02-09-2026, 12:27 AM
Durante unos segundos, Ubbe permaneció inmóvil observando la escena que tenía delante: la gigantesca figura del bucanero sobresalía entre la maleza destrozada mientras intentaba procesar lo que acababa de encontrarse al otro lado de los arbustos. Miyori seguía aferrada al tronco como si su vida dependiera de ello, con una expresión que dejaba bastante claro que durante unos instantes había estado completamente convencida de que iba a convertirse en el desayuno de alguna criatura salvaje de Skypiea.
Cuanto más contemplaba la situación, más evidente se volvía que probablemente él mismo era el responsable de aquel malentendido, después de todo, había atravesado medio bosque siguiendo el origen de la flecha sin preocuparse demasiado por el ruido que hacía a su paso, como era ya normal en el. Con más de cuatro metros de altura, un peso absurdo y la sutileza de una estampida, era difícil culpar a nadie por imaginar que algo enorme se estaba abriendo camino entre los árboles. Una sonrisa algo avergonzada terminó apareciendo en su rostro mientras se llevaba una mano a la nuca.
- Baby... i'm sorry, creo que he contribuido un poco al pánico general, no te voy a comer GAHAHAHAH
La mención al "chico de las papitas" consiguió arrancarle una risa sincera. De todas las formas posibles en las que alguien podía recordarlo después de los Juegos, aquella no era precisamente la que habría esperado. Había luchado contra participantes de primer nivel, había llegado hasta las semifinales y había compartido escenario con algunos de los combatientes más impresionantes que había visto jamás, pero al parecer su legado iba a quedar reducido a una bolsa de patatas fritas, y siendo completamente honesto, tampoco le parecía tan mala forma de ser recordado.
- ¿El chico de las papitas? -repitió entre risas- GAHAHA, la verdad es que estaban muy ricas, ¡thank you again baby!
La conversación, sin embargo, cambió de dirección en cuanto Miyori reparó en la flecha que seguía sosteniendo entre los dedos. La preocupación apareció en su rostro de manera tan inmediata y genuina que Ubbe no pudo evitar sentirse un poco culpable por haber irrumpido allí con aquella expresión de pocos amigos, y cuando ella preguntó si le habia hecho daño, el bucanero observó el proyectil durante un instante antes de levantarlo ligeramente.
- ¿This? Baby, si una flecha como esta hubiera conseguido hacerme algo, ¡Sigurd me habría expulsado del Ragnarok!
Acompañó la broma señalando su hombro, donde apenas quedaba rastro del impacto. La pequeña herida ya casi había desaparecido y únicamente una leve marca rojiza indicaba dónde había golpeado la flecha.
- La verdad es que me sorprendió más de lo que me dolió, estaba tan metido en mis cosas que ni siquiera la vi venir
Con un gesto tranquilo le devolvió la flecha, aunque durante unos segundos permaneció observándola en silencio.
Había algo extrañamente agradable en aquella conversación. Durante los últimos días había pasado demasiado tiempo encerrado en sus propios pensamientos, repasando una y otra vez los combates, la derrota contra Jin y todas las preguntas que aquella experiencia había dejado flotando en su cabeza. Encontrarse de repente hablando con Miyori resultaba mucho más refrescante de lo que estaba dispuesto a admitir.
- Aunque reconozco que venía preparado para echar una bronca bastante seria al responsable -admitió finalmente con una sonrisa ladeada- Luego he visto que eras tú y el discurso se me ha venido abajo bastante rápido.
Su mirada se desvió entonces hacia la zona de entrenamiento que había alcanzado a ver entre los árboles. El arco, las dianas y las numerosas marcas de disparos dejaban bastante claro que no se trataba de unos pocos intentos improvisados.
- Debes de llevar aquí un buen rato... Volvió a mirarla con curiosidad- ¿quieres que te ayude a entrenar? - Ubbe chasqueó los dedos señalandola, como hacia de costumbre.
Cuanto más contemplaba la situación, más evidente se volvía que probablemente él mismo era el responsable de aquel malentendido, después de todo, había atravesado medio bosque siguiendo el origen de la flecha sin preocuparse demasiado por el ruido que hacía a su paso, como era ya normal en el. Con más de cuatro metros de altura, un peso absurdo y la sutileza de una estampida, era difícil culpar a nadie por imaginar que algo enorme se estaba abriendo camino entre los árboles. Una sonrisa algo avergonzada terminó apareciendo en su rostro mientras se llevaba una mano a la nuca.
- Baby... i'm sorry, creo que he contribuido un poco al pánico general, no te voy a comer GAHAHAHAH
La mención al "chico de las papitas" consiguió arrancarle una risa sincera. De todas las formas posibles en las que alguien podía recordarlo después de los Juegos, aquella no era precisamente la que habría esperado. Había luchado contra participantes de primer nivel, había llegado hasta las semifinales y había compartido escenario con algunos de los combatientes más impresionantes que había visto jamás, pero al parecer su legado iba a quedar reducido a una bolsa de patatas fritas, y siendo completamente honesto, tampoco le parecía tan mala forma de ser recordado.
- ¿El chico de las papitas? -repitió entre risas- GAHAHA, la verdad es que estaban muy ricas, ¡thank you again baby!
La conversación, sin embargo, cambió de dirección en cuanto Miyori reparó en la flecha que seguía sosteniendo entre los dedos. La preocupación apareció en su rostro de manera tan inmediata y genuina que Ubbe no pudo evitar sentirse un poco culpable por haber irrumpido allí con aquella expresión de pocos amigos, y cuando ella preguntó si le habia hecho daño, el bucanero observó el proyectil durante un instante antes de levantarlo ligeramente.
- ¿This? Baby, si una flecha como esta hubiera conseguido hacerme algo, ¡Sigurd me habría expulsado del Ragnarok!
Acompañó la broma señalando su hombro, donde apenas quedaba rastro del impacto. La pequeña herida ya casi había desaparecido y únicamente una leve marca rojiza indicaba dónde había golpeado la flecha.
- La verdad es que me sorprendió más de lo que me dolió, estaba tan metido en mis cosas que ni siquiera la vi venir
Con un gesto tranquilo le devolvió la flecha, aunque durante unos segundos permaneció observándola en silencio.
Había algo extrañamente agradable en aquella conversación. Durante los últimos días había pasado demasiado tiempo encerrado en sus propios pensamientos, repasando una y otra vez los combates, la derrota contra Jin y todas las preguntas que aquella experiencia había dejado flotando en su cabeza. Encontrarse de repente hablando con Miyori resultaba mucho más refrescante de lo que estaba dispuesto a admitir.
- Aunque reconozco que venía preparado para echar una bronca bastante seria al responsable -admitió finalmente con una sonrisa ladeada- Luego he visto que eras tú y el discurso se me ha venido abajo bastante rápido.
Su mirada se desvió entonces hacia la zona de entrenamiento que había alcanzado a ver entre los árboles. El arco, las dianas y las numerosas marcas de disparos dejaban bastante claro que no se trataba de unos pocos intentos improvisados.
- Debes de llevar aquí un buen rato... Volvió a mirarla con curiosidad- ¿quieres que te ayude a entrenar? - Ubbe chasqueó los dedos señalandola, como hacia de costumbre.
![[Imagen: ksMOGZu.png]](https://i.imgur.com/ksMOGZu.png)
