bastardo lo que valen los hijos de la libertad-ring.

Eele confiaba en su capitana, sin embargo no podía hacerlo en todos aquellos que los acompañaban allá abajo. No todos estuvieron del lado del viejo Berachiah. ¿Sería aquel otro hombre otro enemigo? Mejor andarse con cuidado. ¿O acaso estarían tramando algo?



Rincón de Eele
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#14
39 de Otoño, Año 18 ❥ Kutsukku

Suck up for that quick reward boy
Suck up for that quick reward they said

─ ♚ ─
El eclipse de alas negras decidió alzarse sobre ellos y la mirada de la Archeron se deslizó sobre su figura, era hermoso, si, pero hacia falta más, mucho más para llamar su atención. Su enemigo se esforzó por colocar unos ángulos que le parecieron ridículos en su rostro ¿esa era la nueva visión de la belleza?

Sin duda, prefería la imagen de sus alas extendidas en el aire contra el fuego.

Por distancia sabía que estaba demasiado lejos para que ella pudiese alcanzarle; el mar de sus ojos se deslizó sobre el resto de los rostros que estaban allí en la cueva, una lástima, tendrían que desplumarlo entre todos los presentes. Aunque no olvidaba, que había sido él, quien le reventó la cabeza al pirata de la tarima, con la misma facilidad que colocaba esa ridícula pose.

¿Sería una habilidad que pudiese lanzar a otros? Si seguía manteniéndose en el aire…

El sonido de sus katanas liberandose de la saya rasgo el eco de la cueva al momento que se posicionaron sobre sus manos y ese aroma tan característico se expandió desde ella a su alrededor; notó como el hombre con la pañoleta sobre la cabeza avanzó dándole la espalda al enemigo, colocándose de frente a la chica del casco que anteriormente había demostrado una gran habilidad para hacer una gran presentación, una que casi le arranca una sonrisa de esos labios carmesís.

Si la situación tan solo fuese otra…

Se unió a ellos otro hombre que acababa de llegar a la cueva y la chica que estaba a su altura acababa de dar un salto por sobre todos ellos, esa era la línea de fuego. Vio al hombre de la pañoleta abrir la boca pero no consiguió escuchar que era lo que acababa de decir, aquello le pareció interesante. El hombre de piel azul a su lado se movió al instante que ella flexionó sus rodillas y cargo el peso de su impulso desde los talones, el salto la llevo a quedar a la misma altura que la chica del casco, luego camino hacia ella, hasta posicionarse a dos metros de distancia desde su flanco izquierdo.

El mar de sus ojos sostuvo la mirada de su enemigo, luego se inclino hacia la chica y hacia el hombre de piel azul que estaba mas cerca, como si estuviese preguntándoles por algún secreto que ellos hubiesen notado y tanto ella, como el eclipse de alas negras, no supieran de lo que estaban hablando los demás – ¿Te dijo como desplumarlo?– murmuró hacia la joven con capa.

Desde la distancia, Nyx estaba segura, que su enemigo no habría podido oírla pero si los estaba mirando a ellos, la habría visto mover la boca.

Post de Tik Tok
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#15
Desde el lado opuesto, acabó por revelarse la figura misteriosa…la cual, por desgracia, resultó ser uno de los tres invasores que irrumpieron en la reunión, siendo más precisos, el primero que hizo acto de presencia: el lunarian…el cual parecía tener un sentido de la teatralidad demasiado desarrollado, por la forma en la que estaba llevando a cabo su ‘’entrada’’, presumiendo de su vuelo y de las llamas que acompañaban las alas negras a su espalda.

Para cuando aterrizó, presumiendo de una expresión cuanto menos extraña, con lo que parecía una porra me señaló, revelando una forma de hablar aún más extraña que la mueca anteriormente mencionada en su rostro. - ¿Eh? A ver…¿Cómo que ‘’presencia’’?...yo diría que estamos todos muy presentes aquí…- no había entendido esa parte de su mensaje, aunque la otra creo que si me había quedado más que clara. -Pero si es pelea lo que quieres…- Llevé mi diestra, agarrando mi espada, a modo de preparación, y de ‘’tocar madera’’ para calmarme, porque de dejarme llevar saltaría a intentar iniciar el combate diréctamente…y no me convenía, ni a mi ni al resto de los que estábamos presentes. La expresión esa de ‘’guarrindongo’’ me había sonado a insulto, y si lo decía más por mi forma actual, con más razón aún me sentí mosqueado…Pero entonces gran parte de nuestro improvisado grupo empezó a avanzar: Magnus, la pelinegra, y el anguila…pareciese que estaban rodeando/cubriendo a Centella por el frente, mientras que Mika y Finn se adelantaron un poco más (este último recuerdo que mencionó algo sobre un jamón antes mientras me miraba…en fin cosas que pasan por tener una transformación así, al menos no estábamos en temporada de jabalíes, o eso quería pensar).

Si la estaban rodeando sería por algo…¿Atacaba desde la distancia o algo por el estilo? Esa era la teoría que predominaba en mis pensamientos, pero fuera cual fuese el motivo, reagruparnos era lo más conveniente, y seguiría esa corriente. Me acercaría a la derecha de Magnus, quedándome como a un metro y medio del mismo…reprimiendo mis ganas de iniciar el enfrentamiento, al menos hasta el momento que fuese propicio, si es que se estaba planeando algo…Miré hacia guerrera con casco, y por extensión a la agrupación recientemente formada.- Si hace falta cortarle las alas, ofrezco mi ayuda para ello.- En otro contexto habría pensado que era una crueldad, pero si no era él quien moría, los muertos seríamos nosotros, así que…siendo la supervivencia la prioridad, la culpa perdía todo su peso.

OFF
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#16
De pronto, al otro lado de la cueva entró en escena uno de los tres impresentables responsables de este lío en el que nos encontramos. Me duele en el orgullo admitirlo pero ha sido una entrada de diez, pero claro cualquiera con alas y fueguitos mágicos en la espalda podría hacer algo así. Tras eso el hombre de rostro agraciado alzó su voz, indicando que el primer contendiente fuese a enfrentarle, obviamente me tocaba a mí, por algo me puse al frente de los demás. O eso pensaba, de pronto antes de que pudiera dar el primer paso el hombre señalo con su kanabo al muchacho porcino que se encontraba apartado un poco más alante de nosotros. ¿¡ME ESTAS JODIENDO!? ¿¡Pero quien se cree!? Se va a enterar, aquí la que va a poner en su sitio a ese bizarro sujeto seré yo.

Me disponía a abalanzarme contra el, pero de pronto una enorme figura se puso frente a mí a toda velocidad. ¿¡AHORA QUÉ!? Mis ánimos se calmaron al ver que no era otro que el buenos de mi compañero el poeta… ¿Aunque no esta como muy cerca?

—¿Cómo que Centollo?—

— ¡Que me llamo Centella! No es tan difícil Brangus…— Espera, tiene razón este momento amerita una de mis grandiosas poses. ¡It's show time! Rápidamente me giré a mirar a la gente tras de mí, algunos estaban más a mis laterales pero lo importante es que pudieran oír mi increíble discurso y ver mi maravillosa pose. —¡AHÁ! ¡No temáis compañeros! Puede que no nos conozcamos pero ahora mismo somos aliados. Además…— Me puse en posición, flexionando mis piernas, colocando mi brazo sobre mi cintura y alzando el otro hacía el cielo. — Frente a vosotros se alza el Faro Justiciero que alumbrara nuestro camino frente a la oscuridad —  Espero que mis palabras les hayan inspirado tanto como mi pose, pensé contenta conmigo misma.


Fue en ese momento cuando me di cuenta de que la chica pelirosa había decidido ignorarme saltando por encima mí para adelantarse. ¿¡PERO SERÁ!? ¡Yo no pienso quedarme fuera de eso! Al mismo tiempo vi como a mi lado se colocaba el sujeto con pinta de pez. ¿Por qué se me está acercando todo el mundo tanto? No será por cueva ni nada. Al mismo tiempo antes de que saltase a la acción la hermosa mujer de antes se posicionó a mi otro lado… Al verla no pude evitar sentir que mis mejillas comenzaban a cambiar al tono rojo que ya comenzaba a ser costumbre. Tal vez quedarme en la retaguardia por el momento no sea tan mala idea… Pude oír como me preguntaba si me habían dicho alguna forma de desplumar a aquel pollo — No te preocupes, yo misma me encargaré de el si hace falta— Le dije levantando el pulgar con una sonrisa mientras intentaba ocultar mi sonrojo. Pero antes he de dejar clara una cosa.

Bordeé a mi compañero poeta y avance unos dos metros al frente, señalando al tipo alado que no paraba de poner caras que me causaban repelús, antes de gritar — ¡OE! ¡TU EL PLUMAS CON PINTAS DE TEÑIRSE EL PELO DEMASIADO! ¡ SI QUIERES UNA VERDADERA BATALLA DE PRESENCIA TE ESTARÉ ESPERANDO! — Le di la espalda volviendo a caminar hacia mi posición anterior — ¡AUNQUE GANARTE SERÍA PAN COMIDO! ¡CON SOLO USAR MI- — Llegué a al lado de Brangus pasando a su lado a menos de un metro — GOLPE INSIGNIA ESTAS ACABADO! — Dicho eso me volví a situar donde estaba con los brazos cruzados a la espera de lo que fuese a pasar.

Tras la capa
[Imagen: bpP6EeU.png]
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#17
Farmear presencia; granjearla. Cultivarla con mimo, cuidarla con empeño y cosecharla con éxito. Mentalidad de ganador. No había otra de ser un campeón. Allí, la presencia ya había sido cultivada, y solo quedaba, una vez más, recoger el fruto de mi esplendor. Siempre me había puesto un poco nervioso ser el centro de atención, pero no había mal que por bien no viniese; era preciso ser visto para ser admirado. Sin embargo, mi reto en aquella batalla de presencias no había parecido surtir efecto, supuse que porque mi aspecto era suficiente como para mogearlos a todos hasta los cimientos. Mogeo táctico. El joven porcino se había negado a recoger el guante que le había lanzado, aparentemente. El señor mayor, cuyos testículos, sin ánimo de faltar el buen gusto, suponía colgones como un collar de sandías, había osado ponerse de espaldas a mí. Tal vez -43 de aura. Lógico, naturalmente; una reacción de puro terror ante el campeón definitivo, como un avestruz escondiendo la cabeza bajo la arena ante el brillo del sol. Un sol hermoso, esculpido y terso. Un sol con gusto por el matcha. Un sol sudoroso. Yo.

La mujer de aspecto aniñado, gusto cuestionable y cabello indiscutiblemente hortera (es decir, un peinado inapropiado de campeones, NO de ganador, aproximadamente -75 de aura, siendo generosos) tuvo la osadía de recoger el guante que tan generosamente había lanzado, mientras observaba sus movimientos como si contemplase un molusco en una pecera. No era para ella, claro; uno espera que sus desafíos sean correspondidos por individuos de cierta categoría, pero era de agradecer que al menos alguien se dignase a plantarme cara, y, más importante que eso: allí no había nadie digno realmente de recoger aquel particular guante. Había que valorar la actitud, en cualquier caso, aunque yo aspirase a competir con los mejores, como siempre había hecho. Mentalidad, sacrificio, ambición. Había algo en aquella buccaneer, enterrado bajo aquella masa de horterismo, que podía confundirse por potencial para la grandeza. Sin embargo, el talento natural, para su desgracia, no se podía comprar. No fue la única en moverse, y el resto también pareció comenzar a tomar posiciones. +15 de aura a todos ellos por atreverse a moverse al fin. O aquello me pareció, hasta que...

La del puto casco con las plumas. -280 de aura, calculados en apenas un instante, y ahora empezaba a pensar que me había pasado de benevolente, como solía suceder. Se había movido entre sus compañeros solo para dirigirse a mí (algo que era de apreciar, como levantarse para hablar a un superior). Respeto, mentalidad, deferencia, reconocimiento de un campeón. Ella sí que me retaba a una batalla de presencia, y tenía la osadía de sugerir que me teñía el pelo. En absoluto, claro: mi hermosa cabellera era absolutamente natural, de aquel blanco deslumbrante que tan bellamente contrastaba con mi piel de pulido ébano en privilegiada armonía cromática. Atribuir aquello a algo tan vulgar como el tinte era lamentable. Todo genética, trabajo duro, esfuerzo, superación, disciplina. Uno puede aceptar la derrota con dignidad o intentar desacreditar al campeón. Otros -50 de aura por envidiosa y por mala, apunté mentalmente. La excelencia despierta admiración en los grandes y resentimiento en los mediocres. Talento, orgullo, disciplina.

Su discurso, fuera lo que fuere lo que estuviese diciendo —yo estaba ocupado centrándome en que ni una sola de mis fibras musculares se saliese de su sitio, mateniendo aún la pose que había iniciado anteriormente, y con la que estimaba que podía optimizar mi ratio de presencia granjeada/segundo hasta +30 o +35 pasivos—, se cortó de golpe mientras me daba la espalda. Era evidente que se había quedado sin palabras, probablemente al pasársele la adrenalina y comprender el lío en el que se había metido. Pero era tarde. Su reto estaba lanzado, y era hora de que alguien empezase a pagar a plazos la deuda de presencia que (pese a mí) allí se estaba gestando. Empezaba a resultar urgente un mogeo táctico disciplinario. Disciplina, respeto, pasión. En absoluto hubiera admitido jamás que también me carcomía vivo la curiosidad por saber qué más había intentado decirme. La llama de mi espalda se apagó, como un soplido sobre la mecha de una vela, y la estancia quedó casi en penumbra, iluminada únicamente por la escasa luz natural que entraba a través de las irregularidades del techo. Volví a pasarme la mano por la frente, permitiendo que algunas perlas de mi preciado sudor se desprendiesen de la misma y se perdiesen en la oscuridad, al tiempo que echaba a volvar cargando el kanabo. Mis alas negras se movieron en la oscuridad de la enorme cueva, desplazándome en un abrir y cerrar de ojos. En primer lugar me desplacé hacia el sureste al tiempo que descendía hacia el suelo progresivamente, aterrizando. Una vez mis hermosas piernas (porque solo los perdedores descuidan los cuádriceps y los gemelos, que yo mantenía voluminosos y tonificados) tocaron el despreciable suelo de los mortales, eché a correr hacia el sur, para acabar situándome a apenas unos cinco metros de la del casco con plumas. Opté por no decir ni una palabra: en primer lugar, porque no merecían nada que saliese de mis labios, y en segundo lugar, porque estaba un pelín nervioso. Qué ganas. Iba a ser un mogeo, como decían los chavales, de locos.



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#18
La mujer conejo se había girado para ver a su alrededor. Fue en ese momento cuando Eele comenzó a pensar que aquellas orejas no salían de su cabeza, sino que lo hacían del casco que parecía llevar. La joven había hablado. O al menos, gesticulado como si lo estuviese haciendo. Su boca se había movido articulando palabras, pero parecía no emitir ningún sonido. Debe ser uno de esos muñecos que maneja la gente para hacer sus chistes-ring. Sin embargo, en mitad de su «discurso», la joven había adquirido una pose que trajo recuerdos a la mente del gyojin. Permitió que su mente viajase por un instante a las tardes en las que su hermana Eccen le enseñaba a leer utilizando sus cómics de historietas, en los que aparecían héroes y protectores de la humanidad. Eele agitó la cabeza un instante. Sintió como una extraña energía recorría su cuerpo. 

No pudo hacer otra cosa sino observar a la coneja justiciera cuando salía de la cobertura que le había proporcionado el hombre viejo para gritar a su enemigo. No se qué mierda será eso de la presencia, pero si le reta a una batalla, debe estar de nuestro lado. Recuperó su sitio y sus palabras parecieron diluirse de nuevo. No así sus gestos, pues seguía moiendo la boca como si hablase. El enemigo parecía no reaccionar, aunque eso cambiaría pronto.

La luz al fondo de la cueva se hizo más tenue, como si alguien hubiese cerrado una ventana o se hubiera apagado una antorcha. Los pensamientos de Eele se fueron hacia Mika, la cual se había adelantado para medirse al nuevo enemigo al que ahora deberían enfrentar, aquel que parecía contrario a que los piratas disfrutasen de su libertad. Sin embargo, el navegante no pudo dedicarle mucho tiempo a pensar en ello, pues pronto una figura apareció junto a ellos. Unos seis metros a la derecha de Eele, el enemigo se levantaba imponente. Era alto, mucho más que él mismo, pero dudaba que superase en ese aspecto a Mika. En ese o en cualquiera, puesto que para Eele el único allí que podía superarla era él mismo. Estaba acostumbrado a batirse con luchadores que lo superaban en tamaño, e incluso llegaba a disfrutar de ello. Los dientes del gyojin aparecieron entre sus labios con su amplia sonrisa. Flexionó sus piernas y se lanzó hacia él.

Ese era el momento que había deseado desde hacía largos minutos. En concreto, desde que aquellas gaviotas habían aparecido portando malas noticias. Porque para el gyojin, el hecho de que tanto sus amigos como Hanma tuvieran una recompensa no era más que un castigo. Aquello le había situado a la altura del bardo y eso no podía permanecer así. Lo superaría, los superaría a todos. Atento, ogro. ¡Yo seré el más poderoso!

Recorrió la distancia que lo separaba de su rival en un parpadeo. Sabía que era rápido y en aquel instante se sentía aún más veloz. Lo que también sabía era que la gente con armas era peligrosa. Su rival portaba un kanabo, similar al que llevaba Vesper, así que pensó que el mejor objetivo sería el brazo que lo sujetaba. En otras ocasiones, hubiese tanteado el terreno. Hubiese medido su velocidad y la del rival, la potencia de los golpes de ambos. Sin embargo esta vez, el enemigo parecía convencido de su victoria. Mientras recorría el último par de metros que los separaba llevó ambos brazos hacia atrás. Dejó fluir su electricidad estática acumulada para que recorriese su brazo derecho. Su carrera lo había llevado de frente contra el costado del lunarian. Dio un último paso, el enemigo ya estaba a tiro. En un movimiento brusco, sacudió su cuerpo mientras llevaba ambos brazos en un movimiento circular hacia delante. Ambos puños impactaron contra la mano que sostenía el arma, como si de una prensa se tratase. Eele dejó ir la electricidad acumulada en su brazo con el impacto y su sonrisa se acentuó aún más. Sin detenerse a ver la reacción de su enemigo, saltó hasta situarse junto a la pared del fondo, justo la que veía al fondo mientras corría hacia su enemigo. Su objetivo no era otro que alejarse de su rival tanto como pudiera. Eele era rápido, pero su enemigo también había demostrado serlo. No quería quedarse frente a él para recibir una reprimenda. EL que golpea primero lo hace dos veces, pero si puedes golpear primero dos veces, mejor.

—¡Mika! A ver si superas eso —dijo mirando a su capitana.



Rincón de Eele
[Imagen: QI2awp1.png]
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#19
El espectáculo debe continuar, pero resulta que no solo Magnus y Alfred —aunque este último obligado por el desafío del cazador— quieren interponerse en que ella sea la estrella de hoy, sino que la chica del casco, aquella que llamó su atención momentos antes, toma el verdadero protagonismo. La cara de Mika se pone roja, pues considera que está haciendo el ridículo, ¡pues intenta llamar la atención, pero nadie la mira! ¡Es inaudita! Se muerde el labio inferior mientras su cuerpo se tensa, ya sucumbiendo al enojo. Para empezar, en ningún momento se voltea para ver a la chiquilla superheroína solo por la molestia y porque su propio ego no se lo permite. Solo plasma los ojos en el tipo que tiene allá al frente, aquel al que le enseñará por qué debe fijarse en ella para el combate.

Recordándoles a todos que todo este tiempo tiene el micrófono en mano, a la vez que Fumi da su desafío de presencia a Legend, la pelirrosa comienza a cantar. Sí, habla por encima de la otra. ¿Si es que acaso debe respetar turnos de habla o algo así? Ya dijo que ella sería la primera en pelear contra el malnacido que se atrevió a atentar contra la libertad del pirata que vio su vida acabar de un momento a otro.

Cuando yo no pueda continuar
Dejaré en mis manos el recuerdo
Grabado en mi alma, pues nada es eterno
Pero historia yo haré
Siempre habrá un mañana en donde todo es claro
Debo concentrarme y despejar las lágrimas de ayer
Y aunque el cielo se nuble otra vez
Puedo yo un relámpago ser

Este canto se produce, como se mencionó antes, comienza cuando Fumi menciona la posibilidad, o más bien asevera, de que el enemigo es un tipo cuyo color de cabello no es natural. Vaya insulto. Pero también, probablemente, se desarrollará mientras ocurre lo que está por venir.

Y es que, una vez finaliza el desafío por parte de la fémina de los Piratas Wanga, Legend Hasit comienza su movimiento. De un momento a otro, desaparece. Sí, Mika no es capaz de verlo. Lejos de asustarse, motivada por su canto y por la emoción que recorre todo su cuerpo debido a que la pelea está comenzando, se mantiene estoica. Canta y la mano libre sigue manteniendo su querida alabarda. De pronto, lo escucha aterrizar, mas no alcanza a verlo. Sigue desaparecido de su campo visual, intuye por la velocidad a la que se mueve. Ya lo dijo Eele, este tipo debe ser un imitador de Road, mascota de Puchero, que también es bastante veloz y, a máxima velocidad, es imposible de ver. Si hasta tiene el espectáculo de las alas de fuego. ¿Por qué ella no tiene alas? Bueno, ya es lo suficientemente espectacular sin ellas.

Sin embargo, llegó el momento en que se detuvo. Vaya cuádriceps tiene para frenarlo en seco tras tremenda carrera. Afortunadamente, al menos para este contexto, porque en realidad le gustaría tenerlo, no tiene un equipo de instrumentos musicales ni nada similar que la acompañe. El único sonido de su espectáculo es el canto, por lo que puede oír la frenada. Enterándose de que el enemigo se encuentra en su retaguardia, más o menos en una diagonal.

Eele, aunque Mika se enterará más tarde de esto, no pierde tiempo y va a por el enemigo. Su capitana tardará un poco más, o harto más, al menos comparado con el Gyojin.

Para empezar, la buccaneer no puede atacar de espalda. Por tanto, debe girar su torso, al igual que mueve sus piernas, todo hacia su costado derecho con la intención de poder avistar finalmente a su oponente. A la máxima velocidad que le permite su prodigioso físico —que se destaca más por fuerza que por agilidad, siendo honestos—, avanza en diagonal únicamente dos metros, siendo un movimiento continuado desde el giro, pues se impulsa tanto con la pierna izquierda como con la cadera para dar un salto hacia adelante que la eleva únicamente cinco centímetros del suelo. Mientras quiere reducir la distancia desde ocho metros que hay originalmente a seis, que por su físico, viene a ser casi un único paso, el brazo derecho que sostiene a Serenidad Rosa se extiende hacia arriba, pareciendo que porta un hacha más que una alabarda, haciendo gala de la enorme fuerza física que posee en los brazos. ¿Es que han visto sus bíceps?

Aquel brazo diestro desciende a máxima velocidad y a toda potencia para que el filo del arma impacta de lleno el hombro derecho del Lunarian, generando no solo un dolor que le enseñará a no subestimar a Mika Reze, sino también a un sangrado que ensuciará su supuesta bella piel. Aquí ya ha perdido toda esa aura.

Sin embargo, la ofensiva por parte de la capitana de los Hijos de la Libertad no termina ahí. Inmediatamente tras dar el primer impacto, eleva nuevamente el brazo, aunque apenas un metro por encima del mismo hombro derecho de Legend, para dar un segundo impacto, escarbando más en la herida causada con el primer golpe.

A diferencia de Eele, Mika no retrocede, no busca espacio, sino que tras dar ese segundo impacto, retrae el brazo para tener su arma junto a ella, apoyando el filo en el suelo y sosteniendo desde el inicio del bastón. Sus pies se mantienen en el lugar, a seis metros de distancia con Legend, específicamente en una diagonal hacia atrás desde su costado derecho, considerando que él le está dando la cara a la pared del sur.

Su canto, para desgracia de todos, finalizó cuando estaba por dar el primer golpe. Ya no podrán escuchar su hermosa voz. Por tanto, el micrófono regresa al lado izquierdo de su cintura, sujetado por el pantalón como siempre.

El que abre este spoiler es bobi
[Imagen: KcSumiI.png]
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3605 + 0 = 3605
Energia: 2841 - 444 = 2397
Espiritu: 525 + 0 = 525
#20
El lunarian se veía imponente, y todo auguraba un momento complicado, aunque a decir verdad, desde un razonamiento lógico nosotros éramos más, a pesar de que fuésemos desconocidos todo parecía llevar a la misma conclusión, era él por un lado, y todos nosotros, el resto, por otro…

La cueva bien iba a ser, o, la trampa mortal y destino final de mi descanso, o la mayor prueba y obstáculo de frente a mis sueños… Como sea yo no tenía deseos de morir en ese momento y tampoco pretendía quedarme en el South, sabiendo que el mundo se abría frente a mí y existía la posibilidad de poder desempolvar la mayor aventura de mis sueños del lugar más recóndito de mis deseos para poder materializarla.

Pude notar como empezaba a cobrar un vigor extraño al ver a la extravagante pose hecha por una de las presentes, como si mi fuerza y cuerpo tomara una dimensión más profunda, y lista para lo que sea. Sin dudarlo no podía no aprovechar el momento de vigor, sobre todo cuando el sujeto se encontraba ahora mucho más cerca nuestro, e incluso la más cercana a mí curiosamente, comenzó a cantar, aunque de alguna manera me transmitía una confianza bruta en mis capacidades.

Todos habían tomado acción en gran parte, las piezas se habían movido, el desafío estaba lanzado y yo no quería quedarme atrás, aún consciente de las grandes diferencias en nuestra velocidad claramente.

Aprovechando el momentum, y que los demás estaban en una situación aparte referente a su propia velocidad como también prioridad, quise intentar mi jugada, afirmando mis puños a los mangos de mis armas, la espada y el boken no mokuken, intenté a toda velocidad rodear al enemigo, mientras se distraía con los demás, estando a tres metros de distancia de él en todo momento para al estar justo fuera de su rango de visión, en su retaguardia dar un veloz salto hacia él, y propinar un doble golpe cruzado en forma de cruz justo a su zona lumbar. Y retroceder dos metros de un salto en línea recta.

—Ponte a resguardo Jake y no salgas por nada... Sapeee— comandé con autoridad a mi fiel perro, esperando que no tomara un riesgo innecesario y se mantuviera ajeno al peligro.

La suerte estaba echada, y solo restaba ver hacia donde soplarian los vientos y a favor de quien caerían los dados... Todos tenemos sueños, y a veces estos chocan con las ambiciones de otros, donde al final, solo aquellos con mayor voluntad, deseo. Y capacidad de llevarlos a cabo prevalece, el reloj ya se había dado vuelta, y la cuenta regresiva había comenzado.

Hora de aventura
[Imagen: 4ZOZ7IA.jpeg]
~Pensamiento~—Hablar—
[Imagen: PuthOpc.gif]
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