Hijos de la Libertad
Children of FreedomMika, Eele, Puchero, Pucca y Road crecieron desarrollando un fanatismo hacia los piratas. Su forma de vivir la vida y gozar aventuras les motivó a prepararse durante años con el objetivo de lanzarse al mar y dejar atrás una vida de encierro en la isla de Samba.
Con la misión de encontrar personas con sus ideales y disfrutar de un mundo desconocido, los Hijos de la Libertad van hacia donde les lleve el amor que tienen por lo que son.
Mika es la capitana de la tripulación, pero está muy lejos de ser una mandona que se considere jefa del resto. Fieles a su ideal de libertad, tienden a ser un poco desorganizados, pero siempre con la intención de escuchar a aquellos que demuestren ser más inteligentes.
La amistad, el honor y la diversión siguen siendo los pilares principales para su toma de decisiones.
Derrotar a todo aquel que intente restringir su libertad.
Proteger a aquellos que son discriminados por otros.
Cuidar a todo animal que se encuentren en el camino.
Ser la mejor tripulación pirata del mundo.
La libertad no se negocia. Si alguien te la quita, se la quitas tú.
Nadie es de nadie. Ni de la capitana, ni del Gobierno Mundial, ni de nadie dentro de este barco.
No se toca a los animales. Ni por defensa propia. Ni por comida. Nunca.
El que está en el agua, se entra. Si discriminan a alguien delante de nosotros, allí estar ya viene incluido.
Si hay que pelear, de frente. Sin trampas y sin reventar al caído por la espalda.
Lo que se dice en el barco, se queda en el barco.
Mika Reze. Mika manda, pero no da órdenes. Cuando alguien suelta algo más inteligente que ella —y suele pasar—, se hace caso y se calla. Lo que se acuerda entre todos se cumple; lo que no se acuerda se vuelve a discutir.
Ninguno. Aquí nadie es prisionero de un barco. Quien larga se lleva lo suyo y deja de ser nakama, pero no arrastra rencores: si un día vuelve y pide sitio, se le vuelve a dar, siempre que la tripulación esté de acuerdo.
Mika Reze
No lee ni escribe y le da exactamente igual. Dos metros de alto, un bikini del color que toque y dos cicatrices en cruz en los muslos que se niega a esconder. De niña la confundían con un demonio, así que cuando le tuvieron miedo decidió dejar de dar miedo y empezó a dar risas.
Toca a todo lo que se mueve y necesita que la quieran, pero jamás lo pide dos veces.
Ver fichaEele Trick
Hijo de pescadores de Samba. A los siete ya vendía pescado y a los doce había visto morir a su padre y perder a su hermana. Pasó dos años pegándose por un trozo de pan y ganó más dinero del que sabía contar.
De todo aquello lo único bueno que sacó fueron sus dos amigos. Gruñón y directo, con dos bigotes amarillos y una dentadura que asusta, pero incapaz de traicionar a los suyos.
Ver fichaRoad Twel Dorado
Criado en un orfanato de Samba, del que se fugó una noche de hambre. Le cedió su único plato de comida a un mono tití pigmeo y le puso Puchero porque algún día sería él el puchero. Nunca lo llegó a ser: sigue siendo del tamaño de un puño.
Habla alto, huele a rosas y va cargado de cadenas. Se burla de sus amigos queriéndolos. Buen médico, mala influencia.
Ver fichaPucca K. Garu
Hija de un «Agente Aceptado» que desapareció sin despedirse y de una madre que amaneció muerta en el suelo de la cocina. Se fue de esa casa con una bolsa de dinero y el anillo de infinito que era de su madre.
Desde entonces vive con dos caras: Pucca, que fuma, bebe y suelta lo que piensa; y Shiroi Uso, la angelical que no fuma, no habla y no se ofende por nadie. Lleva las cuentas de la tripulación.
Ver fichaHanma
Nació del deseo de su padre por fabricar al guerrero definitivo: un cruce de gigante ancestral y oni que salió pequeño. Su padre lo tiró por no parecerse a lo que había pedido, y se marchó a buscar otra manera de tener un heredero.
Aprendió a cocinar para no morir de hambre y de ahí le salió un gusto por la comida casi tan fuerte como el de pegar. Su meta no es una isla: es su padre.
Ver fichaVesper Nero
Naufragó niño en Lautheria y lo recogió Charlo, un viejo laudero que le enseñó a escuchar antes que a tocar. A los diez nombraba cualquier instrumento con los ojos cerrados.
Un día un marine le mató el taller por seguir reparando instrumentos para piratas y salió corriendo con el laúd bajo el brazo. Una noche tocó una tonada pirata en medio de una plaza y el pueblo entero se puso a cantar con él.
Ver fichaPuchero
Aquella noche Road se quedó sin comer y le cedió su único plato a cambio de que él fuera, algún día, el puchero. Nunca lo llegó a ser: sigue siendo del tamaño de un puño.
Ratatouille
Se cruzó con Hanma robándole comida y no se dejó intimidar ni un segundo por su tamaño. Hanma se vio reflejado en ella, así que empezó a compartir lo que cocinaba y con eso se ganó a su única amiga en el mundo.
Sin nombre
En proceso de compraLa tripulación ya ocupa 12 espacios, así que el barco tiene que dar para todos. El código se escribe al comprar, tipo [barcoInvalido=nombrebarco001].
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