27-08-2026, 11:20 PM
Tenían enfrente a un emperador del mar, un hombre lo suficientemente peligroso como para lograr que la marina decidiera negociar. Hablaba casi sin gracia, sin levantarse de su trono o hacer aspavientos. Claramente no era solo un tramite para él, si los habían citado a ese lugar era porque el rey lo deseaba, pero tampoco dejaba que los 4 disfrutaran de más esa pequeña pizca de gloria que se llevaron en sus juegos.
¿Sería por mantener su estatus? Difícilmente, pues ninguno de los presentes debería poder hacerle frente de ninguna manera.
Un único deseo, un premio por ganar. Mientras el Shichibukai hablaba, Uker analizaba sus palabras y sus pequeños gestos. ¿A qué se refería con todo eso? ¿No se trataba de pedirle algo en especifico? Su plan inicial se vio comprometido, pues pensaba pedirle por una fruta del diablo que le otorgara la inmortalidad, pero al parecer no podía aspirar a eso.
La riqueza: eso sonaba simple. Algo de oro, muchas monedas, tal vez incluso muchos lingotes. No parecía nada mal, a decir verdad.
La tecnología: ¿Qué avances había visto en esa tierra? La nube sobre la que andaba el presentador de los juegos si era algo novedoso, incluso había podido encontrarse a gente que le explicó sobre unos diales con distintos efectos, y cómo eran usados para varias cosas. ¿Se trataba de algo así? No parecía ser algo que pudiera servirle, y tampoco podía estar seguro de que Eros podría modificarlos con sus conocimientos.
Debía dejar pasar eso por ahora.
La esencia: Esto podía ser muchas cosas. Tal vez se refería a su cultura, a su flora o fauna, incluso a su gente. Era complicado saber que significaba esa palabra en específico en esta situación, por lo que era otra cosa que quedaba descartada para él.
La sabiduría: Conocimiento, datos, información proveniente de estas tierras, tal vez incluso del mar de abajo. ¿Sería conocimiento del propio emperador? Tal vez de papiros y libros que se tengan en alguna biblioteca exclusiva de ese palacio, y que le permitan estudiarlos. Tentador, muy tentador.
El potencial: Otra palabra críptica. Esta vez sí que no podía discernir de qué se trataba, pues la palabra dejaba la expectativa muy amplia. ¿Poder? Podría pensar eso, pero el mismo Zarutsuki había detenido el combate de a final de los juegos por ver demasiado hambre por poder en los participantes, según recordaba. Otra cosa fuera de la ecuación.
Así que solo quedaban 2 posibilidades de las 5. La riqueza era importante, los Sepultura siempre estaban batallando para conseguir dinero, y ahora que quería hacerles mejoras a la Black Widow lo iban a necesitar en grandes cantidades.
Pero la "Sabiduría" lo llamaba más. Necesitaba información, necesitaba dejar de llegar a callejones sin salida, a plantas prometedoras cuyos efectos no servían a largo plazo, a leyendas en pueblos que solo resultaban ser eso, leyendas. Hacía tanto tiempo que se había puesto ese objetivo, y aún así sus avances eran nulos. Si no podía darle una fruta del diablo seguramente podría contarle de alguna, de su ubicación, de sus poderes, tal vez incluso de algo más que pueda llevarlo a su meta.
Su aura se encendió como llamas, incluso si él desconocía eso. Sus ojos se clavaron por un momento en el rey que ofrecía sus regalos, tomó aire y suspiró, listo para hablar. - Mi decisión está tomada. Deseo la sabiduría de Skypiea -. Le habló claro, sin intenciones de que responda nada en ese momento. Si podía preguntarle en privado, lo haría, no confiaba lo suficiente en un marine ni en otros dos piratas como para dejarles también cualquier tipo de información que el emperador pueda darle. - Y agradezco esta oportunidad -. Para terminar, agachó la cabeza en símbolo de agradecimiento, preguntando también si ya debían irse o debían esperar a que se le concediera su deseo.
Unas palabras con Zarutsuki serían ideales. Cuando llegó al Grand Line y vio su cartel de recompensa pensó que su leyenda ya estaba siendo demasiado grande como para mantenerse a flote, pero ahora empezaba a pensar que tal vez podía aceptar algo de esa grandeza.
Solo un poco.
¿Sería por mantener su estatus? Difícilmente, pues ninguno de los presentes debería poder hacerle frente de ninguna manera.
Un único deseo, un premio por ganar. Mientras el Shichibukai hablaba, Uker analizaba sus palabras y sus pequeños gestos. ¿A qué se refería con todo eso? ¿No se trataba de pedirle algo en especifico? Su plan inicial se vio comprometido, pues pensaba pedirle por una fruta del diablo que le otorgara la inmortalidad, pero al parecer no podía aspirar a eso.
La riqueza: eso sonaba simple. Algo de oro, muchas monedas, tal vez incluso muchos lingotes. No parecía nada mal, a decir verdad.
La tecnología: ¿Qué avances había visto en esa tierra? La nube sobre la que andaba el presentador de los juegos si era algo novedoso, incluso había podido encontrarse a gente que le explicó sobre unos diales con distintos efectos, y cómo eran usados para varias cosas. ¿Se trataba de algo así? No parecía ser algo que pudiera servirle, y tampoco podía estar seguro de que Eros podría modificarlos con sus conocimientos.
Debía dejar pasar eso por ahora.
La esencia: Esto podía ser muchas cosas. Tal vez se refería a su cultura, a su flora o fauna, incluso a su gente. Era complicado saber que significaba esa palabra en específico en esta situación, por lo que era otra cosa que quedaba descartada para él.
La sabiduría: Conocimiento, datos, información proveniente de estas tierras, tal vez incluso del mar de abajo. ¿Sería conocimiento del propio emperador? Tal vez de papiros y libros que se tengan en alguna biblioteca exclusiva de ese palacio, y que le permitan estudiarlos. Tentador, muy tentador.
El potencial: Otra palabra críptica. Esta vez sí que no podía discernir de qué se trataba, pues la palabra dejaba la expectativa muy amplia. ¿Poder? Podría pensar eso, pero el mismo Zarutsuki había detenido el combate de a final de los juegos por ver demasiado hambre por poder en los participantes, según recordaba. Otra cosa fuera de la ecuación.
Así que solo quedaban 2 posibilidades de las 5. La riqueza era importante, los Sepultura siempre estaban batallando para conseguir dinero, y ahora que quería hacerles mejoras a la Black Widow lo iban a necesitar en grandes cantidades.
Pero la "Sabiduría" lo llamaba más. Necesitaba información, necesitaba dejar de llegar a callejones sin salida, a plantas prometedoras cuyos efectos no servían a largo plazo, a leyendas en pueblos que solo resultaban ser eso, leyendas. Hacía tanto tiempo que se había puesto ese objetivo, y aún así sus avances eran nulos. Si no podía darle una fruta del diablo seguramente podría contarle de alguna, de su ubicación, de sus poderes, tal vez incluso de algo más que pueda llevarlo a su meta.
Su aura se encendió como llamas, incluso si él desconocía eso. Sus ojos se clavaron por un momento en el rey que ofrecía sus regalos, tomó aire y suspiró, listo para hablar. - Mi decisión está tomada. Deseo la sabiduría de Skypiea -. Le habló claro, sin intenciones de que responda nada en ese momento. Si podía preguntarle en privado, lo haría, no confiaba lo suficiente en un marine ni en otros dos piratas como para dejarles también cualquier tipo de información que el emperador pueda darle. - Y agradezco esta oportunidad -. Para terminar, agachó la cabeza en símbolo de agradecimiento, preguntando también si ya debían irse o debían esperar a que se le concediera su deseo.
Unas palabras con Zarutsuki serían ideales. Cuando llegó al Grand Line y vio su cartel de recompensa pensó que su leyenda ya estaba siendo demasiado grande como para mantenerse a flote, pero ahora empezaba a pensar que tal vez podía aceptar algo de esa grandeza.
Solo un poco.
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