07-09-2026, 03:57 AM
Con una bebida enlatada y refrescante entre mis manos, continué caminando por la tranquila vereda de las calles de Shandora en aquella magnífica tarde, acompañada por el cocinero perteneciente a los Sepultura, con quien ahora sabía que compartíamos un mismo linaje familiar.
— El mundo es un misterio, sin duda… — respondí a Uker quien hacía mención sobre lo curioso que resultaba caminar por una isla habitada en los cielos, sobre las propias nubes, sin embargo, después de unos instantes reflexioné sobre mis propias palabras — Hmmm… aunque creo que estamos fuera del mundo, entonces sería… ¿El cielo es un misterio?
Mis ojos se iluminaron con infinita curiosidad cuando, a lo lejos pude divisar una enorme campana dorada situada en una zona elevada, parecía ser visitada constantemente por turistas como nosotros y, a decir verdad, lo que más captaba mi atención era precisamente su posible sonido, después de todo, las campanas también era consideradas instrumentos musicales.
Una vez frente a ella, quedé completamente distraída observando su composición, el material del cual estaba hecha, o al menos sobre lo que puedo deducir está creada, y sobre todo, preguntándome cómo sería su resonancia con tan solo hacer mover el péndulo interior, quería conocer cada vez más sobre su historia, la razón y el motivo por el cual aquella enorme campana permanecía anclada en ese lugar.
— ¿No te parece hermosa? — pregunté sin apartar la mirada de la campana mientras daba otro sorbo a mi bebida de sabor a melocotón, al no recibir respuesta pronto me percaté de que estaba hablando sola. — ¿Eh? — murmuré, dirigiendo mi mirada en todas direcciones hasta encontrarlo cerca de un contenedor de basura.
Me acerqué a mi familiar con pasos tranquilos, depositando como él, la lata de refresco dentro del basurero antes de volver mi atención hacia él. — ¿Estás bien…? — pregunté con cierta preocupación al verlo prácticamente encogido sobre sí mismo y con un semblante que parece estar incómodo. – ¿Te duele el estómago? ¿Te hizo daño la bebida? — Mis ojos permanecieron atentos a sus acciones mientras posaba una mano sobre su brazo derecho, tratando de mostrarle que estaba pendiente de él si me necesitaba.
Sin embargo, poco después mis ojos azules se desviaron al ladear ligeramente la cabeza, había percibido algunas voces de niños, y también la voz de alguien que conocía muy bien, una querida amiga, y tan pronto como distinguir sus facciones de humana mink, mi sonrisa se ensanchó de lado a lado, sin pensarlo demasiado, avancé hacia ella con toda la confianza del mundo.
— ¡¡Nyra, cuánto tiempo!!
— El mundo es un misterio, sin duda… — respondí a Uker quien hacía mención sobre lo curioso que resultaba caminar por una isla habitada en los cielos, sobre las propias nubes, sin embargo, después de unos instantes reflexioné sobre mis propias palabras — Hmmm… aunque creo que estamos fuera del mundo, entonces sería… ¿El cielo es un misterio?
Mis ojos se iluminaron con infinita curiosidad cuando, a lo lejos pude divisar una enorme campana dorada situada en una zona elevada, parecía ser visitada constantemente por turistas como nosotros y, a decir verdad, lo que más captaba mi atención era precisamente su posible sonido, después de todo, las campanas también era consideradas instrumentos musicales.
Una vez frente a ella, quedé completamente distraída observando su composición, el material del cual estaba hecha, o al menos sobre lo que puedo deducir está creada, y sobre todo, preguntándome cómo sería su resonancia con tan solo hacer mover el péndulo interior, quería conocer cada vez más sobre su historia, la razón y el motivo por el cual aquella enorme campana permanecía anclada en ese lugar.
— ¿No te parece hermosa? — pregunté sin apartar la mirada de la campana mientras daba otro sorbo a mi bebida de sabor a melocotón, al no recibir respuesta pronto me percaté de que estaba hablando sola. — ¿Eh? — murmuré, dirigiendo mi mirada en todas direcciones hasta encontrarlo cerca de un contenedor de basura.
Me acerqué a mi familiar con pasos tranquilos, depositando como él, la lata de refresco dentro del basurero antes de volver mi atención hacia él. — ¿Estás bien…? — pregunté con cierta preocupación al verlo prácticamente encogido sobre sí mismo y con un semblante que parece estar incómodo. – ¿Te duele el estómago? ¿Te hizo daño la bebida? — Mis ojos permanecieron atentos a sus acciones mientras posaba una mano sobre su brazo derecho, tratando de mostrarle que estaba pendiente de él si me necesitaba.
Sin embargo, poco después mis ojos azules se desviaron al ladear ligeramente la cabeza, había percibido algunas voces de niños, y también la voz de alguien que conocía muy bien, una querida amiga, y tan pronto como distinguir sus facciones de humana mink, mi sonrisa se ensanchó de lado a lado, sin pensarlo demasiado, avancé hacia ella con toda la confianza del mundo.
— ¡¡Nyra, cuánto tiempo!!
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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