[P.R.] Bar Tico
#1
Día 66 de Verano
10:00 am

Las negociaciones habían ido tan bien como habría podido imaginar Bambú. Ashura aceptó las condiciones de Kisuke de quedarse pacíficamente en Mogaro a cambio de un duelo al cabo de diez días. Bambú había pagado lo que consideraba una suma justa por la deuda aplazada durante más de tres años y, al final de toda aquella situación, había accedido a ir a tomarse unos cacharros con Quetzalli Jr. que parecía tener mucho que comentarle. Kisuke se había unido a la parranda, quizás para descansar de la ominosa presencia de Ashura y entrar en un ambiente algo más distendido. Don Bambú caminaba con decisión por la calle principal de Ciudad Kamome, que en estos momentos estaba desierta por la alarmante llegada de los Mushoku, aunque podía sentir gracias a su haki de observación extendido en un radio de 100 metros de distancia que las gentes de Mogaro se encontraban en sus casas, observándoles desde sus ventanas mientras recorrían las calles.

Quetzalli Jr. no era un Shichibukai, aunque pertenecía a la tripulación de uno de ellos y eso le causaba cierta incomodidad a Bambú. Odiaba a los Shichibukai y lo que representaban, pero a pesar de esto, lograba mantener un trato más o menos cordial con el enmascarado. En estos momentos, por no dejar que el silencio sepulcral se apoderase de la comitiva, Bambú le estaba haciendo de guía turística al pirata. —...y aquí a la derecha tenemos un colmado que vende productos locales muy ricos, a los apicultores de la isla les sale una miel muy rica. —No sabía qué tenían aquellas abejas que fabricaban una de las mejores mieles que Bambú había probado jamás. Quizás fuera porque eran proletarias y vivían en la tierra de ensueño de los proletarios. —Tenemos unos cuantos restaurantes exóticos en la isla. Este de aquí, por ejemplo... —Señaló una especie de cantina al más puro estilo del Far West. —Sirve un chili con carne que está de muerte, nos vienen muchos productos de Risky Red, así que les sale genuino de verdad. También tienen cecina, que dura meses si se conserva adecuadamente, por si queréis abasteceros para vuestra próxima travesía. —Porque habría una próxima travesía, claro, no se iban a quedar allí para siempre. —Y este es el bar del que te hablaba, yo creo que aquí hacen zumos excelentes. —Bambú se detuvo en una de las intersecciones de la calle principal. Haciendo esquina en ella había un local que tenía las paredes completamente blancas. Tenía dos pisos de altura, la balconada tenía mesas dispuestas para los clientes que querían estar en el piso superior y aún así disfrutar de la terraza en un día como aquel de verano. Delante del local había dispuestas unas cuantas mesas también, cuatro en total, cada una debajo de su propia sombrilla para que la gente no se asase al sol si no quería. Las ventanas no dejaban ver muy bien lo que había en el interior, no porque estuvieran pintadas de ninguna forma, sino porque estaban completamente empañadas por la diferencia de temperaturas entre el interior y el exterior. El letrero del local, justo encima de la puerta, representaba a un esquimal sonriente con las mejillas sonrosadas sujetando un vaso de zumo con hielos. El nombre...

BÁR TICO
Nuestros refrescos te dejarán helado

—No es un chiste muy gracioso, la verdad, pero el sitio está bien. —Se rascó la nuca alborozado. La puerta del local se abrió, dejando escapar de su interior una densa niebla provocada por el choque térmico entre el frío del interior y el calor del exterior. Durante unos instantes pudo apreciarse el interior del local, cuyas mesas y sillas parecían estar talladas con hielo, al igual que la barra, en la cual trabajaba un señor de unos 50 años con diligencia. Esta visión fue obstaculizada casi de inmediato. Una camarera completamente cubierta con un abrigo de esquimal salió de dentro del local para recibir al grupo, cerrando la puerta detrás de ella. Parecía ligeramente asustada por la presencia de Quetzalli, pero este sentimiento se contrarrestaba con la tranquilizadora presencia de Bambú. Se quitó la capucha en el exterior y de ambos lados de su cabeza cayeron dos coletas trenzadas de pelo negro como el carbón. En su rostro moreno había dibujada una sonrisa algo forzada por la situación. —Bienvenidos al Bár Tico, yo les atenderé esta mañana... ¿Dónde se van a sentar los caballeros? —Les habló manteniendo la compostura, con profesionalidad, pero sin poder ocultar en su aura una cierta preocupación. Don Bambú ignoró esta circunstancia porque no había mucho que hacerle. Los Mushoku tenían la fama que tenían y Mogaro tendría que vivir con ello por lo menos 10 días. El panda se giró hacia el enmascarado. —Decide tú dónde nos sentamos, Quetzalli, que eres el invitado en la isla.

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#2
Al parecer al tipo del cigarrillo no le habia gustado que mandara a volar su cigarro pues me recrimino que Ashura era humo y que eso no me molestaba, y yo solo pude sentir una lastima profunda por el cadáver andante, pues, hay distintos tipos de humo, el del cigarro, no es el del Ashura, pobre, morirá en unos dias sin saber esto, pero yo no soy quien corregirlo, así que simplemente me limite a asentir, dandole la razon como la que se le da a un loco, pues yo no habia venido aquí a pelear con él, aunque me causo gracia que me llamara “mascaritas”, despues hablo sobre mi amada señora, la Santa Muerte, pobre no la conocia para nada, era evidente que en las escuelas de acá solo enseñaban, sobre, expropiar lo ajeno, imprimir más dinero para generar riquezas, entre otras cosas, aunque lo más curioso es que se ofrecio a venir conmigo y con el panda, cosa que no me molesto, pues digamos que  me caía medianamente bien.

Mi haki sintió como Ñorgo salto del Niebla y vi como el panda le ofrecio el dinero, diciendo que la deuda con él anfibio compañero era de un millon y yo arrugué la cara en una mueca otra vez, por la referencia clara a mi rana hermana, pero que no habían encontrado el brazo y por lo tanto pedía perdon, vi cómo se inclinó y yo fruncí el ceño intrigado, no esperaba ese gesto por su parte, el panda ya me estaba empezando a caer mejor, pero lo que no espere fue ver como la imagen de un tipo dorado, en pelotas se formaba en su cabeza…¿Qué Coño fue eso? , pero la imagen fue cortada por las palabras gritadas por quien quizás sea un nuevo amigo, el panda, este dijo que nos iba a compensar por no cumplir su promesa para con mi rana y nos iba a dar diez veces lo adeudado, esto me hizo dudar, ¿Si tienen dinero real?, me encogí de hombros, nosotros no necesitamos dinero, ya tenemos de sobra, pero si nos pagan con bonos devaluados que nadie queria solo iban a hacer molestar más mi capitan…siempre que este supiera que era un bono emitido por un estado.

Hecho esto, comenzó nuestra caminata por la isla que le pertenecían a los toros negros, mi haki me hacia sentir que el panda mantenía cierto recelo para conmigo, quizás se deba por pertenecer a los Mushoku o por ser amigo y lugarteniente de Ashura, no sé, pero lo que sí sé o al menos lo puedo intuir, es que no me esta juzgando por la portada y eso me daba tranquilidad.

El peludo compañero comenzó a hablarme, mostrándome su isla, mis ojos de águila pudieron notar que las calles estaban, limpias muy limpias, pero vacías, seguramente por nuestra llegada, me hablaba de lugares donde vendían miel, una muy sabrosa, sobre restaurantes exóticos, donde en uno vendía chili con carne y yo anoté mentalmente el lugar, para luego volver y probar aquello que comentaba el peludo amigo.

Me mantuve callado, durante la charla, no porque no me interesaba lo que decía el panda, sino que no queria ser grosero, ademas que me sentía como un tipo importante, cuando solamente soy un pirata, que se vuelve caballo con alas y se prende en fuego, eso no tiene nada de importante.

Llegamos al bar y leí el nombre “Bar Tico”…. Y el panda dijo que no era un chiste muy gracioso y yo me volteé a mi izquierda para mirarle, él mink era enorme, mucho más grande que él Terremotos Gin Senpai y le dije. – Perdon panda amigo, pero es un chistazo, jajaja, ya sabia yo que los comunistas tenían sentido del humor, Oxxy solía ser muy elocuente. – Las puertas del bar se abrieron y entramos, siendo abordados por una señora ataviada en ropas para el frio extremo, yo asentí sorprendido ante eso, mantener la temática solo hace más especial el sitio.

El mink me dijo que escogiera yo donde sentarnos, pues era él invitado, y yo señale una mesa redonda que estaba en el centro del recinto, camine y tome asiento, viendo como los demas tomaban sus posiciones y cuando ya estaban todos en sus sitios tome la palabra y dije con tono tranquilo, como cuando se le habla a un amigo que llevas mucho tiempo sin ver. – Bueno, primero, mi estimada camarera, le pido por favor me traiga un juguito de mango, recien hecho de ser posible, frio como el corazón de la ex del comandante de los ejércitos del oeste, pero tiene truco, el vaso tiene que estar escarchado con chamoy y tajin y al jugo le tiene que poner unas gotas de salsa picante, la más fuerte que tenga, no se preocupe, sino tienen chamoy y tajin, no se preocupe tampoco. – La chica me miro con cara de sorprendida y luego le tomo la orden a mis acompañantes, esperé que se fuera y retome la palabra. – Antes de nada, quisiera darles las gracias por tan gélida bienvenida jajajaja, la mascara les impide ver mi rostro, pero estoy seguro de que son capaces de detectar mis emociones, al menos Bambú y Humitos. – Y mire a Kisuke, con una sonrisa en el rostro, esperando que tuviera su haki de observación activo para que pudiera notar que yo tambien podía ponerle apodos y retome mi charla con tranquilidad. – No pensé que viniéramos a este lugar que esta muy lindo por cierto… pero, en fin, gracias por pagar la deuda para con mi hermano Gaeru. – Y luego de mencionar su nombre, mi tono cambio a uno más serio. – No les voy a esconder nada y voy a ir directo al grano, sin rodeos, perdí a Gaeru, mi rana hermana no esta más conmigo, luego de salir del archipiélago de mierda ese, entro en una especie de depresión, no queria entrenar, no queria comer, se la pasaba encerrado en su cuarto, semanas….mi hermano simplemente habia perdido las ganas de vivir. – Y dicho esto la tristeza inundo todo mi ser, pero me mantuve firme y proseguí. – No sé en que punto de nuestro viaje por el nuevo mundo, Gaeru dejo el barco, dejando tras de sí, su espada, su sueño, una carta y a mí. – Lleve mi mano derecha hacia mi Escultora de Marfil y la coloque sobre la mesa y retome la charla. –  Esta es la Escultora de Marfil, mi bien más preciado, mucho más que mi verdadero rostro. El sueño de mi hermano era convertirse en el mejor espadachín del mundo y yo juré, sobre la tumba que le improvisé en Hachinosu que no tendría paz hasta cumplirlo, yo Quetzalli Jr El Aguila de Oro y Plata y Heraldo de la Santa muerte seré el mejor espadachín sobre la faz de este mundo, ya veré como lograrlos. – Sonreí con pesar y no sé porque le estaba contando esto a unos desconocidos, pero nunca lo habia dicho en voz alta y quizás el hecho de que no fueramos tan cercanos me hacia más sencilla la tarea, durante unos pocos segundos en silencio, proseguí. – En la carta Gaeru habló de que habia perdido las fuerzas y las ganas de vivir, que habia perdido el poder y que dejaba todo lo que fue en mí, es por eso Panda que quiero hablar contigo, tú y el compartían un poder, no sé muy bien que es, pero últimamente me he abocado al estudio, pero no parece ser suficiente…. No puede ser una habilidad innata de los Minks, porque Gaeru era un pez lodo, he visto a otras razas hacer uso de eso que tú y Gaeru hacían, congelar a la gente en su sitio. – Bajé la cabeza al mismo tiempo que me la tomaba con las manos y suspiraba y allí con la cabeza gacha y vulnerable le dije al panda. – ¿Como has hecho tú para no perder tu poder? y como hago yo, para aprender de ti y llenarme del poder que supo tener mi hermano. – Dicho esto subi la cabeza y mis ojos azules se clavaron en los de Max D. Bambú.
Heraldoff
[Imagen: d4qfcoi.png]
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#3

Con un suspiro, tras la extraña recepción de los piratas Mushoku, Kisuke sacó otro cigarrillo y se lo prendió mientras el Panda y el tipo enmascarado iniciaban la marcha hacia el bar que quería llevar al pirata el mink. Miró a Shirohime y a Kelvin que seguían allí sin saber que hacer, ante la extraña escena que acababan de vivir. El antiguo pescador se rascó la cabeza tratando de buscar la manera de explicarles sin mucho detalle qué era lo que pasaba con aquellos piratas. Sin duda, era una tarea harto complicada, puesto que era una historia con bastantes aristas y bastantes líneas paralelas que aún a día de hoy el propio Kisuke no terminaba de saber o entender, y que, posiblemente nunca lo haría, sobre todo en lo referente a Zorak. No obstante, trató de resumirles la situación de la manera más simple que fue capaz.

-Veréis polluelos, tenemos una deuda con estos piratas desde nuestro paso por el Archipiélago Sabaody, hace unos años... Tuvimos algún desencuentro con ellos, y al final acabamos debiéndoles una suma de dinero por el coating que necesitábamos para ir a la isla Gyojin, como recordaréis de cuando vinimos hasta aquí, y yo prometí un combate al tipo del humo para liberar a un compañero del escuadrón que tenía de rehén... Ya os contaré la historia con más detalle en otro momento. ¿Venís?

Sin esperar respuesta, echó a andar para seguir al úrsido y al hombre-caballo, sin duda poseedor de una fruta mitológica, como recordaba haber leído alguna vez sobre ellas el antiguo pescador, cuando aún tenía tiempo para dedicar a cultivar su mente y cosechar conocimiento. Con la percepción de su haki en un radio de 100 metros, el Comandante, podía percibir que la gente estaba en sus casas resguardada, temerosa ante la inesperada visita de la tripulación de un infame Shichibukai; más aún, del temible Ashura, cuya fama le precedía. No podía culparles, aunque para Kisuke, aunque sabía bien que era muy poderoso, le resultaba un tipo molesto y cargante, por eso quería zanjar ya la cuestión del duelo. Pero por su parte el mink, aunque irradiaba cierto recelo y precaución, se sentía cómodo con el hombre enmascarado, que mostraba curiosidad ante lo que veía en aquella ciudad y el úrsido le iba explicando diferentes lugares de interés para que pudiese visitar durante su estancia allí. Kisuke no decía nada, se limitaba a caminar, pensativo. Aunque estaba seguro que había hecho lo correcto para proteger tanto a los ciudadanos como a sus compañeros, no podía parar de pensar que quizá se había precipitado al hacer eso; quizá había cedido a su impulso guerrero que quería luchar siempre contra los más fuertes, y eso, a fin de cuentas, no dejaba de ser un deseo algo egoísta, aunque el hubiese encontrado una justificación más o menos válida.

"No te comas la cabeza, lanzacañas... desde Sabaody estabais destinados a cruzar vuestras espadas tarde o temprano... Ahora que no está Viktor... ¿por qué no ahora?"

Quizá aquello también había tenido que ver en su decisión de desafiar a Ashura; la reciente muerte de Viktor le había pesado más de lo esperado al antiguo pescador, puesto que se había quedado sin su referente, sin su rival a batir. Ashura era un oponente más que digno, al menos en cuanto a sus habilidades se refiere, pero Kisuke lo consideraba parejo a su nivel, por lo que no podía fijarlo como meta. Tenía que buscar un objetivo mayor, un pez más grande en el estanque como meta en su camino de la espada. Iba sumido en estos pensamientos cuando por fin llegaron al bar al que quería llevarles Panda. Recordaba haber estado allí un par de veces tomando esas enormes jarras frías de cerveza que le gustaba tomar después de una larga jornada de entrenamiento. Además solía hacer fresco (o frío) siempre dentro por algún motivo que no recordaba. Salió a atenderles una asustada mujer, que al ver a los dos revolucionarios pareció tranquilizarse un poco, o al menos, eso decía su aura, según el haki de Kisuke, y les pidió que tomasen asiento para tomarles nota. Con sus buenos modales característicos, el mink oso panda, cedió la elección del lugar que tomarían al pirata, ya que era el "invitado". Cuando tomaron asiento, el enmascarado empezó a soltar su comanda que era tan larga que la mujer necesitaría dos hojas de la libreta para apuntar todo lo que le dijo. Kisuke se empezó a reír ante aquello porque la cara de la mujer, aunque intentó disimular su desconcierto, ante tamaña petición era un poema, puesto que parecía un FIC de aprendizaje del haki.

-Me cago en todo, mascaritas... Tiene más palabras eso que la Constitución de este país kuhahahahaha...-miró a la camarera con y le sonrió tranquilizadoramente.-No te preocupes, Lisa.... yo quiero lo de siempre... Cuatro palabras: jarra fría de cerveza...

Tras pedir volvió a centrar su atención en Quez..., Quelt..., Quetl... el tipo de la máscara, coño, puesto que aunque iba caminando por detrás algo ensimismado pensando en sus cosas, había alcanzado a oír un nombre muy familiar y que le traía amargos recuerdos a Kisuke: Oxxy. Realmente se había unido a ellos durante su larga estancia en la isla Gyojin y apenas habían desembarcado allí en Mogaro fue fulminado en el acto por un ataque a distancia de Jamonada, como les dijeron después los, por entonces, rebeldes de Mogaro. Había sido una pérdida muy dura, mucho, puesto que era su primera misión como Comandante de los Ejércitos del West Blue y nada más empezar ya había caído uno de ellos. Todavía era algo que le atormentaba de vez en cuando, aunque aquella baja tan temprana en la misión de liberar Mogaro había supuesto un acicate tanto para el Escuadrón de los Toros Negros como para los rebeldes que les habían acogido y pedido ayuda para hacer caer la tiranía del antiguo rey y sus hombres.

-Antes oí que mencionabas a Oxxy... Supongo que te refieres a Oxxy Coon que era revolucionario como nosotros y, de hecho militó en nuestro escuadrón.... un tiempo...

No quiso decir más hasta confirmar que hablaban de la misma persona, no era plan que si no eran el mismo le dijesen que había muerto y darle un susto tremendo al pirata.

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#4
No tenía caso decir una tontería en un momento así ni divagar. Se mantuvo callada durante el trayecto y con los pensamientos en su cabeza acerca de lo ocurrido ya que, después del intercambio verbal y duelo inminente en días sabía, e intuía que las cosas iban a ser diferentes. De un modo u otro; esta banda pirata era importante y por fortuna o desgracia, no sería la última vez que se los vaya a topar mientras siga el sendero de espinas que actualmente recorre. Hoy son neutrales, un día podrán ser enemigos y quizás, otro, serán aliados, al otro enemigos, porque el destino es caprichoso y sabe, intuye que podría necesitar de ellos en alguna ocasión futura una vez salga a alta mar con el poder requerido para sobrevivir en ese tempestuoso mar.

— Ru-ha. —, es todo lo que respondió mientras con su cabeza, asentía, “ No sé yo si sea buena idea remover el pasado, comandante. Lo hecho hecho está. Si no deseas hablar de ello lo voy a entender, quizás sea hasta mejor así. ”, su cabeza tenía esa voz respondiendo a las palabras de Kisuke mientras que por fuera sus labios se mantenían sellados. Tenía curiosidad y no va a negar ese hecho, pero bien alegan que tanta información puede matar al felino y ella, sabe que quizás, saber demasiado del asunto pueda ser peligroso para ellos aún. Le faltaba poder aún. Fuerza. Estaba avanzando, lo reconoce y lo acepta, pero no al ritmo que ella deseaba y al mismo tiempo eso la incitaba a entrenar más duro para que el día de mañana, ella pueda luchar con completa soltura y sin guardias poderosos detrás suyo.

No podía sentir nada aún. Pero durante la caminata vio una cantidad tan minúscula de gente que reafirmó por completo la idea de que esta banda pirata era una con la que no podía ponerse a jugar ni hablar de heroísmo vario o sueños de gloria y alfombras rojas. No podía distraerse. Si lo hacía moriría. Aunque no estaba nerviosa, sí que estaba con los ojos bien abiertos ante cualquier eventualidad que pudiera llegar a ocurrir ya que, no deseaba ningún pero ningún improvisto extraño pero, no lo descartaba. Todo era posible y más ahora. Por eso ignoró el asunto del chiste del nombre del bar, aunque en otro momento seguramente si haría alguna mención al respecto.

— Lo que deseo yo es un jugo de mango igual, a ser posible fresco. —, fue lo que solicitó a la camarera que, tan amablemente accedió a servirles justo después de tomar asiento, ella lo hizo a una relativa cercanía con su comandante y Bambú, buscando estar frente a frente con el enmascarado con una fruta tan sorprendente que, le gustaría hablar pero que por ahora no era el momento de hacerlo ya que era un momento clave. Serio. Mantuvo, respetó la atmósfera creada por el hombre que, colocó una espada sobre la mesa que sus ojos, azulados, no pudieron ignorar, pero que después de ello decidieron mirar a los ojos al hombre, — No conozco, no sé y no sabré nunca quién pudo haber sido Gaeru, ru-ha. Pero quisiera que me expliques algo: Defíneme el concepto de "mejor espadachín", ru-ha, porque si de eso se trata, no creo que haya o deba haber un sólo tipo de "mejor espadachín". De niña, a mí me contaron un cuento que decía que dos artesanos forjaron dos espadas; había una con un filo capaz de desgarrar el cielo, las nubes y la tierra, y otra que nada podía cortar, incluso las hojas se mantuvieron intactas al caer. Al final... fue considerada como la mejor espada, la segunda. ¿Puedes decirme por qué crees que fue escogida sobre la otra? —, sorprendentemente y para sorpresa de muchos, o quizás no, Shirohime, quien parecía estar siempre en las nubes mostró un planteo digno o al menos, cercano al de un anciano o un pseudo-maestro. Su voz, más grave y profunda que de costumbre, junto con unos ojos sin brillo, mostraban, que estaba dedicándole el respeto que su sueño aspiraba e indirectamente, le incentivaba a buscar en su interior su forma o modo de volverse el mejor espadachín cuando quizás... ya lo era. Solo que, quizás no en el estándar que él esperaba.

Después, permitió que él pregunte e interactúe con su superior, el mink, como era debido, ya que no tenía voz ni voto en ese intercambio pero había algo con lo que sí podía meter e indagar, meter sus manitas para saber y descubrir la historia. Por eso volteó a ver a su comandante.

— ¿Quién era Oxxy, ru-ha? —, la curiosidad, el deseo de saber acerca de los anteriores compañeros del equipo le invadía.

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⌈ — Diálogo — ☪ “ Pensamiento ” ☪ Narración ⌋

Baúl de los recuerdos
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