14-05-2026, 11:12 AM
Verano del año 10
Complicada situación, complicada isla. Un ambiente tan olvidado, tan antiguo, que solo obra en la memorias de un Heras que hace ya un tiempo olvidó lo que se siente sentirse humano. Cambiado de mano en mano, entre dueños, no necesariamente tiranos hasta ahora. ¿Quién qué hubiera sido libre se puede acostumbrar a ser un esclavo? La respuesta es tan sencilla como nadie, nadie en sano juicio de sus habilidades cognitivas.
Una isla cargada de selva y no solo eso, ruda, exigente, demandante a más no poder. No se guardaba nada, era difícil sobrevivir allí, imagina, el doble de difícil cuando no se tiene la mínima libertad de decisión. La dueña actual del joven Heras era una con negocios, con poder, decidía y tenía como financiarse sus asuntos. ¿Cómo se llamaba? ¿Cómo lucía? No es relevante en este momento. Le había asignado ciertas tareas en esta Isla y no es como que no estuviera supervisado en esta ciudad selvática lleno de recursos.
—Recuerda Heras, tienes que conseguir esas flores exóticas.. —
Caminaba con tranquilidad, por la calle, observando con atención, una atención algo impaciente, aguda a los impulsos de sus sentidos, sobretodo de su vista, con la mirada centrada en aquella zona comercial llena de colores, olores, cargada de mercancías que sólo podrían verse en un lugar tan cargado de variedad. Pieles, infusiones, carne, especias en polvo, aceites, cremas, tejidos, velas, jabones, piezas de arte, tallados, ceramicas, pinturas. Todo un mar de elementos que solo podrías encontrarlos en un lugar tan cargado de vida como esta isla.
Iluso miraba con atención como personas vestidas como animales, y algunos ya de por si parecian animales, parecáin preparar una especie de acto, mientras los mercaderes ofrecen, otros tocan instrumentos y llenand de una energía. Una energía tribal. Tambores comienzan a sonar, primero uno, luego dos, un ritmo que hace que todos poco a poco bajen el jolgorio poco a poco se concentran en el acto de los artistas.
Parecía ser llamado las cuatro estaciones.
Un poema que recitaba la vida de la isla. De la misma manera que otros artistas interpretaba de maneras alternativas, usando luces, sombras, colores y hasta algunos efectos como burbujas, polvos, humo y pirotecnia. Algo que hacía un poco ameno el movimiento, pero no puedes descuidarte ni un instante. Nunca puedes descuidarte, las ciudades están vivas y solo los que están más vivos pueden existir en ellas.
