Mientras unos marchaban otros se quedaban para satisfacer su curiosidad. Escuché atentamente las palabras y todo lo que aquellos guerreros tenían que decirme así como las inquietudes que reinaban en la nube de sus mentes. El chico pelirrojo comenzó realizando dos preguntas. La primera por el origen de los diales y la segunda por el porvenir de él y su grupo. Respiré sonoramente por la nariz, reflexionando mientras me acomodaba en mi trono y apoyaba la cara sobre mi mano y el codo de ese brazo en el trono — Los diales tienen su origen hace más de mil años... no hay datos concluyentes sobre su construcción, pero datan de una civilización muy, muy antigua y muy avanzada científicamente. Pero no sabemos nada más — le respondí y afiné los ojos antes de responder su segunda pregunta — Y sobre vuestro futuro-son — mi tono se tornó más serio y más pesado, amenazante... hasta que relajé la expresión por completo y me recliné en el trono con comodidad — Y yo que sé, soy un mono, no un adivino — dije riéndome restando importancia al tema porque realmente yo no podía saber nada sobre su futuro o lo que les deparaba a ellos.
Entonces preguntó el segundo, el joven del mechón blanco. Su pregunta me hizo dejar de sonreír despacio, y lo escuché con atención — La única forma de ser inmortal... — dije, y señalé con el dedo hacia delante, hacia la puerta — ...es hacer que tu nombre resuene para siempre ahí fuera-son — volví a llevar las manos hacia los flancos del asiento — No existe un poder que te haga inmortal, al menos no al uso. Existen poderes para regenerarte pero entiendo que no es lo que quieres, y sólo conozco de una persona que no envejece como tal, Gigiti The Maker, y es alguien a quien nunca podrás derrotar, pues está bajo las órdenes de un Yonko — de advertí poniéndome serio — Y si lo matas, demostrarás que su poder no da la inmortalidad que buscas. Deja de ser tan materialista-son y trata de lograr ser eterno en el tiempo que se nos ha dado — finalicé, levantándome de mi trono y sacudiendo las manos, haciendo un sonoro eco en la sala.
— Es todo lo que puedo regalaros de mi conocimiento — dictaminé y caminé hacia un lateral del trono con calma — Vigilad vuestros pasos en vuestro viaje y vivid lo suficiente como para poder satisfacer la curiosidad de las preguntas de alguien más joven en el futuro — comencé a caminar en dirección opuesta a la puerta de salida, adentrándome en el palacio y saliendo del radio de la conversación con ellos — Sienta bien-son — sonreí.
Ahora sólo tendrían que reunirse con sus compañeros, y continuar con su viaje.
Entonces preguntó el segundo, el joven del mechón blanco. Su pregunta me hizo dejar de sonreír despacio, y lo escuché con atención — La única forma de ser inmortal... — dije, y señalé con el dedo hacia delante, hacia la puerta — ...es hacer que tu nombre resuene para siempre ahí fuera-son — volví a llevar las manos hacia los flancos del asiento — No existe un poder que te haga inmortal, al menos no al uso. Existen poderes para regenerarte pero entiendo que no es lo que quieres, y sólo conozco de una persona que no envejece como tal, Gigiti The Maker, y es alguien a quien nunca podrás derrotar, pues está bajo las órdenes de un Yonko — de advertí poniéndome serio — Y si lo matas, demostrarás que su poder no da la inmortalidad que buscas. Deja de ser tan materialista-son y trata de lograr ser eterno en el tiempo que se nos ha dado — finalicé, levantándome de mi trono y sacudiendo las manos, haciendo un sonoro eco en la sala.
— Es todo lo que puedo regalaros de mi conocimiento — dictaminé y caminé hacia un lateral del trono con calma — Vigilad vuestros pasos en vuestro viaje y vivid lo suficiente como para poder satisfacer la curiosidad de las preguntas de alguien más joven en el futuro — comencé a caminar en dirección opuesta a la puerta de salida, adentrándome en el palacio y saliendo del radio de la conversación con ellos — Sienta bien-son — sonreí.
Ahora sólo tendrían que reunirse con sus compañeros, y continuar con su viaje.
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