Arte [Fic, Pasado, +18]
#2
Intentó aferrarse a su arma, pero sus manos temblaban. El terror ya impregnaba cada ínfima parte de su ser. Lelith se acercó y jugó con el empequeñecido hombrecillo, quien ya carente de aquella falsa gallardía, no conseguía ni evadir decentemente los breves envites de Lelith... 

Pronto un descuido, demasiado patético para pasarlo por alto, decidió su destino. Lelith, decepcionada con el desempeño del patético hombrecillo, le cercenó los tendones de la muñeca. Ya no podría recoger el arma del suelo, que había resonado con un estruendo al caer. Enfurecida por haber sido privada de la oportunidad de disfrutar de aquel extra, reprimió sus ganas de degollar ahí mismo al marine, para poder seguir con su juego ya planeado... Con una asombrosa y grotesca delicadeza, cortó tranquilamente los tendones del codo del marine, tras haberlo dejado en el suelo con unos precisos y profundos cortes que, con su katana, destrozaron los talones y las rodillas de su víctima.

Los gritos de dolor pronto pasaron a ser débiles intentos de súplica, que voces ya rotas no conseguían pronunciar... Los dos hombres se encontraban en el suelo, respirando rápido, aturdidos, retorciéndose inútilmente, incapaces de moverse sin agonizar y aterrados en su impotencia. Lelith se colocó entre ellos, agachándose como una niña curiosa frente a juguetes rotos, apoyando los codos en sus rodillas y de nuevo sonriendo abiertamente.

- Voy a proponeros un juego -dijo con tono suave-. Uno muy sencillo -riendo y acariciando con un dedo la mejilla ensangrentada del marine-. Quien mate al otro… vive.

El ladrón lloró. El marine tragó con la garganta cerrada, temblando como una hoja y con la adrenalina por las nubes.

- Os dejo elegir vuestras… herramientas.

Lelith dejó caer algo metálico que resonó cerca de ambos... El arma del marine.

Ambos hombres, rotos y tirados como si de trapos se tratasen, miraron fijamente el filo del arma. Era casi como si pudiesen verse en el reflejo a sí mismos y, aunque no sabían si creer una sola palabra de las que había dicho el monstruo que ahora los miraba con curiosidad...

Ambos entendieron al instante que su rival inmediato no podía coger el arma y acabar con su vida antes de que el otro lo hiciese... 

El ladrón trató de arrastrase hacia el arma como pudo, mientras dejaba un reguero de sangre y parecía desvanecerse tras cada mueca de agonía por el esfuerzo. El marine tomó una decisión distinta, en su estado, no podría siquiera levantar el arma, mucho menos hacer acopio de la fuerza necesaria para agarrarla firmemente y apuñalar con ella. De modo que lo haría con sus propias manos, o la ruina de lo que quedaba de ellas en ese momento... Los esfuerzos que, desde sus puntos de vista eran épicos y casi titánicos, desde fuera parecían cómicos para Lelith. Los dos hombres sufrían, arrastrándose y resbalando en su propia sangre. Los aullidos constantes, de un dolor indescriptible, eran música para los oídos de su artífice. Mientras, ella sonreía; pues solo podía imaginar a dos gusanitos a punto de emprender una matanza en sus diminutos mundos...

El 'combate', si es que podía llamarse así a lo que se desarrolló entre esos dos cuerpos rotos, duró bastante poco lamentablemente para Lelith, pero al menos pudo disfrutar de cada instante...

De cómo, a través de la agonía, sus ojos mostraban una rabiosa desesperación por mantener su voluntad. De cómo uno de ellos alcanzaba el arma. De cómo una boca mordía el brazo que se alargaba, y luego escupía un trozo de carne de la que no pudo evitar tragar parte de la sangre que chorreaba junto con su saliva. De cómo, entre aullidos de voces rotas, uno de ellos lograba colocarse encima y golpear sin descanso el rostro del otro, hasta que sus extremidades se convertían en muñones sanguinolentos, menos apreciables incluso que las piezas troceadas y picadas de una carnicería... 

Para el momento en que los gritos cesaron, la cabeza del desgraciado que había quedado debajo ni siquiera se intuía en aquel charco de sangre y sesos que ahora cubrían la estancia.

Cuando el cansancio y el dolor inconmensurable alcanzó el límite, el hombre se dejó caer hacia un lado, completamente exhausto y a punto de desmallarse. Todo ruido se había apagado. El marine había quedado vivo… o lo bastante vivo. Lelith se acercó a él, inclinándose para verlo mejor, sin poder contener su satisfacción por lo que había podido contemplar.

- Felicidades -murmuró-. Has ganado... Lamentablemente, para ti, no pensaba ni por un momento dejaros libres a ninguno de los dos... Sois mis juguetes, y no podéis romperos antes de que yo me canse de divertirme... 

El marine jamás imaginó en ese instante que después de lo que había tenido que hacer, que soportar... el terror y la desesperación más absoluta podrían volver a él... Hasta que Lelith comenzó a cortar. Desde los irreconocibles muñones, que antes eran sus manos, hasta llegar al hombro y después, bajar por su abdomen... Retiraba así, lentamente, con suavidad y la ayuda de su katana, que separaba y arrastraba, el músculo de la piel y los nervios intactos... Pronto el final le llegaría al marine, no pudiendo contemplar la horrenda obra de arte que Lelith crearía con su brazo y torso ahora desollados... Después de todo la vitalidad del marine no podía resistir tanto castigo y se desvanecería, por fin, con la conciencia que había sido torturada hasta su límite.

Cuando él dejó de respirar, Lelith se levantó. Estiró la espalda con elegancia y observó la habitación como quien evalúa un cuadro inacabado. Paseó la mirada por la casa. La sangre, el cuerpo del ladrón, el marine desfigurado. Todo lo que necesitaba. Esta vez no cubriría sus huellas con un incendio falso, haría algo más… artístico.

Tenía ya la estatua que serviría como pieza principal, así que era hora de componer el resto de la obra. Colocó al marine en pie, sostenido por ganchos que atravesaban su carne y lo mantenían erguido, de forma que, aún a medio desollar, se presentase como la figura admirable, con porte regio y gallardo que ya en vida trataba tan desesperadamente de aparentar... 

El cadáver del ladrón, por otra parte, lo sentó frente a la horrenda figura central, como admirando la pieza artística que tenía delante, tan fascinante que le había 'explotado la cabeza', de manera literal, pues sus sesos bañaban el suelo bajo sus pies. Perfecto, cruel y bello...

Cuando Lelith quedó complacida con el resultado, escapó por la misma ventana por la que había entrado, silenciosa, como una sombra satisfecha. Mientras se perdía por las calles oscuras, pensaba para sus adentros.

<< Qué ciudad tan encantadora… Quizá vuelva algún día, cuando me apetezca probar otro dulce. >>
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Arte [Fic, Pasado, +18] - por Lelith Hesperax - 22-11-2025, 08:01 PM
RE: Arte [Fic, Pasado, +18] - por Lelith Hesperax - 25-11-2025, 08:42 PM

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