Hace 3 horas
Aguas próximas a Foodvalten, Nuevo Mundo.
8:00 de la mañana, día 54 de Otoño, año 18
8:00 de la mañana, día 54 de Otoño, año 18
Había sido una semana de navegación más o menos tranquila. No habían tenido muchos problemas gracias al poderío del Grand Prix, así como a la maestría en las habilidades de navegación que había estado puliendo Kisuke durante los últimos años. El sol estaba apenas asomando por el horizonte, brillando con rayos oblicuos sobre la superficie ondulada del océano velado por una fina neblina, causada por el relente nocturno, con un viento fresco en contra, aunque suave, y una estabilidad climática que parecían indicar que estaban acercándose a su destino. Había dado el relevo a Panda hacía unas tres horas tras haber estado descansando las tres anteriores a eso el comandante, y, a pesar del reparador sueño, este había sido escaso en cuanto a cantidad y sus ojeras habituales estaban pronunciadas. Cuando viajaba no solía dormir mucho normalmente porque él era el encargado de mantener el rumbo, y solo cuando estaba seguro de que podía dejárselo a Panda un rato, se retiraba a descansar brevemente.
"No debe quedar mucho para llegar..."
Y realmente así fue. Cerca de una hora después, cuando los ruidos en el interior del barco sugerían que sus compañeros ya se estaban despertando y preparándose para otra jornada nueva, apareció en el horizonte la silueta de una curiosa isla. Parecía un viejo volcán extinto abierto en una de sus laderas, que daba acceso a la verdadera isla, en el interior del mismo. Con su aguda vista pudo percibir estos detalles cuando se aproximaron a unos pocos kilómetros, y se preguntó como habría podido formarse semejante muralla natural en aquella isla, se parecía ciertamente a lo que, en los libros sobre geografía y geología, se le denominaba como atolones. Era muy curiosa la manera que tenía la naturaleza en muchas ocasiones de actuar, aunque sin duda podía ver claramente las razones por las que el dueño del banco había decidido poner ahí una sede del mismo.
"Sin duda es una fortaleza natural inexpugnable... Muy listo Sohem eligiendo un lugar así como una de las sedes de su banco..."
Realmente el antiguo cazarecompensas, por lo que había leído en el periódico, ya no era el dueño del banco y había delegado todo su negocio en un tal Shoto Data. No sabía que implicaciones podría tener aquello, pero lo que si tenía claro era que tenía que ir con pies de plomo porque no se fiaba un pelo de esa gente. Su idea era pasar el menor tiempo posible en aquella isla, pero aún así no tenía manera de acelerar el proceso de "recarga" del log pose, por lo que no les quedaba más remedio que esperar mínimo a que aquello ocurriese, por lo que estarían unos días allí sin duda.
"Bueno... la idea tampoco es tomarnos aquí unas vacaciones... En cuanto podamos vamos a Punk Hazard a ver a los Alas Negras, si es que todavía siguen allí..."
Quizá sería buen idea sugerirle a Panda que llamase a Garnet para asegurarse de que estarían en aquella isla cuando fuesen para allá, aunque parecía que habían hecho de aquel lugar su base de operaciones por lo que había altas probabilidades de que siguiesen allí para cuando se pusiesen de camino a esa isla. Aún así, en aquellos momentos lo más acuciante era resolver el tema de la deuda de Kelvin con el banco Goldreich y poder olvidar de una vez aquel asunto. A Kisuke no le gustaban los bancos, le parecía una forma de usura legal que detestaba bastante, pero bueno, al final ese tipo de organizaciones y negocios buscan lo contario de lo que hacía el como miembro de la Armada Revolucionaria, enriquecerse en base a las necesidades de la gente.
"Es un debate estéril... al final siempre hay alguien que saca tajada de la necesidad de la gente para juntar riquezas..."
El barco se iba adentrando en la abertura de aquellas inmensas paredes de roca que rodeaban la verdadera isla, oculta en el interior. Era más grande de lo que cabría esperar y podía verse una ciudad más o menos humilde a simple vista, una fastuosa mansión en lo alto de una colina y algo de relieve escarpado cubierto de vegetación herbácea o arbustiva. Había llegado el momento de llamar a sus compañeros y ponerse manos a la obra con las maniobras de atraque puesto que el puerto estaba a poco más de un kilómetro, por lo que, encendió un cigarrillo y se puso a gritar órdenes:
-¡VAMOS TERNERITOS! DEMOSTRADME LO QUE HABÉIS CRECIDO... TODO EL MUNDO A SUS POSICIONES, VAMOS A ATRACAR.... KUHAHAHAHAHA
Habían llegado a su destino. El primer paso de aquel viaje, estaba dado.
"No debe quedar mucho para llegar..."
Y realmente así fue. Cerca de una hora después, cuando los ruidos en el interior del barco sugerían que sus compañeros ya se estaban despertando y preparándose para otra jornada nueva, apareció en el horizonte la silueta de una curiosa isla. Parecía un viejo volcán extinto abierto en una de sus laderas, que daba acceso a la verdadera isla, en el interior del mismo. Con su aguda vista pudo percibir estos detalles cuando se aproximaron a unos pocos kilómetros, y se preguntó como habría podido formarse semejante muralla natural en aquella isla, se parecía ciertamente a lo que, en los libros sobre geografía y geología, se le denominaba como atolones. Era muy curiosa la manera que tenía la naturaleza en muchas ocasiones de actuar, aunque sin duda podía ver claramente las razones por las que el dueño del banco había decidido poner ahí una sede del mismo.
"Sin duda es una fortaleza natural inexpugnable... Muy listo Sohem eligiendo un lugar así como una de las sedes de su banco..."
Realmente el antiguo cazarecompensas, por lo que había leído en el periódico, ya no era el dueño del banco y había delegado todo su negocio en un tal Shoto Data. No sabía que implicaciones podría tener aquello, pero lo que si tenía claro era que tenía que ir con pies de plomo porque no se fiaba un pelo de esa gente. Su idea era pasar el menor tiempo posible en aquella isla, pero aún así no tenía manera de acelerar el proceso de "recarga" del log pose, por lo que no les quedaba más remedio que esperar mínimo a que aquello ocurriese, por lo que estarían unos días allí sin duda.
"Bueno... la idea tampoco es tomarnos aquí unas vacaciones... En cuanto podamos vamos a Punk Hazard a ver a los Alas Negras, si es que todavía siguen allí..."
Quizá sería buen idea sugerirle a Panda que llamase a Garnet para asegurarse de que estarían en aquella isla cuando fuesen para allá, aunque parecía que habían hecho de aquel lugar su base de operaciones por lo que había altas probabilidades de que siguiesen allí para cuando se pusiesen de camino a esa isla. Aún así, en aquellos momentos lo más acuciante era resolver el tema de la deuda de Kelvin con el banco Goldreich y poder olvidar de una vez aquel asunto. A Kisuke no le gustaban los bancos, le parecía una forma de usura legal que detestaba bastante, pero bueno, al final ese tipo de organizaciones y negocios buscan lo contario de lo que hacía el como miembro de la Armada Revolucionaria, enriquecerse en base a las necesidades de la gente.
"Es un debate estéril... al final siempre hay alguien que saca tajada de la necesidad de la gente para juntar riquezas..."
El barco se iba adentrando en la abertura de aquellas inmensas paredes de roca que rodeaban la verdadera isla, oculta en el interior. Era más grande de lo que cabría esperar y podía verse una ciudad más o menos humilde a simple vista, una fastuosa mansión en lo alto de una colina y algo de relieve escarpado cubierto de vegetación herbácea o arbustiva. Había llegado el momento de llamar a sus compañeros y ponerse manos a la obra con las maniobras de atraque puesto que el puerto estaba a poco más de un kilómetro, por lo que, encendió un cigarrillo y se puso a gritar órdenes:
-¡VAMOS TERNERITOS! DEMOSTRADME LO QUE HABÉIS CRECIDO... TODO EL MUNDO A SUS POSICIONES, VAMOS A ATRACAR.... KUHAHAHAHAHA
Habían llegado a su destino. El primer paso de aquel viaje, estaba dado.
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