31-10-2026, 12:12 AM
Aria perdió el equilibrio y cayó al suelo cuando Vesper repentinamente golpeó al molesto cliente. Se sintió un poco aliviada de no tener que sacar la pistola, pues no quería que escalara tanto. Mientras Vesper le gritaba al cliente, Aria se levantó del suelo y se alejó un poco. — Tal vez deba aprovechar la oportunidad para llamar al jefe. — Pensó dándole una mirada rápida a la cocina.
Vesper se abalanzó contra el cliente y se subió sobre él, dispuesto a golpearlo. Ella no estaba segura de cómo debía reaccionar. Sonaba furioso, algo muy raro en alguien tan risueño como él. Sus dedos temblaron ligeramente mientras Vesper se preparaba para dar otro golpe. Pero entonces pareció perder fuerza y la miró. Parecía preocupado. Aria se tranquilizó un poco al comprender que no estaba peleando por estar enfadado, porque la situación le hubiera molestado, o por mera frustración. Estaba peleando por ella, estaba protegiéndola.
Vesper finalmente desistió de seguir golpeándolo, se levantó de encima del cliente, con más resignación que otra cosa y volvió a colocar bien la silla que se había caído. Aria dejó escapar una sonrisa mientras limpiaba el té que se había derramado. No pudo evitar pensar que parecía un poco un niño regañado.
El pirata se sentó y comenzó a hablar con un marine, de nuevo, con sonrisas y sus bromas. Aria no había visto llegar al marine, lo recordaría. Debía haber entrado hacía poco, tal vez mientras ella estaba en la cocina. Le dio una corta mirada al marine mientras Vesper hablaba con él y de inmediato la apartó para continuar con su tarea de recolocar las cosas de la mesa. Nada más había sufrido daños, pero cualquier excusa era buena para no tener que ver más veces de las necesarias ese símbolo.
Dio un pequeño respingo cuando Vesper dejó de hablar con el marine para preguntarle a ella si estaba bien.
— Estoy bien, muchas gracias por tu ayuda. — Respondió con una pequeña sonrisa. No podría relajarse hasta que la marina no estuviera bien lejos. Dio otro vistazo hacia el marine, quien estaba encargándose del cliente molesto. Parecía que estaban discutiendo desde su lugar. — Lamento que haya pasado esto. — Se disculpó aceptando la mano del pirata y evitando dar otra mirada al marine. Sabía que no estaba siendo especialmente discreta frente a Vesper, pero sorprendentemente estaba comenzando a no importarle demasiado.
— Disculpe, señorita. — Se acercó el marine a su mesa, con el cliente molesto aun refunfuñando derrotado a sus espaldas.
Aria sintió como si todo el oxígeno desapareciese de sus pulmones. Sin soltar la mano de Vesper, se giró ligeramente hacia el marine. Sentía el pánico inundando su cuerpo poco a poco. De algún modo, el gigante marine había sido más fácil de llevar. Tal vez porque era gigante, era algo un poco irreal. Pero este era un marine como los que había visto desde que era pequeña. No podía evitar escuchar su voz interna gritarle que huyera sin mirar atrás. — Vesper es un pirata. — Pensó alarmada, recordando que incluso tenía una recompensa según él mismo le había contado. Dudó por un segundo, por nada del mundo quería ponerse voluntariamente en el punto de mira de un marine. Sin embargo, Vesper era quien realmente corría peligro si el marine descubría quién era. Dio un paso adelante, colocándose frente a Vesper para “taparlo” del marine de la forma más natural que pudo. — Le agradezco por todo. — Dijo un poco toscamente.
El marine hizo un gesto con la mano, como quitándole importancia. — No es nada. — Descartó impasible. — ¿Qué le gustaría hacer?, ¿quiere poner alguna denuncia?
Aria negó con la cabeza rápidamente. — No, no hace falta. No quiero más problemas.
El marine asintió con la cabeza, casi desinteresado. Se movió a un lado para darle un vistazo más de cerca a Vesper, pero Aria se interpuso en su campo de visión igual de rápido.
— ¿Necesita algo más? — Preguntó, tratando de forzar el final de la interacción.
El marine pareció desistir. — No. — Hizo un pequeño asentimiento con la cabeza a modo de despedida y se alejó.
Aria se desinfló casi de inmediato, y solo entonces notó que sus manos estaban temblando. — Peligro superado. — Pensó dejando escapar un suspiro.
Volvió a voltearse hacia Vesper, notando entonces que seguía de la mano de este. — ¡Perdona! — Se disculpó rápidamente, dejando ir su mano como si se hubiera quemado. — Muchas gracias por ayudarme. — Sonrió, un poco débilmente. El temor aún se estaba desvaneciendo lentamente. — Aunque deberías tener más cuidado, habrías estado en peligro si te hubieran reconocido. — Se cruzó de brazos, con una expresión entre la preocupación y el regaño.
Se sentó finalmente al lado de Vesper y dejó escapar un suspiro sin darse cuenta. Toda la situación le había dado un poco de dolor de cabeza, especialmente el marine. Y solo le frustraba más el pensar que iba a tener que encontrarse con muchos más en su viaje. — De verdad te lo agradezco, parece que siempre termino endeudándome contigo. — Terminó con una sonrisa, un poco más tranquila.
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