Efectivamente...esto no es un +18 [Social - Pasado]
#4
Lo peor no fue encontrarse de repente con una criatura que no tenía absolutamente nada que ver con él, por el contrario, había algo peor: no se soltaba. Trató incluso de sacudir la pierna en la que la menor lo aferraba con tanto ímpetu... Ojalá poder decir que estaba libre... Pero lejos de eso parecía empeorar. Encima comenzaba a llorar.

—¡Oye renacuaja! ¡Suéltame!

Gruñó por lo bajo, para colmo no podía moverse tanto o arruinaría su yukata, no quería ir desnudo por un lugar tan concurrido.—¿De dónde diablos has salido tú? — La vio sacudirse una vez la elevó del suelo, con su vestidito azulado, una energía que solo los niños poseían. El cigarrillo evitaba dañar a la menor en la medida de lo posible. Escuchaba algo de una persecución, arqueando la ceja... Hasta que sintió el toque de uno de sus hombres a su lado, volteando la mirada hacia él, solo para susurrarle algo en el oído.

—Jefe... Mire al frente. Creo que son ellos.

Por un momento pareció desconectar, sin escuchar el llanto de la menor, y sus ojos se volvieron al frente. Allí... Allí estaban. AL FIN. Esos que tantos problemas les había estado provocando hasta entonces. Su temple, por sorprendente que parezca, se volvió serio. Los perseguidores, por el contrario, al hallarse en un lugar concurrido, trataban de cubrir y ocultar sus armas. Jin, por el contrario, mantenía su mirada fija en el grupo de jóvenes. Uno de ellos tomó la confianza de hablar... —Señor Onizuka... No esperaba encontrármelo aquí... — Jin ni parpadeó, solo hubo un simple pero seguro pensamiento: “Malditos descarados”. —¿Qué tal si nos entrega a esa niña? Si es así, nos iremos en paz y no armaremos ningún escándalo.

—¿Quiénes se cre-...? ¡ACK!

Sintió el repentino salto sobre él, algo inesperado. Lo peor era que todo su pecho parecía expuesto, con esa menor sobre él, sin darle compasión siquiera para apartarla. —¡Oye! — Pero, lejos de lo que pudiera comprender, esas lágrimas habían cesado y parecía que habían sido sustituidas por un rostro que, lejos de verse asustado pese a la situación, parecía... ¿en el cielo? —Oye niña, ¿qué diantres estás haciendo? Suéltame... — Pero su rostro parecía apretarse más entre la tela y su propia piel expuesta. Trató de volver a tomarla del cuello de su camisa para jalonearla y... no sirvió. ¿De dónde diantres salía esa condenada fuerza? Hasta los perseguidores se vieron más confiados, acercándose con más seguridad. —¡OYE MALDITA NIÑA! ¡SUÉLTAME! — Tiró de ella una vez más sin éxito, casi podía sentir sus costillas apretarse por la fuerza empleada por la jovencita. Lo peor era que no podía desaprovechar ese momento... —¿Qué hacéis mirando? Id a por ellos, no dejéis que escapen otra ve-... ¡ack! — Ahora lo que parecía era que tenía una cucaracha correteando por su cuerpo de tamaño gigante. Los dos acompañantes, que trataban de contener la risa mientras la menor ahora parecía absorta en su propio cuerpo, moviéndose a su alrededor como... algo, una cucaracha. Tuvo que alzar de vez en cuando alguno de sus brazos, sintió el impulso de sacar su katana y apuñalarla... Pero era solo una maldita niña, y no iba a hacer semejante cosa delante de tanta gente... Gente que, por cierto, parecían haber comenzado a formar un círculo a su alrededor al ver semejante espectáculo. ¿Lo peor? Su condenada risa. En serio, ¿de dónde diantres había salido esa niña?

Finalmente sintió sus piececitos sobre sus hombros y la mano de la menor sobre su cabeza, en el cuero cabelludo. Levantó la mirada, confundido, con un tic en su ceja, claramente confundido. ¿Qué diantres...? ¿Qué mierda estaba ocurriendo ese día?

—¿Tetorro? ¿De qué mierda estás...?

Lejos de verse asustada como al inicio, ahora parecía confiada y divertida. ¿EN SERIO, DE DÓNDE DIANTRES HABÍA SALIDO ESA RENACUAJA? —¿Por qué decías que te persiguen? — Los hombres, quienes ahora señalaron a la menor con asco, alzaron la voz.

—¡ESA ASQUEROSA CRÍA SE ESTABA METIENDO CON NOSOTROS! ¡ES UN DEMONIO! — No hacía falta jurarlo... Apenas la conocía y ya sentía que no iba a poder despegarla de encima. ¿Pero cómo iba a desaprovechar el momento? La desgracia llevaba a que, ahora que la tenía encima, si hacía movimientos bruscos solo podría hacer caer a la menor... ¿O quizás no? Con la fuerza que había demostrado podría sujetarse de su cabeza y...

...

No. Mejor no. O vete a saber si terminaba calvo por arrancarle los pelos. Cerró los ojos unos segundos, inhalando el aire en sus pulmones, y exhalando poco después por la boca. Ni el tabaco parecía surtir efecto. “Cálmate Jin. Cálmate...” Poco a poco su mente se iba aclarando. Esos individuos buscaban a la cría, misma que ahora parecía apegada a él... ¿Por qué no aprovechar eso? No es que se le dieran especialmente bien los menores de edad... No había tenido mucho trato con ellos. Volvió a elevar la mirada en dirección a la menor, esta vez con una sonrisa más divertida y pícara.

—Oye niña, ¿dices que quieren golpearte? Qué personas más horribles, sería una lástima que hubiera alguien que pudiera pararlos.

De repente, la seguridad de los individuos pareció desvanecerse. El sudor frío corría por sus rostros, pero no se alejaron. —¡No se haga el loco, Onizuka! ¡Esa niña ni siquiera tiene nada que ver con usted! — Jin, elevando su zurda, ya que la diestra mantenía el cigarrillo, (no pregunten, ni yo sé cómo no lo perdió durante la pelea) para así sostener uno de los tobillos de la menor, con la mirada fija a los varones que buscaban sus armas. Por otro lado, Jin volvió a la serenidad y seriedad que tanto lo caracterizaban.

—Verán... Esta... “niña”, ahora me ha pedido ayuda, y no puedo ignorarlo, ¿saben?

De este modo, pese a haber sido llamado “mafioso”, aprovecharía para ir a por esos inútiles estúpidos que tantos problemas le habían ocasionado y, delante de la gente que los observaba, quedaría como un “buen samaritano”. Luego ya pensaría mejor cómo hacer el resto. —Id a por ellos. — La voz fue dirigida a los individuos que hasta entonces lo habían acompañado, yendo tras los maleantes que comenzaron a retirar sus armas. Jin, por otro lado, finalmente tomó el cigarrillo, expulsando el humo de sus pulmones, dejando caer el cigarrillo al suelo y, con la suela de su zapato, lo pisó para apagarlo. Volvió a levantar la cabeza, buscando la mirada de la pequeña. —Qué personas más desagradables, cómo se atreven a hacerte algo así, ¿verdad? — La sujeción no se había retirado, y no para dañarla, sino para que se sintiera segura sentado sobre él... Por muchas ganas que tuviera de arrancarla de allí y estamparla contra el suelo por semejante estupidez. —Pero no me llames tetorro, soy Jin. Es un nombre fácil de recordar, ¿no crees? Estaría bien que te bajaras de allí... ¿Dónde están tus viejos?

Cajita de Tabaco
[Imagen: bTjgVIr.png]
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RE: Efectivamente...esto no es un +18 [Social - Pasado] - por Onizuka Jin - 05-10-2026, 12:21 AM

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