El infante vio al contrario recoger su corona y, inconscientemente imitó algo de lo que vio en su linaje, la coronación como príncipe suya y de su hermano, en su casa, él tenía una de oro, pero la de flores era mucho más bonita y mejor para el, puesto que le encantaba la naturaleza, el mismo se inclinó levemente para ser coronado pues asoció una cosa con la otra de la misma manera que no acababa de comprender el hecho de que él era un “príncipe” y estaba coronado como tal.
El niño recibió su coronita de flores y escuchó las palabras, estas mismas fueron alagantes, de hecho, nunca nadie había mirado sus flores y las había aprobado, de normal, eso era algo que no debía ir con el, las cosas de campesinos eran para los campesinos, los guerreros y asesinos no recolectaban flores. El niño, sintió un pinchazo en su estómago pues le dio mucha vergüenza el hecho de ser halagado por méritos propios, hasta ahora siempre pensó que su cuidador y la gente de su tribu lo trataban “especial” por quién era, pero esto era distinto. Esto fue merito propio y realmente le gustaron al otro joven.
El niño junto sus muñecas en una expresión corporal de vergüenza y acompañó aquel sonrojo sin perder su rostro inexpresivo pues recordemos que tenía una edad muy muy corta, pero ya estaba entrenado.
El niño miró Heras y le respondió tímidamente.
~~Ajá, No…a madre no le gustan mis flores. Por eso las escondo. ¿A ti te gustan?
Tras decir aquello lo miró arqueando así su ceja derecha seguida de la izquierda. Ante aquello que dijo de tejer paso a dedicarle al desconocido lo que sería su primera sonrisa, así es, el niño tenía cuatro años pero no sabía que era sonreírle a alguien hasta ese momento, él no lo sabía, pero fue su primer contacto genuino con un humano, o algo así. Puesto que hasta ahora, todo estaba planeado y sus únicos amigos eran las plantas y algunos animales, animales con los que acababa peleando pues a veces se entendían y a veces no.
~~Le-le-le gustan mis flores? Ajá
El niño estaba incrédulo por aquello, ante la positividad de alguien con sus flores halló la probabilidad de alguien con el mismo interés que él en esas bellas flores y por ello, de su cintura sacó un saquito lleno de flores, en su día el saquito tenía monedas de oro, monedas que estaban por ahí quién sabe dónde en el bosque ya que habían sido sustituidas por flores de aquel tipo.
~~Tengo muchas. Ajá.
El niño sacudió la bolsita indicándole a lo que parecía ser su primer amigo que podía servirse solo. Si hubiera sido cualquier otra persona, capaz hasta lo hubiera matado solo por hablarle sin que él quisiera pero, las alas de aquel chico junto a su hospitalidad, a la par de aquella aura de ser diferente al resto, lo hizo sentir que congeniaba de cierta forma con el.
El niño recibió su coronita de flores y escuchó las palabras, estas mismas fueron alagantes, de hecho, nunca nadie había mirado sus flores y las había aprobado, de normal, eso era algo que no debía ir con el, las cosas de campesinos eran para los campesinos, los guerreros y asesinos no recolectaban flores. El niño, sintió un pinchazo en su estómago pues le dio mucha vergüenza el hecho de ser halagado por méritos propios, hasta ahora siempre pensó que su cuidador y la gente de su tribu lo trataban “especial” por quién era, pero esto era distinto. Esto fue merito propio y realmente le gustaron al otro joven.
El niño junto sus muñecas en una expresión corporal de vergüenza y acompañó aquel sonrojo sin perder su rostro inexpresivo pues recordemos que tenía una edad muy muy corta, pero ya estaba entrenado.
El niño miró Heras y le respondió tímidamente.
~~Ajá, No…a madre no le gustan mis flores. Por eso las escondo. ¿A ti te gustan?
Tras decir aquello lo miró arqueando así su ceja derecha seguida de la izquierda. Ante aquello que dijo de tejer paso a dedicarle al desconocido lo que sería su primera sonrisa, así es, el niño tenía cuatro años pero no sabía que era sonreírle a alguien hasta ese momento, él no lo sabía, pero fue su primer contacto genuino con un humano, o algo así. Puesto que hasta ahora, todo estaba planeado y sus únicos amigos eran las plantas y algunos animales, animales con los que acababa peleando pues a veces se entendían y a veces no.
~~Le-le-le gustan mis flores? Ajá
El niño estaba incrédulo por aquello, ante la positividad de alguien con sus flores halló la probabilidad de alguien con el mismo interés que él en esas bellas flores y por ello, de su cintura sacó un saquito lleno de flores, en su día el saquito tenía monedas de oro, monedas que estaban por ahí quién sabe dónde en el bosque ya que habían sido sustituidas por flores de aquel tipo.
~~Tengo muchas. Ajá.
El niño sacudió la bolsita indicándole a lo que parecía ser su primer amigo que podía servirse solo. Si hubiera sido cualquier otra persona, capaz hasta lo hubiera matado solo por hablarle sin que él quisiera pero, las alas de aquel chico junto a su hospitalidad, a la par de aquella aura de ser diferente al resto, lo hizo sentir que congeniaba de cierta forma con el.
karmas
