Hall de la Fama
#11
Cada uno de los cuatro vencedores del equipo dos escogieron con decisión y determinación el deseo que más le podía llamar la atención. Por un lado, Barald Kane, optó por aprovecharse de la tecnología de la que disponíamos, los diales, para añadirla a su repertorio. Pero al igual que había infinidad de cachivaches, cada uno con su función, allá en el Mar Azul, también era muchos los tipos de diales que afloraban en nuestra celestial tierra, ¿por cuál de ellos se decantaría? Lo que estaba claro es que, contar con una de nuestras autóctonas herramientas, de sobreseguro le serviría en su travesía.

Por su parte, Bartolomeow, decidió llevarse un pedacito de Shandora, deseando obtener la mismísima esencia de nuestra tierra legendaria. Un deseo que correspondía con poder llevarse a una de nuestras aves y criaturas endémicas con él, el Ñordiki. Un ave rudo y tenaz, con una corpulencia y resistencia sin parangón, y cuyo encanto residía en su característico y bello cantar. Sin lugar a dudas, era una elección interesante mas, no debía confiarse pues los Ñordikis eran criaturas orgullosas, por lo que no le sería fácil poder domarla. Aunque pensándolo bien, alguien poseedor de la capacidad para gobernar, no debería tener tantas dificultades.

Por último, pero no menos importante, tanto el marine, Bertram Gaufrid, como el pirata Rackham Uker, solicitaron poseer la sabiduría de Skypiea. Aquello hizo que llevara mi mano a mi barbilla. Era una opción interesante pues, aquello, les permitiría tener una audiencia algo más privada en la que podrían preguntarme sobre cualquier cuestión que les concerniera. Por supuesto, debían tener en cuenta que no dispongo de todo el saber del mundo pero, sin lugar a dudas, pondría todo en mi mano y haber para darles a los dos una respuesta más que satisfactoria a sus necesidades. ¿Qué conocimiento sería el que buscarían el pirata y el marine?

Tras escuchar todos los deseos, di una sonora palmada, haciendo que todo el mundo fijara su atención - aún más si era posible - en mi. — Pues que vuestros deseos se hagan realidad-son — dictaminé, dirigiendo mi mirada hacia el subordinado de ‘La Catástrofe’, y al pirata de los Hanu Mahana. — Obtendréis vuestros respectivos deseos en los días venideros antes de que podáis partir. — incliné ligeramente mi cabeza hacia delante— Ahora, podéis marchar de mi palacio-son. — concluí, esperando a que los piratas emprendieran su marcha hacia la salida de la sala del trono, no pasando a la siguiente fase hasta que abandonaran por completo la habitación.— En cuanto a vosotros dos. — Ahora mis ojos se anclaban en el marine y en el tripulante de los piratas de la Sepultura. — Podéis permanecer aquí un poco más. — declaré, apoyando ambas manos en el reposabrazos de mi asiento.— Vuestro deseo consistirá en tener una audiencia conmigo. Nada mal, ¿no créeis? Uhahahaha — reí de forma genuina, hasta que volví a mostrarme serio ante mis invitados.— Así que decidme, ¿qué consulta os concierne como para necesitar de mi sabiduría-son? — pregunté, apoyando ahora el codo de mi brazo derecho en el reposabrazos, e inclinando mi cuerpo hacia mi derecha, para poder depositar mi cabeza en mi diestra.— Y por favor, sed ordenados-son. —



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#12
El joven arquero de la marina mantiene la compostura y la mirada firme a la vez que calmada, una costumbre de cazador en la que no muestra hostilidad, pero tampoco se muestra débil o indefenso. Uno a uno los miembros del equipo vencedor se adelantan y pide su deseo, siendo que hasta el momento en el que el joven pelirrojo pidió el suyo el pirata que fue emboscado en Little Garden por el marine y los cazadores pidió el deseo de la sabiduría, mientras que Barald, otro pirata, pidió el de la tecnología, probablemente algo relacionado con instrumentos u objetos únicamente conseguibles en este lugar como, por ejemplo y siendo especulación del marine, los diales pues como alguien que pasó mucho tiempo investigando creaciones y fabricaciones, nunca había oído hablar de ellos hasta llegar a Skypiea. El joven desde ese momento estaba esperando a ver en qué consistía cada deseo, esperando que el de la sabiduría fuese un manual de fabricación de diales o algo de información útil sobre los mismos o sobre el mundo en general, al tratarse de algo entregado por un Shichibukai tendrá acceso a más información que la gente corriente. Por su parte Barto eligió la esencia de Skypiea, algo que el marine aún no logra comprender a qué se refiere por lo que tendrá que esperar a ver si se lo comentan o no.

Tras terminar todos de solicitar sus deseos, el emperador los toma en consideración antes de dar una palmada bastante sonora, provocando que la atención se centre incluso más si cabe en su persona, pues parece estar prestes a anunciar los deseos y cómo se otorgarán. Primero la mirada del emperador se dirige a Bartolomeow y Barald, quienes solicitaron la esencia y tecnología de Skypiea respectivamente. Sus palabras indicaron que en los próximos días, antes de que se marchen, obtendrían los deseos que tan educadamente habían solicitado, y acto seguido les indica que se pueden retirar. Tras eso, y habiendo esperado a que ambos piratas se retiren de la sala, el emperador dirige su mirada al marine y a Rackham, los dos participantes que solicitaron la sabiduría de Skypiea, por lo que al tratarlo de forma diferente el marine sabe en ese momento que no le entregarán un manual ni nada físico que pudieran enviarle como ocurrió con los otros dos piratas.

Al parecer su recompensa consiste en una audiencia con el emperador, algo que seguramente en otras circunstancias podría haber sido una sola persona presente o haberse dado por separado, pero por algún motivo el emperador decidió otorgar esos deseos en ese momento, estando ambos presentes por lo que hay que ver qué preguntarle, pues conforme el propio marine es consciente, el emperador no tiene la respuesta a todo, por lo que hay que limitar la pregunta a cosas que pueda saber y puedan ser útiles. El joven marine se rasca tras la cabeza pensativo, un gesto inconsciente buscando la pregunta adecuada y las palabras correctas para realizar la pregunta sin pies a errores o malentendidos. Tras un rato meditando el joven suspira y con la mirada fija en el emperador y una determinación y hambre de conocimiento brillando en sus ojos dice

-Muchas gracias por el honor de tener una audiencia con usted sir. Soy consciente de que no es algo frecuente, también que aunque sea el emperador no puedo asumir que sostiene la respuesta a todas las incógnitas por lo que me limitaré a asuntos que sospecho entran en su campo de conocimiento, o sobre los que pueda saber. Siendo usted un shichibukai y el emperador de Skypiea estoy seguro que tendrá conocimientos sobre la marina y lo que ocurre más allá del alcance de mi división, al igual que tendrá conocimientos de la isla que gobierna, por lo que lo que deseo es que me diga lo que sepa sobre el origen de los diales y lo que sepa sobre la situación que nos deparará a mis compañeros y a mí de aquí en adelante como marines, teniendo en consideración lo que están viviendo mis compañeros marines más avanzados.-


Carcaj eléctrico
berchanpandared



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#13
Se aseguró a dos del grupo de que su deseo sería entregado en los días posteriores, dejando marchar a Barald y el grandote al no ser más requeridos en ese lugar. Para Uker y el marine fue diferente, pues su deseo resultó ser una audiencia con el mismísimo emperador. ¿Entre los dos? Uker no podía evitar sentirse algo incómodo con eso, pero al fin y al cabo era una oportunidad que no podía desperdiciar.

¿Debía preguntar sobre su objetivo? Que el marine se mantuviera en la sala significaba que iba a tener información sobre lo que él vaya a preguntarle a Zarutsuki. Escuchar las preocupaciones del enemigo sonaba bien, pero ¿debía demostrar las suyas? Si el pelirrojo escucha lo que busca y obtiene también esos datos, podría dedicarse a impedirle llegar a su meta. ¿En verdad debía preguntar sobre lo que deseaba saber?

¿Qué más da? Es mucho más fuerte que antes, nunca puso en duda que lograría su objetivo y no comenzara a hacerlo ahora. Si quieren detenerlo, teniendo información o no, pueden intentarlo, pero no van a detenerlo.

Dejó que el marine hiciera sus preguntas, así como que el emperador le de sus respuestas. Dudas interesantes, aunque Uker siempre supuso que la marina tendría mejor informado a sus divisiones sobre cosas preocupantes. El origen de los diales era algo más entendible, aunque no por eso sería una cosa que el pirata quisiera saber. Asumió que si vienen de esa isla pues formaran parte de su ecosistema y nada más.

- Mi objetivo es vivir para siempre -. Dijo tras esos segundos de reflexión, de pronto, en cuanto fue su turno de preguntar.  - El poder no importa, la fuerza solo sirve para llegar hasta esa meta, las vidas de otros no son tan valiosas como para resguardarlas ni tan insignificantes como para realizar masacres por diversión. Deseo que la memoria de mi familia no se pierda, que perdure en el tiempo pese a que intentaron borrarlos de este, y yo soy el único ancla que esos recuerdos poseen para seguir existiendo en este mundo -. Observó por un momento al emperador, preguntando si estaba dándose a entender de manera correcta. - Lo que busco de usted es información, algo que me lleve a conseguirlo. Una fruta del diablo, un poder ancestral, una persona o una ubicación que la gente convirtió en leyenda al olvidarla. Quiero lo que solemos llamar “juventud eterna”, no una regeneración corporal infinita, y supuse que usted podría darme una respuesta -.

Alguien tan poderoso y con tal rango seguro debía tener información, un camino, un mapa, una pista, lo que sea. Lo observó con convicción, sin desafiarlo pero esperando la respuesta a sus dudas.

Libro de recetas
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#14
Inmediatamente después de decir mis últimas palabras, noté como un calor intenso me subía a la cara. Intenté disimularlo lo mejor que pude, haciendo como si no pasase nada y desviando la mirada del trono, hacía un lado, como si estuviese mirando algo entre las columnas. No fue hasta que me puse a mirar más entretenidamente las escrituras y símbolos de las columnas, que noté como aquel calor se disolvía y volvía a la normalidad.

Entonces fue cuando escuche una fuerte palmada, al principio la ignoré, pero después dirigí mi mirada hacía Zarutzuki, ya que fue él quien dio la palmada. "Madre mía... vale que sea el emperador, pero a este tipo le gusta demasiado ser el centro de atención-don..." Me dije hacía mi mismo, desde el principio había decidido comportarme por el bien de la misión que me había dado el capitán, pero había momentos donde se me estaba haciendo realmente complicado.

Sobre todo en aquellos momentos, donde la gente le encantaba llamar la atención o les gustaba recalcar que eran superiores a los demás. Pero la gota que colmó el vaso, llego algo más tarde, cuando después de que el Shichibukai anunciase que nuestros deseos iban a ser concedidos, mientras me miraba como si de un dios se tratase y nos informaba que en los próximos días antes de irnos se nos harían llegar, seguramente alguno de sus subordinados con alas nos lo harían llegar. 

"Me iré si me da la gana-don..." Pensé mordiéndome el labio inferior para controlarme, como decía desde que había llegado a la isla del cielo, me había tomado todo bastante chill, pero ya mi paciencia empezaba a colapsar, no me gustaba nada seguir órdenes de desconocidos y menos notar como si me menospreciasen creyéndose superiores, pero sabía que debía aguantar un poco más, en breves volvería con mis nakamas, así que mientras me mordía el labio inferior y apretaba el puño, me di la vuelta sin decir nada y me dirigí hacía la puerta del palacio, saliendo de este y volviendo hacia el departamento para descansar, ya que empezaba a dolerme el estomago de nuevo.

MushokuOFF
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#15
Mientras unos marchaban otros se quedaban para satisfacer su curiosidad. Escuché atentamente las palabras y todo lo que aquellos guerreros tenían que decirme así como las inquietudes que reinaban en la nube de sus mentes. El chico pelirrojo comenzó realizando dos preguntas. La primera por el origen de los diales y la segunda por el porvenir de él y su grupo. Respiré sonoramente por la nariz, reflexionando mientras me acomodaba en mi trono y apoyaba la cara sobre mi mano y el codo de ese brazo en el trono — Los diales tienen su origen hace más de mil años... no hay datos concluyentes sobre su construcción, pero datan de una civilización muy, muy antigua y muy avanzada científicamente. Pero no sabemos nada más — le respondí y afiné los ojos antes de responder su segunda pregunta — Y sobre vuestro futuro-son — mi tono se tornó más serio y más pesado, amenazante... hasta que relajé la expresión por completo y me recliné en el trono con comodidad — Y yo que sé, soy un mono, no un adivino — dije riéndome restando importancia al tema porque realmente yo no podía saber nada sobre su futuro o lo que les deparaba a ellos.

Entonces preguntó el segundo, el joven del mechón blanco. Su pregunta me hizo dejar de sonreír despacio, y lo escuché con atención — La única forma de ser inmortal... — dije, y señalé con el dedo hacia delante, hacia la puerta — ...es hacer que tu nombre resuene para siempre ahí fuera-son — volví a llevar las manos hacia los flancos del asiento — No existe un poder que te haga inmortal, al menos no al uso. Existen poderes para regenerarte pero entiendo que no es lo que quieres, y sólo conozco de una persona que no envejece como tal, Gigiti The Maker, y es alguien a quien nunca podrás derrotar, pues está bajo las órdenes de un Yonko — de advertí poniéndome serio — Y si lo matas, demostrarás que su poder no da la inmortalidad que buscas. Deja de ser tan materialista-son y trata de lograr ser eterno en el tiempo que se nos ha dado — finalicé, levantándome de mi trono y sacudiendo las manos, haciendo un sonoro eco en la sala.

— Es todo lo que puedo regalaros de mi conocimiento — dictaminé y caminé hacia un lateral del trono con calma — Vigilad vuestros pasos en vuestro viaje y vivid lo suficiente como para poder satisfacer la curiosidad de las preguntas de alguien más joven en el futuro — comencé a caminar en dirección opuesta a la puerta de salida, adentrándome en el palacio y saliendo del radio de la conversación con ellos — Sienta bien-son — sonreí.

Ahora sólo tendrían que reunirse con sus compañeros, y continuar con su viaje.


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