La primavera es hermosa, pero lo más hermoso es cuando estás con plena salud, con tu cuerpo y tu mente más preparados. No me pasa tras el evento sucedido no dudaría en irme a ver con un médico. Necesitaba solucionar esta tortuosa situación. Previo a este amanecer había tenido un evento muy intenso e interesante en el coliseo de Shandora, una competencia a la cual no estuve a la altura.
Un dolor que no me dejó comenzó tras dejar a Bai, Zhang, Mahou en su hogar. Pensé que solo había estado emocionado a mayor nivel, pensé que solo había estado inspirado por el dirigente. La cosa se puso intensa, noté durante toda la noche que no se bajaba. Noté que dolía, era punzante, era intenso y no me quedó de otra. En mi soledad busqué una manera de aliviar el dolor, busqué hielo en la ciudad dorada y me di un baño para relajarme. Incluso alce mis piernas mientras buscaba el sueño, nada funcionó.
¿Qué podía hacer? Entonces entre mi sufrimiento nocturno recordé que tenía a un médico en mi denden. El que estaba comiendo un poco de lechuga y disfrutando del rocío matutino. Solo me aliviaba ligeramente si estaba acostado bocarriba así que se imaginaran, lo duro que fue moverse como un gusano, con la panza hacia arriba hasta alcanzar a mi compañero caracol.
Tendría que sonar el otro denden. Al que estaba haciendo la llamada. Mi dolor era un sin remedio y si bien no estoy agonizante la ver si siento que estoy en mi peor momento al estar atrapado por culpa de mis bajos. Quiero creer que soy fuerte, que voy a salir de esta pero conforme pasan los minutos y el denden hace los ruidos de buscar comunicarse con el caracol que tiene el número del doctor.
— Por favor, no me deje mal doc… —
Fue mi pensamiento en voz alta hasta escuchar del otro lado atendian.
— ¿Hola? Este es el número del doctor Yakinthos? Es Heras, mire, es que necesito verme con un doctor, estoy en una situación que realmente necesita ayuda. Pero necesito que me vea urgente. ¿Puede hacerlo?—
Uno poco valor le pone a la salud hasta el momento que sientes que no la tienes, solo entonces estás dispuesto a pagar lo que sea necesario con tal de llegar a volver a estar saludable.
— ¿Ah? vera, tengo su número por que nos conocimos en el torneo por equipos, en el coliseo de Shandora. Usted me dijo que podría verme si lo necesitaba. —
A pesar de mi dolor me entristecía que el hombre guapo de cabellos rosados no me pudiera recordar. Ya con esta estaba seguro de que me había negado en repetidas ocasiones. Igual que con la guerrera de cabello verde, Maki. Me pegaba un poco en la moral ser olvidado por todos, aunque realmente es mejor así, quisiera que no me recordaran como el hombre que tiene el pito inflado.
— Bueno pero puedo ir donde usted esta es solo cosa que me diga qué hay cerca. —
Su explicación fue la más tranquila, pero no la más precisa. También habían otras voces que me eran familiares pero que no me dejaban enfocarme bien en sus palabras. Mi frente comenzaba a sudar y yo no paraba de hacer expresiones de dolor y a preocuparme mientras mi mente a duras penas puede pensar.
Lo que me costó llegar no fue nada de un par de minutos, creo que me tomé mi par de horas para llegar a un lugar que estaba mucho más cerca de lo esperado. La verdad es que eso de dar indicaciones no es el fuerte del doctor. Toqué la puerta débilmente y yo rogaba al cielo que ese hombre aun siguiera allí. No tenía ni la mas minima idea de que se encontraría cuando abriera esa puerta. Yo estaba sufriendo en silencio, esforzándose por sobrevivir y al ser un dolor que me venía persiguiendo por horas mi paciencia estaba muy limitada.
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Expresé duramente, esperando que me diera la oportunidad para pasar.

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