[Pasado-Fic] Una pequeña biblioteca
#2
Un día, muy temprano por la mañana, como pasaba habitualmente, los gritos desaforados de su padre sacaron al joven Max de sus ensoñaciones más profundas. Con los ojos todavía entrecerrados por el cansancio, salía de la cama e iba a desayunar lo que su padre había preparado. Generalmente era algo contundente como huevos fritos, beicon, tostadas con mermelada y mantequilla y zumo de naranja. Un desayuno fuerte, solía decir su padre, para un entrenamiento satisfactorio. El desayuno era lo único bueno de las mañanas, dado que iba sucedido por una brutal sesión de calentamiento que consistía en dar tres vueltas al pueblo corriendo. Max tenía que hacerlo rápido, porque su padre no tenía toda la mañana. Sólo entonces, cuando el joven panda ya estaba completamente sudado por aquel esfuerzo mañanero, comenzaba el entrenamiento de verdad. Max tenía que intentar pegarle a su padre con todas sus fuerzas y éste se limitaba a bloquear y esquivar. Sin embargo, si Max no lograba impactar con algún golpe en el lapso de quince minutos, su padre contestaba encajándole un puñetazo en el estómago que habitualmente le dejaba doblado en el suelo. Éste era el resultado de todos los entrenamientos, porque el padre del pobre panda era demasiado ágil, perceptivo y fuerte como para recibir un golpe directo de su hijo. Tras el fallido ejercicio, lo habitual era una sesión extra dura de flexiones, sentadillas, abdominales y ejercicios variados con pesas. La intención de su padre, que era excepcionalmente musculoso, era aproximar a su hijo a su condición física ideal. Sin embargo, la complexión flacucha del muchacho no ayudaba nada en el proceso. Daba igual cuánto comiese ni cuánto ejercicio hiciese, siempre tenía el mismo aspecto esmirriado. La culpa, razonaba su padre, era de la biblioteca. El muchacho tenía que entrenar más y más duramente, si no, nunca llegaría a ser un buen marine como él. Pero una vez su padre se iba al cuartel a pasar la tarde con sus viejos compañeros, Max era libre y desoía todos los consejos de su padre. Tampoco se quejaba nunca de los entrenamientos, por muy abusivos que fueran, porque no quería disgustar a su madre.

Le bastaba con volver a su casa, descansar en algún sillón unas horas, generalmente hasta el mediodía. Después, ayudaba a su madre en la preparación de la comida y la acompañaba hasta la biblioteca, donde por fin podía pasar la tarde con normalidad.
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RE: [Pasado-Fic] Una pequeña biblioteca - por Max D. Bambú - 13-02-2025, 07:18 PM

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