04-10-2026, 09:14 PM
Todo el calentón que podía recorrer cada parte del cuerpo del pelirrojo se disipó cuando por su cabeza apareció la imagen y figura de la innombrable. Parecía que escribir y dedicarle una canción de puro despecho no era lo suficiente para borrar todos los recuerdos y vivencias, agrias y dulces que habían experimentado los dos. Para su fortuna, aquellas memorias amargas dolían de por sí por lo que eran... Pero todos aquellos recuerdos alegres y felices, eran los verdaderamente problemáticos, los que de verdad afligían a uno por dentro. Pues cuando una persona se ausentaba de tu vida - y más de la manera en la que ella lo hizo -, era fácil que esos recuerdos felices se te clavaran de manera reiterada como un puñal en el corazón y en la boca del estómago, desgarrándote por dentro hasta que el propio dolor te dejaba incapaz de sentir nada. Sólo las ganas de llorarle a una jarra de cristal que, hasta hace unos segundos, estaba a rebosar de alguna bebida rica en alcohol. Para fortuna de Garnet, ese duelo lo había pasado hace un tiempo, quedando ahora solamente ligeras brasas de aquello.
El caso era que, aquel calentón, se había transformado en unas indudables ganas de hacer entrar en calor a su clienta solamente con el uso de su palabra. Se había sentido altamente desafiado en su propio terreno por lo que, aquella situación, se había convertido en una batalla personal para el skypiean. Una batalla que pensaba ganar a toda costa. Con aquello en mente - y mientras escuchaba algún que otro murmuro por parte de la chica desde el otro lado de la línea -, Garnet le mostró a la mujer de seductora voz lo que se podría resumir como una cita idílica de principio a fin, terminando por supuesto con un acto sexual que el skypiean estaba más que seguro que nunca sería capaz de olvidar la chica. El pelirrojo se hallaba sonriente y confiado, pensando en que ya la tenía en el bote y que había ganado aquella batalla hasta que, para su sorpresa, el resultado fue completamente distinto a lo que uno se podía imaginar. Con una total impertinencia y sin ninguna clase de tapujos, la joven le preguntó si aquello de verdad le prendía, como si diera a entender que todo ese plan le parecía una completa bazofia. Al escuchar aquellas palabras, los ojos de Garnet empezaban a salirse de manera exagerada de sus cuencas, al mismo tiempo que su boca se abría de par en par, hasta el punto de casi desencajarse.
Emitió como una guacamayo, completamente alterado ante la inesperada respuesta de la chica, sintiendo como su cara se ponía roja como un tomate. Pero en esta ocasión, de la vergüenza. ¿Sería posible que alguien tuviera tanta cara y desfachatez como para soltarle esa clase de comentario? ¿Se trataría de una clase de broma caracolofónica? - Mi plan era la pollísima... ¿Qué cojones le ha podido parecer tan mierdero como para soltar algo así, huh? - El músico rechinaba los dientes, llevándose su diestra hacia el rostro, mientras miraba fijamente hacia el Den Den Mushi, al mismo tiempo que el sonrojo de su faz se desvanecía.- Tch, será posible lo de esta piba - pensó, apartando la mano derecha de su cara.- Será... - repitió una vez más, sintiendo como sus mejillas se llenaban de aire.- Será... - Y una última vez, en la que contenía el aire en su boca, sin que pudiera aguantar más, soltando todo el aire de golpe de la forma más inesperada posible.
Aquella impertinencia natural de la chica, le había arrancado una sonora carcajada, haciendo que Garnet en ese momento, se comenzara a recostar sobre la tumbona, con sus dos manos sobre su estómago. En parte, era el típico comentario que podía esperar de alguien como Kenzo pero, por alguna extraña razón, viniendo de aquella misteriosa chica era imposible que pudiera ignorarlo. - El desparpajo de esta tía es la monda... Pueje. - se dijo a sí mismo, sintiendo que por esa razón debía conocer el nombre de aquella muchacha, preguntándoselo de manera completamente directa y sin tapujos.
Durante un corto periodo de tiempo, el silencio reinó en la cubierta del Solar Karma, llegando a pensar Garnet si su clienta seguía ahí o había tenido la osadía de abandonar la llamada.- Oe oe... ¿Sigues por ahí o qué? - se decía a si mismo el pelirrojo, incorporándose para darle suaves toquecitos a su caracol con su índice derecho, como si esperara a que pudiera reaccionar en base a aquel fortuito estímulo. Tal y como esa acción hubiera surtido efecto - realmente no era el caso -, la voz de la fémina no tardó en escucharse en el galeón, presentándose - tras un notable suspiro - como Kagura, oriunda de Baterilla y con una edad que rozaba casi la veintena.- Kagura, huh... Bonito nombre, sí. - volvió a tumbarse en la hamaca, sonriente para, seguidamente, llevar su diestra hacia su barbilla.- 19 añitos que tiene la criatura... - intentó imaginarse a una jovencita, con una cara de absoluta perversión ante los pensamientos que se le dibujaban en la mente.- Puejejeje... - rió internamente, pensando en ese momento en el lugar de procedencia que había mencionado la chica, entrecerrando los ojos y adoptando una postura más seria.- Baterilla... ¿De qué cojones me suena eso? - comenzó a preguntarse, intentando hacer memoria pero, debido a que no poseía un intelecto tan logrado como podía poseer su hermano de otra madre Tobías, desistió.- Bah, da igual pueje. - Se encogió de hombros para, seguidamente, esbozar una amplia sonrisa y apoyar su cabeza sobre sus dos manos.- ¡Encantronio de conocerte, Gura-chan! - declaró, mientras fijaba sus ojos en la luna rodeada del manto estrellado. Ya le había asociado un apodo.
Pero la desfachatez de la mocosa no conocía límites y es que, con un tono burlesco, que parecía buscarle las cosquillas al músico, preguntó sobre si Garnet era su verdadero nombre, alegando además que parecía tener 40 años. Ante este comentario, el pelirrojo arqueó su ceja izquierda, adoptando con su boca además una mueca un tanto agresiva.- ¿HUUUH? ¿¡Cómo que cuarenta, Gura-chan!? - se reclinó sobresaltado de su asiento, irguiendo solamente el tren superior de su cuerpo, para encarar al Den Den Mushi.- Tengo treinta años, ¡treinta! - Se puso de morritos aunque, nuevamente, el descaro de Kagura, en cierta medida, le parecía divertido, por lo que no tardó demasiado en que en su cara se dibujara una sonrisa ladeada.- Y estate al loro, Gura-chan, ¡estás hablando con Garnet Matlock! ¡La que será la mayor superestrella musical de todos los tiempos! - De un ímpetu, el pelirrojo se puso de pie sobre su tumbona, mientras alzaba su brazo izquierdo hacia el cielo, con una pose ridícula que afortunadamente nadie estaba viendo.
Por pura inercia, ante la posibilidad de que alguien le estuviera observando, volvió a tumbarse rápidamente en la hamaca, no sin antes mirar a su alrededor por si había algún fisgón. No había monos en la costa, exhalando un profundo suspiro de alivio. Tras eso, risueño, volvió a enfocar su atención en el caracol.- ¿Sabes? Me gusta tu rollo y descaro, ¡me caes bien! ¡Me gusta la peña con agallas y un buen par de cojones! Puejeje - confesó de manera genuina, mientras se rascaba el cuello con su diestra.- Así que dime, Gura-chan, yo te acabo de soltar mi sueño así que, ¿cuál es el tuyo? ¿Vives tu vida persiguiendo un meta? - preguntó, mirando hacia el Den Den Mushi, desviando sus pupilas nuevamente hacia el cielo nocturno.- Obviamente, si no te sientes cómoda contándole algo tan íntimo a un desconocido, ni te rayes, nunca obligo a mis clientes a hacer algo que no quieren... Aunque habrás llamado por alguna razón, ¿es o no es? - concluyó, dejando en parte que fuera Kagura la que decidiera que rumbo debía tomar la llamada.
El caso era que, aquel calentón, se había transformado en unas indudables ganas de hacer entrar en calor a su clienta solamente con el uso de su palabra. Se había sentido altamente desafiado en su propio terreno por lo que, aquella situación, se había convertido en una batalla personal para el skypiean. Una batalla que pensaba ganar a toda costa. Con aquello en mente - y mientras escuchaba algún que otro murmuro por parte de la chica desde el otro lado de la línea -, Garnet le mostró a la mujer de seductora voz lo que se podría resumir como una cita idílica de principio a fin, terminando por supuesto con un acto sexual que el skypiean estaba más que seguro que nunca sería capaz de olvidar la chica. El pelirrojo se hallaba sonriente y confiado, pensando en que ya la tenía en el bote y que había ganado aquella batalla hasta que, para su sorpresa, el resultado fue completamente distinto a lo que uno se podía imaginar. Con una total impertinencia y sin ninguna clase de tapujos, la joven le preguntó si aquello de verdad le prendía, como si diera a entender que todo ese plan le parecía una completa bazofia. Al escuchar aquellas palabras, los ojos de Garnet empezaban a salirse de manera exagerada de sus cuencas, al mismo tiempo que su boca se abría de par en par, hasta el punto de casi desencajarse.
- ¡¿HUUUUUUUUUUUUUUUH?! -
Emitió como una guacamayo, completamente alterado ante la inesperada respuesta de la chica, sintiendo como su cara se ponía roja como un tomate. Pero en esta ocasión, de la vergüenza. ¿Sería posible que alguien tuviera tanta cara y desfachatez como para soltarle esa clase de comentario? ¿Se trataría de una clase de broma caracolofónica? - Mi plan era la pollísima... ¿Qué cojones le ha podido parecer tan mierdero como para soltar algo así, huh? - El músico rechinaba los dientes, llevándose su diestra hacia el rostro, mientras miraba fijamente hacia el Den Den Mushi, al mismo tiempo que el sonrojo de su faz se desvanecía.- Tch, será posible lo de esta piba - pensó, apartando la mano derecha de su cara.- Será... - repitió una vez más, sintiendo como sus mejillas se llenaban de aire.- Será... - Y una última vez, en la que contenía el aire en su boca, sin que pudiera aguantar más, soltando todo el aire de golpe de la forma más inesperada posible.
- ¡PUAJAJAJAJAJAJA! -
Aquella impertinencia natural de la chica, le había arrancado una sonora carcajada, haciendo que Garnet en ese momento, se comenzara a recostar sobre la tumbona, con sus dos manos sobre su estómago. En parte, era el típico comentario que podía esperar de alguien como Kenzo pero, por alguna extraña razón, viniendo de aquella misteriosa chica era imposible que pudiera ignorarlo. - El desparpajo de esta tía es la monda... Pueje. - se dijo a sí mismo, sintiendo que por esa razón debía conocer el nombre de aquella muchacha, preguntándoselo de manera completamente directa y sin tapujos.
Durante un corto periodo de tiempo, el silencio reinó en la cubierta del Solar Karma, llegando a pensar Garnet si su clienta seguía ahí o había tenido la osadía de abandonar la llamada.- Oe oe... ¿Sigues por ahí o qué? - se decía a si mismo el pelirrojo, incorporándose para darle suaves toquecitos a su caracol con su índice derecho, como si esperara a que pudiera reaccionar en base a aquel fortuito estímulo. Tal y como esa acción hubiera surtido efecto - realmente no era el caso -, la voz de la fémina no tardó en escucharse en el galeón, presentándose - tras un notable suspiro - como Kagura, oriunda de Baterilla y con una edad que rozaba casi la veintena.- Kagura, huh... Bonito nombre, sí. - volvió a tumbarse en la hamaca, sonriente para, seguidamente, llevar su diestra hacia su barbilla.- 19 añitos que tiene la criatura... - intentó imaginarse a una jovencita, con una cara de absoluta perversión ante los pensamientos que se le dibujaban en la mente.- Puejejeje... - rió internamente, pensando en ese momento en el lugar de procedencia que había mencionado la chica, entrecerrando los ojos y adoptando una postura más seria.- Baterilla... ¿De qué cojones me suena eso? - comenzó a preguntarse, intentando hacer memoria pero, debido a que no poseía un intelecto tan logrado como podía poseer su hermano de otra madre Tobías, desistió.- Bah, da igual pueje. - Se encogió de hombros para, seguidamente, esbozar una amplia sonrisa y apoyar su cabeza sobre sus dos manos.- ¡Encantronio de conocerte, Gura-chan! - declaró, mientras fijaba sus ojos en la luna rodeada del manto estrellado. Ya le había asociado un apodo.
Pero la desfachatez de la mocosa no conocía límites y es que, con un tono burlesco, que parecía buscarle las cosquillas al músico, preguntó sobre si Garnet era su verdadero nombre, alegando además que parecía tener 40 años. Ante este comentario, el pelirrojo arqueó su ceja izquierda, adoptando con su boca además una mueca un tanto agresiva.- ¿HUUUH? ¿¡Cómo que cuarenta, Gura-chan!? - se reclinó sobresaltado de su asiento, irguiendo solamente el tren superior de su cuerpo, para encarar al Den Den Mushi.- Tengo treinta años, ¡treinta! - Se puso de morritos aunque, nuevamente, el descaro de Kagura, en cierta medida, le parecía divertido, por lo que no tardó demasiado en que en su cara se dibujara una sonrisa ladeada.- Y estate al loro, Gura-chan, ¡estás hablando con Garnet Matlock! ¡La que será la mayor superestrella musical de todos los tiempos! - De un ímpetu, el pelirrojo se puso de pie sobre su tumbona, mientras alzaba su brazo izquierdo hacia el cielo, con una pose ridícula que afortunadamente nadie estaba viendo.
Por pura inercia, ante la posibilidad de que alguien le estuviera observando, volvió a tumbarse rápidamente en la hamaca, no sin antes mirar a su alrededor por si había algún fisgón. No había monos en la costa, exhalando un profundo suspiro de alivio. Tras eso, risueño, volvió a enfocar su atención en el caracol.- ¿Sabes? Me gusta tu rollo y descaro, ¡me caes bien! ¡Me gusta la peña con agallas y un buen par de cojones! Puejeje - confesó de manera genuina, mientras se rascaba el cuello con su diestra.- Así que dime, Gura-chan, yo te acabo de soltar mi sueño así que, ¿cuál es el tuyo? ¿Vives tu vida persiguiendo un meta? - preguntó, mirando hacia el Den Den Mushi, desviando sus pupilas nuevamente hacia el cielo nocturno.- Obviamente, si no te sientes cómoda contándole algo tan íntimo a un desconocido, ni te rayes, nunca obligo a mis clientes a hacer algo que no quieren... Aunque habrás llamado por alguna razón, ¿es o no es? - concluyó, dejando en parte que fuera Kagura la que decidiera que rumbo debía tomar la llamada.
INFO
![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)
