Careless Whisper| Social | P.R
#4
La incertidumbre por saber como respondería o reaccionaría la mujer al otro lado de la línea, mantenía en alerta la atención del pelirrojo. ¿Sería la primera clienta que aceptaría los términos de una llamada caliente propiamente dicha? ¿O sería todo fruto de un malentendido? Quizás incluso se trataba de una clase de broma caracolofónica de esas, raro sería que no hubiera por ahí algún graciosillo o graciosilla con ganas de burlarse del pirata. Sin embargo, sus labios solamente pronunciaron dos palabras, dos palabras que causó que el skypiean abriera los ojos de par en par, pestañeando perplejo ante la confusión generada de lo que estaba atendiendo.


- Para el carro... - cerrando los ojos, se llevó los dedos índice y pulgar de su mano derecha al puente de la nariz.- ¿Estoy hablando justamente con el colgado al que imitó Jolyne hoy? - abrió los ojos seguidamente, apoyando ahora su diestra por encima de su boca, adoptando una expresión pensativa.- Nanai... - negaba con la cabeza, intentando convencerse de aquello era una casualidad fortuita.- Por la voz... Esta claro que la clienta es una mujer... - declaraba en su cabeza, alzando ligeramente su brazo derecho, posicionando justamente el antebrazo frente a sus ojos. Su vello corporal seguía como escarpias, y la piel de gallina.- Es imposible... Sí... - No había mayor confirmación para Garnet. Sólo una voz procedente de una fémina podía generarle el chispazo que había sentido hasta hace unos momentos y que siguiera remanente en su ser.

Cortando de raíz todo el trance del músico de los Alas Negras, la voz de sirena procedente del otro lado de la línea terminó por saludarlo, preguntándole como estaba. ¿Acaso sólo querría conocer a Garnet? ¿Querría intentar cambiar sólo un poquito de su suerte? Quién sabía pero bueno, era de mala educación no responder a una mera pregunta, y aún más si te estaban pagando por ello. Viendo que parecía que la conversación había comenzado, el skypiean se dispuso a ponerse cómodo, tumbándose lentamente en la hamaca sin soltar con su zurda el receptor del aparato de comunicaciones, recostando su cabeza sobre su mano derecha.- Pues estaba admirando la luna y la noche, pero ahora el menda prefiere admirar tu voz, neko-chan, ¿y tú qué, cómo vas? - dijo, de forma genuina, y con una sonrisa ladeada.

No obstante, lejos de proseguir con una respuesta clásica como un "estoy bien", la mujer prefirió que era el momento de jugar con fuego, proponiéndole al pirata que mostrara sus dotes masculinas. Garnet se estremeció ante las palabras de su compañera de llamada, arqueando la ceja izquierda con una mueca desencajada en su rostro.- ¿Huh? Neko-chan... ¡Pero cómo que señor! ¡El menda sólo tiene treinta años! ¿Es o no es? - le increpó ese exceso de modales hacia el pelirrojo, irguiendo su espalda ligeramente del respaldo de la tumbona. Tras pensar que igual había sido una reacción exagerada la suya, suspiró y volvió a tumbarse. En esa ocasión, su expresión se tornó algo más nervioso, volviendo a sentir como sus mejillas ardían y quemaban. - ¿Y-y cómo es que quieres muestre mi hombría,  huh? - No pudo ocultar su nerviosismo, titubeando en una primera instancia pues, por mucho que el pelirrojo fuera un marrano, de todas las llamadas que había tenido, esta era la primera que cumplía el verdadero propósito de Garnet: ser un marrano. Pero sí había una gran debilidad que palidecía el hombre del tanga, aquello eran las mujeres con iniciativa y carácter. Aquellas que fueran dominantes y que emanaran una sensación de poderío.


La respuesta de la misteriosa entidad no tardó en llegar, con una voz que si ya le había cautivado en un primer momento, ahora se cargaba con pura seducción, empezando a tomar por completo la iniciativa de la llamada. Encima preguntando, de forma muy sugerente, que era lo que haría para hacerla entrar en calor. Si en un principio, lo que sintió Garnet fue un chispazo que recorrió su médula espinal, lo que sintió en aquel momento fue lo mismo que si le hubieran metido una descarga de 20.000.000 voltios. El corazón del pelirrojo latía con fuerza, amenazando en cualquier momento con salir de su musculado y trabajado pecho mientras que, el rubor dibujado en las mejillas del skypiean, se extendió hasta toda la cara de Garnet, camuflándose a la perfección casi que con su color cabello. Las pupilas esmeraldas del pirata, se contraían y dilataban de manera arrítmica, ante todo lo que estaba sintiendo. - Y una polla como una olla... - Si antes podía estar desarmado, ahora sentía como si le estuvieran apuntando con una cañón a quemarropa. La mirada del pelirrojo descendió hacia su entrepierna, viendo como la tela de su tanga comenzaba a entrar en cierta tensión, procedente de sus impulsos más primitivos y masculinos. En ese momento, soltó el receptor de su Den Den Mushi, irguió su espalda, y se abofeteó las mejillas con ambas manos.- Relaja la raja, Garnet... Eres tú el que parte el bacalao... El amo del cotarro... No puedes caer tan fácilmente ante una clienta, ¿es o no es? - inspiró profundamente, para seguidamente exhalar aire de forma más paulatina y relajada. Debía mantenerse lo más calmado y sereno posible.

Para su desgracia, la fémina de la llamada no se lo ponía fácil en lo más mínimo. Primero porque, habló sobre lo lamentable que resultaba motivar a un hombre, dándole ese aire de superioridad y dominancia que Garnet tanto temía de las mujeres, pero no por terror, sino por lo que le generaba en su interior. Encima seguido de aquella risa, tímida pero socarrona, que hizo sentir otra descarga por todo el cuerpo del pelirrojo. - Su risa... Es demasiado bonita... ¡Joder! - Se llevó ambas manos a la cabeza, comenzando a alborotarse el pelo de la demencia que estaba experimentando ahora mismo. - Tienes que ser fuerte, tolai... No te dejes... Dominar... - Seguía luchando internamente, manifestándose esa trifulca en la manera en la que la tela de su tanga seguía tensándos. Pero para más inri, para bien o para mal, su clienta terminó de hablar al preguntarle si se había quedado mudo, llamándole por un mote que prefería olvidar que alguna vez existió. - Gatito... - musitaba Garnet, al mismo tiempo que sus manos cesaban de revolver sus rojizos cabellos.

La mente del pelirrojo viajó, en ese momento, a un lugar, ya casi onírico, en el que reinaba un mundo de falsas promesas, un falso amor y un futuro lleno de falsas esperanzas- Tch... Ikirami... - rechistó en su cabeza, cortando de lleno toda la red de lujuria y depravación que estaba sintiendo en aquel momento, como si le acabara de caer un jarro de agua fría. Ella no lo sabía, pero su clienta había cometido un craso error, si lo que quería era llevar a Garnet al borde del colapso. Ya no sentía que su tanga fuera a ser partido en miles pedazos de tela por una inminente erección. Exhaló un profundo suspiro. Ahora lo único que debía hacer, era cumplir su deber como gigoló profesional.

Con el temple recuperado, ladeó su cuerpo para volver a agarrar el receptor del Den Den Mushi, acercándoselo a su boca hasta que permaneció a escasos centímetros de esta. - ¿Qué que haría para darte calor? - preguntó de forma retórica, esbozando una sonrisa llena de picardía. Si bien lo fácil para el pelirrojo era soltar cualquiera marranada que se le cruzara la mente, desde que ingresó en el Distrito del Placer, las enseñanzas de Ting Lao - su maestra ex cortesana -, le había hecho ver el mundo con otros ojos, desde otro punto de vista. Lo que necesitaba Garnet mostrarle a la misteriosa mujer no eran sus dotes masculinas en la cama... No... Sólo necesitaba hacer que viviera una experiencia inolvidable y es que, ¿acaso no había mayor calor que el hecho de sentirse querido por alguien? ¿Sentirse que de verdad hay alguien a la que le importas con todo tu ser? Con eso en mente, la respuesta del pelirrojo comenzaba a tomar forma.

- Lo que haría primero sería mostrarte algún lugar nuevo que te quitara el hipo, dar un paseo por alguna tierra que jamás se te fuera de tu cabeza, neko-chan. - comenzó a enunciar, con una voz seductora y áspera, buscando cumplir la posible fantasía de su clienta, ofreciendo satisfacer su sentido de la vista, con las maravillas que le podía ofrecer aquel vasto mundo. Pensó incluso en la opción de servirse a modo de montura gracias a su forma completa de dientes de sable... Aunque prefirió guardarse esa información de momento. - Después del paseo, te llevaría a un lugar dónde no nos molestara nadie, íntimo y privado y, allí te cocinaría el plato que más ganas tuvieras de catar en el momento. - Y es que, una de las formas de conquistar a alguien era a través del estómago y, justamente, gracias a los dotes culinarios, Garnet era capaz de obnubilar los sentidos del gusto así como del olfato de la oyente.- ¿Pero sabes? No hay nada que dé más calor que la música, ¿es o no es? - declaró risueño, desviando sus ojos hacia su izquierda, hasta que sus orbes de esmeralda se pararon en su guitarra eléctrica.- Así que mientras tomaras tu papeo, la futura mayor superestrella del mundo, Garnet Matlock, te estaría dando el concierto privado más cojonudo de la historia puejeje. - añadió, anclando sus ojos ahora hacia el manto estrellado, pensando en que de esa manera, sería capaz de estimular su sentido del oído. Pensando en lo siguiente que haría, no pudo evitar que sus mejillas volvieran a tornarse de color rojo.- Y si con eso tu cuerpo sigue pidiendo marcha, aprovechando la intimidad del momento... - Se tomó una pausa. Sentía que el ritmo del latido de su corazón comenzaba a acelerarse.- Con nuestros cuerpos en bolingas, exploraría cada parte del tuyo, al igual que dejaría que exploraras cada parte del mío. - Intentaba imaginarse el cuerpo de su clienta pero, lo único que podía admirar era una figura en negro, una incógnita en la que ahora, Garnet, sentía la necesidad de conocer. ¿De que color era su pelo? ¿Cómo eran aquellas joyas que tenía por ojos? ¿Sería alta? ¿Baja? ¿Tendría un superculao? Todas aquellas preguntas y más circulaban la depravada mente del pelirrojo.- Haríamos el delicioso hasta que nuestros músculos no pudieran dar más de así, o hasta que nuestras voces se quebraran de gritar nuestros nombres. - Y con eso último, sería el sentido del tacto el que entraría en ebullición. Ciertamente, de sólo pensarlo, su sonrisa le temblaba en esos precisos momentos, al igual que lo la temperatura en su rostro iba en aumento. - Dime, neko-chan, ¿estarías dispuesta a que te hiciera vivir una experiencia así? - terminó de poner todas las cartas sobre la mesa, de cargar con todo su arsenal para que su clienta supiera que, Garnet Matlock, no andaba a medias tintas.

- ¿Te parece buen plan o lo mejorarías de alguna manera? Esto... - Iba a llamarla de nuevo "neko-chan", pero después de todo lo que le había soltado, veía procedente conocer como mínimo el nombre de la mujer con la que estaba hablando por llamada.- ¿Oye, cuál es tu nombre, neko-chan? - Ciertamente, los intentos de seducción casi exitosos, junto con la armoniosa voz que sonaba al otro lado del Den Den Mushi, habían captado el interés de Garnet lo suficiente como para no poder aguantar más tiempo sin saber como se llamaba la persona al otro lado de la línea.

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[Imagen: Tb4Z3O3.png]
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Careless Whisper| Social | P.R - por Kagura - 26-09-2026, 11:13 AM
RE: Careless Whisper| Social | P.R - por Kagura - 27-09-2026, 11:47 AM
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