Fly On | Presente Relativo
#4
Narrador / María Merlot






Seguro.
Juguetón.
Y sutilmente cínico.

La voz al otro lado de la piruleta la hizo esbozar una sonrisa, y más cuando la descubrió enseguida. La mirada de la joven se entrecerró cuando las comisuras de los labios se elevaron exteriorizando una sensación inexplicable pero totalmente deliciosa. A lo largo de su corta vida, y considerando aquello a lo que fue obligada a "ejercer", conoció a muchos hombres altos, bajos, guapos, feos, divertidos, amargados… y, para qué negarlo, mujeres también, la perversión no solo se asociaba  al género masculino. ¿El punto? Nadie nunca provocó esas ganas de… querer encerrarlo en su jaula… junto a ella. ¡Una completa locura! El encierro era su lugar seguro, porque nadie más estaba ahí para hacerle daño…

Estaba alucinando.
No había otra razón.
Solo quería la pieza más brillante.

Merlot.

La sonrisa en sus labios se amplió al tiempo que dejaba al caracol sobre sus piernas para llevar ambos manos a su boca y evitar la risa tonta que amenazó con salir, por suerte el caracol no era el den den visual. La forma en que dijo su apellido, hizo a su corazón palpitar como si aquella nota de reproche fingido fuera de lo más ¿adorable? Aunque buscará sonar de otra forma. ¿O acaso ella lo estaba confundiendo? No, el Malvavisco no era del tipo antipático, por lo menos no con ella… y si realmente lo estaba, entonces tendría que expiar sus pecados, asumiendo la culpa de la tardanza y retribuyéndolo con lo que él quisiera, que a la larga no podría ser más… de lo que ella quería hacerle… o que le hicieran…

Por supuesto.

Subió las manos por su rostro, una vez contenida de su risa, echando su flequillo hacia atrás, y dejandose caer contra el respaldo de la silla. Su permiso, la hizo volver a llevar las manos a la boca. ¡Intentaba no reírse! ¡Él era fascinante! Pensando que necesitaba su buena pro para avanzar con su diatriba…, le dejaría creer que fue así, después de todo… ¿Quién alguna vez podría callar su chachará? Bueno, sus amos le gritaban, amordazaban o golpeaban para que hiciera silencio… sin embargo, dudaba que el apuesto Malvavisco hiciera algo tan turbio… ¿Verdad?

Tomando en las manos al caracol, se levantó mientras escuchaba las respuestas del hombre. Terminó sentándose en el alfeizar, dejando a su amiguito a un lado al tiempo que observaba el cielo estrellado y escuchaba a la estrella al otro lado. ¿En que parte de toda esa isla de cielo estaba él? Ahora mismo, esperaba que muy cerca… pero cuando el tiempo pasará y sus caminos volvieran a bifurcarse, estarían tan próximos como ver las mismas estrellas dispersadas en el manto nocturno. ¿Acaso no era él la más brillante estrella en la tierra? Si, lo era… y las estrellas no podían atraparse, solo admirarse de lejos, con devoción, cada anochecer… pero hoy no, hoy podría intentar tomarla… aunque se escurriera de sus manos eventualmente.

¿Me invita a comernos? La última palabra se perdió, quizás por una mala conexión...

Estuvo a punto de decirle que “Si”, porque lo estaba invitando a comer arroz… ¿A eso se refería él no? Igual, lo otro también era un “Si”. Había algo en él, que la hacia querer tocarlo… era una dualidad extraña como sucedía con Hyakinthos y Maki D. Zennin. Al primero odiaba tocarlo, aunque daría su vida por éste. ¿La razón? Sentía que lo ensuciaría por culpa de su asqueroso pasado. A la segunda la abrazaba, tocaba, le gustaba su contacto y no sentía el miedo de… ensuciarla… ¿La razón? No lo sabía, tal vez porque ambas eran guisantes de la misma vaina. ¿Por eso se sentía cómoda con el de ojos ciruelos? ¿Por qué podía percibir, que al igual que ella, él… pertenecía a esa vaina? Solo el tiempo le daría la respuesta correcta.

Él continúo hablando, haciéndola fruncir el ceño ¿Se perdieron sus palabras? ¡Seguro fue por moverse! ¿En su orden? ¡Que impredecible! Le gustaba eso, la hacia sentir… a la expectativa de que haría después. Aunque un grillo, uno solo, susurró a la lejanía dentro de su cabeza “Se burla contigo… o se burla de ti”. ¡No! Negó con la cabeza mientras la voz del hombre se dejaba escuchar respondiendo a las preguntas anteriores. ¿Por qué tuvo ese pensamiento intrusivo? María mordió su labio inferior, habito copiado del precioso Hyakinthos. El dolor la hizo recordar el amor con el cual la cuido su hermana en días atrás, por culpa del exorcismo de la fruta maldita. En esa oportunidad hablaron del hombre, y la Valkiria le advirtió sobre este, y sobre cualquier marine en general.

Afortunadamente usted entra en esa selecta categoría, quizás, única.

Otra vez ese énfasis, la hizo llevar su vista al caracol. No, él jamás le haría daño… a no ser que fuera consensuado. La sonrisa volvió a los labios de la mujer, quien mentalmente piso al grillo que se atrevió a hacerla recorrer un camino de dudas. Aplastado por su bota mental. Nada de pensamientos inseguros sobre Belteguese — … ¡Aah...! — un sutil suspiro escapo de los labios de la semisirena, quien se llevó otra vez las manos a estos para evitar ser escuchada derritiéndose por el hombre al otro lado de la línea. ¡Era apuesto, divertido, radiante y brillante! ¿Qué mujer en su sano juicio, y hombre también, no suspiraría cuando aquella voz barítona se afincaba en ciertas palabras, dándole una connotación subjetiva? Nadie, nadie que tuviera sangre en las venas. ¿Por qué de pronto comenzó a hacer calor? Con la diestra María se abanicó… cuando le confesó que aún no conocía el tacto de las escamas de las sirenas. Ella abrió la boca, iba a responderle… pero la cerró de nuevo ¿Qué podía responderle? Por suerte para ella, él continuo así que tendría tiempo para pensarlo mejor.

Visto con espumas y un precioso collar. Es lo único que me protege de mostrarme completamente desnudo.

— … ¡Oh...! — alcanzó a decir un poco sorprendida procesando la información suministrada. ¿Solo espuma y collar? La imagen se fue formando en su cabeza: la piel sin tela, el cabello blanco húmedo, el lento descenso de las gotas de agua acariciando cada centímetro de su bien formado cuerpo… — … ¡Aah...! — nuevamente el suspiro suave escapó de sus labios mientras sentía la sangre subir a las mejillas. ¡Imposible! Ella no se sonrojaba, y menos por un escenario que su mente dibujo. Era que la temperatura en esa isla de pollos blancos y negros aumentaba por la noche, eso era… un fenómeno climático.

Siempre tan inoportuna...

Juguetón. Le gustaba eso de él. La mayoría de las personas no bromeaban con ella, solo la veían como alguien que perdió un par de tornillos de su hermosa cabeza. Y luego vino la risilla, ese simple y cálido gesto la envolvió en una burbuja de seguridad y la hizo al fin reaccionar — … o muy oportuna — pronunció con un matiz de diversión y algo más que no podía identificar, como todo lo que se relacionaba con él — … podría serte de ayuda ¿Sabes, no? — las palabras estaban saliendo de su boca poco a poco, su tono continuaba bajo, solo existían ellos  — … frotando tu espalda… —  quizás al decirlo se escapó un suspiro silencioso — … o revisando que te lavaras bien detrás de las orejas — el tono travieso regreso, rescatando a la mestiza de su atrevimiento anterior.

Dime donde quieres que nos encontremos, estaré ahí tan pronto como me vista.

¿Por qué su corazón retumbo al escuchar esas palabras? ¡Corazón traidor!No te emociones por estrellas inalcanzables. Le reprochó a la taquicardia que causo la cita con el masculino. ¿Era el Karma? Luego de burlarse de su Unnie por la falta de sexo… ¿Ella estaba sufriendo de lo mismo? ¿Por eso su cuerpo reaccionaba al guapo hombre? ¿Cuándo fue la ultima vez que se acostó con alguien? Antes de dejar el South, con el Capitán Uva.

¡No!
Aunque su voz la acariciara...
Y su mirada la desnudará...

No se sentía como lujuria...

Aunqué no negaría...
El manjar visual que era...

Pero… aunque se viera como el feo pollo del coliseo...
Algo le decía...
Que igual le atraería...

¿Le lanzaba ácido en la cara y comprobaba su hipótesis?
¿Qué?
¡No!


¿Por qué la confundía tanto?

Lo besaría...
¡Si!

Demostraría que no había nada especial...
¿Si?

Todo estaba en su cabeza...
¡Expectativas!

Sobre lo que deseaba...
Ser vista...

Cuando sus labios se tocarán...
El velo se caería...
¡Eso!

Y descubriría....
Que todo fue una ilusión....

Sentiría el frio, la repulsión, las arcadas...
Que siempre sintió…
Al ser tocada por otros.

¿Verdad?

Llevó diestra a la comisura del labio que beso el hombre durante el encuentro en el coliseo. No se sintió repulsivo… ¡Basta! Enfócate. Tomando aire al tiempo que negaba con su cabeza, espantando pensamientos tontos — Espuma y collar no suena a mal atuendo tampoco — logró decir intentando sonar divertida, aunque estaba un poco ¿pudorosa? — ¿Recuerdas las viviendas que se nos asignaron? — preguntó aunque no espero respuesta — … Park, el mayordomo de nuestra vivienda, me mostró una fuente hacia el norte… ¿o era el sur? Que da a un hermoso laberinto de setos y también a una puerta trasera hacia la ciudad y sus maravillas. Vamos a vernos ahí, en 25 minutos — le propuso recordando la preciosa fuente y jardines, se levanto tomando al caracol en sus manos — … no cuelgues aun, confirmemos la dirección con él… no queremos ir a lados diferentes — bromeo tirando de una cuerda repetidas veces, cuando jalaba de esta a los pocos minutos aparecía el alado sirviente — … el collar ¿por qué te bañas con él? — preguntó llenando el silencio, no le incomodaba solo escuchar su respiración pero su vena cotilla salió a flote.

El “Toc Toc” de la puerta la hizo ir hasta esta, dónde se encontró con el buen hombre, quien explicó al den den mushi que la fuente se encontraba al oeste (no al sur ni al norte). Si estaba dentro del conjunto de viviendas asignadas por el rey solo debía seguir algún sendero hacia el oeste y llegaría, además después de la fuente circular había un laberinto de setos en cuyo centro se encontraba “algo que seguro a la señorita sirena le gustaría”, las salidas del laberinto daban a diferentes áreas de esa ciudad, aunque si prefería evitar ese trayecto, andando 50 metros al norte de la fuente, encontrarían una salida directa a la ciudad.

Cuando Park termino de dar las instrucciones, intervinó la joven — … nos vemos en la fuente, Malvavisco — finalizó y colgó, quizás más rápido de lo normal. ¡Es que cayó en cuenta que en menos de 25 minutos vería al hombre! — ¿Cómo me veo? — le preguntó al mayordomo, quien desvió la mirada sonrojándose, podía ser viejo pero no estaba eunuco — Pre-preciosa como siempre Señorita, me retiro — alcanzo a decir entre tartamudeos — No, me tienes que llevar hasta ahí, soy terrible con las indicaciones me perderé — le pidió deteniéndolo por el brazo — por favor… — le pidió a lo que el pollo accedió.

Dejando al caracol descansar y escribiendo una nota para sus nakamas que rezaba “Estoy intentando alcanzar una estrella, regreso luego, los quiero. Atentamente, una María muy Anhelante”, la mujer al fin salió de su habitación.



Día 07, Año 18.
Primavera.
Hora: 12:40 a.m.
Fuente Circular, Oeste del Recinto de Habitaciones, Skypiea.

Unos minutos después, el mayordomo la dejo en la fuente. La misma dónde en cualquier momento ocurriría el encuentro con el Malvavisco. María vio al pollo irse, dejándola con el sonido del agua correr, la luna y las estrellas. Estos serían testigos del encuentro fortuito entre dos iguales pero diferentes individuos. Con una profunda inhalación, la joven camino hasta el borde de la fuente, sentándose en esta con una pierda doblada sobre el murito para poder observar mejor el agua en el interior.

María aprovecho ese momento para recordar lo vivido, y como ahora se suponía que podía volver a nadar. No lo había intentado aun, tenía miedo de que todo fuera una mentira… y el agua siguiera rechazándola — … te extraño — musitó para ella misma extendiendo la diestra hasta rozar la superficie del líquido, dejaba una estela a la par que ella movía de un lado a otro la mano. Fría, agradable, familiar. Ahí se quedó ensimismada viendo su reflejo en el interior de la fuente mientras esperaba al hombre de sonrisa cínica que la hacía sonreír, de voz barítona que la hacía estremecer, de esa calma magnética que la hacía sentir… fly on.



ESQUIZO ESQUIZO MERLOT
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
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Fly On | Presente Relativo - por Hasegawa Shin - 31-08-2026, 09:49 PM
RE: Fly On | Presente Relativo - por Maria Merlot - 07-09-2026, 12:50 AM
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