Su voz, suave y ronca, resonaba al otro lado de la llamada, siguiendo mis preguntas como el ritmo de una danza que apenas comenzaba a proyectarse. Sus subidas y bajadas eran apenas perceptibles en aquella conversación furtiva, pero bastaban para romper el silencio que me envolvía. La soledad de aquella sala fría parecía disiparse poco a poco mientras escuchaba, a través de la ventana, el murmullo del océano y la brisa marina, que se mecía como una canción de cuna.Sentí una extraña armonía recorrer mi cuerpo, acompañada de una calidez que me resultaba familiar. Aquella melodía natural me hacía recordar mis noches cerca del puerto, cuando el sonido de las olas era mi única compañía. Cuando me sentía sola y abrumada, aquella sinfonía que me había acompañado durante tantos días era lo único capaz de devolverme la calma. Y ahora, entre su voz y el murmullo distante del mar, volvía a sentir aquella misma tranquilidad, como si por un instante la soledad no pesara tanto.
Tenía un extraño dialecto que no lograba comprender a primeras —¿Menda?... O sea... ¿te meas? —susurré lo primero que se me vino a la mente, despreocupada volvía a tomar un pequeño sorbo de mi café, mientras le escuchaba hablar sin interrumpirle...parecia ser...¿atrevido?. Ciertamente ante mi reto había ciertas objeciones respecto a su avanzada edad, realmente estaba madurito y sabroso...bueno...eso creia, por otra parte, él también parecía estar intrigado por mis palabras. Sin embargo, apenas utilicé aquel apodo cariñoso cuando una vibra semihostil pareció opacar la línea roja, Sonreí levemente ante dicha oportunidad, ¿Acaso había tocado una fibra delicada? El reto y la trampa habían sido colocados con un único propósito...el cual era ganarle. Después de todo, estaba aburrida en estas paredes oscuras.
Retomando mis palabras, aquel hombre asumió su papel de todo un don Juan. Con una voz completamente ronca y melosa, era semejante al rugido de un gran felino que estaba a punto de coronar, rei por bajo esperando el tan esperando festin, Garnet comenzó a plantear lo que sería un día entero a su lado, La manera en que lo describía me arrancaba una sonrisa leve; cada lugar que mencionaba parecía cubrir poco a poco mi imaginación sin dejarme tiempo para objetar, construyendo escenarios que casi podía sentir al alcance de mis manos y porque no...mi corazón. Sonreí al imaginarlo cocinando aun sin saber como era fisicamente. En ese instantes pequeños recuerdos regresaron a mi mente, evocando aquella noche que había compartido con cierto felino que me ayudo alcanzar la gloria con sus platillos...de carne dudosa. Sin embargo, aquellos recuerdos no opacarian a Garnet; por el contrario, me resultaba intrigante la forma en que había decidido plantear su día de galan fiestero. Después de un exquisito banquete, todo parecía culminar con un concierto destinado a complacerme todavía más. Una serenata, quizás...¿entonaria bien?. Sonreí levemente mientras me limitaba a escucharle, dejando que sus palabras construyeran por sí solas aquel perfecto plan que parecía haber preparado para mí, de una forma instantanea.
Entonces, tocando la segunda fibra de aquella conversación tan amena, comenzó a hablar sobre nuestros cuerpos en “bolinga”. Pestañeé varias veces, intentando descifrar qué demonios quería decir, nunca habia escuchado esa palabra...o quizas un ¿derivado?—¿Bolingas?... O sea... ¿Tú me quieres cubrir de albóndigas? —pregunté para mi misma casi en un susurro, completamente confundida pero a la vez sorprendida. En ese instante, mi imaginación hizo lo suyo como siempre... Me vi sobre un plato enorme de espagueti, convertida en una gigantesca albóndiga a su lado, como si aquella fuera la interpretación más lógica de sus palabras, quizas lo estaba tomando literal. ¿Acaso se refería a eso? La incredulidad comenzaba a convertirse en mi mayor enemiga, pues, por más que lo intentaba, de verdad no conseguía comprender sus palabras extravagantes. Asi que solo me limite a quedarme allí, pestañeando y tratando de encontrarle algún sentido a aquella extraña expresión.
Pero aquel sujeto no se detuvo. Prosiguió hablando y hablando, soltando nombres, mencionando aquello de hacer el delicioso con nuestros cuerpos músculos y quién sabe cuántas cosas más, a este punto creo que tenia una idea de lo que se referia, sin embargo, estaba completamente confundida ante su manera de describirlo, Mi mente seguía atrapada en el escenario anterior, imaginándonos como dos enormes albóndigas sobre un plato de espagueti que se mezclaban entre si.¿Qué clase de fetiche era ese? —¿Y… a ti te prende eso?... —cuestioné abiertamente sin importar como sonara para él.
Me levanté ligeramente del sofá, todavía con el Den Den Mushi en la mano, y me acerqué nuevamente a la chimenea para arrojar otro leño al fuego pues el fuego comenzaba a consumirse de una manera mas rápido. y mientras lo hacía, musité para mí misma — Turu, turu, turu… cortos comerciales… —canturreé suavemente como una pequeña cuando hace una actividad random. Tras lograr mi cometido regresé a mi asiento acomodándome una vez más, mientras me cubría del frío con aquel corberto, debiamos continuar con esta charla interesante y divertida. Fue entonces cuando el sujeto finalmente preguntó mi nombre, por unos segundos me quedé pensativa, debatiendo si debia darle esa información...o si debia reservarmela.
¿Sería correcto darle mi nombre? Lo medité durante unos instantes hasta que finalmente deje salir un suspiro pesado que seguramente Garnet escucharia. No se me ocurría ningún nombre que pudiera utilizar y para ser franca nunca me había gustado mentir, así que terminé soltándolo sin más —Mi nombre es Kagura… nací en Baterilla y tengo diecinueve años -- acomodandome contra el respaldar, utilice mi brazo como almohada dejando mis piernas al desnudos...las cuales colgaban del otro extremo del sofa. Sintiendome un poco mas comoda, relajada...ahora era yo quien tenía curiosidad —Y dime… ¿Garnet es realmente tu nombre o es tu nombre secreto? , tú pareces de cuarenta… ¿cuál es tu edad? — pregunté con una sonrisa burlesca pues sabia perfectamente que le incomodaba ese pequeño chiste, pero...¿porque su nombre se me hacia tan familiar?, sabia que era un nombre iconico pero ¿donde?...¿donde lo he escuchado o leido?
Tenía un extraño dialecto que no lograba comprender a primeras —¿Menda?... O sea... ¿te meas? —susurré lo primero que se me vino a la mente, despreocupada volvía a tomar un pequeño sorbo de mi café, mientras le escuchaba hablar sin interrumpirle...parecia ser...¿atrevido?. Ciertamente ante mi reto había ciertas objeciones respecto a su avanzada edad, realmente estaba madurito y sabroso...bueno...eso creia, por otra parte, él también parecía estar intrigado por mis palabras. Sin embargo, apenas utilicé aquel apodo cariñoso cuando una vibra semihostil pareció opacar la línea roja, Sonreí levemente ante dicha oportunidad, ¿Acaso había tocado una fibra delicada? El reto y la trampa habían sido colocados con un único propósito...el cual era ganarle. Después de todo, estaba aburrida en estas paredes oscuras.
Retomando mis palabras, aquel hombre asumió su papel de todo un don Juan. Con una voz completamente ronca y melosa, era semejante al rugido de un gran felino que estaba a punto de coronar, rei por bajo esperando el tan esperando festin, Garnet comenzó a plantear lo que sería un día entero a su lado, La manera en que lo describía me arrancaba una sonrisa leve; cada lugar que mencionaba parecía cubrir poco a poco mi imaginación sin dejarme tiempo para objetar, construyendo escenarios que casi podía sentir al alcance de mis manos y porque no...mi corazón. Sonreí al imaginarlo cocinando aun sin saber como era fisicamente. En ese instantes pequeños recuerdos regresaron a mi mente, evocando aquella noche que había compartido con cierto felino que me ayudo alcanzar la gloria con sus platillos...de carne dudosa. Sin embargo, aquellos recuerdos no opacarian a Garnet; por el contrario, me resultaba intrigante la forma en que había decidido plantear su día de galan fiestero. Después de un exquisito banquete, todo parecía culminar con un concierto destinado a complacerme todavía más. Una serenata, quizás...¿entonaria bien?. Sonreí levemente mientras me limitaba a escucharle, dejando que sus palabras construyeran por sí solas aquel perfecto plan que parecía haber preparado para mí, de una forma instantanea.
Entonces, tocando la segunda fibra de aquella conversación tan amena, comenzó a hablar sobre nuestros cuerpos en “bolinga”. Pestañeé varias veces, intentando descifrar qué demonios quería decir, nunca habia escuchado esa palabra...o quizas un ¿derivado?—¿Bolingas?... O sea... ¿Tú me quieres cubrir de albóndigas? —pregunté para mi misma casi en un susurro, completamente confundida pero a la vez sorprendida. En ese instante, mi imaginación hizo lo suyo como siempre... Me vi sobre un plato enorme de espagueti, convertida en una gigantesca albóndiga a su lado, como si aquella fuera la interpretación más lógica de sus palabras, quizas lo estaba tomando literal. ¿Acaso se refería a eso? La incredulidad comenzaba a convertirse en mi mayor enemiga, pues, por más que lo intentaba, de verdad no conseguía comprender sus palabras extravagantes. Asi que solo me limite a quedarme allí, pestañeando y tratando de encontrarle algún sentido a aquella extraña expresión.

Pero aquel sujeto no se detuvo. Prosiguió hablando y hablando, soltando nombres, mencionando aquello de hacer el delicioso con nuestros cuerpos músculos y quién sabe cuántas cosas más, a este punto creo que tenia una idea de lo que se referia, sin embargo, estaba completamente confundida ante su manera de describirlo, Mi mente seguía atrapada en el escenario anterior, imaginándonos como dos enormes albóndigas sobre un plato de espagueti que se mezclaban entre si.¿Qué clase de fetiche era ese? —¿Y… a ti te prende eso?... —cuestioné abiertamente sin importar como sonara para él.
Me levanté ligeramente del sofá, todavía con el Den Den Mushi en la mano, y me acerqué nuevamente a la chimenea para arrojar otro leño al fuego pues el fuego comenzaba a consumirse de una manera mas rápido. y mientras lo hacía, musité para mí misma — Turu, turu, turu… cortos comerciales… —canturreé suavemente como una pequeña cuando hace una actividad random. Tras lograr mi cometido regresé a mi asiento acomodándome una vez más, mientras me cubría del frío con aquel corberto, debiamos continuar con esta charla interesante y divertida. Fue entonces cuando el sujeto finalmente preguntó mi nombre, por unos segundos me quedé pensativa, debatiendo si debia darle esa información...o si debia reservarmela.
¿Sería correcto darle mi nombre? Lo medité durante unos instantes hasta que finalmente deje salir un suspiro pesado que seguramente Garnet escucharia. No se me ocurría ningún nombre que pudiera utilizar y para ser franca nunca me había gustado mentir, así que terminé soltándolo sin más —Mi nombre es Kagura… nací en Baterilla y tengo diecinueve años -- acomodandome contra el respaldar, utilice mi brazo como almohada dejando mis piernas al desnudos...las cuales colgaban del otro extremo del sofa. Sintiendome un poco mas comoda, relajada...ahora era yo quien tenía curiosidad —Y dime… ¿Garnet es realmente tu nombre o es tu nombre secreto? , tú pareces de cuarenta… ¿cuál es tu edad? — pregunté con una sonrisa burlesca pues sabia perfectamente que le incomodaba ese pequeño chiste, pero...¿porque su nombre se me hacia tan familiar?, sabia que era un nombre iconico pero ¿donde?...¿donde lo he escuchado o leido?
Karma

![[Imagen: firmakagura.gif]](https://i.ibb.co/RpjVZL6m/firmakagura.gif)