Hace 4 horas
Nuestra protagonista rubia nos enseñó que podía sorprender y al momento que se escuchó la primera detonación. BANG. Los agresores que aprovecharon ser multitud se quedaron sorprendidos. Sobretodo al hecho de que fue uno de los múltiples hombres de piel verde quien terminó en el suelo tras el impactante ruido. La cosa se tornó intensa y seria tras esa detonación y los hombres comenzaron a buscar desenfundar sus herramientas delictivas.
BANG. La siguiente detonación ya no fue advertencia sino una promesa, esta que hizo a los hombres de la banda enfermedad palidecer. Perder sus tonos extravagantes ante el miedo de una mujer capaz de defenderse de una bola de abusos. El lider de la misma sacó una sonrisa instantánea. Aunque veía una mujer volando disparos uno tras otro, apuntando de manera certera a cada uno de los suyos.
— Si no son capaces de vencerla, no son dignos de la enfermedad. Pero ella, ella será mi próxima novia, y mamá estará orgullosa, comenzaremos nuestra propia banda de enfermedad cómo buni y claid. —
Dijo el encantado con la matanza justo antes de apretarse las guanteras. Cómo un gato se subió al tejado pero desde otro punto, detras de ella, ya que ella se había posicionado en lo alto, fuera de alcance de la mayoría de sus hombres para poder balear segura. Él claro que miró como ella iba gastando munición y se tomaba su tiempo para recargar. Perdió la paciencia conforme vió al ultimo de sus verdes caer en el suelo. Al punto donde él fue el último en pie. Contó las balas y notó que la mujer había hecho mucho esfuerzo para alcanzar a acabar con sus antiguos camaradas. Se acercó desde su punto ciego a su espalda, con tanto grito de la gente herida no necesitó disimular demasiado para pasar sin advertir.
Claro, ella estaba muy ocupada, muy ocupada para notar que él comenzó a dar pasos hacia ella, demasiado centrada en su final de su práctica de tiro con objetos en movimiento. La adrenalina subía a mil y tras sus gafas oscuras era más que evidente que la mirada estaba puesta sobre esa mujer. Su objetivo, la cazó como si fuera un depredador salvaje y vino tras ella. Aprovechando lo oportuno y el momento.
Un golpe directo a la cabeza de la chica. A mano suela, con ambas manos. Su plan era sencillo, tomarla por sorpresa y no darle la oportunidad para responder de vuelta. Concentrando toda su fuerza en ese único impacto para dejarle una buena contusión en la cabeza. Dejar la fuerza de combate era su principal intención y estaba apuntando a la vía rápida.
— Bola de debiluchos, no pudieron vencerte. Peru tu. Tu si que rockeas. Pero veamos cuanto rockeas.— Le dijo mientras posaba como una victoria o en un gesto de enamoramiento genuino. El golpe era claro para derribarla directamente al filo del tejado donde se ubicó. Lo que la haría caer de unos tres metros de altura al suelo de tierra que la esperaba.
BANG. La siguiente detonación ya no fue advertencia sino una promesa, esta que hizo a los hombres de la banda enfermedad palidecer. Perder sus tonos extravagantes ante el miedo de una mujer capaz de defenderse de una bola de abusos. El lider de la misma sacó una sonrisa instantánea. Aunque veía una mujer volando disparos uno tras otro, apuntando de manera certera a cada uno de los suyos.
— Si no son capaces de vencerla, no son dignos de la enfermedad. Pero ella, ella será mi próxima novia, y mamá estará orgullosa, comenzaremos nuestra propia banda de enfermedad cómo buni y claid. —
Dijo el encantado con la matanza justo antes de apretarse las guanteras. Cómo un gato se subió al tejado pero desde otro punto, detras de ella, ya que ella se había posicionado en lo alto, fuera de alcance de la mayoría de sus hombres para poder balear segura. Él claro que miró como ella iba gastando munición y se tomaba su tiempo para recargar. Perdió la paciencia conforme vió al ultimo de sus verdes caer en el suelo. Al punto donde él fue el último en pie. Contó las balas y notó que la mujer había hecho mucho esfuerzo para alcanzar a acabar con sus antiguos camaradas. Se acercó desde su punto ciego a su espalda, con tanto grito de la gente herida no necesitó disimular demasiado para pasar sin advertir.
Claro, ella estaba muy ocupada, muy ocupada para notar que él comenzó a dar pasos hacia ella, demasiado centrada en su final de su práctica de tiro con objetos en movimiento. La adrenalina subía a mil y tras sus gafas oscuras era más que evidente que la mirada estaba puesta sobre esa mujer. Su objetivo, la cazó como si fuera un depredador salvaje y vino tras ella. Aprovechando lo oportuno y el momento.
Un golpe directo a la cabeza de la chica. A mano suela, con ambas manos. Su plan era sencillo, tomarla por sorpresa y no darle la oportunidad para responder de vuelta. Concentrando toda su fuerza en ese único impacto para dejarle una buena contusión en la cabeza. Dejar la fuerza de combate era su principal intención y estaba apuntando a la vía rápida.
— Bola de debiluchos, no pudieron vencerte. Peru tu. Tu si que rockeas. Pero veamos cuanto rockeas.— Le dijo mientras posaba como una victoria o en un gesto de enamoramiento genuino. El golpe era claro para derribarla directamente al filo del tejado donde se ubicó. Lo que la haría caer de unos tres metros de altura al suelo de tierra que la esperaba.
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