Borrachera en el cielo[Pasado]
#3
Vestimenta de Hyak


NPC/Acompañante de Hyak (Majid)




Levantarse temprano era todo un incordio que solo soportaba cuando el día apremiaba y las responsabilidades de marinero se alzaban por sobre su eterna pereza y sueño matutino que a duras penas se quitaba con agua helada.
 
Chasqueó la lengua y luego la mordió con una fuerza tal que podría parecer que la rompería por puro masoquismo y mal humor; sin embargo, fue la voz de su acompañante que lo sacó de su trance malhumorado para recordarle la razón por la cual su día había empezado casi de “madrugada”.
 
—¿Qué te parece aquí? Los licores que venden son de mis favoritos y aunque nunca he visto que los vendan en grandes cantidades, seguro pueden hacer una excepción por un habitante del mar azul —. Los dorados ojos del skypieano que le hablaba se iluminaron como los de un perrito al que prometían adoptar y el médico, cayendo en aquella trampa de belleza, no pudo hacer más que suspirar y mirar hacia el bar que el chico, Majid, le señalaba.
 
—Se ve…exótico, podría hacer el intento —. Contestó con voz más apagada de lo que esperaba, a fin de cuentas, por más que su madrugada fue productiva y que su despertar fuera más que bueno, el hecho de que, dentro de sus reglas, se tuviera que obligar a madrugar para conseguir provisiones para su futuro próximo viaje, no lo tenían con el mejor humor del mundo. —De todos modos… ¿Dónde mierda está Maki? Es la capitana, debería ayudarme con las compras, tsk…debería llenarles las despensas de carne y llevar licor del que no le guste, aunque…ahora que lo pienso, no sé que licor no disfruta beber —. Esta vez mordió el borde de su labio inferior mientras leía el letrero que estaba rodeado por enormes plumas: El Séptimo Cielo.
 
—Vamos, no te amargues pensando en eso, piensa que dentro de poco zarparás y ya no podrás verme hasta…quizá nunca, aún no decido si debería bajar al mar azul…solo tenemos un par de días o quizá un par de horas para pasar tiempo a solas —. El hombre se abrazó al cuello del pirata, quien se limitó a mirar hacia un lado sin decir nada. El skypieano empezaba a tomarse demasiadas atribuciones que en el mar azul ya habrían resultado dañinas para él; sin embargo, por el simple hecho de estar en un territorio neutral y ser de una raza que no había tenido la oportunidad de estudiar, el médico decidía ignorar sus continuas muestras de afecto con tal de tener un futuro, posible, sujeto de estudios…porque sí, tenía esperanza de encontrarlo, en algún momento, en el mar azul.
 
—No me amargo, sabes que me pone de mal humor madrugar o ¿Crees que los golpes que recibiste en nuestro entrenamiento fueron de gratis? Solo necesitaba desquitarme con alguien por tener que llegar temprano al dojo —. Confesar aquello hizo que el chico hiciera un puchero y que el médico, por fin, soltara una risa…Al menos su confesión lo había relajado lo suficiente como para que, al caminar hacia el bar, su semblante ya no fuera el de un adormilado malhumorado, si no el de un visitante que se veía con ganas de descubrir hasta el último milímetro de aquella isla.
 
Abrió la puerta del bar con más fuerza de la necesaria, la suficiente para llamar la atención de los comensales con su sola presencia, pues sus ropajes, aunque sencillos, resaltaban la belleza que de por sí era natural, además, su caminar altivo lo ayudaba a ser el centro de atención cuando quería, también había que sumarle a todo ello el olor mentolado que dejaba a su paso, un aroma fresco pero bastante potente, pues el médico era incapaz de medir el punto exacto en que su perfume pasaba de ser agradable a ser un incordio para las personas con un olfato presente.
 
Satisfecho con su entrada y sin mirar hacia los lados, caminó hasta situarse justo frente a la barra de madera pulida que, en conjunto con las luces bajas y amarillentas, le daban un aspecto sofisticado al sitio, algo que se remarcaba más al notar el uniforme de alado hombre tras la barra: Camisa, corbata, chaleco. El médico le sonrió cuando se sentó, no tuvo que golpear la madera para llamar su atención, pues la persona ya estaba con libreta y pluma en mano para anotar lo que sea que el pelirrosa deseara.
 
Majid le había seguido, aunque con un caminar menos alzado y, hasta cierto punto, tímido. Se sentó al lado de la barra también y saludó al mesero, quien pareció reconocerlo, pues la sonrisa que le dedicó fue más de camaradería que de educación.
 
—Su compatriota me recomendó este bar para comprar licor y espero que no me decepcionen —. Empezó a hablar el pelirrosa, mientras que con su vista escaneaba el sitio, en especial las botellas de vidrio que reposaban en los estantes tras el mesero. —Verá usted, como sabrá, los habitantes del mar azul tenemos fecha de salida de esta hermosa isla y necesitamos provisiones para un largo viaje en alta mar ¿Sabe? —De los bolsillos de sus holgados pantalones negros, el médico sacó una bolsita que tintineó con solo moverla en el aire. —Quiero ron, mucho ron…la mayor cantidad que tengan y no hablo de botellas, hablo de barriles… ¿Cuántos pueden ofrecerme? ¡Ah! También quiero vino, el más fino y sí, también en barriles…por los berries no hay problema, siempre cargo con dinero de sobra para pagar lo que se presente en el camino… ¿Qué dice?
 
Dejó caer la bolsa de berries frente al bartender, haciendo que esta se abriera y algunas monedas doradas se resbalaran sobre la madera de la barra. El hombre miró las monedas, luego al médico y por último al skypeano que acompañaba al “habitante del mar azul”. —Es que…nosotros no…no vendemos en grandes cantidades…pensé que Majid lo sabía…
 
El ser nombrado, el skypeano hizo un puchero, de nuevo, y se cruzó de brazos. —Claro, pero podrías hacer una excepción ¿no? ¡Vamos! Será una buena venta…mi amigo tiene para pagar, además, le encanta el licor de aquí…Si es por llevar la mercancía hasta el barco, puedo ayudar en eso…
 
—¡Eso! Majid ayudará a llevar los barriles —. El bartender pareció meditarlo por un momento y, finalmente, chasqueó la lengua y sonrió, a fin de cuentas, no era un mal negocio.
 
—¡Bien! Hablaré con el jefe y tu —Señaló al skypeano. —…vas a acompañarme…Necesitaré ayuda con los barriles y no quisiera que nuestro invitado tuviera que trabajar…así que, mientras tanto… ¿Quisiera tomar algo?
 
El médico, que de por si ya sonreía de oreja a oreja, asintió antes de meditar por un segundo, mientras mordía su labio, sobre lo que bebería en esa mañana. —Cóctel saltamontes…probé uno ayer y estaba bastante bueno, espero que pueda igualarlo o superarlo.
 
El chico detrás de la barra asintió, empezó a preparar el trago y cuando estuvo listo, lo depositó frente al pelirrosa para luego moverse hacia el interior del la cocina, aunque no sin llevar consigo al skypeano que acompañaba al pirata. —Te lo devolveré apenas termine de ayudarme con los barriles y si quieres pedir algo más, solo pídelo a cualquiera de los otros meseros —. Fue lo último que dijo el del bar antes de perderse dentro del local, mientras que el médico se quedó sentado en la barra, mirando el trago y disociando un rato, dejándose llevar por el bullicio del restaurante-bar. No podía escuchar con claridad las conversaciones, pero se notaba que la mayoría estaban acompañados, por lo que la ausencia de su improvisado compañero celestial empezó a hacerse notar.
 
Antes de dar un trago a su bebida el médico miró a su alrededor. Analizó a las personas, en su mayoría lunarians, birkinianos o skypeanos; sin embargo, a pesar de lo llamativos que estos seres alados podían ser, no fue ninguno de ellos los que terminaron captando su atención, si no la calva de una mujer que se le hizo conocida…demasiado conocida.
 
—Incluso tiene la piel quemada como… ¡MAKI! —Casi de un salto y sin soltar su trago, pues de alguna manera lo sostuvo en su mano sin que se derramara ni una gota, quedó frente a la mesa de la esquina en la que la chica se encontraba con… ¿Quién? Ni siquiera había notado que estaba acompañada hasta que notó el color blanco del uniforme de quien estaba a su lado… ¿Un marine? ¡Debía ser una maldita broma! Frunció el ceño y luego dio un largo trago a su bebida antes de hablar, mientras miraba al pelirrojo que creía haber visto antes. —Oe… ¿Qué haces con un marine, iguana? —Aunque le habló a su capitana, seguía mirando al pelirrojo, pues, por algún motivo, sentía que lo había visto antes, pero… ¿Dónde?
 
De repente el enojo que sintió al ver a su capitana con un marine fue reemplazado por una curiosidad que lo llevó a sentarse justo al otro lado del marine, dejando a este en medio de los dos piratas.
 
—Yo a ti te conozco ¿No es así? —Tomó entre sus dedos, agiles como ningún otro, un mechón de cabello rojizo que analizó como si se tratara de un agente extraño. —Este tono de rojo me suena de algún lado… ¡Ah! No me digas… ¿Eres un infiltrado en la marina? De esos corruptos que hacen negocios con gente que se mueve en mercados no tan legales ¡Por supuesto! Debe ser eso, de otra forma no sé de dónde te conocería y…oye… ¿Por qué esa cara larga? —No es que le importara en verdad, simplemente, el poco alcohol que estaba en su sistema empezaba a hacer efecto.
 
—Tsk… ¿No me digas que tu división te descubrió haciendo alguna ilegalidad y por eso tan solo y triste? ¡Bah! Da igual…mejor bebe algo y pasa el mal rato, todo se arregla con un poco de ron o…cerveza… ¡Vaya jarra tienes ahí! Deberías invitarnos a mi capitana y a mí, ya que ustedes los marines ayudan a la gente y eso ¿No? —Pasó su brazo por encima del hombro del chico y alzó su cabeza para poder mirar a Maki. —¿Qué dices, Maki? ¿Bebemos con al marine? Estamos en son de paz aquí y… ¡Oe, espera! —En ese momento recordó que antes buscaba a la mujer para que lo acompañara a comprar los víveres para el viaje de regreso al mar azul.
 
—¿Todo este tiempo estuviste en un bar? ¡Debemos conseguir provisiones para nuestro viaje! ¿Qué haces aquí perdiendo el tiempo en lugar de ayudarme? Eres la capitana —. Riñó a la mujer, aun por encima del pobre pelirrojo que nada tenía que ver en su disputa, pero que de algún modo quedó implicado al estar en medio. —¿Tu tolerarías esta falta de disciplina de tu capitán al mando, marine?



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Borrachera en el cielo[Pasado] - por Bertram Gaufrid - 07-09-2026, 12:31 AM
RE: Borrachera en el cielo[Pasado] - por Hyákinthos - 18-09-2026, 05:23 AM

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