Un nuevo día de verano nos abrazaba con la luz del alba asomando por el horizonte del archipiélago Sabaody con el mismo calor que una madre comparte con su recién nacido. Las tropas del cuartel de la marina con sede en los manglares 60 – 69 despertaba con el ruido de botas recorriendo el edificio rumbo a las cocinas, las tropas alistándose para romper el ayuno y estar listas para un nuevo día. Yo, fiel a las costumbres, me había levantado temprano a realizar mis ejercicios físicos matutinos que habían sido instaurados en su mayoría por Karl, para luego realizar los mentales en pro de mejorar en el dominio del haki en todas sus formas. Tras un largo tiempo en Sabaody, sentía que el olor a resina mezclada con brisa marina se me pegaba en mis prístinas ropas de Vicealmirante, mientras que el sonido de las burbujas estallando cada cierto tiempo buscaba romper mi concentración cual niño distrayéndose con el pasar de un carnaval.
Habíamos pasado suficiente tiempo en el archipiélago, y ya iba siendo hora de partir de regreso a Marineford donde no solo nos esperaba Karl, si no también un consejo con todos los Vicealmirantes de la organización luego de todo lo ocurrido en Impel Down, según explicaba el periódico semanas atrás. Aunque la situación era preocupante, confiaba en que la Marina, la gran organización a la que pertenecía, sería capaz de hacer frente a este revés y se movilizaría con mano de hierro para capturar a aquellos que escaparon de la que seguía siendo la cárcel mas segura de todos los mares. Que un Almirante hubiese perdido la vida era preocupante, pero también generaba una oportunidad con la que uno no se topaba a menudo como lo era el ascender al penúltimo escalón mas importante en la organización. Yo no me consideraba a la altura del cargo, de momento, pero si creía que alguien de nuestra división podría estar a la altura del mismo. Ella, sin embargo, necesitaba de sus dos compañeros, el guapo y el feo, para no perder la cabeza y por esa razón estábamos empacando nuestras cosas y preparando el O’Redentor para volver a Marineford desde hacía un par de días y hoy era el momento de partir.
Luego del entrenamiento, tomé un baño a consciencia y al salir me vestí con una ropa cómoda para el verano – aprovechando la ventaja que el cargo me otorgaba – que consistía en un simple pantalón de lino negro y una camisa verde musgo, la gorra reglamentaria sobre mi calva cabeza, y la capa de Vicealmirante orgullosamente montada sobre mis hombros ondeando alegremente sobre mi espalda al caminar. Desayuné ligero, pues en caso de tormenta no quería potar la comida, y me despedí de aquellos reclutas que se encontraban en el comedor antes de tomar rumbo hacia el O’Redentor al cual llegué sin mayor problema. Una vez arriba, saque mi Den Den Mushi de la bolsa de mi pantalón y marque la frecuencia de Apolo – “Buenos días, Fuguwu se reporta en cubierta, listo para navegar” – dije, con una sonrisa en la cara, pues la idea de volver al mar, incluso navegando y no nadando, me generaba alegría – “Estoy listo para liberar el ancla, izar las velas, y empezar el camino de vuelta. Tu mandas, Apolo” – confirme esperando la respuesta de mi mejor amigo quien mandaba siempre en esta operación al ser el navegante de la división.
— Mal, mal, ¡maaaaaal! — regañé a mis nuevas adquisiciones sentado desde el lomo del langostino rodante. — Si queréis ser miembros de élite de la Marina, como lo soy yo, tenéis que sentir el ritmo por dentro, ¿me seguís? — Después de haberme pasado toda la noche dando un rodeo por la zona sin ley del archipiélago, ya estábamos cerca de volver a O Redentor. — ¡Tú! — señalé al extraño jabadrilo que caminaba a mi derecha. — Ya sé que con esas patas tan cortas no puedes bailar como yo, pero debes contonearte mejor. ¡Ponle sentimiento! . Y una máscara para esa cara no te vendría mal, tampoco — musité para mí mismo. — ¡Y tú, langostino! — palmeé el lomo del crustáceo. — Si vas a mover las pinzas hacia el cielo, ¡hazlo con más energía!. Maldita sea, no estamos en un funeral. — suspiré llevando mi diestra hacia mi frente para luego echarme el pelo hacia atrás. Con el trabajo que era enseñarles el noble arte de la música a estos animales, no había tenido tiempo ni tan siquiera de ponerles nombre.
Me puse en pie y tiré del cuello de la capa negra con capucha que me había puesto para camuflarme por la noche. Ahora que estábamos en territorio Marine y era de día, no hacía falta pasar desapercibido. Transformé mis piernas en una corriente arenosa y me sostuve en el aire para desplazarme en frente de mis animales, mirándolos a la cara mientras me movía hacia atrás, de vuelta al barco. — Comencemos de nuevo, esta vez quiero ver más actitud en vosotros. Uno, dos, uno, dos, tres, y.... ¡Nossa! ♫ — señalé con mi dedo índice diestro al crustáceo, que levantaba las pinzas a mi señal. — ¡Nossa! ♫ — repetí lo mismo con mi dedo índice zurdo hacia el gorrino con escamas — ¡Assim você, me maaaata. Ai, se eu te pego, ai, ai, se eu te pego! ♫ — Alzaba ambas manos hacia arriba cual director de orquesta, indicando a mis súbditos que aumentasen el ritmo. — ¡Kakahaha! Mejor, mej... — Con una vibración interior, noté cómo me estaban llamando al den den mushi. — Un momento, bailarines. Seguro que es una llamada importante, es lo que tiene ser un alto cargo de la Marina. Seguimos avanzando. — Y, mientras seguía moviéndome por el aire de espaldas, introduje mi mano en mi pecho arenoso hasta sacar mi den den mushi. — ¡Cowabunga! — La llamada venía de mi compañero gyojin. Se había reportado para indicarme que ya estaba listo para navegar de vuelta hacia Marineford y estaba esperando a mis indicaciones. — Tan productivo como siempre. Yo estoy de camino al barco, no tardaré mucho en llegar... aunque te vas a reír. Ahora soy padre, o algo así, ¡kakahaha!. En cuanto llegue y esté listo te avisaré, ¡hasta ahora!. — Y corté la llamada para seguir el camino de vuelta hacia O Redentor.
Tras unos minutos de travesía por fin divisaba nuestro buque, atracado en el muelle donde lo había dejado. — Bien, muchachos, atendedme. Éste será vuestro nuevo hogar. Se llama O Redentor y las normas son muy sencillas: no quiero que haya estropicios. El barco se respeta... y el que no lo respete, lo tiraré por la borda. ¿me seguís?. Si veo que la liais... — señalé al jabadrilo — le diré a Fuguwu que haga jamón contigo. — señalé al crustáceo. — y contigo hará una sopa de marisco. ¿Queda claro? ¡kakahaha! — Me reí, comenzando a ganar altura en mi vuelo. — Y ahora embarcad, yo me encargo de que este cacharro navegue.
Finalmente y, desplazándome por el aire, me colé por la ventana de mi sala de navegación, convertido en partículas de arena. Mi elemento se arremolinó en el interior de la sala, dando forma a mi cuerpo de nuevo. Agarré mi media máscara de mi mesa y me la coloqué sobre mis cicatrices, luego le eché mano a mi capa de vicealmirante que había dejado colgada en el respaldo de una silla y la hice volar para que cayese sobre mis hombros. Saqué mi eternal pose que apuntaba de vuelta a Marineford y lo posé al lado del timón. Por último, coloqué a su lado mi den den mushi y marqué de nuevo el número de Fuguwu. — Todo listo, mi vicealmirante. Ya estoy en el timón. En cuanto leves el ancla y sueltes las velas, nos pondremos rumbo de vuelta a ver a Karl... y por cierto, si ves dos extraños monstruos a bordo no te preocupes, son inofensivos. ¡Kakahahahaha! — Ya estábamos listos para volver al cuartel general.
Navegación
O RedentorEquipado
Barcos
galeón
Especificaciones
1Tier
25000/25000
Puntos de vitalidad
500Res/Pas
20Espacios
525Velocidad
-5Riesgo
Sí¿Equipado?
Modificaciones(Disponibles 5)
Refuerzo mayor
Cañones
Refuerzo de popa
Cocina
Refuerzo estructural
-
-
-
-
-
Descripción: Excéntrico y carnavalesco, O Redentor es una versión tropical del clásico galeón de la Marina debido a un delirio de su navegante al haber sido el encargado de diseñar el navío. Su casco y estructura principal reforzada están formadas por planchas de madera de color oscuro que no llevan el color tradicional de la Marina, sino que está decorado con una franja de líneas verdes, turquesa y azul marino. El casco se sostiene sobre una quilla y una roda de color blanco que no termina en un mascarón como tal, sino en una decoración formada por un mosaico de azulejos. Sobre la proa lleva una corona de plumas emulando a las bailarinas del carnaval, repitiéndose en la popa.
En los laterales y la delantera está equipado con los clásicos cañones marines pintados de color blanco, al igual que la borda, y sus tres mástiles reforzados levantan tres velas de color azul marino, alzando con orgullo la famosa insignia de la novena división.
Código: oredentor001
— El cálculo de riesgo del viaje es 0 (10-6(Timonel3)-4(barco))
— Los tiempos de viaje vienen dados por la administración y, como Marineford está muy cerca de Sabaody, en este caso no sé si el viaje son 21 días o muchos menos.
— Como poseo el Superoficio de Maestre, por cada 290 puntos de velocidad que tenga el barco, reducimos en un día el viaje. Como O Redentor tiene 525 de velocidad, se restan 2 días al viaje (525/290=1,81)
Y a mayores el superoficio de Maestre reduce un 25% el tiempo de viaje.
Akuma no Mi
Suna Suna no mi
Logia
5
La Suna Suna no mi es una fruta del diablo tipo logia que permite al consumidor transformarse de manera total o parcial en arena.
Especificaciones
La fruta Suna Suna no mi otorga a su consumidor un gran poder ofensivo y práctico, además de las características comunes a todas las logias, esta fruta cuenta con la peculiaridad de poder absorber la humedad de todo cuanto toca. El usuario no podrá dominar sus poderes básicos hasta alcanzar 80 Puntos en Control de Akuma (CA), esto implica que cualquier contacto con su cuerpo acabará con este transformado en arena, ni si quiera será capaz de darle la mano a alguien sin transformarse. Una vez el usuario llegue a 80 Puntos en Control de Akuma, el personaje adquirirá control de su cuerpo y será capaz de no transformarse con el contacto físico. Se podrán transformar extremidades o partes del cuerpo por un coste de 25 de energía por turno. Con 240 puntos en Control de Akuma el usuario la dominará por completo y podrá transformar parte de su cuerpo o su cuerpo entero por un coste de 70 de energía. La velocidad de expansión del viento es igual al 80% del CA del usuario.
Control de Akuma: • 80 CA: El usuario puede transformar partes de su cuerpo por 25 de energía. •240 CA: El usuario puede transformarse parcial o totalmente por un coste de 70 de energía y puede acceder al efecto "deshidratación" con sus requisitos y costes correspondientes indicados en el apartado "Ventajas".
Ventajas:
• El usuario es inmune a todo tipo de daños físicos no imbuidos en haki.
• El usuario tendrá una reducción del 10% en su coste de energía en técnicas de akuma siempre que esté en un área con efecto calor
• El usuario puede aplicar un estado especial propio llamado "deshidratación" si mantiene contacto físico con una de sus manos por dos turnos completos sobre un objetivo. Este estado daña la energía a razón de 4 puntos de energía por cada punto que se use, pudiendo emplear tantos como puntos se tenga en Control de Akuma y gastará por cada punto usado 2 puntos de energía.
• El usuario podrá transformar la parte inferior de su cuerpo para propulsarse en el aire con un coste de 45 de energía cada turno volando. Podrá moverse 1 metro por cada 20 puntos de Control de Akuma, a una velocidad del 80% del Control de akuma.
• El usuario puede generar y expandir su arena, y controlarla o modificarla una vez creada, a razón de 1 metro por cada 20 puntos de Control de Akuma, a una velocidad del 80% del Control de Akuma.
Debilidades: Las habituales en las akuma no mi.
Usuarios empapados por un dial de agua, o una técnica de Karate Gyojin pueden ignorar su intangibilidad.
Código: suna
— La utilizo para impulsarme por el aire y convertirme totalmente en arena
Gastos
— Propulsarme en el aire: -45 de energía
— Transformación completa elemental: -70 de energía
— Regeneración: + 86 de energía